QUÉ ES LA SOCIEDAD CIVIL

La sociedad civil somos todos los individuos, todos los ciudadanos pertenecientes al Estado. En teoría, la sociedad civil es precisamente el objeto mismo de éste; es ella quien se organizó jurídica y políticamente, a fin de crear el Estado y sus instituciones que son las estructuras que a manera de instrumentos le permiten operarlo adecuadamente para lograr el bien común de la sociedad, su protección y seguridad, ya que en teoría  éste es su fin primordial.

La sociedad civil, dentro del Estado, se puede dividir y diferenciar en varios estamentos sociales, tales como por ejemplo: sociedad militar, sociedad política, clase gobernante, clase trabajadora, clase empresarial, sociedad o comunidades religiosas, organizaciones no gubernamentales, etc.. Debido a la condición humana, dentro de estos mismos estamentos, ciertas élites muchas veces crean intereses particulares, estados de privilegio, que los convierten en verdaderas ínsulas de poder fáctico y, muchas veces, en grupos de delincuencia organizada que van surgiendo debido a la ausencia del poder político de gobiernos sin autoridad moral.

Es importante tener claro que la Sociedad civil es el objeto principal y esencial del Estado, y que todos, al tratarse de los fines del Estado, en forma individual, particular y como sus destinatarios, antes que pertenecer a cualquiera de los estamentos de la sociedad, pertenecemos en calidad de iguales a la Sociedad civil. Sin embargo también es importante considerar que el individuo nace libre y no tiene porque sujetarse a condiciones o reglamentos que limitan y en algunos casos coartan su libertad, pero para poder vivir en conjunto con otros semejantes; para vivir en sociedad, está de acuerdo en establecer reglas de comportamiento, de común acuerdo con los demás y seguirlas y respetarlas.

Hegel[1] nos dice que: “como ciudadanos de este Estado, los individuos son personas privadas que tienen como finalidad su propio interés”, “la persona concreta es para sí misma un fin particular”, todo lo particular deviene en lo social y esto es importante porque, asevera: “en la sociedad civil cada uno es fin para sí mismo y todos los demás no son nada para él. Pero sin relación con los demás, no puede alcanzar sus propios fines, los otros son, por lo tanto, medio para el fin de un individuo particular”.  Si la particularidad la identificamos con la persona, la totalidad será la sociedad civil y el Estado la universalidad en donde la particularidad, limitada, regulada y estimulada por la universalidad misma, promueve y trata de lograr  su bienestar.

Es preciso no confundir a la Sociedad civil con las “organizaciones no gubernamentales”, aunque éstas sean serias y de reconocida trayectoria, porque nunca podrán adjudicarse la representatividad de la sociedad civil y, porque las hay también surgidas del oportunismo de grupos contestatarios con un desmedido afán de protagonismo e ignorantes en la materia que pretende sea de su especialidad, estos grupos suelen ostentarse indebidamente como representantes de la “sociedad civil” y han proliferado en México y el mundo entero por las diferentes crisis y por la necesidad de satisfacer las ansias existentes dentro de la sociedad misma, por el deseo de externar ideas y reclamos de todo tipo. Pero estos grupos, generalmente, lo hacen sin fundamento teórico o científico y, muchas veces, con intenciones poco claras o, definitivamente, aviesas e ilegitimas.

En los inicios del siglo XXI en México, la sociedad civil ha visto frustrada la satisfacción de su necesidad de lograr la estabilidad emocional y la tranquilidad que le permita aspirar a la felicidad; a un hábitat en un medio ambiente sustentable, a la seguridad de las personas y sus bienes y a la esperanza de un mejor futuro. La crisis de los partidos políticos y su falta de respuesta ideológica y de alternativas viables de gobiernos verdaderamente democráticos, sin propuestas concretas para la solución de los problemas y la corrupción extendida en forma generalizada dentro de las instituciones del Estado y en la sociedad misma, han contribuido negativamente al estado de crisis extendido, en donde la sociedad mexicana no encuentra el instrumento para expresarse, para hacer valer su derecho, para hacerle ver al gobernante que es su empleado, no su superior, como algunos pretenden por sus acciones soberbias y arbitrarias. Se olvida que el beneficio de la sociedad es el objeto mismo del Estado, y el gobierno, el instrumento del poder delegado por ésta, para estar permanentemente a su servicio por medio de las tres esferas de poder.

La sociedad civil es propia y, verdaderamente, la sociedad que se organiza jurídicamente y da origen al Estado, un Estado de derecho que establece “el gobierno de las leyes y no de los hombres”. El origen de su nombre se puede ubicar en la “civitas” romana ya que ésta, con la influencia de la “polis” griega, nos lleva al primitivo concepto de Estado, el cual, sin embargo, encierra toda la esencia que significó el concepto particular de persona, de individuo, de sociedad, el concepto de pueblo y su protagonismo en la gestación de la democracia de las primeras estructuras del Estado, las primeras instituciones. Y aquí, en México, del principio de soberanía nacional consagrado en el articulo 39 de su Constitución política.

Antonio Fuentes Flores.

San Pedro Garza García NL. octubre 2012

[1] PRINCIPIOS DE LA FILOSOFIA DEL DERECHO G.W.F. Hegel EDHASA, Barcelona 1988.

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