Qué es La Democracia

En cuanto a la historia, es conveniente ir al inicio de la democracia, tanto en la cultura griega como en la romana porque surgen en la misma época en forma casi simultánea. En la romana, desde un principio la Comitia Curiata, elegía al monarca, en donde una sola persona, ejercía un poder absoluto. Al terminar la monarquía; surge la necesidad democrática a manera de una verdadera revolución en contra de esta. Sin embargo al poco tiempo de iniciada la república romana con dos cónsules electos cada año para ejercer el gobierno actuando en coordinación entre ellos mismos y de acuerdo con el senado; se dan cuenta que el ejercicio del poder absoluto no era tan malo, sobre todo cuando una amenaza potencial acechaba a la sociedad, entonces la toma de decisiones no podía esperar y había que actuar de inmediato y con todo el poder. Así se dio la dictadura en roma, como una Magistratura establecida por ley para un trabajo determinado y por un fin especifico (seis meses) también elegida por el senado y los cónsules. Con el tiempo la dictadura dejó sus limitaciones iniciales positivas y se convirtió en vitalicia.

La democracia, en teoría, es el poder del pueblo ejercido por medio de elecciones libres, en donde éste designa por mayoría de votos al gobierno que desea para que le sirva y ejerza a su nombre la autoridad y el poder. El concepto es muy claro y hasta cierto punto simple. Sin embargo el ejercicio y realización de la democracia es, ha sido, y seguirá siendo complejo y muy difícil de hacerla efectiva; sobre todo cuando es para beneficio del pueblo en la satisfacción de todas sus necesidades, en un Estado de Derecho y para ejercer su voluntad soberana. A tal grado es, que no basta con el deseo de un pueblo de ser democrático y que sus leyes así lo establezcan, sin embargo la democracia no sólo se da por decreto, toda vez que es o debe ser una cultura que se ejerce y se da como forma de vida en la sociedad, quien debe practicarla y realizarla a diario, con pleno convencimiento de todos los actos que implican el ejercicio del poder, a todos los niveles. Y como es una cultura, debe practicarse en todos los ámbitos de la sociedad para que sea efectiva y tenga como resultado la realización de la esencia misma de la democracia: el lograr que el poder resida efectivamente en los electores: en el pueblo.

Para que la democracia exista y pueda ser ejercida con plenitud, se debe preparar a el pueblo desde la edad mas temprana mediante la educación y la formación del individuo para que en verdad pueda ejercerla. Y esto supone una buena acción sistemática y permanente por parte del Estado y la familia. En esta forma el pueblo, en mayoría, podrá tener la capacidad necesaria para el análisis crítico que le permita identificar a buenos candidatos y a las mejores acciones de gobierno que en verdad lo beneficien. Y no aceptar de ninguna manera los vicios de la democracia, como son los múltiples engaños que se hacen por medio de la mercadotecnia política, las encuestas vendidas, así como la manipulación de la democracia misma que hacen los que ejercen el poder económico y político para inducir y manipular el sentido del voto, llegando a comprarlo en muchos casos porque así les conviene a las mafias del poder para seguir explotando al la sociedad.

La preparación del pueblo sirve para evitar caer en el engaño de los demagogos y estar bajo la acción negativa de toda suerte de pillos que comercian con el poder político y son adictos crónicos a éste por la codicia y los múltiples beneficios que para ellos y sus camarillas representan. Porque lo que en la mayoría de los casos se ejerce en realidad, es la simulación de la democracia con el objeto de que les sirva de instrumento para poder esconder los verdaderos intereses de los monopolios partidistas del poder político, por medio de sus testaferros quienes se proclaman paradójicamente, como “paladines de la democracia” cuando en realidad solo están al servicio de los intereses creados.

La democracia supone un eficiente sistema de instituciones que controlan y regulan el uso del poder de acuerdo a leyes y reglamentos hechas ex professo, no solo de buena fe sino con la capacidad y habilidad política del autentico legislador que no se vende a los intereses creados. Supone un sistema efectivo de alicientes y acicates para el ejercicio del poder ejecutivo con el objeto de que no pueda simular la democracia y ejercer el poder arbitrariamente para el beneficio de intereses diferentes a los del pueblo. Un sistema que propicie el equilibrio y respeto entre los poderes del Estado, para que cada cual cumpla a plenitud la función que la ley y el mismo sistema democrático le confiere, para que ninguno prevalezca sobre los otros o los anule en los hechos en forma arbitraria. Un sistema que no permita la prostitución de magistrados desde el más alto nivel y particularmente de magistrados electorales ni legisladores del Congreso de la Union o dirigentes de los partidos políticos, porque entonces lo que se da es la burla de la democracia y del pueblo. Debe ser un sistema que propicie la coordinación en armonía para la suma de los poderes del Estado canalizados en el poder ejecutivo, para lograr el bienestar de su pueblo y rendirle cuentas claras de cada una de las acciones de gobierno, evitando siempre la impunidad.

Para el ejercicio del poder no es suficiente sólo las buenas intenciones; es necesaria la disposición de a ejercerlo a plenitud y tener la suficiente capacidad para ello, contar con la sabiduría política para lograr el equilibrio entre los diferente intereses (A la hidra hay que cortarle todas las cabezas.) porque si no; se dará irremediablemente el vacío de poder. Y vendrá el imperio de la selva y el reino de la impunidad. Cuando esto sucede, lo que se propicia es la explotación del pueblo, por una oligarquía que solo busca su beneficio, paradójicamente a costa del mismo pueblo supuestamente soberano.

Para que exista la democracia es indispensable que el pueblo tenga verdaderas opciones para elegir y tribunales y magistrados electorales limpios y libres, que no se vendan a los poderes del gobierno ni actúen por consigna. La democracia no se dará en una sociedad que no la tenga como verdadera cultura, como manera de vida, ni con un pueblo sin el coraje y la decisión para exigirlo.

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