IZQUIERDA Y DERECHA

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La izquierda y la derecha son dos tendencias ideológico-culturales evolucionadas, cuya concepción no está lo suficientemente clara en el entendimiento político de la sociedad en la segunda década del siglo XXI. Luego entonces, no sale sobrando reflexionar aunque sea en forma breve y esquemática en los antecedentes de ambas tendencias y en lo que estas suponen ideológicamente. Esto es necesario para que tengamos más elementos de juicio para decidir en cuestiones del orden político-social a la hora del análisis critico y nos ayuda para definir nuestra propia ideología. Aunque ya el solo hecho de tener que recurrir a estos términos; (izquierda y derecha), implica no tener suficientemente claro cual es en realidad nuestro pensamiento ideológico.

Los orígenes

Las dos tendencias de ideología política, izquierda y derecha; han existido desde el principio mismo de la humanidad aunque no con esta nomenclatura. Estas tendencias han evolucionado a través del tiempo identificándose la izquierda; con los grupos  inconformes por una situación existente en un medio que no les favorece, generalmente éste siempre ha sido el grupo mayoritario que no disfruta de los privilegios que tiene la minoría; quien por supuesto sí está conforme con la situación que le favorece aunque sea injusta, pero ellos tiene el poder para mantenerla, y tradicionalmente los  identificamos con la derecha. Un ejemplo de lo anterior lo podemos encontrar en la antigua Roma en el caso de los “patricios” y los “plebeyos” y más adelante con los “optimates” y los “populares” descritos en el “Tratado del Estado”, de Cicerón.

El nombre de Izquierda y Derecha, probablemente tiene su origen en la ubicación de las partes con posiciones antagónicas en La Asamblea nacional (La Assemblée Nationale) de la revolución francesa; en donde en el ala izquierda se sentaban los diputados del tercer Estado, “el pueblo” en sus estratos medios; que eran los pequeños comerciantes, artesanos, agricultores etc. Y se dividían en: moderados, a los que lideraba el Conde de  Mirabeau y los jacobinos, quienes querían el cambio radical, encabezados por Maximilien Robespierre. Y en la otra, en la ala derecha; se sentaban tanto los diputados del primer Estado, el clero, como los del segundo Estado, la nobleza y aristocracia; quienes por supuesto querían conservar todos los privilegios que les daba el statu quo.

La burguesía

La gran burguesía, en la misma Asamblea nacional francesa astutamente no se ubicaba en un ala determinada, porque estratégicamente nunca se han querido identificar como tal con una tendencia en particular. Esta clase surgió en la edad media, integrada por los comerciantes y artesanos adinerados, que se emanciparon de los señores feudales. Su nombre deriva de “burgo”, el cual era una un recinto amurallado y protegido, separado de los demás; que construían los señores dentro de su feudo para ubicar, proteger y controlar el trabajo comercial y artesanal, y a las personas, con sus familias, dedicadas a estas actividades y que estaban bajo su cuidado y dominio.

La burguesía; ya independiente de los señores feudales, se consolidó y floreció en el ultimo tercio de la edad Media, constituyendose como un nuevo estamento social, integrado por personas muy hábiles para los negocios y para generar riqueza, aunque muchas veces fuera sin importar mucho los medios utilizados, los procedimientos éticos y mucho menos la ideología política, porque a ellos;  sólo les importaba la que estaba en el poder. Tenían una visión práctica, única y privilegiada para el comercio, actividad que se intensificó paradójicamente con las cruzadas y sirvió para reavivar la actividad artesanal en toda Europa; dando origen a esta nueva clase social que a partir de aquí tendría una función trascendente y de gran influencia en el manejo del poder político, por la relación simbiótica que éste siempre ha tenido con el poder económico, y la liga tradicional de ambos con la alta jerarquía eclesiástica.

Estado confesional y Estado laico

Algunos conceptos existentes desde el siglo XVIII; se identifican con las tendencias ideológicas de izquierda y derecha. Como el “progresismo” identificado con la izquierda, entendido este como la disposición y voluntad de cambio libertario de los llamados “liberales” en los siglos XVIII y XIX. En la misma época, como contraparte, estaban “los conservadores”, que eran los favorecidos por el statu quo, quienes lógicamente lo querían  conservar, los cuales se identificaban con la derecha.

El concepto de “Estado confesional”; la liga indisoluble de la iglesia y el Estado, mediante una religión oficial exclusiva, tuvo su origen a finales del Imperio romano, en la época de Constantino y se concretó con Teodosio, quien hizo de la religión católica surgida del cristianismo; la religión oficial y exclusiva del imperio. Dado así nacimiento al Estado confesional. Este concepto se prolongaría por más de 1000 años, durante toda la edad media  y se identifica con la derecha. En contraparte está el “Estado laico”, concepto revolucionario, surgido después del renacimiento, que respeta la libertad de pensamiento ideológico y religioso de los individuos y establece la separación de la iglesia y el Estado; este fue el resultado de las ideas que se empezaron a manifestar a partir del renacimiento, continuaron con la ilustración, los enciclopedistas y se consolidó con el surgimiento del primer Estado laico: los EUA, y con la revolución francesa a finales del siglo XVIII. Este concepto de Estado laico, que hoy en día, en la segunda década del siglo XXI,  es aceptado tanto por la izquierda como por la derecha; se identifica más con la izquierda.

Capitalismo y Socialismo

El capitalismo que había sido la forma inmemorial, tanto en oriente como en occidente, para el trafico comercial en base al intercambio de bienes y servicios por dinero, se consolidó a finales del siglo XVIII, con la “revolución industrial” y a principios del XIX. Gran influencia tuvieron en esto las teorías de diversos pensadores, principalmente las de Adam Smith expresadas en su obra “La Riqueza de las Naciones”. Sin embargo la explotación despiadada del hombre por el hombre, que paradójicamente trajo consigo la forma inédita de producción masiva utilizando ahora a las maquinas; se recrudeció con la misma actividad generada por la revolución industrial y ante la injusticia generada por la nueva forma de trabajo, surgen aquí las teorías y el pensamiento socialista, que a mediados del siglo XIX (1848) tienen el surgimiento publico con el “Manifiesto Comunista” de Karl Marx y Federico Engels, y su expresión teórica en la obra de Marx, “El Capital”; como una profunda critica y reacción a la economía política y a las practicas de explotación propiciadas por el capitalismo.

La manera diferente de entender la realidad, principalmente en la forma de producción y su costo social; hizo surgir a dos tendencias antagónicas en el pensamiento socio-político de la sociedad, estas dos tendencias se identificaron; una con el capitalismo, apoyada por parte de  los industriales y los dueños del dinero, identificados éstos con la derecha, y la otra tendencia con el socialismo; quien hizo suyos los reclamos por las necesidades insatisfechas de una sociedad que pagaba con creces los costos del “desarrollo”, pero que no disfrutaba de los beneficios de éste, y que su calidad de vida se veía paradójicamente deteriorada; esta parte de la sociedad  en sus estratos mas bajos representaba a la mayoría de la población y se identificaba con la izquierda; con la que comulgaban muchos de los líderes trabajadores y la mayoría de los intelectuales de la época.

El “capitalismo” tenía como base, al capital, que era su elemento principal y preponderante, supone su acumulación, y su rentabilidad en términos de la rendición del mismo, establecía la propiedad privada de los medios de producción y la exigencia de mantener al Estado al margen de la actividad económica, dando libertad y preferencia a los particulares para ésta actividad, con la pretensión de que esta sea regulada única y exclusivamente por las “libres fuerzas del mercado”,  lo que en su tiempo se llamó el “capitalismo clásico” o (laisser faire laisser passer) y además establecía que los estímulos y subvenciones publicas; deberían ser directos a las empresas y a sus dueños, porque “lo que es bueno para la empresa es bueno para la sociedad”. Postulado falso que se comprobaba con los hechos y la calidad de vida de los obrero  En estas cosndiciones, el capitalismo se dio con más fuerza y principalmente en los estados ricos, en los grandes imperios coloniales en donde muchos de estos se dedicaban o se habían dedicado a la esclavitud, y al saqueo de “sus” colonias. Naturalmente esta forma de “producir” fue  auspiciada por la aristocracia y la burguesía de estos estados, ya que ellos eran los beneficiarios y los que poseían en abundancia el capital, sin importar si este había sido bien o mal habido, y además eran los principales favorecidos por el statu quo, propicio a las clases poderosas, con las cuales estaba invariablemente ligada la alta jerarquía eclesiástica. Hay que reconocer que en algunos casos, la misma religión estimuló este tipo de desarrollo económico como parte de su doctrina religiosa, tal fue el caso del calvinismo.

El “socialismo”, surge como una reacción de los intelectuales y los trabajadores en un despertar a una realidad injusta y a un desarrollo indigno, producto de una inercia cultural económica, que a partir de la revolución industrial paradójicamente dejaba en entredicho su beneficio, cuando menos para todos. Y cuestionaba tanto al sistema político económico como a las instituciones que había producido. Y por lo tanto había que cambiar radicalmente; mediante procesos revolucionarios que llevaran a “estadíos mejores y mas justos”.

En teoría, el socialismo estaba por el uso del poder del Estado en beneficio directo de la sociedad y del ciudadano. Para el socialismo, en principio los medios de producción y la manera de producir bienes y servicios eran de una gran importancia estratégica para los fines de la sociedad, y en general para los fines del Estado, y por lo tanto, los medios de producción “deberían de ser propiedad exclusiva del Estado”; proponiéndose para esto desaparecer a la propiedad privada y tratando de igualar las condiciones de vida para toda la sociedad. Prohibiendo también el trabajo a que eran obligados los niños durante la revolución industrial. Y al mismo tiempo tenían como meta la reivindicación de la clase trabajadora que estaba siendo brutalmente explotada; para esto se utilizó el concepto de “La Dictadura del Proletariado[1]” en contraposición a “La Dictadura de la Burguesía”, el primer concepto era revolucionario porque pretendía utilizar a los desposeídos para lograr el cambio radical revolucionario; expropiando el capital y los medios de producción a los capitalistas, lo que en algunas partes, como en Rusia y después en China, se logró, “para poder construir un mundo mejor y mas justo”, cuya fase final sería el comunismo; lo cual no se logró. Pero al mismo tiempo utilizaban “La lucha de clases” otro concepto hasta cierto punto lógico, históricamente hablando, utilizado como medio pretendidamente reivindicatorio, por las condiciones imperantes; pero que sembraba el odio entre la gente y resultaba traumático y contradictorio para la sociedad. Sin embargo, esto no importaba a sus líderes, porque lo verdaderamente importante para ellos era lograr el cambio radical y “despojar de sus bienes a los poderosos, ya que los habían obtenido a costa del proletariado”; todo esto, en cierta forma, inspiró al marxismo-leninismo que fue la ideología de la revolución bolchevique en Rusia y en China, posteriormente.

Las dos tendencias en el Mundo

En efecto estas dos grandes tendencias ahora llamadas izquierda y derecha; surgen de procesos revolucionarios de la humanidad que se dieron por la necesidad de un cambio en la manera en que habían evolucionado las formas de producción y su relación con el poder político, la existencia de una sociedad renacentista, cambiante y en busca del imperio de la ley y de  la rendición de cuentas. Estimulado todo esto por de la caída de mitos ancestrales como: el de “la emanación divina del poder” (se aseguraba que el gobernante “era por decisión divina”); o “Por que Dios lo quiere” la gran mentira que se utilizó para “justificar” a Las Cruzadas, la primera “guerra santa” en la historia de la humanidad, y por fin, el término de la estigmatización y el cuestionamiento del “conocimiento científico”, que había privado durante toda la edad media, principalmente el cuestionamiento del resultado, del producto, tenido en el mundo, por medio de todo este proceso lleno de mentiras, prejuicios sociales e injusticias para la humanidad.

Lo que ahora se planteaba era una nueva perspectiva y una manera diferente de entender la realidad, no del todo comprensible para todos; acentuado, esto por la revolución industrial que no dio tiempo para meditar y asimilar los cambios, sino que provocó una reacción a esa realidad, cuestionándola unos, (la izquierda) y tratando de justificarla y aprovecharla otros, (la derecha), sin considerar que la misma nueva realidad bastante compleja, demandaba una revisión total del proceso histórico para entenderla y aprovecharla para el bien de todos; pero que el mismo proceso dinámico de la sociedad y su actividad económica e “intereses creados” evidentemente no lo iban a permitir y no tanto porque no se quisiera; sino por la misma inercia cultural que arrastraba todos los prejuicios del pasado, a manera de un ferrocarril desbocado a toda marcha que no iba a detenerse en poco tiempo,  lo que era lógico, y provocó a su vez las revoluciones socialistas de los siglos XIX y XX y la I y II guerras mundiales.

En estas condiciones las dos tendencias iniciaron con un cierto fundamento teórico científico, no suficientemente consensuado y mucho menos asimilado por la sociedad; por lo que a partir del termino de la segunda guerra mundial, estas dos tendencias fueron impuestas; una en forma dictatorial por la URSS, sumados a ella los países de su área de influencia como China, Corea del Norte y mas tarde Cuba; quienes estaban por el socialismo. Y  por el capitalismo, confirmándolo y reafirmándolo; estaban los países que conformaron las fuerzas aliadas, incluyendo ahora al Japón, Alemania, Italia, España, Taiwán y Corea del sur, todos liderados por los EUA. Ambos bloques emprendieron una soterrada “guerra fría”, el uno contra el otro; con la amenaza nuclear como espada de Damocles, que  enfrentaría a la humanidad por más de un cuarto de siglo.

Los EUA emprendieron en la década de 1950, en lugar de un análisis racional de la situación mundial; una enorme campaña de propaganda “anticomunista”, con una actitud mas paranoica que razonable, alejada de la verdad, que mediante la calumnia tuvo muchas víctimas inocentes; provocó el terror de la gente por “la amenaza comunista”; el ataque y la guerra a Vietnam por parte de Francia y los EU.; el holocausto nuclear estuvo a punto de desatarse y lejos de aclarar la realidad; complicó su entendimiento casi hasta finales de siglo XX, hasta la década de 1970 cuando se da finalmente el acercamiento de los EU. con China en la época de Nixon-Kissinger y Mao Zedong-Zhou Enlai, con una actitud inteligente, de tolerancia y convivencia verdaderamente pacifica. Esta época  culminó para bien con el advenimiento de Mijaíl Gorbachov, Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética; probablemente la persona más importante e influyente en los cambios positivos para la humanidad en el siglo XX, quien planteo en “la perestroika”: “Somos todos pasajeros a bordo de un barco, la Tierra, y no debemos permitir que naufrague. No habrá una segunda Arca de Noé”[2]

Mijaíl Gorbachov provocó una verdadera revolución rectificadora en el mundo socialista, al plantear la perestroika (reconstrucción), acabando con aparentes “democracias” que eran verdaderas dictaduras autoritarias que se habían vuelto en contra de su pueblo, muchas veces esclavizándolo. En los países que se caracterizaban como socialistas existían también importantes tendencias ideológicas conservadoras y desviaciones arbitrarias que afectaron negativamente a quienes deberían servir; Gorbachov abrió la información de los manejos de la cosa publica (rendición de cuentas) a través del glasnost haciendo una profunda autocrítica de un socialismo dogmático que no cumplía con su misión teórica. Gorbachov, también propició un cambio radical, y verdadero para estar en condiciones de servir al pueblo y no a los intereses ajenos a éste; generalmente los de la clase política. La caída del muro de Berlín, simbólicamente representa la gran trascendencia de la labor benéfica de este personaje.

La verdad es que la inercia cultural había llevado al mundo a un desarrollo injusto en donde la mayoría cada vez mas grande, iba quedando al margen de los beneficios del supuesto desarrollo, acentuándose la desigualdad social. Y el encontronazo sufrido a partir de la revolución industrial no había hecho mas que ponerlo en crisis y sumirlo en guerras mundiales, dividiéndolo; en mundo capitalista y mundo socialista. Ahora los planteamientos hechos por Gorbachov nos decían que estamos en el mismo barco y que si queremos llegar a un mejor destino debemos limar asperezas y conciliar diferencias. En realidad, ya tanto la ideología capitalista como la socialista, empezaban a converger, la izquierda hacia la derecha y viceversa.

Poco a poco las dos grandes tendencias han reconocido los errores cometidos tanto los históricos como los actuales. Se han ido reafirmando algunos conceptos universales en ambas tendencias; como el de la propiedad privada, porque está comprobado que ha sido y es, uno de los grandes motivadores legítimos de los seres humanos, sin importar su ideología y mientras no se utilice para acaparar en perjuicio de los demás; también la economía de mercado ha sido aceptada por ambas tendencias, siempre y cuando sea regulado por la acción ordenadora del Estado para salvaguardar los intereses de la sociedad, protegerla de las practicas monopólicas y de la codicia de los grandes grupos; así mismo, se ha aceptado al capital, utilizado como motor de la economía, pero ahora, además de los fines particulares o públicos, una vez habiendo cumplido los propósitos de negocio legitimo, debe suponer como consecuencia y validez, también los  fines sociales; contribuyendo a un desarrollo sustentable, con la protección del medio ambiente, mejorando la calidad de vida para todos, lo que ha sido evidente en algunos países socialistas como China, en donde se ha empezado a utilizar el “capitalismo de Estado” con magníficos resultados. En fin todo esto ha sido posible por el proceso evolutivo positivo de ambas tendencias en el mundo. Sin embargo no hay que dejar de reconocer que en las dos se dan vicios que van desde los afanes hegemónicos de los diferentes grupos; la terrible corrupción a la que están sujetos algunos; la codicia y el engaño para seguir explotando a los demás y un sinfín de defectos que como seres humanos tenemos. Y que estos se acentúan o disminuyen según el país del que se trate y según la educación de sus gentes, sus valores y principios.

Las formas extremas de ambas tendencias se han  caracterizado por el desprecio total de la dignidad de la persona y de la vida humana; por la prevalencia de los valores materiales sobre los espirituales; por el nacionalismo chovinista; el dogmatismo político-ideológico-religioso; por el totalitarismo y el autoritarismo en sus formas de gobierno y por la sumisión total de la voluntad y la razón a sus dogmas ideológicos, ligados muchas veces, en algunos casos, a una especie de fundamentalismo religioso y fanático. En estos casos extremos, la derecha se ha identificado con el fascismo y la izquierda con la demagogia dogmática, inspirada en la “dictadura del proletariado” y “la lucha de clases”. Actitudes obsoletas de ambas tendencias, ya superadas en gran parte, además de repudiadas por la mayoría de la población mundial. A la izquierda muchas veces se le ha orillado a recurrir a la guerrilla y la derecha ha sido proclive a recurrir a las fuerzas paramilitares, pasando ambas sobre el Estado de derecho que debe prevalecer y ser respetado como salvaguarda del ciudadano y sus derechos humanos.

Por otro lado en ambas tendencias; existen quienes exaltan su ideología como bandera de lucha irreconciliable con sus oponentes, no tanto porque crean fervorosamente en ellas o que así sea en la realidad, sino porque la experiencia en la “mercadotecnia política” les ha enseñado que de esta manera adquieren mayor clientela y “fortaleza” interna en su partido; lo cual los beneficia a ellos, política y económicamente sin importarles un bledo lo que le suceda a su país.

El Neo Liberalismo

En el ultimo curto del siglo XX, por la acción de gobernantes ignorantes de la historia pero muy influyentes, que añoraban épocas pasadas, según ellos, de “gloria”; principalmente en los EUA con Ronald Reagan y en el reino unido con Margaret Thatcher; retomaron las teorías y tendencias económicas del liberalismo clásico, que habían sido despertadas como reacción al autoritarismo socialista de la URSS, que la critica había calificado como “neoliberalismo” entre otras cosas porque se volvía a pretender sacar al Estado de la regulación de la economía y dejar otra vez libres a las fuerzas del mercado, ahora de acuerdo a las teorías de Milton Friedman. Pero lo mas grave era que se volvía y se volvió a la explotación despiadada de la sociedad sobre todo en sus estratos mas desprotegidos: trabajadores, pequeños consumidores y en general a la mayoría la población. Pensando otra vez, ilusamente, en el dogma de: “lo que es bueno para la empresa es bueno para la sociedad” y fortaleciendo a los dueños del sistema financiero internacional y a las grandes corporaciones para exaltar otra vez el valor y la preponderancia del capital sobre todo lo demás; incluso a costa de la dignidad humana y del bienestar de la sociedad.

Esta nueva tendencia neoliberal, no solo no se pudo establecer en todo el mundo, sino sólo, y por supuesto, en los países capitalistas que la propusieron y principalmente en los de sus áreas de influencia y de dominio político-económico, en países “capitalistas por imitación”, que copian los modelos extranjeros y los adoptan sin considerar las condicionantes propias de cada país, habiendo sido posible ensayarlo en estos últimos con más fuerza; por el poder ejercido sobre ellos, por la ignorancia y pasividad de sus  gobiernos y de su gente, así como por la codicia de la clase política, de los banqueros y de los que poseen los monopolios. El neoliberalismo ha traído en muchos de estos países, por no decir que en todos; el aumento de la pobreza; el crecimiento de la desigualdad social; la injusticia; la vigencia de la delincuencia organizada; la destrucción del medio ambiente. Y otra vez los costos del “desarrollo” los paga la mayoría desprotegida, quedando marginada a sus beneficios y teniendo como resultado el reforzamiento de la concentración de la riqueza en unas cuantas manos con una obsesión insaciable por tener cada vez más. Y como resultante el aumento de la pobreza y de la desigualdad social. Sin embargo la falacia de quienes defienden el neo liberalismo, es la salud de la macroeconomía, lo cual es cierto sobre todo para satisfacción de los dictados y objetivos del Fondo Monetario Internacional y del el Banco Mundial. Con esto se hace  creer que los países van bien económicamente, lo cual pudiera ser cierto en términos del crecimiento económico, pero totalmente falso para todos incluso para el pequeño grupo beneficiario porque se está alimentando una bomba de tiempo que tarde o temprano hará crisis, lo cual a nadie beneficia.

La ideología política de la gente

En el mundo, la ideología de partidos políticos existentes en los diversos países, en los inicios del siglo XXI, sin dejar de reconocer su diversidad; se podría decir que se divide en estas dos grandes corrientes de izquierda y derecha, en términos generales aunque por supuesto puedan existir otras. Sin embargo la sociedad en cada país; en términos generales no se identifica con ninguna de estas tendencias ideológicas; en primer lugar porque no le queda suficientemente claro a la gente qué significan y, por otro lado, porque cuando más o menos se logra entender lo qué en teoría comprenden cada una de las dos tendencias; la ideología de una misma persona, puede estar de acuerdo o en contra de algo, en cada una de ellas, sin estar necesariamente, por supuesto, en contra o a favor con ninguna en particular. En realidad, como hemos visto, estas dos grandes tendencias en el mundo han evolucionado y se han vuelto mucho más complejas pero también más practicas, con inclinaciones orientadas, la derecha hacia la izquierda y viceversa.

En los inicios del siglo XXI podemos encontrar a las dos tendencias con sus respectivas evoluciones y coincidencias pero con sus bases teóricas diferenciadas, actuantes en las concepciones ideológicas partidistas de sus adeptos:

El capitalismo mide la rentabilidad en monedas “contantes y sonantes” y supone que la generación de riqueza en la sociedad, por los dueños del capital, genera bienestar para el total de la sociedad, esto es tan cierto como el que las libres fuerzas del mercado acusan en bien de la regulación de una encomia justa. Y siguen creyendo que la acción normativa del Estado y su intervención en la economía es contraproducente para la misma, aunque después de la crisis financiera mundial del 2008 acepten “a regañadientes” la acción regulatoria necesaria por parte del Estado.

En la practica el capitalismo ha manifestado una obsesión por la “salud” económica del Estado; que miden básicamente en función del crecimiento económico (PIB), sin importarles mucho la afectación del Medio Ambiente y conceptos como el logro del “desarrollo sustentable”, ni tampoco si ese crecimiento económico obsesivo tiene repercusiones positivas en la calidad de vida para todos, o si las practicas monopólicas se aprovechan del consumidor, sin importarles mucho tampoco el respetar la ética en las practicas de negocio, de producción o comerciales, e incluso; sin importarles tampoco que mucho del dinero que se mueve en la economía de algunos países provenga del producto de la delincuencia organizada y del narco trafico, lo cual se ve reflejado en el hecho de que muchos de estos países no ataquen a fondo el delito de lavado de dinero.

El socialismo en el siglo XXI, mide la rentabilidad como “rentabilidad social” esto es el beneficio del total de la población en cuanto al mejoramiento de su calidad de vida. Y acepta que  el Estado; no necesariamente debe ser el dueño de los medios de producción, reconoce el beneficio de la propiedad privada, del capital con la modalidad preferente de capitalismo de Estado, y utiliza el concepto de mercado. Sigue creyendo que los recursos naturales estratégicos deben, sin excepción, pertenecer al Estado, lo cual no implica que no pueda haber algunas formas de asociación con el capital privado para su mejor explotación.

En la practica el socialismo muchas veces tiende algunos vicios como; el fortalecimiento de la burocracia, de sus grupos de poder y a las acciones demagógicas aun a costa de sacrificar el Estado de derecho y el bienestar del resto de la sociedad. Ha llegado a utilizar líderes deshonestos por el sólo hecho de tener apoyo popular o una imagen “rentable” electoralmente hablando, lo cual es reprobable en cualquier sentido que se le vea, sin embargo de esto no están exentos los de ideología de derecha. Muchas veces las reminiscencias del autoritarismo antes practicado se vuelven hacer presentes.

Es de reconocer que ambas tendencias ideológicas han ido poco a poco evitando dogmatismos, radicalismos y posturas extremas, hasta casi afortunadamente llegar a tocarse en algunos aspectos. Por lo tanto, los diferentes sistemas, capitalista y socialista, se han tenido que mezclar tratando de hacer compatibles sus principios para poder operar en una economía de mercado globalizada. Lo cual no deja de resultar paradójico y providencial, porque ninguno de los dos sistemas por sí solo y menos en su forma ortodoxa, podrían en la actualidad tener éxito y ser solución para ningún país.

Los gobiernos de los Estados

Los miembros de la clase gobernante, normalmente no manifiestan abiertamente una ideología política bien definida, porque aparentemente no la tienen y si la tienen no la respetan o evitan comprometerse con ella. Porque  si vemos la realidad existente y los hechos; tenemos que concluir que lo que menos les importa a casi toda la clase política en todos los países o en la mayoría; es tener ideales partidistas, los cuales en muchos casos la mayoría desconoce . Lo único que  verdaderamente le interesa a la mayoría de los miembros de esta clase política son ellos mismos y el usufructúo mayor que les pueda dar su posición política, en términos económicos; (todos los negocios que se puedan hacer, todas las influencias que se puedan vender), y todo el posicionamiento político posible que les asegure seguir en el poder. Lo anterior desgraciadamente es valido para todos, absolutamente todos los partidos políticos existentes y para ambas ideologías partidistas, y esto es parte distintiva de cómo se manejan los gobiernos en el mundo con algunas, por supuesto, honrosas y valiosas excepciones. La sociedad civil en general no encuentra que hacer, porque en el gobierno casi no cuenta con representantes honestos  que defiendan los intereses legítimos de la mayoría, ni de izquierda ni de derecha. En los hechos, para poner un ejemplo, la mayoría de los representantes parlamentarios se han convertido en simples cabilderos de las corporaciones que deberían controlar las leyes que ellos mismos tienen la obligación de generar “en beneficio del pueblo”  y porque dadas las actuales condiciones; la democracia,de hecho no existe  para ejercer el poder del pueblo, porque no es posible que en todo el mundo “democrático” el partido o el candidato que mas dinero tenga sea el que mas probabilidades tenga para “ganar las elecciones”, o sea el que las gane, debería decirse para comprarlas.

Hay que reconocer que en estas dos tendencias ideológicas, partidistas de izquierda y derecha; han existido auténticos líderes, gente de bien, de buena fe, pensadores convencidos de su ideología, algunos; verdaderos estadistas. Esperamos que la inteligencia, la razón y el buen juicio prevalezcan en ambas tendencias y unan sus esfuerzos, primero dentro de sí mismas para lograr una saludable catarsis, y se depuren quitándose, en forma radical, el lastre que significan, aquellos personajes y practicas evidentemente reprobables, si es que verdaderamente se quiere estar en condición de servir (y no de servirse) y de aspirar, mediante una mejora continua, a esforzarse por lograr para su país un mejor futuro. Porque queremos pensar que en ambas tendencias ideológicas ya depuradas y limpiadas de zánganos; probablemente en sus mejores propósitos,  está el bien de la sociedad, que se podrá lograr mediante el ejercicio inteligente y ético del poder y el establecimiento permanente del Estado de derecho.

Antonio Fuentes Flores.

 


[1] Proletari en italiano eran aquellos que no poseían nada, sino sólo la prole, (sus hijos).

 

 

[2] MIJAIL GORBACHEV, PERESTROIKA, Nuevas ideas para mi país y el mundo, editorial DIANA, Primera edición, noviembre de 1987.

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