Las Instituciones del Estado

Las instituciones del Estado, son las entidades operativas básicas necesarias para la vida de la sociedad, su mejoramiento y protección; la misma sociedad las ha ido creando a través del tiempo en su proceso de organización jurídica y en la búsqueda constante de la calidad de vida para todos.

Las instituciones del Estado se pueden agrupar en cuando menos tres grandes rubros: políticas, económicas y sociales-culturales. En el Estado moderno, éstas son públicas y privadas. Las instituciones públicas son las entidades organizativas,  administrativas y reguladoras; operadas por el gobierno, a través de las cuales éste realiza la función que por medios democráticos la sociedad le ha encomendado para su beneficio y protección; en suma son las instituciones de las diferentes entidades del gobierno.  Las instituciones privadas son las entidades operativas establecidas por la misma  sociedad civil del Estado y operan; según las necesidades e intereses de los diferentes grupos de la sociedad, a través de sus diferentes comunidades; de acuerdo a las disposiciones legales establecidas para fines específicos. Esto lo hacen en beneficio de la misma sociedad en términos generales, y muy particularmente para sectores interesados bien definidos.

Todas las instituciones, tanto publicas como privadas, en su calidad de entidades básicas de la sociedad se van consolidando a través del tiempo; por la calidad y efectividad en su desempeño al servir a ésta, y a los diferentes grupos que las han creado; por la confianza que se han ido ganando de la gente; debido a su honestidad, eficiencia, eficacia y seriedad en el desempeño de su función. Y principalmente por el “crédito público” ganado; que les da el ejercicio incondicional y constante de la verdad y la clara rendición de cuentas.

Es importante considerar, que las instituciones al ser operadas por seres humanos, son susceptibles de errores y vicios, que pueden debilitarlas o incluso minarlas, desvirtuando su función al extremo de convertirlas en perjudiciales para la misma sociedad. Cuando esto se da; una institución sin la confianza pública no puede ser efectiva ni cumplir con su función original porque no cuenta con autoridad moral, no tiene la validez necesaria y por lo tanto no debe existir. Debe renovarse o morir. Y esto no debe tolerarse porque la suma de instituciones y dirigentes corruptos que sigan operandolas impunemente; puede llevar a la ruina de la sociedad, y por lo tanto del Estado. (Ésta es la causa principal de un Estado fallido.)

Antonio Fuentes Flores

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