JUÁREZ

images

Hoy comienza la primavera, sin duda la mejor época del año, la naturaleza se renueva después de los estragos sufridos por el crudo invierno. Con los acordes de la música barroca de Vivaldi, oímos el canto de los pajarillos, vemos los renuevos en las vegetación y el florecer del campo. Los invito a volar con la imaginación en el tiempo y en el espacio y a situarnos, en un día como hoy en 1806 hace ya más de 200 años, al sur de nuestra República Mexicana, en donde se hacen nudo las cordilleras y nace la Sierra Madre, en lo abrupto de las serranías de Oaxaca, en un pueblecito de la Mixteca alta llamado San Pablo Guelatao. El frío de la madrugada provoca el humear de las chimeneas de las casas de madera y adobe, los líquenes de verde esmeralda proliferan con el ambiente húmedo impregnando con el característico aroma a madera de pino y trementina, cubierto por un cielo limpio y estrellado, en donde el tintinear de las estrellas poco apoco va desapareciendo con el despuntar del alba. Aquí, en San Pablo Guelatao; asistimos, ahora con la música de la chirimía, al nacimiento de un niño, en una humilde casita de una familia zapoteca.

Siempre el nacimiento de un hijo es motivo de regocijo para la familia, los seres humanos a diferencia de los animales somos, cuando nacemos, los seres más desprotegidos y necesitamos del cuidado de la madre y el padre para los primeros años de nuestro desarrollo, el amor y cuidado de la familia es fundamental. Benito Pablo nació en una familia bien integrada, hijo de Marcelino Juárez y Brigida García, fue el tercero después de sus hermanas Josefa y Rosita. Al principio disfrutó de los tiernos cuidados de su madre y su padre y el calor de la familia, pero a los escasos tres años de edad siendo todavía muy pequeñito se le vino el mundo encima. Muere su padre y al nacer su hermana María, muere también su madre. El mágico encanto que lo protegía desaparece y de pronto se encuentra a merced de los parientes, quienes para fines prácticos se reparten a los niños, quedando Benito a cargo de su tío Bernardino un pastor de muy escasos recursos.

El niño, de pronto se convierte en pastor para ayudar a su tío, y pasa largo tiempo de absoluta soledad con el mismo, las ovejas y los perros, llevaba una vida sumamente rudimentaria y de penurias, hablaba solamente el idioma zapoteca, la lengua de sus padres, aunque su tío le empezaba a enseñar el castellano. Dicen que no hay mal que por bien no venga, toda vez que la misma soledad le dio tiempo más que suficiente para la meditación y la reflexión en cuanto a la razón y objeto de su existencia. Por las eventuales platicas con los arrieros que se encontraba en el camino de la sierra conoció sobre la ciudad de Oaxaca, a la que el pastorcillo magnificaba con su imaginación. Amaba todo lo que lo rodeaba, personas, naturaleza, trabajo y le atraía sobre manera la posibilidad de nuevos conocimientos, otros ámbitos y maneras distintas de vida, sobre las que había oído.

Su tío le había prometido, a petición suya, llevarlo a Oaxaca, la capital del Estado, distante un poco más de once leguas de San Pablo Guelatao, para estudiar en alguna escuela, pero el tiempo pasaba y la promesa no se cumplía, por un lado realizaba con gusto y esmero su trabajo de pastor y por el otro ardía en ansias por descubrir nuevos horizontes y cultivarse aprendiendo nuevos conocimientos y por supuesto el idioma castellano necesario para ello. Algunas personas del pueblo que iban a Oaxaca, en el mes de julio a la fiesta del Cerro, “la Guelaguetza”, al regresar a San Pablo y contar lo acontecido tal vez con alguna natural exageración, aumentaban desmedidamente la curiosidad de aquel pastorcillo que había dejado de ser niño y se había convertido en un jovencito adolescente. Un jueves 17 de diciembre de 1818 a la edad de 12 años, con motivo del robo de una oveja que le hicieran unos arrieros, temiendo la ira de su tío, ya no pudo más y en contra de la voluntad de este, con gran pesadumbre por lo que abandonaba, se fue en busca de “la tierra prometida”; a Oaxaca, en donde trabajaba Josefa su hermana mayor al servicio de la familia Maza; don Antonio Maza y doña Petra de Maza, a donde llegó la misma noche de ese día.

La capital del Estado fue para Benito casi tan grande como sus expectativas aunque diferente de lo que su imaginación había creado, nunca había visto tanta gente, ni tan bien vestida paseando en hermosos carruajes tirados por briosos y finos caballos sobre calles empedradas, no habían pasado por su imaginación espacios urbanos tan maravillosos y ricos como el atrio del templo de Santo Domingo, el cual sería su preferido. Su hermana Josefa lo acogió con gran cariño, con la venia de sus patrones, como corresponde a la gente de gran nobleza como la suya. En la cocina los dos hermanos platicaron en lengua zapoteca ya que Benito no hablaba todavía bien el castellano. El sacerdote franciscano don Antonio Salanueva lo llevó a confirmar y se hizo cargo de su educación, Juárez siempre lo llamó padrino, con mucho cariño y respeto. El taller de encuadernación del padre Salanueva significó para Benito la gran oportunidad de ir aprendiendo el castellano y cultivarse intelectualmente.

El 7 de enero de 1819 el padre Salanueva lo llevó a la escuela pero ahí se practicaba una cierta forma de “apartheid” entre los niños llamados “decentes” y los indios pobres como Benito, el jovencito nunca había usado zapatos y no los usaría hasta los 14 años, además todavía no hablaba suficiente castellano y su edad era mucho mayor que la de sus compañeros de grado, por lo que sufría burlas y discriminación de sus compañeros e incluso de algunos maestros. Por lo que viendo afectada su dignidad como persona y no pudiendo aceptarlo, abandonó la escuela. En 1822, a los 16 años de edad, su padrino, el cura franciscano don Antonio Salanueva quien lo había empezado a educar y lo había enseñado a leer, lo matricula en el Seminario Pontificio en donde abraza por igual la religión católica y el pensamiento liberal, decidiéndose por este ultimo para su futura actividad profesional. Benito nunca separó de su mente los años de su infancia y las gentes con las que convivió, recordándolos con cariño, y así mismo la triste condición de pobreza, injusticia e ignorancia de esta pobre gente, contra lo que lucharía toda su vida.

Juárez fue un joven religioso que amaba la solemnidad de los actos litúrgicos, disfrutaba el canto gregoriano y sobre todo amaba a Cristo y a su doctrina. Pero sentía con agudeza, como la misma doctrina cristiana contrastaba con la manera de vida y la ligereza de un clero político de gran poder, solapador y amante de la aristocracia y del poderoso, que más bien le parecían los escribas y fariseos redivivos. Benito se acostumbró a luchar en contra de la injusticia y de la adversidad, como abogado en ciernes estaba siempre presto a ponerse del lado de los más débiles y desprotegidos, lo que demostraba respondiendo a una profunda y autentica vocación política, la cual ejercería para servir a los demás y sobre todo de los más necesitados. En 1827 abandona el seminario para ingresar en el recién formado Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca del cual sería años más tarde uno de sus más ilustres directores, el instituto era una escuela liberal no bien vista por el alto clero de la iglesia católica. El Instituto le sirvió a Benito para afianzar su pensamiento liberal y la filosofía emanada del pensamiento de la ilustración y de la revolución francesa, comulgaba con Voltaire cuando decía “estaré hasta la muerte en contra de lo que dices pero defenderé hasta la muerte el derecho que tienes para hacerlo”, por lo tanto reprobaba la intolerancia religiosa de ese tiempo.

El padre Salanueva estaba inconsolable pues veía perdido a un posible gran sacerdote, pero por otro lado intuía que lo que se estaba gestando además de un verdadero jurisconsulto, era un ser humano de excepcionales dimensiones y probablemente de un estadista, por lo que en cierta forma se sentía satisfecho. El que también se mostraba complacido con el asombroso progreso de Benito y lo apoyaba y justificaba en su decisión, era don Antonio Maza, quien después sería su suegro al casarse más tarde Benito, con su hija Margarita, ya siendo Benito gobernador del Estado. Hay que reconocer que la actitud de Juárez con su definición profesional, fue de una gran congruencia con la circunstancia histórica en la que se debatía el país, dentro de un proceso revolucionario de grandes cambios al terminar con la etapa virreinal que durante 300 años había prevalecido y darse el nacimiento del Estado mexicano, con base en la constitución de 1824. Juárez sentía que debía estar del lado del cambio libertario para consolidar La República que se veía amenazada por un “imperio” injustificado y por los conservadores dentro del poder.

Cuando se convoca a nuevas elecciones en 1828, Juárez era todavía estudiante de derecho, y las opciones electorales que tuvo, fueron un conservador; don Manuel Gómez Pedraza y un liberal; don Vicente Guerrero, su decisión fue por el liberal, con el que se identificaba plenamente. En 1929 llega al ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca como regidor. En 1831 y 1833, fue elegido diputado al congreso del estado.

A partir del inicio de la carrera política de Juárez, este se convierte para muchos en un adversario temido y combatido. Y a partir de aquí, ante la imposibilidad de poder ser atacado con la verdad, sería calumniado hasta sus últimos días, sobre todo por aquellos que no podían aceptar ser rebasados y superados por un “indio” y mucho menos que este pretendiera cambiar el estado de cosas que a ellos les favorecía, sin importarles que el cambio fuera necesario, ya que en el inicio del Estado mexicano, todavía prevalecía la unión de la iglesia y el Estado y se vivía en la prehistoria política. Juárez sigue siendo calumniado hasta nuestros días por gente con grandes prejuicios sociales y religiosos y por supuesto con una enorme ignorancia. El alto clero, igual que a Hidalgo y a Morelos le invento grandes calumnias.

Lo que verdaderamente puede hablar por las personas que como Juárez son grandes figuras de la historia universal, son precisamente sus actos, los hechos concretos de la historia misma. Analicemos algunos de los múltiples hechos de gran trascendencia que registra la historia:

Huérfano de padre y madre a los tres años de vida, casi a los 14 años todavía no dominaba el castellano y andaba descalzo, su condición de indio no le ayudaba para desenvolverse y cultivarse en un medio en donde, como todavía sucede en México, se discrimina a los indígenas. Para comprender todo esto, situémonos nosotros mismos en su condición adversa y preguntémonos cómo hubiéramos respondido, qué hubiéramos hecho, cómo nos hubiera ido. Si en las condiciones actuales, en esa situación, se nos antoja casi imposible, ya no digamos sobresalir, ni siquiera sobrevivir en condiciones de dignidad, imaginémonos en aquella época.

Continuando con los hechos, como hemos visto, en 1829 fue regidor del Ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca y posteriormente fue varias veces Diputado al congreso del estado, fue Magistrado del Supremo Tribunal de Justicia en el Estado. En 1846, gobernó el Estado compartiendo el poder en un Triunvirato, en 1847, fue Diputado Federal. En plena guerra con Los Estados Unidos, es nombrado Gobernador interino de Oaxaca posteriormente fue electo Gobernador Constitucional del Estado y al término de su periodo pasó a ocupar la Rectoría del Instituto de Ciencias y Artes.

En 28 años el pastorcillo ignorante que no usaba zapatos había llegado a la más alta responsabilidad política de su Estado, había vencido la adversidad cultivándose y esforzándose día tras día, leyó con apasionado interés a los pensadores de la ilustración, a los enciclopedistas, estudió el liberalismo, se empapó de las teorías del Estado moderno, preparándose con disciplina y esmero para algo superior que desconocía pero intuía que venía e sabía que así lo demandaría el interés superior de la Patria.

En 1853 cuando Santa Anna vende la Mesilla, hace una batida general contra sus oponentes y a Juárez que se opuso tenazmente y estaba en contra del Tratado de la Mesilla o Gadsden por medio del cual, el Dictador de los conservadores: López de Santa Anna, les vendió más de 100,000 Km.2 del norte del Estado de “Sonora y Sinaloa” por diez millones de pesos, y además aceptó en la cláusula octava del mismo tratado, el libre tránsito de mercancías, personas y armas de Estados Unidos a través del Istmo de Tehuantepec contra lo cual tanto Juárez como Ocampo hicieron ver su inconstitucionalidad porque afectaba la soberanía nacional; Santana los apresa y envía a Juárez a San Juan de Ulúa, desterrándolo posteriormente a la Habana y de ahí a Nueva Orleans en donde al lado de varios liberales como Melchor Ocampo se ganan la vida envolviendo tabaco para hacer puros.

Al triunfo del Plan de Ayutla regresa a México y modestamente se pone a las órdenes del general Juan Álvarez, quien no lo conocía, en donde le dan un trabajo de escribiente, y cuando alguien le informan a don Juan, que Juárez había sido gobernador de Oaxaca y era un distinguido político, opositor de Santa Anna, don Juan lo nombra como su secretario y más tarde al asumir la Presidencia de la República lo nombra ministro de Justicia e instrucción Pública. En 1855 expide las leyes de la Administración de Justicia, de los Tribunales de la Nación y la llamada “Ley Juárez” que suprimía los fueros Eclesiásticos y Militares.

En 1856 vuelve como Gobernador a Oaxaca y en 1857 con la promulgación de la constitución de ese año Comonfort nombra a Juárez Ministro de Gobernación y posteriormente en su calidad de Presidente Constitucional lo nombra Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Juárez asume la Presidencia de la República después de que Ignacio Comonfort; obligado por los conservadores, quienes querían continuar con el Estado confesional, con la religión católica como la oficial y exclusiva, se pronuncian en contra de la Constitución de 1857 y respaldan el plan de Tacubaya y dejan la Capital en manos de los Conservadores. Don Manuel Doblado Gobernador de Guanajuato acoge a Juárez y lo respalda como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

En Jalisco es salvado por Don Guillermo Prieto, de ser asesinado por medio de la famosa frase: “Los valientes no asesinan”, dicha ante un destacamento de soldados que tenían orden de asesinarlo, tuvo que salir por Manzanillo Colima y rodear por Panamá para llegar a Veracruz y apoyado por el Gobernador Gutiérrez Zamora, establece en ese puerto el Gobierno de la República. En Veracruz expide el Presidente Juárez las Leyes de Reforma, que nacionalizaban los bienes Eclesiásticos, la Ley del Matrimonio Civil, la Ley de libertad de Cultos y la institucionalización del Registro Civil.

El País se encontraba en “Estado de Guerra Civil”; por un lado el Gobierno de la República apoyado por los Liberales y encabezado por el Presidente Juárez, apoyando la república federal y defendiendo la Constitución de 1857 y por el otro, los conservadores apoyando al Estado central confesional y la continuación de los privilegios para el clero y la aristocracia. Ambos bandos sumamente desgastados y como sucede en estos casos el apoyo del exterior es vital, pero de gran riesgo porque suele ser interesado. Las dos partes lo buscaron, el Gobierno de la República; en los Estados Unidos, y los Conservadores en Europa, ante Napoleón III.

Como consecuencia de lo anterior los Conservadores obtuvieron la intervención Francesa que además, no sólo no la veían como riesgo sino que pensaban que era la única y mejor solución; entregar el País a Napoleón III, quien enviaría un príncipe extranjero como nuevo emperador pues no se resignaban al haber perdido la pompa aristocrática de la “nobleza” y su parafernalia, dejada atrás durante el “imperio” de Iturbide, además pugnaban por que la alta clerecía de la iglesia católica, conservará su desproporcionado poder económico y político y sus privilegios tradicionales.

En 1859 los Estados Unidos, presididos por James Buchanan, quien había sido Secretario de Estado de James K. Polk cuando la guerra contra México, con la pérdida de su territorio septentrional; le exigían ahora al gobierno de Juárez  el pago de daños y perjuicios sufridos por los intereses de ciudadanos estadounidenses en territorio nacional, ocasionados por la guerra civil, para lo cual mandaron una escuadra de guerra al puerto de Veracruz. Considerando ahora el gobierno de Juárez, a través de su Secretario de Estado Melchor Ocampo, eta exigencia que el gobierno de los EU., les hacia; aprovechó la ocasión, para solicitar el reconocimiento y apoyo económico de los EU., estos respondieron que accederían a su petición a cambio de la firma de un tratado en el que México debería proceder a la cesión total del territorio de la baja California (se mencionaba en la opinión pública estadounidense, que había “la peregrina idea” de destinarlo para ser tierra de explotación de esclavos). Y además se debería aceptar la ampliación del Tratado de La Mesilla o Gadsden, particularmente en su cláusula octava, modificándola, cediendo además de la soberanía del Istmo de Tehuantepec, ahora con la ampliación de cruces similares, libres para los EU., a la frontera norte; con cruces adicionales, por Matamoros y Camargo Tamaulipas, vía Monterrey hasta Mazatlán y otro por Nogales hasta Guaymas Sonora.  Reconocer y compensar la afectación de los intereses de ciudadanos estadounidenses por la guerra civil mexicana. Bajo estas condiciones le otorgarían al gobierno de Juárez el reconocimiento del gobierno de los EU., por medio de su ministro plenipotenciario que el presidente Buchanan había designado para el efecto, Robert McLane, y 8 millones de pesos, cuatro a la firma del tratado y 4 cuando los congresos de ambos países lo ratificaran. Después de intensas negociaciones y habiéndose establecido como premisa impuesta por Juárez a Melchor Ocampo, que la cesión de cualquier parte del territorio nacional estaban absolutamente fuera de discusión. Sin embargo se aceptaría la otra parte, del tratado pretendido ( ya que ellos consideraban en entredicho su validez jurídica  por tratarse de la soberanía de un Estado). Por lo tanto Se aceptó la compensación de los intereses de ciudadanos de EU. afectados, y se acordó ceder en lo otro ya que el apoyo de los EU., era considerado vital. y lo otro no tendría validez jurídica ante ningún tribunal internacional. En términos generales y al final se convino entonces sólo en la modificación de la mencionada cláusula octava del Tratado de la Mesilla, mediante un nuevo convenio, mejor conocido como el tratado “McLane-Ocampo”.

Aunque el Tratado fue firmado y se recibió el reconocimiento del gobierno de EU. al gobierno de la República y la mitad del apoyo económico, según lo pactado, el Senado de los EU., rechazó la aprobación del Tratado, primero por causas pueriles postergándolo y al final desechándolo; entre otras cosas porque era una aberración jurídica que iba en contra de uno de los principios generales del derecho: “A lo imposible nadie está obligado”, toda vez que en los hechos afectaría la soberanía de un Estado, lo cual era inaceptable de acuerdo con la concepción del Estado moderno constitucionalista y del Derecho Internacional. En esta forma, Melchor Ocampo hábil jurista, lejos de ir en contra de los intereses del Estado mexicano, se salió con la suya sin ceder territorio como era la pretensión inicial de Buchanan en las instrucciones dadas a Robert McLane y sin afectar la soberanía nacional. Aunque esto sirviera a sus enemigos (ignorantes supinos) para denostar a Juárez llamándole “vende patrias”, cuando precisamente su oposición al Tratado de la Mesilla de los conservadores, le había costado el encarcelamiento y el exilio.

Después de la batalla de Calpulapan a finales de 1860 en donde los ejércitos Juaristas al mando del general Jesús González Ortega con Ignacio Zaragoza y Leandro Valle derrotan a las fuerzas conservadoras de Miramón con Márquez, Negrete y Vélez. Hace Juárez su entrada triunfal a la ciudad de México el primero de Enero de 1861 considerándose esta fecha como el fin de la guerra de Reforma. En ese mismo año termina el Presidente Juárez el período que dejó inconcluso Comonfort y es electo Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

El 17 de Julio de 1861 por el inmenso deterioro económico de la República, Juárez se vio obligado a declarar la moratoria de pagos de la deuda exterior, por lo que España, Inglaterra y Francia reunidos en Londres en Octubre de 1861 decidieron conjuntamente intervenir en México, desembarcando en Veracruz en Diciembre de ese mismo año. El Gobierno de la República, de inmediato entró en negociaciones, logrando mediante el Tratado de la Soledad; que España e Inglaterra se retiraran. Francia que estaba de acuerdo con los conservadores ya tenía el plan de la intervención para imponer a Maximiliano de Habsburgo como “Emperador” de México.

Los ejércitos de Francia al mando del General Lorencez son derrotados en Puebla el 5 de Mayo de 1862, por los ejércitos de la República al mando del General Ignacio Zaragoza, unificando a la mayoría del pueblo de México en contra de la intervención Francesa. El General Forey derrota, más tarde, a las fuerzas de la República y obliga al Presidente Juárez a mantener un gobierno trashumante que anda “a salto de mata” de un lado para otro hasta la frontera con los Estados Unidos en Paso del Norte.

Forey instala un Gobierno en la Capital a manera de Junta con los Conservadores y la Iglesia y éstos declaran la Monarquía y como si siguieran el guión de una obra de teatro; ofrecen la Corona a Maximiliano de Austria. Para sorpresa de todos, llega Maximiliano, un hombre culto, de su tiempo, acorde con las ideas liberales, ratifica todas las reformas Juaristas; decreta la tolerancia de cultos, nacionaliza los bienes eclesiásticos, etc., etc. Confirmando con esto que lo que Juárez hizo fue solo modernizar, actualizar la situación política de México en el Mundo y llevar a cabo el cambio necesario para México como Estado moderno..

El 1 de diciembre de 1865, Juárez termina su período presidencial, pero dadas las circunstancias, éste decreta prorrogadas las funciones de su gobierno, lo cual era muy entendible, sin embargo, esto provoca airadas protestas de todos incluso de los mismos liberales. No hay duda de que Juárez tenía razón y actuaba con responsabilidad de estadista, toda vez que entrar en una contienda electoral a la mitad de una guerra hubiera sido torpe y de consecuencias funestas.

Del exterior vino el apoyo solidario de los pueblos de América y la confirmación de que se estaba actuando en el camino debido. El Congreso de Colombia, decreta que; en nombre del pueblo que representa, y “en vista de la abnegación y de la incontestable perseverancia que el señor Benito Juárez, en calidad de presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, ha desplegado en la defensa de la independencia y la libertad de su Patria, declara que dicho ciudadano ha merecido bien de la América,” firmado por el Congreso de Colombia el 2 de mayo de 1865[1]. Apoyo solidario y oportuno que habla bien de la tarea de Juárez y su proyección continental.

Ante la decisión de Napoleón III, de retirar el apoyo de las fuerzas francesas a Maximiliano para reforzar su defensa de Prusia, éste pierde fuerza y es derrotado en Querétaro por los ejércitos de la República al mando del general Mariano Escobedo y sus “Cazadores de Galeana”, terminando así la intervención Francesa el 15 de Mayo de 1867. Algunos días más tarde, el 19 de junio Maximiliano y los Generales Miramón y Mejía, fueron fusilados en Querétaro.

Terminada la guerra con los franceses se convoca a elecciones generales para renovar todos los mandos políticos de la nación, incluyendo un plebiscito sobre la Constitución del 57 que tanta controversia había causado y Juárez es reelecto para un nuevo período, de diciembre de 1867 a julio de 1871, si bien legalmente era una reelección en la realidad era el primer período que iba a tener Juárez para gobernar en paz y fue éste uno de los pocos períodos de paz que ha tenido México, mediante un régimen de derecho, un verdadero Estado de derecho, el cual utilizó el presidente para restaurar la República casi deshecha.

Gentes de gran inteligencia y patriotismo acompañaron al presidente en la difícil tarea de licenciar las tropas y restaurar la economía precaria que se tenía, por lo que renovó la concesión para que los ingleses continuaran con la magna obra del ferrocarril. Al final de su periodo presidencial en 1871, Juárez convoca a elecciones y considera a ésta como su primer reelección, enfrentándose ahora con su amigo y más brillante colaborador, Sebastián Lerdo de Tejada y con su antiguo rival Profirió Díaz, ante el hecho de que en estas elecciones ninguno de los tres candidatos habían obtenido la mayoría absoluta de votos, el congreso decide y designa a Juárez para un nuevo periodo de 4 años, sin embargo ya no lo terminaría, muere en 1872, siendo substituido en forma interina por don Sebastián Lerdo de Tejada.

Juárez fue un ser humano con vicios y virtudes, como todos nosotros, sin embargo algo especial tuvo para trascender y ser un personaje de la historia universal. Fue un hombre íntegro, una persona excepcional, un verdadero estadista precursor de los gobiernos civiles en vez de los militares, precursor, con Lerdo de Tejada, del Senado en nuestra estructura política. Juárez fue de ese tipo de líderes que México no tuvo en sus inicios desde su Independencia, y que tanta falta le hicieron, y le siguen haciendo: esa clase de gobernantes que anteponen todo, familia, patrimonio y bienestar personal, por el bien del Estado, por el bien de la República. Como hemos visto, Juárez es un personaje excepcional por el gran esfuerzo que hizo por vencer, en primer lugar, la enorme adversidad personal y, posteriormente al desempeñar la función publica como un verdadero servidor con austeridad y honestidad. Y el enorme esfuerzo desempeñado en superar la gran adversidad nacional atizada por propios y extraños. Además, su significativa contribución para la construcción del Estado de Derecho en México y la restauración de la República, hablan por sí solo.

Antonio Fuentes Flores.

21 de marzo de 2015.

[1] Benito Juárez Benemérito de las Américas. Decreto de Colombia 1865.Edición facsimilar. Joaquín Porrúa, S.A. de C. V.

Print Friendly

5 pensamientos en “JUÁREZ

  1. Una descripción más que interesante de las características del talento y personalidad de Don Benito.
    Te felicito por el resumen de tantas horas de investigación plasmado en este artículo escrito en forma espléndidamente bien estructurada, coko para absorber nuevos acontecimientos de la vida de tan importante personaje y reafirmar los que ya conocíamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *