Los Zapotecas

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La cultura zapoteca surge en el 900 a.C. y empieza a florecer en el Valle de Oaxaca, entre los años 800 y 500 a. C. La acrópolis de Monte Albán es una de sus grandes expresiones urbanas. La gran aportación de la cultura zapoteca a las culturas mesoamericanas fue la edificación de la arquitectura en piedra y el tratamiento de edificios y espacios abiertos con grandes extensiones de escaleras, formando grandes plazas (la de Monte Albán tiene 60,000 m2), o explanadas en nivel inferior que nos recuerdan la plaza hundida del centro ceremonial de los olmecas en La Venta. En la acrópolis de Monte Albán, así como en dicho centro ceremonial también los espacios están dispuestos siguiendo un eje norte-sur.images-2 En las lápidas de “Los Danzantes”, en el primer edificio importante de la acrópolis se observa una escritura jeroglífica que poco a poco irá perfeccionándose. También podrían considerarse como aportación zapoteca las bases del calendario, que servirían posteriormente para un desarrollo mucho más sofisticado en las culturas subsecuentes, entre ellas en la maya. Monte Albán se logró desarrollar como una acrópolis ceremonial, política y urbana cuya construcción sólo pudo realizarse gracias a un gran poder político que sojuzgara a otros pueblos tributarios, esto lo comprendemos mejor si consideramos la ubicación de difícil acceso a la ciudad en la acrópolis, la carencia de agua y la necesidad de nivelación de la cúspide de la montaña para la construcción de la misma.

Esta civilización ejerció su dominio sobre grandes territorios de Mesoamérica, en donde podemos observar su influencia cultural. La ciudad llegó a tener miles de habitantes, probablemente miembros de la aristocracia y sus séquitos de servidumbre, dándole importancia al sitio en donde celebraban rituales con gran esplendor; los habitantes de la acrópolis, acentuaban más su poder hegemónico con el dominio visual que desde la ciudad tenían sobre el hermoso valle de Oaxaca. Sus pinturas murales nos hablan de un pasado místico y teocrático espléndido.

La acrópolis fue poco a poco nivelada artificialmente hasta ocupar la superficie actual, dominando a los fértiles y ricos valles de Oaxaca a 2,000 metros sobre el nivel del mar. Como hemos visto, esta ciudad no contaba con agua propia, por lo que es de suponerse que los zapotecas la destinaron, en un principio cuando había poca población, primero como centro de resguardo estratégico para su asentamiento inicial aristocrático, y posteriormente, con el florecimiento de su civilización le otorgaron un carácter ceremonial y mortuorio destinado a los grandes señores zapotecas, a quienes se les edificaron tumbas a través del tiempo. Es de suponerse también que los zapotecas desarrollaron una importante actividad económica, principalmente practicando la agricultura en las fértiles tierras del valle de Oaxaca, en donde utilizaron los primeros sistemas de riego canalizado aplicados a la producción agrícola, heredados de la cultura olmeca, convirtiéndose éstos ahora en una aportación más a la ciencia agrícola mesoamericana. La investigación arqueológica ha dividido en cuatro etapas el desarrollo de la cultura zapoteca en Monte Albán, para su estudio, llamándole, Monte Albán 1, Monte Albán 2, Monte Albán 3.A, y Monte Albán 3.B. Estas etapas abarcan mil ochocientos años, desde el 900 a.C. hasta el 900 d.C. La cultura zapoteca prevalece durante este tiempo, y transmite la influencia olmeca y la suya propia a las culturas del Golfo, del Altiplano y del Occidente, principalmente, hasta que en el siglo IX de nuestra era, Monte Albán fue ocupada por los mixtecos, quienes limitaron el uso de la acrópolis, en forma exclusiva, a necrópolis.

En Izapa, Chiapas, 200 años a. C., y durante 400 años, se desarrollaría una cultura que podríamos considerar como de transición entre la olmeca y la maya. En esta zona “se desarrolla un estilo escultórico en el que sobresalen las lápidas con bajorrelieves, a veces asociadas con altares (zoomorfos) colocados al frente de la plataforma de los centros ceremoniales, costumbre que seguirá con las estelas mayas. En estas lápidas predominan las escenas costumbristas y religiosas sin inscripciones calendarías ni jeroglíficas, pero llenas de simbolismo y conceptos que luego encontramos en culturas más avanzadas.

Además dentro de su cultura, Izapa cuenta con una cerámica del período llamado protoclásico, en la que no faltan rasgos como los soportes mamiformes, las vertederas, las molduras, etc. Se hayan también vasijas cubiertas por una capa de estuco, pintadas en colores rosa, amarillo y azul más que bellas, piezas antropomorfas vigorosamente realistas que indican el dominio de la artesanía.”[1] La escultura expresada en sus lápidas muestra rasgos definitivamente olmecas y algunos que posteriormente se desarrollaron plenamente en la cultura maya, como es el caso de las estelas. Es importante hacer notar que quizás, por primera vez, aparece aquí el monstruo de la tierra, el lagarto Cipactli.

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De las culturas mesoamericanas, nos trasladaremos la semana siguiente hasta la parte más oriental del Mediterráneo, contrastando la magia de estas culturas americanas con el pragmatismo del comercio a ultranza, el comercio como gran vocación de un pueblo que hacía la guerra con el objeto principal de abrir mercados y que mediante el aspecto aparentemente negativo del afán desmedido de lucro, paradójicamente fue el impulsor e innovador de importantes sistemas de comunicación y grandes descubrimientos, así como el promotor de importantes procesos industriales y comerciales.

 

[1] Román Piña Chan, Historia, arqueología y arte prehispánico (México: Fondo de Cultura Económica) 14- 17.

Textos tomados del ensayo “México y su Realidad” 3a Edición de Antonio Fuentes Flores

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2 pensamientos en “Los Zapotecas

  1. Antes que nada gracias por tu ciaentmroo. Existe una edicif3n que realizf3 el INAH en los af1os 80 s, creo que en 1984 donde reproduce el libro en edicif3n facsimilar. Es probable que lo encuentres en algunas libreredas de viejo o incluso en la libreredas del INAH.Tienes razf3n, resulta asombroso ese rasgo del pueblo Zapoteco, confirma lo que dicen algunos estudiosos que cada lengua es una manera de interpretar el universo. Lo que comentas de la habilidad de los Oaxaquef1os es muy cierto. Es tal la diversidad de lenguas que se hablan en el estado que lo me1s natural resulta ser multilingfce. Saludos.

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