LUIS ECHEVERRÍA ÁLVAREZ

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Echeverría, como le decía su mujer, inició la época de la declinación o agravamiento del sistema (SPM) caracterizado éste por una terrible dualidad; por un lado, como una maquinaria anquilosada, incapaz de renovarse o transformarse, y por el otro, como un aparato inamovible, impenetrable desde afuera y centralizado brutalmente por dentro, de una gran dominación en toda la esfera oficial, alcanzando incluso al sector privado por medio de algunos de sus más encumbrados miembros, ligados al sistema al más alto nivel. Teniendo como pieza clave del mismo a la figura y la institución presidencial. Bajo este modelo, nada se mueve en forma independiente, sino solo a través de la “orientación” o la “línea presidencial”, mediante el acatamiento incuestionable y servil a la mínima disposición del Presidente por absurda que esta sea, quien actúa como el Gran Tlatoani, a la manera engreída de Moctezuma Xocoyotzin, sin faltar, como hemos visto, el ritual de los sacrificios humanos. Otra vez en el Presidente de la República confluía rediviva la investidura de “Su Alteza Serenísima”, no tanto por la actitud misma del primer magistrado, sino más bien por la de sus cortesanos y aduladores, lacayos serviles hasta la ignominia.

El régimen de Luis Echeverría (1970-1976) inició con grandes ideas de reivindicaciones sociales, aparentando incluso la ruptura de “las reglas del juego” del sistema. Al principio, esto le ganó la simpatía de algunos grupos, principalmente de intelectuales, muchos de los cuales fueron atraídos y capturados por las redes del sistema; mediante “el canto de las sirenas” que significan las posiciones políticas. El régimen Terminó con un espíritu mesiánico enfermizo, que degeneró en una lucha demagógica sin sentido e indiscriminada, en contra de las clases productivas del país. Se promovió ideológicamente, el enfrentamiento de los diferentes estamentos de la sociedad, particularmente de los que deberían ser complementarios, incluso asociados y no contrarios, como los trabajadores y los empresarios, esto fue hecho por intelectuales “marxistas” con un marxismo que el propio Marx repudiaría y más leninistas que el mismo Lenin, clamaban por el dogma de “la lucha de clases” que como concepto estaba obsoleto en el contexto que se vivia. Se llegó a un populismo que solo hizo más pobres a los pobres y a los ricos de siempre asociados al poder, particularmente a sus amigos y asociados, los hizo más poderosos. Él mismo fue señalado en los medios independientes como el verdadero propietario de más de 30 diarios en toda la República, que habían pertenecido a la cadena García Valseca, ahora encabezados por Mario Vázquez Raña, su amigo y protegido, que después de más de 40 años siguen, él y su familia, todavía libando de las mieles del poder. Para ellos, los políticos y los empresarios ligados al poder; la política ha sido y sigue siendo el mejor negocio, por supuesto a costa del país y de la explotación de su gente.

El 10 de junio de 1971, después de liberar a los líderes del 68 y ante la manifestación que ese día, “Jueves de Corpus”, estos y varios grupos de estudiantes, habían decidido hacer desde el casco de Santo Tomás, en la colonia Santa María La Ribera; la mente sin duda alguna enferma del Presidente, decidió hacer una doble jugada en el ajedrez político: utilizaría al Coronel Díaz Escobar, quien desde su época de Secretario de Gobernación le había encomendado al grupo paramilitar conocido como los “Halcones”[1], para asestar un doble golpe; primero, por medio de un mensaje cruento destinado a los mismos líderes, con el asesinato de un número indeterminado de estudiantes, para que supieran a qué atenerse en el futuro, y segundo, deshacerse del jefe del Departamento Central (del DF), Alfonso Martínez Domínguez, escogiéndolo para el sacrificio, no como un cordero sino como “chivo expiatorio”. Contrastaba esta actitud totalitaria y asesina del Presidente con su hipócrita ruptura de relaciones, más tarde, con el régimen de Franco, motivada como protesta por la actitud del dictador al decidir la ejecución de unos reos políticos. Ante una pregunta al respecto, de un reportero español, sobre cuándo se reanudarían las relaciones de México con España; con desfachatez Echeverría contestó que cuando se inaugurara la democracia, a lo que el reportero volvió a preguntar con sorna: “¿En México o en España?”.

Después del cese del jefe de gobierno del DF y de su jefe de policía, Rogelio Flores Curiel, Echeverría prometió una investigación exhaustiva sobre los acontecimientos del 10 de junio; con la trillada frase “caiga quien caiga”. Alfonso Martínez Domínguez, fue después gobernador del Estado de Nuevo León, durante la presidencia de López Portillo, y Rogelio Flores Curiel, gobernador del Estado de Nayarit. Díaz Escobar fue enviado como diplomático a Chile, en 1975, ascendido a General Brigadier y posteriormente, en 1979, a General de Brigada. Tanto los autores materiales como los intelectuales de la matanza del Jueves de Corpus, no solo quedarían impunes sino listos para aspirar y lograr nuevas glorias dentro del SPM y por el sistema mismo.

El ex-Presidente, fraguó personalmente las intrigas que, dentro de la cooperativa del periódico Excélsior, llevarían a la expulsión de sus directivos, hasta cierto punto independientes, los cuales estaban a favor de un periodismo serio y comprometido hasta donde fuera posible, mismo que al Presidente no le parecía, más que nada porque no lo pudo someter totalmente como era su propósito. Por ello, Julio Scherer García, debe agradecer a su amigo íntimo Luis Echeverría Álvarez haber sido el creador indirecto y por supuesto involuntario de la revista Proceso. De la misma forma y por las mismas razones también, Octavio Paz le debe agradecer la creación de la revista Vuelta.

Echeverría tomaba decisiones “al vapor”, a diestra y siniestra, en donde aún las órdenes más absurdas eran acatadas por sus corifeos, con prestancia servil y sin chistar. Sin embargo en alguna ocasión y con motivo de la nueva Ley de Asentamientos humanos el Presidente me pidió asistir a una reunión con ese propósito y yo le dije que en esa fecha no podía asistir y el sin nigua problema me cambió la fecha; esto me comprobó a mi que no es el presidente el intransigente sino los arrastrados de sus lacayos los que creen que no se le puede decir que no. Al final terminó dando al traste con la economía, la cual, según él; “era dirigida desde los Pinos” por medio de su íntimo amigo, José López Portillo, que ya desde entonces se especializaba en el endeudamiento irresponsable del país y cuando le toco la presidencia (como premio) lo llevaría en su oportunidad a niveles insospechados de corrupción, estulticia y frivolidad.

Durante el sexenio de Echeverría se inauguraron varias cosas, usos y costumbres. Para dar cumplimiento a la Fracción XII del Artículo 123 constitucional, se creó el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, el INFONAVIT. La idea no era mala, el problema fue que se implementó con un enfoque demagógico; al tratar de solucionar el problema de desempleo por medio de la construcción de las viviendas para los trabajadores; de tal manera que se ocupara la mayor “mano de obra” posible. Ni se solucionó el problema de la mano de obra ni mucho menos el de la vivienda, y sí sirvió para alentar la inflación por la gran demanda de materiales tradicionales para la construcción. Calificó a los grupos empresariales organizados como “emisarios del pasado”, endilgándoles una serie de acciones de sabotaje a su Gobierno, dentro de otras, la matanza del Jueves de Corpus. Poco a poco, y tal vez sin proponérselo, enfrentó a la sociedad en una lucha de clases que se tradujo en un terrorismo de extremistas; se avivó la Liga 23 de Septiembre, surgida en tiempos de Díaz Ordaz; murieron o fueron desaparecidos muchos inocentes. Inauguró la época de los secuestros en México al tratar el secuestro de Julio Hirschfeld Almada, director general de Aeropuertos (ASA); contradictoriamente, con gran tibieza y desacierto, cediendo de inmediato a las demandas de los secuestradores. En Monterrey, fue asesinado don Eugenio Garza Sada, durante un intento de secuestro perpetrado por miembros la Liga 23 de Septiembre. Don Eugenio era el líder simbólico de los empresarios de Nuevo León, gente seria, fundador del Tecnológico de Monterrey, de gran estima y respeto en el medio empresarial y en la comunidad.

En estas condiciones, el SPM unipartidista estaba estructurado y organizado para hacer el mal. Sobre todo desde el punto de vista de los intereses legítimos del ciudadano común y corriente. Sin embargo tenían también que abocarse a la función pública. Por lo tanto, se hicieron grandes obras de infraestructura [2]: se terminaron las obras del drenaje profundo; se creó la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); se legisló en materia de protección al consumidor y en materia de asentamientos humanos, lo que dio lugar en el sexenio siguiente a la creación de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas; se operó una reestructuración política del territorio mediante la creación de los estados de Quintana Roo y Baja California Sur. En los afanes presidenciales por arreglar el mundo, aunque se descuidara el ámbito local, se propuso y fue adoptada por la ONU la “Carta de los Deberes y Derechos de los Pueblos”, aprobándose en 1975 como complemento a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establecía las Libertades Fundamentales (un verdadero contra sentido viniendo de quien venía).

Me tocó, cuando fui Presidente de los Colegios de Arquitectos de la República, ser invitado por el presidente Echeverría a que lo acompañara a la Conferencia de Asentamientos Humanos de la ONU en Vancouver, Canadá, en julio de 1976, pudiendo llevar conmigo a cuatro presidentes de colegios de arquitectos de las principales ciudades de la República, lo cual agradecimos y aceptamos. En esa ocasión me pude dar cuenta en forma directa de cómo se gastaba el dinero. La conferencia indudablemente era muy importante, pero me pareció desproporcionado que más de 200 personas acompañáramos al Presidente con gastos pagados espléndidamente; estuvimos 15 días, durante los cuales se nos pagó el hotel y el viaje en avión, además se nos entregó a cada uno cinco mil dólares en efectivo para gastos. Ya en Vancouver, en dos ocasiones, por casualidad pude ver entre la gente de Ignacio Ovalle, que asistían al Presidente; solicitar dinero para algunos gastos, y como en las películas; abrían un maletín repleto de dólares de alta denominación y entregaban un fajo sin pedir recibo; gastaban el dinero a manos llenas. La burocracia creció desproporcionadamente pero ¿qué importaba?, al fin y al cabo “el gasto público sería fuente de crecimiento y bienestar”. Lo que no se aclaraba es que eso era válido solo para los fieles al sistema.

Se podría decir que el ex-presidente Echeverría encabezó hasta hace algunos años uno de los grupos políticos tradicionales que siguieron exigiendo y obteniendo su tajada de poder, ya que logró mantener en posiciones dentro del sistema a muchos de sus miembros. Pienso que en el tiempo de Echeverría el sistema político perfeccionó una de sus piezas claves: la “sucesión presidencial”, que llegó en su sexenio o al final del mismo al más acendrado sentido de justificación o motivación personal en el ritual de la designación; buscar que el “ungido” cumpla la condición sine qua non, el más “patriótico” requisito: “Que sea el que mejor me cuide las espaldas”. Esto se explica si se considera que la forma de actuar de un Presidente de la República, en el SPM unipartidista, era ejerciendo un poder omnímodo, lo cual le permitía hacer y deshacer a su antojo cosas lícitas e ilícitas, disponer de fondos ilimitados de “la partida secreta de la presidencia” sin rendir cuentas a nadie. Sin embargo, y por eso mismo él sabía que al final y al pasar a la calidad de ex-Presidente, si no se protegía, teniendo como escudo protector al próximo presidente, sería el ser más vulnerable política y jurídicamente. Esta es una de las paradojas del sistema y que ahora ha adoptado también el PAN, con las previsiones tomadas por Felipe Calderón Hinojosa al no poder sacar a su candidato y al entregarle la presidencia a Enrique Peña Nieto.

El ex presidente Miguel de La Madrid nos dice: “El final del sexenio fue trágico. Mil novecientos setenta y seis también lo fue. Yo tuve entonces la oportunidad de participar de cerca, y pensaba que si hubiera una cámara oculta que filmara lo que estaba pasando en Los Pinos y lo diera a conocer al público, la gente se horrorizaría de cómo puede llegar a manejarse el Gobierno. Por ejemplo, en esa época, Luis Echeverría de pronto se dormía en las juntas. Había que estar ahí sin saber si continuar la reunión o velarle el sueño. Era una situación muy desagradable. Estaba tan deteriorado el estado de ánimo del Presidente, tan inestable, que uno verdaderamente sentía temor al escuchar algún funcionario, como Fausto Zapata, decir que todos los problemas de México eran causados por los ricos, que él llevaba allí, en la mano, la lista de los 40 hombres más importantes de México, que había que declárales la guerra, que lo que se requería era apresarlos esa noche.

En esa ocasión me quedé temblando ante la posibilidad de que el Presidente dijera: “Sí, ¿verdad?, qué buena idea, vamos a hacerlo”. Echeverría dejó pasar la sugerencia. Eso lo hace a uno reflexionar sobre la realidad del sistema, el riesgo que un momento de locura puede acarrear. Yo me preguntaba qué pasaría si realmente hubiera dicho que sí. ¿Empezaría una guerra civil o el Ejército daría un golpe de Estado? Hay un gran peligro en el enloquecimiento de los presidentes. Los locos hacen enloquecer al Presidente, porque la locura es contagiosa”[3].

Texto tomado dl Ensayo: “México y su Realidad” 3a Edición de Antonio Fuentes Flores

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[1] Adscritos por debajo del agua al Departamento del Distrito Federal con el objeto de no dejar rastro por el pago de sus emolumentos.

[2] No hay obra dentro del sistema en donde no esté presente la corrupción, como medida recaudatoria para el sistema mismo y sus colaboradores

[3] Miguel de La Madrid H, Cambio de Rumbo: Testimonio de una Presidencia, 1982-1988 (México: Fondo de Cultura Económica, 2004) 35.

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Un pensamiento en “LUIS ECHEVERRÍA ÁLVAREZ

  1. …EXCELENTE E INTERESANTE SINTESIS DE ESTE GOBIERNO QUE TANTO PERJUDICO A MEXICO.
    SOBRE TODO QUE EL AUTOR ESTUVO EN EL MOMENTO PRECISO PARA VIVIR EN CARNE PROPIA LA HISTORIA HOY RELATADA POR EL MISMO.

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