INFLUENCIA DE LA CULTURA TOLTECA EN LA MEXICA

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En el siglo VI de nuestra era, se inicia la decadencia de Teotihuacan. A ciencia cierta no se sabe a qué se debió la extinción de este gran imperio mesoamericano; lo más probable es que los mismos reinos tributarios y las no pocas frecuentes invasiones de chichimecas hayan acabado, con la cultura del inicio del Quinto Sol en la última fase del imperio ya debilitado. Sin embargo, y como ha sido una constante en el proceso de evolución de las civilizaciones mesoamericanas, la gran cultura transmitió parte importante de su acervo de conocimientos, tradiciones, experiencia y cultura a las otras subsecuentes. A finales del 700 de nuestra era, surgen en el Altiplano algunas culturas con características propias; tales como Xochicalco, Cacaxtla, Teotenango, Cholula y principalmente la de los toltecas en Tula. En todas estas se refleja claramente la impronta teotihuacana, tanto en su arquitectura como en su cosmogonía, teogonía y expresión cultural. Xochicalco y Tula destacan con particular importancia por un factor común: la deidad Quetzalcóatl, que aquí posee una dualidad de gran importancia, el Quetzalcóatl como Dios que se reflejó claramente en la cultura teotihuacana, y el Quetzalcóatl que como hombre nace en Xochicalco, en el actual Estado de Morelos, al sudoeste de Cuernavaca; como Ce-Ácatl, el año en que nace, y Topiltzin, el nombre: “Ce-Ácatl Topiltzin”.

La tolteca fue una de las grandes culturas mesoamericanas, heredera de la gran riqueza cultural teotihuacana y, con ella, del resto del acervo mesoamericano desde los olmecas. Aparentemente el nombre de tolteca era sinónimo de “artista”. Sin duda alguna el arte floreció en Tula, distinguiéndose principalmente por el trabajo de la pluma multicolor en pendones y tapices, por la arquitectura y por la escultura que utilizan en sus templos y edificios, con el tablero y el talud como herencia teotihuacana, aunque expresados ahora con características propias y con una manifestación artística de gran policromía bellamente conjugada. Son aportación de los toltecas: las columnas en forma de serpiente con la cabeza en el piso y la cola con los cascabeles del córtalo hacia arriba, y las cariátides llamadas atlantes, labradas en forma cilíndrica, de más de 4 metros de altura y compuestas por 4 piezas cilíndricas, monolíticas y perfectamente ensambladas por un amachimbre central.

Toda la cultura tolteca gira en derredor a la figura de Quetzalcóatl. De acuerdo a la mitología teotihuacana, se creía firmemente que Quetzalcóatl era el que volvería a crear la humanidad. Para esto, los dioses le encargaron bajar a donde estaban guardados los huesos de los hombres: en el Mictlán, lugar de los muertos y morada de Mictlantecuhtli, señor del inframundo. Su propósito era dar vida otra vez a los hombres. El dios de las profundidades, de la muerte, se opone a esta misión y la dificulta grandemente poniéndole varios obstáculos a Quetzalcóatl. Xólotl, su gemelo, lo ayuda a vencer a Mictlantecuhtli y una vez que consigue tener los huesos preciosos de los hombres, se le caen en un agujero, esto era una trampa que le habían puesto; sin embargo, Quilaztli Cihuacóatl, deidad terrestre, los rescata y, moliéndolos, se los entrega a Quetzalcóatl. Él hace penitencia sangrando su pene sobre las cenizas de los huesos de los hombres, iniciándose así el nuevo Sol y al mismo tiempo dándole vida a los macehuales (los hombres). El nombre de macehualli significa “el merecido por el sacrificio”. En esta forma, todos los dioses hacen sacrificio en Teotihuacán, como homenaje a la creación del Sol y la Luna, dando, de esta manera, principio a la vida de los hombres y del Quinto Sol.

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Según el Códice Chimalpopoca, en el año 830 inició la cultura tolteca y en el año 947 nació Ce-Acatl Topiltzin Quetzalcóatl, quien en el año 974 llegó a Tollantzingo (Tula) y en el 977 se convierte en el señor de Tula. El imperio tolteca domina todo el valle de México, y sus principales ciudades son Tula, Otoyán y Culhuacán, fundadas por Mixcoac, que fue el gran guerrero de los toltecas, conquistador y padre del Quetzalcóatl hombre, que concebido con Chimalman, mujer con características mágicas o milagrosas, Quetzalcóatl nace en el Estado de Morelos y es educado de niño en Tepoztlán bajo la influencia de la cultura de Xochicalco. Quetzalcóatl regresa a Tula para vencer al usurpador del reino de su padre y rescatar los restos de éste. Una vez éstos en su poder, los entierra en el Cerro de la Estrella, con lo que inicia su reinado aproximadamente en el 977. Bajo Quetzalcóatl proliferaron las artes y las buenas costumbres, además de que eliminó el ritual teocrático de los sacrificios humanos, sustituyendo a los prisioneros que sacrificaban por algunos animales, como serpientes y mariposas. Esto le atrae antagonismos con los sacerdotes de Tezcatlipoca[1], quienes no querían dejar los sacrificios humanos y profesaban una religión politeísta contraria a la monoteísta de Quetzalcóatl. Cuenta la mitología tolteca que los sacerdotes de Tezcatlipoca lograron que el rey Quetzalcóatl aceptara verse en un espejo, quien, al ver su vejez, se impresiona fuertemente y siente la necesidad de beber. Los sacerdotes se aprovechan para embriagarlo con pulque y acostarlo con una mujer, lo que va en contra de sus principios. Algunas versiones aseveran que esa mujer era su hermana. Según el Códice Chimalpopoca, Quetzalcóatl, después de esto, sale avergonzado de Tula dirigiéndose hacia “la Tierra del Rojo”, probablemente Yucatán, lo cual es posible si observamos la gran influencia tolteca en la arquitectura de Chichén Itzá, por ejemplo, en los templos de Kukulkán, el de las 1,000 columnas, la aparición del Chac Mool y el juego de pelota. Finalmente, según la mitología; Quetzalcóatl desaparece en el mar convirtiéndose en la estrella Venus. Desde entonces, es venerado como Tlahuizcalpantecuhtli,  nombre de Venus en náhuatl, el lucero de la tarde y de la mañana. El simbolismo de esta transfiguración –la desaparición o muerte de Quetzalcóatl en el mar—, y la fecha de su nacimiento —en un año Uno Caña (Ce-Acatl), coincidente con la fecha de la venida de Cortés— tendrían más tarde un gran impacto simbólico-religioso en Moctezuma Xocoyotzin, señor de los mexicas. Y fue una de las causas que explican la rapidez asombrosa con que se consumó la conquista del su Imperio.

Durante la migración de los aztecas, denominados así porque procedían de Aztlán un lugar mítico en donde abundan las garzas, situado en el noroeste de México, pasaron por Tula y se establecieron en Coatepec. De este contacto con la cultura tolteca, asimilaron su esencia cultural, incluidos usos y costumbres, además de que adoptaron el panteón teotihuacano-tolteca, incluido el mito del nacimiento de su deidad principal, Huitzilopochtli, quién los guiaría hasta su establecimiento definitivo en México-Tenochtitlán cuando sintieron la necesidad de liberarse de los toltecas. En realidad debería llamarse renacimiento de Huitzilopochtli, toda vez que en el mito original, es el mismo Huitzilopochtli quien los impulsa a salir de Aztlán en búsqueda de “la tierra prometida”.

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Huitzilopochtli, en el mito de la creación, “recibe los nombres de Omitecutli, ‘Señor Hueso’, y Maquizcóatl, ‘Serpiente de Dos Cabezas’ también era conocido como Mexitli, esta ultima denominación debe haber tenido tenido influencia para la denominación de la ciudad como México-Tenochtitlan. Huitzilopochtli, en las tradiciones históricas es el patrón de los aztecas durante su migración, era quien les hablaba anunciándoles su destino. Según el mito Tolteca, nació en Coatepec, cerca de Tula. Su madre, Coatlicue, ‘Naguas de Serpiente’ o ‘diosa de las flores’, lo concibió al guardarse en el seno una bola de plumas que encontró cuando barría. Nació todo armado y derrotó a los huitznahuas, sus hermanos que, incitados por su hermana Coyolxahuqui, querían matar a su madre por haberse empreñado a hurto.”[2] La Coyolxauhqui rodó hasta abajo del cerro Coatepec y murió despedazada. Cuando durante el régimen de JLP fue encontrada la Coyolxauhqui en la base de las ruinas del Templo Mayor cercano a catedral, esto fue lo que confirmó que verdaderamente era el templo mayor, que simbólicamente representaba al cerro de Coatepec.images-2

Dejemos por un momento lo mágico y complejo de las culturas del Anáhuac y su cosmogonía, para regresar ahora en el tiempo y en el espacio a Europa en el 410. Alarico, de origen germánico, viéndose marginado injustamente de los mandos del imperio romano, ordena y dirige el saqueo de Roma, suceso que acelera el declive y la desintegración del Imperio Romano cuyos mandos estaban en Occidente, en Roma, y contribuye a finalizar la dominación romana en Hispania. Al desintegrarse el imperio, surgen diversos reinos en sus antiguos dominios. Uno de ellos, el visigodo, tiene lugar en el antiguo territorio de Hispania.

[1] El nombre de este dios significa “espejo humeante negro”.

[2] Pedro Carrasco, Historia general de México (México: El Colegio de México, 2000) 205.

Textos tomados del Ensayo “México y su Realidad” 3a Edición de Antonio Fuentes Flores

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