CÓMO FUE EL GOBIERNO DE MIGUEL DE LA MADRID HURTADO

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Como en los últimos gobiernos, también en éste se habló del enriquecimiento desproporcionado del ex-presidente López Portillo, su camarilla y familiares, a través de múltiples negocios y “comisiones” cobradas en las grandes adquisiciones para el gobierno federal y particularmente para Pemex, la “casa en la colina del perro” etc.. Pero el ritual de la sucesión había sido realizado reuniendo puntualmente los requisitos del SPM para encubrir y proteger con la impunidad a los ex presidentes con la venia y complicidad directa de su sucesor.

El régimen de Miguel de la Madrid (1982-1988) recibió la Administración Pública en grave crisis económica y con una deuda superior a los 87,000 millones de dólares. Este solo hecho representaba un enorme problema aparentemente insalvable. Sin embargo, siempre que existe un problema, por lo general, si se le busca bien, se encuentra que también existe una oportunidad asociada a éste. El Presidente no lo vio así; solo vio el problema y los riesgos que corría la comunidad financiera internacional y no su propio país.

El mismo, Miguel de la Madrid, nos dice: “Desde un comienzo decidí resolver el problema de la deuda por la vía de la negociación y no de la confrontación. Conjuré la amenaza de la suspensión de pagos que se vivió en los meses anteriores a mi toma de posesión, tan temida en el ambiente internacional, pues pondría en una situación crítica al sistema financiero mundial, en virtud del monto de la deuda mexicana. Otros grandes países deudores, como Argentina y Brasil, se encontraban a la expectativa del curso de acción que seguiría México. Se hablaba entonces de la posibilidad de una ruina del sistema financiero mundial de proporciones comparables a la vivida en la década de 1930. Volver la espalda a los compromisos internacionales del país hubiera significado aislarlo de la comunidad financiera internacional cuando más se la necesitaba, cortando de tajo sus posibilidades crediticias en el futuro y con el riesgo adicional de represalias comerciales e incautaciones de activos nacionales en el extranjero por parte de algunos acreedores.”[1]

Si bien era cierto el razonamiento del Presidente, lo cierto también es que a México se le presentaba la oportunidad única, precisamente por el riesgo que significaba su deuda para el sistema financiero internacional, como bien lo señalaba él mismo. Sin embargo, dejó pasar la gran oportunidad de renegociar la deuda mexicana en mejores condiciones, con una quita substancial. Ya que no se supo o no se quiso defender con más decisión y coraje a una de las partes: la mexicana. Y no solo esto, sino que, como veremos en seguida, también su actitud y acción perjudicó al resto de países deudores latinoamericanos.

Más tarde, de la Madrid actuó como “enviado” de los Estados Unidos y del FMI para prestarle a la Argentina, en marzo de 1984, 1,000 millones de dólares que México obviamente no tenía, pero que eran necesarios para quitarle al gobierno de Raúl Alfonsín, los argumentos de insolvencia económica, razón por la cual, su gobierno iba a declarar la moratoria de pagos. En esta forma Miguel de la Madrid lo desarmaba para la negociación de su deuda en mejores condiciones. Oigamos la versión del mismo Miguel de la Madrid a este respecto: “En otro orden de cosas, cabe reconocer que la postura de los Estados Unidos es un factor de permanente consideración. Lo fue respecto a mi viaje a América Latina. Cuidé, por tanto, que mi actuación no entrara en conflicto con los intereses norteamericanos, aunque no por ello dejé de señalar los problemas de naturaleza económica que nos aquejan y que están estrechamente relacionados con su política económica […] De hecho, el Gobierno norteamericano vio favorablemente nuestra participación en la organización del préstamo que, el 30 de marzo, varios países latinoamericanos hicimos a Argentina para que pudiera cumplir con las obligaciones del servicio de su deuda y continuara sus negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Esta actuación tuvo más rechazo entre los mismos mexicanos, pues aquí resulto sorprendente que nuestro país, que tiene dificultades para pagar su propia deuda, prestara dinero a otro país. Pero hay que resignarse a que no es posible esperar que todos los problemas sean entendidos por toda la gente. Hay temas, como los mecanismos del mundo financiero internacional, que resultan inaccesibles para muchos […] Concretamente, el presidente Reagan me invitó a visitar su país cuando me habló por teléfono a Venezuela para felicitarme por la promoción que México organizó para evitar que Argentina faltara a sus compromisos financieros internacionales.”[2]

Por otro lado, hizo pasar al pueblo de México la vergüenza de actuar contra el narcotráfico y los traficantes de drogas, sólo cuando los Estados Unidos, a través del Departamento de Aduanas, la DEA y el Departamento de Estado, lo “apercollaron” por el caso “Camarena” (agente de la DEA, desaparecido en México) y le exigieron acción inmediata, la cual se dio con una prontitud y efectividad nunca vistas. Esto fue después de conversaciones telefónicas de los presidentes, del intercambio de notas diplomáticas, de que se pusiera en evidencia el contubernio de las autoridades mexicanas con los capos del narcotráfico, de que se protestara al más alto nivel y las autoridades mexicanas quedaran en evidencia por la liberación de Miguel Félix Gallardo, uno de los principales cabecillas del narcotráfico; el 16 de febrero de 1985 los EEUU habían iniciado una fuerte presión a través de la “operación intercepción” en la frontera con México, en protesta por la falta de acción

Al darse la presión enérgica de los EEUU, en menos de un mes se encontró el cuerpo de Camarena y se localizó al autor intelectual de su asesinato: Rafael Caro Quintero, que vivía en Guadalajara y era novio de la hija del hermano del Presidente del PRI en el DF según las notas de la prensa. De hecho fue precisamente durante este sexenio de la “Renovación Moral” cuando se hizo evidente que el narcotráfico estaba ligado sistemáticamente con las autoridades federales y con el Ejército para obtener su protección y complicidad en sus actividades delictivas. Fue en este sexenio, en 1984, cuando el director de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), José Antonio Zorrilla, dependiente de Manuel Bartlett, secretario de Gobernación, mandó asesinar al periodista Manuel Buendía por sus comprometedoras investigaciones sobre la liga de las autoridades federales y el Ejército con el narcotráfico.

Los periodistas corresponsales del New York Times en México y ganadores del premio Pulitzer nos dicen: “En los años ochenta, dinero procedente de la droga corroyó también otros organismos públicos, como la Procuraduría General de la República, la Policía Judicial Federal e incluso la Secretaría de la Defensa. El Ejército era la fuerza de seguridad más capacitada y profesional del país y, por lo tanto, en principio, un reto mayor para la infiltración criminal de las desordenadas dependencias civiles vigilantes de la aplicación de la ley. No obstante, las evidencias indican que el narco vulneró esta fuerza con éxito durante el gobierno de Miguel de la Madrid. El propio Secretario de la Defensa, el general Juan Arévalo Gardoqui, le brindó protección militar. En declaraciones juradas obtenidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y expuestas en dos juicios en tribunales federales de ese país, Arévalo Gardoqui fue acusado de haber aceptado cuantiosos sobornos de narcotraficantes. El Gobierno de México presentó airadas protestas diplomáticas en Washington por las imputaciones contra el buen nombre del general Arévalo. Pero de la Madrid jamás investigó su veracidad, al menos no públicamente, y ya presidente Salinas concedió a Arévalo Gardoqui un pacífico retiro.”[3]

Durante la visita del Presidente de la Madrid a la capital de los Estados Unidos, para vergüenza de los mexicanos, un periodista del Washington Post acusó al presidente Miguel de la Madrid, de tener una cuenta de más de cien millones de dólares en Suiza. Aseveración que inexplicablemente nunca fue desmentida por el Presidente. Tampoco nunca fue solicitado el ejercicio de la acción penal en contra del periodista y del mismo medio informativo ante los tribunales de los Estados Unidos, en donde el delito por difamación es severamente castigado. Se presentó, en cambio, una nota diplomática ante el Departamento de Estado, pero la respuesta de las autoridades estadounidenses no fue clara al respecto.

Existe la hipótesis de que posiblemente el mismo JLP le mandó depositar esa cantidad para tener una medida más de asegurar su propia impunidad. Lo cierto es que, de acuerdo a las crónicas del momento, Ronald Reagan lo trató muy mal, a pesar del “favor” que les había hecho con el caso de Argentina. Actuó con él con aparente informalidad amistosa, pero en realidad, tanto durante su visita a Washington como durante las conversaciones telefónicas, no hacía más que humillarlo. Esto se pudiera entender tal vez por el trato estúpido, vejatorio y sin sentido que recibió a su vez el presidente Carter durante su visita a México, de un López Portillo ensoberbecido y acomplejado. Dentro del SPM, en la relación con los Estados Unidos, continuamente se da el síndrome de los Tratados de Bucareli: siempre hay algo oculto, que ha sido acordado por ambas partes al más alto nivel, pero que sería impensable darlo a conocer y que nunca ha sido en beneficio de México.

A pesar de ser una gente del sistema, como lo era Miguel de la Madrid, yo pienso que en cierta forma, y hasta donde es posible entenderlo; como persona él era alguien de buena fe. Lo que se demuestra en muchos de sus actos públicos y, en su integración familiar. Ésta buena fe quedó demostrada en su trabajo legislativo para mejorar las condiciones de gobierno, evitar dispendios y corrupción pero el problema no es la ley sino la voluntad y decisión para hacerla cumplir. Sin embargo su buena fe lo llevo a confiar en demasía en su secretario particular, quien se movía como pez en el agua, manipulando e interviniendo en decisiones exclusivas del Presidente.

Como un destello excepcional en su gestión, podemos considerar la iniciativa presentada al Congreso de la Unión para reformar el Artículo 115 constitucional y devolverle al municipio la fortaleza que el propio constituyente había previsto desde 1917, y que el mismo sistema político, por razones de control político-electoral no había querido darle hasta ahora que se han visto obligados por la circunstancia histórica. Sin embargo hay que reconocer que en la práctica esto resultó contraproducente por la falta de muchas previsiones en la Ley y del mal uso que de ello han hecho muchas administraciones municipales, por ignorancia, corrupción o por la combinación letal de ambas, matizadas muchas beses por la falta de preparación e incompetencia.

Dentro del proceso legislativo de este régimen hubo altibajos, entre los que podemos mencionar: la Ley sobre el Daño Moral, que en principio podría justificarse para castigar el delito por difamación, pero que en la práctica podría resultar como una “ley mordaza”, como fue calificada por muchos periodistas, por lo que no procedió; la Ley Orgánica de la Administración Pública para adecuar las estructuras de gobierno; la Ley de Responsabilidad de los Funcionarios Públicos, que entre muchos otros beneficios limitaba el monto de los regalos, lo cual es parte del SPM, era y sigue siendo escandaloso aun con la existencia de la misma Ley; la Ley de Contratos de Obras Públicas para acabar con el “contratismo”, lo que ocasionó protestas airadas de algunos afectados, como los líderes petroleros. Por otro lado, logró éxito en el salvamento económico, al hacer participar a todos los actores y sectores de la economía en los “Pactos de solidaridad económica”, lo que contribuyó al abatimiento de la inflación. Aunque hay que reconocer que esto ultimo se debió, en buena medida, a la oferta de muchos productos importados a bajo precio, por la decisión de su Gobierno al ingresar al GATT.

Un aspecto negativo en su administración, que después traería graves consecuencias fue la imitación de Margaret Thatcher y Ronald Reagan en la implantación del modelo económico llamado “Neoliberalismo Económico”, en México;  que desde entonces ha ampliado la brecha de la desigualdad económica de los mexicanos, haciendo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, agravado todo esto por la asociación del gobierno al más alto nivel en contubernio con el interés particular falto de ética; que ha tenido como resultante la explotación de los sectores más desprotegidos de la población y el aumento de la pobreza en México.

Durante su gestión se expulsó del PRI a los miembros de “la corriente democrática”, encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas y Profirió Muñoz Ledo. La corriente había surgido en agosto de 1986 y agrupaba a destacados miembros del PRI, casi todos se decían de izquierda y pugnaban por cambios radicales en el partido como los que había propuesto Carlos Madrazo en 1968. Lo cual que demostraba que su acción era demás extemporánea (por le menos). Porfirio Muñoz Ledo proponía entre otras cosas, que los aspirantes a la Presidencia de la República, miembros del Gabinete, deberían de renunciar para ponerse a la luz de la opinión pública y a la consideración del partido, y no contaminar la función de gobierno con sus aspiraciones, en lo cual no le faltaba razón. Sin embargo, lo cierto es que los dos, Cuauhtémoc y Porfirio, tenían aspiraciones presidenciales y comprendían claramente que mientras la decisión fuera del Presidente y no del partido, mediante un proceso democrático, ellos, con la relación que habían llevado en últimas fechas con Miguel de la Madrid no tendrían la mínima posibilidad. Sin embargo  este planteamiento era ingenuo y ellos mismos lo sabían, principalmente Porfirio, que ya había sido presidente del PRI. Aunque se hubiera logrado “democratizar” al partido en la forma; de hecho, el Presidente seguiría siendo la cabeza y el eje del mismo y manipularía fácilmente el proceso “democrático” para sacar al que él decidiera. En estas condiciones, y a menos de un año de haber surgido la corriente democrática, el 4 de marzo de 1987, durante los trabajos de la XIII Asamblea del PRI, su presidente, Jorge de la Vega Domínguez, factótum del Presidente de la República en estos casos, siguiendo la orden dada por el presidente; los expulsó del partido, haciéndoles un gran favor con esta medida, porque les daba una relevancia que antes no tenían. Este hecho casi le cuesta más tarde al partido, la pérdida de la Presidencia de la República, lo cual tuvieron que evitar recurriendo una vez más al acostumbrado fraude electoral, como después  lo veríamos.

Las “tesis” de gobierno del presidente De la Madrid habían sido: “la economía mixta”, “la rectoría económica del Estado” y la “renovación moral”. Estas dos últimas eran un mero eslogan de campaña. Y para darle visos de realidad, a una de ellas, se procedió a desaforar al senador Jorge Díaz Serrano, a quien se acusó de fraude a PEMEX en la compra de buques tanque para la transportación de gas. De inmediato se mencionaron en los medios, a familiares del ex presidente López Portillo, como la gente realmente implicada en el fraude junto al ex-director de PEMEX. En casos como éste, en que al Presidente le interesa exhibir un “chivo expiatorio”, el sistema es altamente eficiente y sacrifica con prontitud a quien él quiere. Al otro que encarceló, muy merecidamente, fue al compañero de pandilla de Echeverría y López Portillo, el célebre “Negro Durazo”, caso típico del surrealismo mexicano y del desprecio del SPM por el ciudadano.

Con relación a la sucesión presidencial; de la Madrid nos dice: “En lo que respecta a la sucesión y a los precandidatos, transmiten su opinión al Presidente en conversaciones privadas, todos aquellos que tienen peso político. En este sentido la auscultación es real. Sin embargo, esta no se da de manera abierta, dada la inhibición natural que provoca la investidura presidencial. El Presidente se tiene que acostumbrar a leer entre líneas y a recibir recados. En este caso fungieron como intermediarios mi secretario particular, Emilio Gamboa, y el presidente del partido, Jorge de la Vega Domínguez. El primero por estar identificado como mi hombre de confianza; el segundo, por ser el canal institucional para ello”.[4]

Con gran ingenuidad, Miguel de la Madrid confiesa, que dejó el asunto de la sucesión presidencial en manos de su secretario particular, equivocándose en cuanto a que este era “su hombre de confianza” o si lo era abuso de ella porque los hechos demuestran que se alió con Carlos Salinas de Gortari y con esto quedó la puerta abierta a la autodenominada “Generación del Cambio”, que ya se vio como cambió de manos buena parte del erario y del patrimonio de la nación, entre muchos otros medios, a través de la cuenta secreta de la Presidencia, y de la privatizaciones. Además, habiendo sido realizado todo esto en forma “legal”.

Cuando ya se sabia quien sería el “próximo presidente”, este decidió que el avión que usaba el primer mandatario era inadecuado y se mando comprar, un súper avión presidencial, sin necesidad, en cuanto al lujo y tamaño, además de que ya propiamente no sería para el actual presidente sino para el próximo. Con Carlos Salinas, el ungido por De la Madrid para la Presidencia, gracias a los “buenos oficios” de su “hombre de confianza”, parodiando al Grupo Sonora; la “Generación del Cambio” pretendía perpetuarse en el poder y paradójicamente aquí la historia más o menos se repite, incluyendo los asesinatos políticos de algunos de sus miembros y la pretensión de reelección o del Maximato, situaciones que ya se consideraban cosa del pasado.

[1] Miguel de la Madrid H., Cambio de Rumbo: Testimonio de una Presidencia, 1982-1988 (México: Fondo de Cultura Económica, 2004) 38.

[2] Miguel de la Madrid H., Cambio de Rumbo: Testimonio de una Presidencia, 1982-1988, 252-253 y 271.

[3] Julia Preston y Samuel Dillon, El Despertar de México (México: Océano, 2004) 211. (Véase Michael Iskoff, “Informer Ties Top Mexican to Drug Deals; Allegations Revealed in DEA Affidavit”, The Washington Post, 4 de junio de 1988).

[4] Miguel de la Madrid H. 751.

Textos tomados del Ensayo “México y su Realidad” 3a Edición de Antonio Fuentes Flores

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6 pensamientos en “CÓMO FUE EL GOBIERNO DE MIGUEL DE LA MADRID HURTADO

  1. Estoy muy satisfecho con este trabajo periodistico-historico. Felicidades! Sumemos mas trabajos asi y compartamos esta realidad que es nuestro pasado con las nuevas generaciones para que se pongan las pilas.

    • El compartir el conocimiento y la experiencia con las nuevas generaciones es uno de los grandes propósitos y objetivos de lo que hacemos. Para tratar de orientarlos y que “no tropiecen otra vez con la misma piedra”
      Saludos cordiales.

  2. hola, buenas tardes, espero que pudiera publicar un articulo sobre los aspectos culturales en la presidencia de miguel de la madrid, gracias

  3. Hola me ha encantado el articulo, llevaba tiempo interesado en esto porque lo estube cuestionando el otro dia con un amigo, al final tenia yo razón por lo que veo. Enhorabuena al autor esperemos que sigan asi, nosotros tenemos un blog igual pero trata de técnicas sobre redes sociales, como conseguir mas seguidores, likes en tus publicaciones y demás. se llama creapublicidadonline.es ¡quedan invitados! gracias, un abrazo fuerte.

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