LA REFORMA DEL ESTADO MEXICANO (I Parte)

Introducción

El Estado, es el producto último de la evolución de la humanidad en su proceso de búsqueda de las diferentes formas de asociación política para lograr el bien común. En el inicio del Estado mexicano, se creó y se consolidó la República, y las luchas sociales han tratado de perfeccionarla para que la sociedad, (todos y cada uno de los mexicanos) esté organizada política y jurídicamente en su territorio nacional, por medio de una Constitución; la Carta Magna para establecer el “imperio de la ley” y el orden en las relaciones humanas, tanto internas como externas y para que el poder y la soberanía del Estado, que no son otros que el poder y la soberanía del pueblo; sean ejercidos por un gobierno designado libremente por la sociedad misma, en forma democrática y por  tiempo limitado; para servirla, impartir justicia, hacer respetar los derechos individuales y los derechos humanos, y protegerla en general; tanto a la sociedad como a cada uno de los particulares y sus bienes, haciendo énfasis en la protección y salvaguarda del patrimonio nacional que es de todos los mexicanos. Tal es la razón de ser del Estado. Esto es el aspecto teórico con el que algunos no están de acuerdo y no les falta razón; entro otras; porque argumentan que el Estado restringe la libertad del ser humano y porque las leyes las hace el poderoso a su conveniencia. Desgraciadamente la praxis desvirtúa a la teoría. Sin embargo el hombre es gregario y difícilmente puede sobrevivir y realizarse  aislado de la sociedad, al final todos vivimos en sociedad y buscamos establecer un Estado de derecho, aun con todos los vicios naturales que arrastra la praxis política.

Antecedentes

A principio del siglo XXI, existe la sensación en México; de haber llegado a un callejón sin salida, con una sociedad desorientada, manipulada en su conciencia de la realidad, de lo que es verdaderamente importante y trascendente, distraída por motivaciones tribales prefabricadas y porsupesto muy mal informada en su mayoría. Se podría asegurar que la sociedad que ha sido secuestrada por su mismo gobierno al servicio de una oligarquía y bombardeada durante muchos años, mas de medio siglo, con campañas tanto nacionales como extranjeras que le mienten y le hacen vivir una falsa realidad con el objeto de ser aceptada como tal por la mayoría; los medios de comunicación, concesionados por “sus” diferentes gobiernos, paradójicamente han sido el mejor instrumento para el engaño, a lo que contribuye también la ignorancia y la pésima educación que se imparte a la mayoría.

La sociedad en México registra una enorme desigualdad en donde una absoluta minoría de la población (menos del 0.05%), detenta el poder económico y político y es dueña de mas del 90% de la riqueza del país; con una clase política (gobernante) viciada en su gran mayoría, con intereses partidistas, de grupo y particulares; alejados del interés publico en donde muchos de ellos están entregados servilmente, a manera de “cabilderos”, a los grupos de poder factico, político y económico,  para estarlos constantemente beneficiando por medio de la legislación y de múltiples rapacerías; a costa del erario, del patrimonio nacional y del desequilibrio en el desarrollo. De está manera la sociedad resulta traicionada por el gobierno que ella misma designó paradójicamente para su servicio. Los intereses viciados de una gran parte de la clase política gobernante y los intereses de sus amos (nacionales y extranjeros); son movidos principalmente  por la codicia y el afán de poder para servirse, sirviendo a los más bajos intereses; traicionando en esta forma al interés nacional de los mexicanos.

La situación adversa que vive ahora México, se incubó desde siglos atrás y esto no lo podemos soslayar, ni representa tampoco ninguna justificación. Pero es preciso reconocer que ha sido el resultado de un proceso de desarrollo injusto, producto de las intenciones aviesas del más que colonizador, conquistador, que se inició con la dominación de Castilla y continuó durante mas de 300 años en donde se dio la brutal explotación de los indígenas a través de “las encomiendas” y el saqueo indiscriminado de los recursos económicos; continuó con un proteccionismo económico que no permitió el desarrollo de la “Nueva España” y culminó con una independencia saboteada a los verdaderos insurgentes y escamoteada por los amantes de la vida de privilegio, de la pompa aristocrática y del Estado confesional. ayudado esto por la inercia cultural a base de enormes prejuicios sociales y religiosos, incrustados en la conciencia de los mexicanos durante los 300 años de vida colonial en el virreinato. Arrojando también con la “independencia” un tremendo costo de cientos de miles de vidas y un pesado lastre económico, naciendo el país con deuda extranjera.

El Estado mexicano se inició habiendo heredado la desigualdad social como como producto de la discriminacion al indígena al que siempre se trató como un ser inferior y la supremacía de la parte minoritaria de la sociedad que a manera de plutocracia no ha cesado hasta los inicios del siglo XXI y a tenido como consecuencia gobiernos que sistemáticamente la favorecen en detrimento de la mayoría. También se inició con la invasión arbitraria de los EU  y su agresión guerrera; en donde a gobernantes ignorantes y corruptos (como los actuales), les escamotearon fácilmente más de la mitad del territorio nacional . En seguida vino la intervención francesa traída por el complejo de inferioridad y la ignorancia que siempre ha caracterizado a la oligarquía en México. Sin embargo existió un breve paréntesis durante y después de la guerra de reforma, en donde mexicanos patriotas pudieron construir la República. En el siglo XX se tuvo una revolución que costó mas de un millón de vidas y una Constitución política que no pudo, o no quiso  visualizar la necesidad de cambiar radicalmente el modelo de desarrollo evidentemente equivocado que no favorecía al total de la de la sociedad sino sólo a la minoría privilegiada como hasta la fecha sigue sucediendo, obligando a muchos de los mexicanos a huir del país.

A partir de la revolución mexicana se consolidó el “Sistema Político Mexicano” (SPM) que daba continuidad a todos los vicios del porfiriato que se pretendieron combatir. Creándose desde entonces una clase política que tuvo inicios contradictorios incluso con una reelección; por un lado se crearon grandes instituciones como el Banco de México y la Secretaria de Educación Publica y se dio la expropiación petrolera, por el otro se dio la simulación de la democracia, conservando el grupo autodenominado “revolucionario” el poder a toda costa, dándose rienda suelta a un sindicalismo demagógico, corrupto y desbocado; instrumentos estos que han utilizarían para perpetuarse en el poder; por medio de la corrupción y la impunidad para el poderoso. Y para que el pueblo, la sociedad civil no tuviera acceso a las grandes decisiones como hasta la fecha ha sido, con excepción de las elecciones del año 2000, que por primera vez tuvieron visos de democracia, en donde un partido político titubeante y un candidato fantoche y clerical; traicionaron las esperanzas del pueblo de México que votó mayoritariamente por un verdadero cambio, o cuando menos, la posibilidad de haber iniciado un proceso de cambio en forma democrática y pacifica; expulsando del poder a los usurpadores que por más de 70 años habían abusado del pueblo de México (así lo prometieron) para entonces; consolidar el cambio necesario en el mediano plazo, lo cual nunca se dio y ni siquiera se intentó.

De lo único que sí está seguro el pueblo de México; es que la violencia no engendra sino violencia y al final la “escoria”, como es natural, vuelve a quedar arriba. Se acaba mediante la violencia con un liderazgo explotador y de inmediato es substituido por otro de la misma mala calaña o superior; el pueblo ya la ha sufrido mucho a lo largo de toda su historia; con un costo social enorme; millones de muertes, familias y patrimonios destrozados sin que esto tenga para cuando terminar y sin que se haya visto un cambio trascendente que redunde en la mejoría de la calidad de vida de todos los mexicanos.

En estos primeros 14 años del siglo XXI, parafraseando a Antonio Machado, con pleno convencimiento podemos decir: “al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Es evidente que hoy sufrimos un modelo de desarrollo injusto, no hay más que ver los resultados, y lo que es mas grave, ni siquiera ha sido nuestro propio modelo; hemos sistemáticamente adoptando modelos del exterior, particularmente de los EU. o de Europa, sin preocuparnos por adaptarlos a nuestro medio y sin estar seguros de si nos servirían o no, lo importante para la clase gobernante dentro del SPM son las apariencias y se piensa, (con cierto complejo de inferioridad) que con el solo hecho de adoptar modelos extranjeros, esta se logra, y no les falta razón. Somos un país capitalista por imitación, en triste condición de colonia todavía. El SPM, el único que sí ha sido construido aquí, perverso, corrupto y viciado “hasta la medula”; nos ha entregado en los hechos a los intereses de los diferentes gobiernos y grupos económicos de los EU, aunque en los dichos siempre aparenten estar en contra.

Todos los gobiernos en este inicio de siglo han sido fieles observadores de las pautas trazadas por el SPM, paradójicamente las han seguido con particular apego los últimos dos regímenes, supuestamente de oposición en los que ha quedado en entredicho la legitimidad del ultimo de ellos por las evidencias y altas probabilidades de haber cometido fraude electoral siguiendo por supuesto la costumbre y pauta del mismo sistema. Así mismo se ha continuado con el montaje para aparentar la existencia de un verdadero “Estado de derecho”; cuando la falta de autoridad, la corrupción y la impunidad para el poderoso (generalmente delincuente), es el “pan de cada día”.

Lo que hay que hacer

Es necesario algo que una y motive a la mayoría de la sociedad mexicana bien intencionada y preocupada por México. Que la haga consciente que es la sociedad misma la que tiene que cambiar en primer termino, porque los gobiernos y su calidad son el producto mismo de la calidad de la sociedad; que tenemos que romper paradigmas y prejuicios y corregir injusticias ancestrales, que la desigualdad social deberá ser corregida radicalmente, proporcionando para la mayoría mejores condiciones de vida y de trabajo, no mediante limosna, caridad o la repartición de “migajas” como se acostumbra. La Reforma del Estado, que tendrá que darse a la brevedad posible, es un imperativo categórico necesario para obtener la base jurídica con el fin de lograr mejorar las condiciones de vida para el total de la sociedad, promovida necesaria y principalmente por su misma Sociedad Civil (SC), utilizando a la gente joven más preparada, asesorada por la experiencia de la misma sociedad; esto puede ser lo que nos ocupe, lo que nos una y nos anime por la búsqueda de mejores horizontes, mejores condiciones y calidad de vida para todos. Sin embargo hay que reconocer que hace falta tanto la toma de conciencia del problema, como la necesidad urgente de participación y preparación sistemática de la SC para poder lograrlo. Esto no será una tarea fácil, pero tampoco es imposible. Y la misma búsqueda de cuál será o deberá ser la Reforma del Estado que sirva a la sociedad, y lo que es mas importante, de como llevarla a cabo; puede ser ese factor que haga falta para motivar la participación de todos.

En la teoría y la praxis política, para que a un problema se le ponga atención y pueda resolverse; se necesitan tres factores:

Primero:

Que exista realmente el problema, (el problema existe)

Segundo:

Que la mayor parte de la sociedad (SC) tenga conciencia del problema. (Hay que trabajar en esto). Y

Tercero:

Que la mayor parte de la sociedad  presione con todo y con la mayor fuerza para que se resuelva. Todo será parte de una estrategia de participación y acción decidida de la SC.

El terreno que pisamos

El SPM ha reformado infinidad de veces a la Constitución política y sus leyes reglamentarias, y lo sigue haciendo, sólo para propiciar y justificar su propia razón de ser y dar visos de legalidad y viabilidad a la “venta” del patrimonio nacional, a la creación y reforzamiento de los grandes monopolios de poder político y económico y para seguir propiciando y favoreciendo sistemáticamente el saqueo de la sociedad mexicana. En estas condiciones se podría afirmar, sin lugar a dudas, que una gran parte de la legislación existente está viciada de origen, porque fue realizada en función de las necesidades de subsistencia del mismo SPM y de los intereses de la oligarquía encabezada por los monopolios; creando una serie de disposiciones legales para beneficio de estos grupos y en contra del interés de la sociedad. Y para propiciar la impunidad del funcionario público quien se escuda en ello al disponer arbitrariamente del erario y del patrimonio nacional como si fueran propios y sin la debida rendición de cuentas, al realizar un sin fin de delitos e irregularidades al desempeñar la función publica. Además, de haber favorecido legislativamente a “los intereses creados” en forma sistemática, con un alto costo social. Tales mecanismos y hechos viciados deben ser superados por la misma Reforma del Estado.

Por lo anterior, se puede asegurar que las actuales estructuras políticas, económicas, sociales, jurídicas y en general todas las instituciones del Estado mexicano se encuentran profundamente contaminadas, debilitadas y carentes de confianza y credibilidad. Luego entonces la Reforma del Estado, deberá de ser radical, al grado de que el Estado mexicano tenga la posibilidad de transformarse también en sus estructuras, mejorándolas y reforzándolas para el bien de toda la sociedad. Para esto la misma reforma deberá dar el sustento jurídico para ello.

Es necesario aprovechar el mismo proceso de la reforma haciendo un replanteamiento general para que ésta pueda responder satisfactoriamente a la época actual y a los propósitos de superación del pueblo de México. Será conveniente considerar y prever desde ahora el entorno en el que nos moveremos y los retos del futuro,  para tratar de recuperar el tiempo perdido y actualizarse así en el concierto internacional. Es preciso cobrar plena conciencia del presente y de su tendencia en el mundo a la globalización y a la integración de Estados regionales, como los serán los bloques que a mediados del siglo XX iniciaron como grupos de integración económica.

Es importante saber que es lo que queremos como sociedad mexicana, cómo debe ser en el futuro el Estado mexicano, hacia donde queremos ir y como vamos a lograrlo. Esto es necesario para tener plena conocimiento de qué es lo que más le conviene al país de acuerdo a su circunstancia histórica, al entorno mundial y a su ubicación geopolítica, sin perder de vista que, desde ahora, la necesidad de las estructuras modificadas será una determinante; porque deberán estar preparadas también para enfrentar y aprovechar adecuadamente el futuro en el largo plazo, aprovechando en su favor las grandes potencialidades de México y las grandes tendencias que se están dando en el mundo.

Deberemos revisar y cambiar el modelo de desarrollo que se ha utilizado hasta ahora en pleno inicio del siglo XXI, y que sigue ahondando la brecha de la desigualdad y afectando la calidad de vida de la mayoría. Todo esto  demanda una profunda y seria decisión politica y  estar preparados anímica y jurídicamente para ello, sobre todo con autoridad y calidad moral por quienes deberán tomar las decisiones trascendentes, sin más compromiso que con México.

El Qué y el Cómo

Una condición sine qua non será diseñar un nuevo modelo de desarrollo económico incluyente, que no sacrifique, a la mayoría de la población como hasta ahora se ha hecho, sino por el contrario que logre detener el proceso maligno que ha traído como resultado la desigualdad social y que se recupere el tiempo perdido. Curiosamente lo anterior se podrá pensar como una “misión imposible”, sin embargo la gran paradoja es que México tiene materia de sobra para ello en su potencial; con solo como diría Sergio Fajardo ex Alcalde de Medellín, Colombia, “No robándose el dinero del erario” y por supuesto teniendo una planeación estratégica bien definida, la voluntad política para hacerlo y la gente necesaria, honesta y capaz, que también existe de sobra. Será necesario que la sociedad además se organice para que a través de verdaderos representantes, se pueda llegar a un consenso respecto a qué es lo que realmente quiere la mayoría del pueblo de México, cuidando que este consenso no sea viciado por los intereses de los actuales partidos políticos quienes han dado sobradas muestras de que sus verdaderos intereses están totalmente alejados del interés y necesidades del pueblo de México.

El cómo lograrlo dependerá precisamente de que la misma reforma provea los instrumentos y la base jurídica para el despegue, y por supuesto dependerá también de la acción decidida de todos los mexicanos. Porque una tarea de tal trascendencia, como la Reforma del Estado, no deberá ser solo el trabajo de unos cuantos, y es preciso tener mucho cuidado a este respecto, porque en este caso no faltarán acomedidos con interés sectario que querrán dominar la acción. En este tipo de procesos siempre salen los “expertos”, muchos de ellos extranjeros, a quienes por el solo hecho de serlo, se les da fácil entrada. Cuidado, porque para resolver una situación como por la que atraviesa México, con los antecedentes tan particularmente propios y un proceso de reforma y transformación estructural como el que se pretende emprender; se puede asegurar, sin lugar a duda, que no existen expertos. “Solo el que carga la saca sabe lo que trae adentro”, (dice el refrán popular) y esto es válido para la situación actual de México y nuestros propósitos para su transformación mediante la Reforma del Estado por su misma gente, por su Sociedad Civil.

“La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su Gobierno”. Será necesario dar plena vigencia al contenido del artículo 39 Constitucional, porque el único poder que tiene el pueblo, la Sociedad Civil es el poder del voto.

(Continuara en la II parte)

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