GRANDES PROYECTOS DE MÉXICO

Un memorandum

Para: Los jóvenes de Mexico, #YoSoy132

De: Antonio Fuentes Flores.             23/06/012  SPGG N.L.

El cambio en México deberá ser general y radical, iniciando por el marco legal y sus estructuras, hasta el cambio de personas con puestos claves en el gobierno y en su caso el enjuiciamiento de delincuentes, no con el afán de venganza, sino porque no se puede permitir  que el “borrón y cuenta nueva” continúe por siempre. Eso querría decir que se seguirá tolerando la impunidad cuando ésta ha sido uno de los problemas más graves que ha sufrido México, y es uno de los recursos viciosos más efectivos para la prevalencia del sistema político que deberá ser superado radicalmente. Que las cosas tendrán que hacerse actuando sin precipitaciones, desde una situación de poder suficiente, con tacto, prudencia y pisando sobre terreno compacto, por supuesto. Pero  deberá hacerse sin dilación porque siempre habrá quienes piensen que “éste no es el momento”; el momento adecuado para los indecisos y timoratos, para las almas pequeñas, nunca va a llegar. Los que no tengan vocación de estadista no deben aspirar a los cargos públicos ejecutivos de primer nivel, porque a la hora de asumir la responsabilidad, sobre todo en situaciones críticas, se deberá estar dispuesto, incluso al sacrificio personal. Si no se tienen estas cualidades, entonces que se queden en su casa o en su negocio, que esto deberá ser menos estresante, aunque para algunos no tan lucrativo como ha sido la costumbre que ahora se debe terminar.

Mas de 3,500 años de un proceso cultural, alimentado por las principales culturas de Europa y América, es lo que tiene como soporte la cultura mexicana. En ese campo su potencial es enorme. Sin embargo y para señalar aspectos prácticos y concretos sólo apuntaré algunas potencialidades que hay que realizar mediante estos proyectos y no necesariamente las más importantes:

Dentro del proceso de globalización que se vive, también el potencial de México es único como su ubicación estratégica. Existe una antigua frase atribuible a Porfirio Díaz, el dictador mexicano, que se supone dijo a principios del siglo XX: “Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. México no está lejos de Dios pero sí muy cerca de los EU., con quien colinda en el Norte a lo largo de una frontera de más de 3,300 km.  Los EU., son el país que tiene el mercado más atractivo del mundo. El estar al otro lado de ellos, lejos de ser digno de lástima, es envidiable potencialmente en términos económicos y en materia de logística para el comercio internacional, porque representa una enorme ventaja competitiva que, por prejuicios históricos, hipocresía, ignorancia y falta de imaginación política; México no ha sabido aprovechar. Paradójicamente los que si han aprovechado esta vecindad han sido ellos, los EU. Esta vecindad hoy podría potenciarse al máximo. Sólo imaginemos la posibilidad de iniciar en la frontera con EU., la construcción de cuando menos 10 nuevas ciudades orientadas a la actividad del comercio exterior en calidad de zonas libres, como las que inició China con Shenzhen (hace 35 años) y   establecer un “Land Bridge” orientado a la misma actividad en el Istmo de Tehuantepec con dos nuevos puertos; uno cerca de Salina Cruz conectado (200 Km) a otro cerca de Coatzacoalcos comunicados y construidos con infraestructura y tecnología de punta, para mover  contenedores y líneas continuas con la “carga del mundo” del pacifico al atlántico y viceversa. Con un gran aeropuerto de carga entre los dos.

La dicotomía concentración-dispersión ensombrece la sana distribución equilibrada de la población en la republica mexicana. Sólo tres centros: las áreas metropolitanas de la ciudad de México, Guadalajara y Monterrey concentran la mayor parte de la población urbana del país, causando un deterioro creciente a su población y grandes desajustes en el medio ambiente natural. Una forma de equilibrar la distribución de nuestra población y quitarle la enorme presión que sufre la población en estos tres centros urbanos ya saturados seria; Utilizando la condicionante del desarrollo sustentable para la construcción, además de las nuevas ciudades en las fronteras, nuevos puertos así como puertos interiores para el comercio internacional en calidad de zonas libres; teniendo como meta el fortalecimiento del mercado interno y potenciar al máximo el comercio exterior desde el punto de vista de la logística del comercio internacional. En esta forma se podría iniciar la tendencia hacia el equilibrio de la población en el país realizando al máximo su potencial estratégico.

Las profundas raíces culturales que surgen con la mezcla de las dos culturas que dieron origen a la mexicana, así como su bagaje histórico-cultural, hacen de la nuestra una cultura sui generis, totalmente diferenciada de las demás. Su gente, son personas cuya idiosincrasia, si no en términos generales, sí en una gran mayoría, los hace también diferentes, con características propias; como la habilidad física, intelectual o artística, personas que sin dificultad se sobreponen a situaciones anormales y a contingencias, lo que no sucede en muchas otras culturas, esta característica que los hace valiosos al haber demostrado muchas veces ser gente con un gran afán de superación que tienen como valor importante a la familia, y por ella, y por lograr sus metas, pueden dar la vida, como muchas veces lo han demostrado los emigrantes que van o tratan de ir hacia los EU en busca de trabajo mejor remunerado y sobre todo de esperanza para sus hijos que aquí actualmente no la tienen. La gran cantidad de universidades de buen y aceptable nivel, así como la preparación del mexicano en ciertas regiones del país con una cultura internacional, con la posibilidad probada en muchos de ellos, de dominar el idioma inglés y otros idiomas además del propio, hace que sus gentes constituyan  un potencial muy valioso. Por lo tanto la capacitación de nuestra gente, liberándolos del sindicalismo corrupto y exaltando sus valores intrínsecos y característicos para potenciarlos al máximo y darles la oportunidad de mejorar sustancialmente como personas, con la consecuente mejoría en su remuneración y su calidad la vida para ellos y sus familias. Este deberá ser otro de los grandes proyectos nacionales

Dentro de los países con gran potencial turístico en el mundo, México se sitúa en los primeros lugares. Su potencial en este campo es único, ya que cuenta con gran variedad de micro climas agradables, diferentes ecosistemas y un mosaico de múltiples y atractivas culturas, además del trato amable y generoso de su gente, que se caracteriza por un profundo sentido del humanismo y de la amistad. Los portentosos vestigios arquitectónicos de las culturas prehispánica y colonial, de gran expresión artística y rica presencia en todo el territorio, nos hablan del singular pasado mexicano. La manifestación del espíritu humano en la expresión de lo bello, se encuentra en forma prolífica en todas las artes con el sello característico de lo mexicano. Las culturas superiores, como las que se dieron en Mesoamérica, se caracterizaban, entre otras cosas, por poseer un excelente arte culinario. Éste arte, mezclado con el de la cocina española, dio origen a una de las más variadas y ricas cocinas en el mundo, la  mexicana, que poco a poco ha ganado espacios en todos los lugares del orbe. Los 11,000 Km. de litorales ofrecen gran variedad de playas de finas arenas, aguas tibias y bellas coloraciones del mar, con una agradable temperatura de cálida a templada casi todos los días del año. Además colinda con dos de los grandes mercados turísticos en el mundo los EU y mas al norte Canadá. Por lo tanto el turismo deberá potenciarse al máximo con nuevos centros y nueva infraestructura, siendo este otro de nuestros grandes proyectos

Su potencial en agricultura, ganadería y pesca, lo hace tener posibilidades cuando menos de autosuficiencia, la silvicultura y la explotación maderable podrían ser aprovechadas en forma racional y sustentable, como hasta ahora no se ha hecho. Un plan de apoyo técnico y financiero con garantía minima de comercialización nos pueden llevar cuando menos  a la autosuficiencia en la materia.

El potencial industrial y comercial de nuestro país ha quedado demostrado al ubicarse México, a pesar de sus líderes, entre las primeras potencias económicas en el mundo. Con una ubicación estratégica que podría contar con el apoyo jurídico de la Ley de Zonas Económicas Estratégicas, actualmente en proceso de afinación para presentar la iniciativa ante el Congreso de la Unión, para facilitar la planeación, diseño y construcción de nuevas ciudades en condiciones de zonas de libre comercio y procesamiento.

En resumen, la calidad de su gente, la condición y ubicación geopolítica de México, sus profundas raíces históricas y su rica tradición cultural, incluso su misma circunstancia actual complicada, se pueden usar en calidad de detonador, para darle al país un gran avance que bien podría convertirse en una realidad en un futuro más cercano de lo que se piensa si los verdaderos mexicanos, los que amamos a nuestra Nación, nos decidimos a sacudirnos los lastres que arrastramos del pasado inmediato, de una vez por todas.

Se podría decir que el futuro ya está aquí, que nos ha alcanzado y rebasado; no hay más que ver el desarrollo de los otros pueblos que hace un poco más de treinta años tenían un desarrollo material inferior al nuestro, como China que ahora nos ha rebasado como si estuviéramos parados.  Y lo que es preocupante es que no estemos preparados todavía para competir ni siquiera en el presente, ya no se diga preparados para el futuro, no solo eso, sino empantanados porque hemos dejado que prevalezcan serios conflictos internos y que se tengan que arrastrar y soportar los enormes lastres del sistema político prevaleciente a lo largo de casi todo el siglo XX, los cuales se incrementaron con la entrada del siglo XXI, y todavía no está claro como los mexicanos se los podrán sacudir. Sin embargo, cuando menos en lo político existe una posibilidad que se vuelve también una condición: iniciar de inmediato el proceso que nos llevé a la reforma del Estado, como la precondición para concretar la unión necesaria que requiere México y sanear su base jurídica; para emprender una tarea de dimensiones colosales; primero superar la crisis actual y luego poder entender y visualizar cabalmente el presente que estamos viviendo y prever el futuro con el que México se está empezando a  topar. Y es que es otro mundo el que se nos viene encima, totalmente diferente al del siglo XX, otro “universo” en el que debemos actuar y al que hay que comprender y conocer en su dinámica real, porque está en constante transformación acelerada, al que hay que enfrentar con nuevas herramientas y otra visión de futuro, distinta de la tradicional, si no queremos ser arrastrados por el vendaval de sus constantes cambios, agresivas acciones y enormes intereses en juego. En donde la cohesión social interna es una determinante, así como la fortaleza del Estado mexicano utilizando el orden, la disciplina, la inteligencia y la creatividad de los sus gentes, mediante una actitud estoica y de austeridad, proporcionando mejores condiciones de vida y de trabajo para la superación de todos. Esto, nos podrá llevar a un proceso de superación constante hasta lograr nuestra incorporación en el concierto de naciones; en el lugar que le corresponde a México por su calidad cultural y su ubicación geopolítica estratégica.

“No hay mal que por bien no venga”, dice uno de nuestros refranes populares. Quizás si México no tuviera los actuales problemas y la situación crítica que padecemos, si fuera un país perfectamente ordenado y en perfecto funcionamiento, tal vez no estaría tan dispuesto a un cambio radical como lo puede estar en el momento actual. Y es que una situación como la que vive el mundo hoy día, con el futuro que viene, como una turbulencia de múltiples facetas, requiere de nuevos instrumentos y la toma de decisiones con información suficiente, imaginación, creatividad y sin pérdida de tiempo para ser enfrentada exitosamente. México, por sus antecedentes históricos, es materia prima dispuesta para amoldarse y enfrentar situaciones completamente distintas a las conocidas. México y los mexicanos nunca han sido una cultura acostumbrada a las rutinas; podemos enfrentar las eventualidades y aun los grandes cambios sin sufrir ni contrariarse con esto. A lo largo de nuestra historia hemos vivido situaciones considerablemente más complicadas y peligrosas que la actual y nos hemos recuperado. Paradójicamente podríamos decir que los mexicanos hasta podrían disfrutar con el reto y la acción si ven claras las posibilidades de superación y el beneficio compartido; esto es lo que nos podría motivar hasta alcanzar el éxito. Será necesaria la disposición y participación de todos para lograr el cambio radical, tanto en la sociedad como en nuestras estructuras y propósitos, con verdaderos líderes que luchen por el bien de su pueblo, lo cual no será imposible. Y sin embargo, esto es absolutamente necesario para confrontar no solamente el futuro propio como nación, sino el futuro de la humanidad, en donde está enclavado nuestro país como Estado soberano y donde deberá ser protagonista activo, para sumar y conjugar esfuerzos, interactuando y cooperando en la acción con todos los otros países en beneficio de nuestra gente.

Así como Japón y Alemania resurgieron de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, así México tendrá que resurgir como el Ave Fénix, después de este letargo producido por el  estancamiento en todos los órdenes. Para que el futuro nos pueda favorecer será necesario un enorme esfuerzo durante varios años tal vez mas de 30, para lograr salir totalmente transformados. De aquí en adelante nada será igual, nada será gratuito, pues el futuro supone una feroz competencia. Los mexicanos no podemos estar esperanzados a que llegue un presidente salvador, porque nunca va a llegar. Se tienen que reconstruir nuevas estructuras que garanticen una convivencia más justa, más ordenada, con disciplina y responsabilidad personal para cada uno y para todos. Será necesario construir e instituir el gobierno “de las leyes y no de los hombres”, como lo hicieron los romanos y como quisieron hacerlo también los revolucionarios de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Que el espíritu de estadista de Lucius Quincius Cincinatus, el cónsul y gran dictador romano, prive en los que se dediquen a la política para tener visión de estadistas, para que tras su misión en bien de la comunidad, una vez cumplida responsablemente y terminada con éxito su tarea, vuelvan a una vida con sencillez, alejada del poder y del lujo. ¿Utopía pura? Tal vez, pero de no ser así, el cambio difícilmente se daría y se estaría desaprovechando otra magnífica oportunidad.

Es importante considerar y tener presente que para enfrentar el futuro, el cambio deberá ser radical; casi toda la base y estructura jurídica deberán ser modificadas para que sirvan al desarrollo con otra visión, con un enfoque que propicie el beneficio directo para el ciudadano y su calidad de vida, con modelos propios de acuerdo a nuestra realidad y no con los tradicionales modelos importados de corte capitalista conservador que han propiciado la explotación del ciudadano, el empobrecimiento de la sociedad y la concentración del capital en pocas manos, porque esto es una de las grandes amenazas del futuro que ya la gente no está dispuesta a tolerar.

El entorno mundial, a principios del siglo XXI hace mucho más evidente la necesidad de un cambio en México, tanto para dar solución a los enormes problemas internos que como hemos visto no son pocos ni menores, como también porque la misma realidad y efectos del entorno mundial hacen que en México sea necesario el cambio; entre otras razones, porque el mundo ya cambió y México  sigue casi igual o peor. Aunque se trata del mismo planeta, ya nada es igual. Ahora, por ejemplo, es ligeramente más caliente; el fenómeno del calentamiento de la Tierra empieza a sentirse fuerte, estimulando un cambio climático que ya es una realidad y que debe tomarse en cuenta y actuar en consecuencia. Ahora los países tienen que estar preparados y prever sus efectos, y en México se siguen destruyendo las selvas y descuidando el medio ambiente. Los científicos dicen que el agua será pronto un problema crítico a nivel mundial, y lamentablemente muchos de los ríos en México son depósitos de basura e inmundicias. A finales de 2000,  la televisión exhibió el Cañón del Sumidero, el precioso paraje natural en Chiapas; lamentablemente atestado de basura.

El desarrollo económico y el incremento del PIB deben dejar de ser un objetivo para convertirse en lo que en realidad son; instrumentos de mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad. Y dejar de sacrificar el desarrollo social por el crecimiento económico a toda costa como hasta ahora se ha hecho.

El siglo XXI corresponde a la quinta etapa, en la vida de México. Dentro de la mitología mexica, al inicio del Quinto Sol correspondió la época maravillosa del nacimiento de lo mejor. Esperamos que ese Quinto Sol no haya terminado, y que en los inicios del siglo XXI, se dé también el renacimiento; la transformación de nuestro México.

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