LOS MEXICAS

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México-Tenochtitlán fue fundada en 1325 bajo la guía y el liderazgo del sacerdote Tenoch. Los aztecas inician aquí una teocracia que alimentaría y conformaría a la gran cultura mexica, precisamente con la fundación de La Gran Tenochtitlán , que después sería la importante metrópoli, sede de los poderes de su imperio. Unos años antes de la fundación de esta gran ciudad Estado, en los inicios del 1300, los aztecas, guiados por Tenoch y por Huitzilihuitl I, llegaron al valle y se asentaron en lo alto de cerro de Chapultepec. Si todavía hoy en día es impresionante y bella la vista de los volcanes en días claros, en ese entonces; desde allí se dominaba el hermoso Valle de Anáhuac, con las poblaciones de diferentes reinos, el conjunto de lagos y la multitud de volcanes, tanto los pequeños como los principales; el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Al pie del Cerro del Chapulín (Chapultepec) se contaba con abundantes manantiales de agua cristalina y con un denso bosque de gran variedad de árboles en donde predominaban los centenarios ahuehuetes (Taxodium mucronatum).

El señor de los aztecas en esta época era Huitzilihuitl, mientras Tenoch era el sumo sacerdote. Sus costumbres derivadas de su cosmogonía y teogonía, heredada de los Toltecas y estos de Teotihuacan, sumadas a las suyas propias; incluían los sacrificios rituales de prisioneros tomados de otros pueblos para ser ofrendados a su dios Huitzilopochtli. Esta circunstancia, así como el termino en ese tiempo de uno de los ciclos rituales de 52 años, suponían la ceremonia de encendido del Fuego Nuevo, a fin de celebrar y asegurar el término del ciclo y la salida del nuevo Sol. Por lo tanto necesitaban prisioneros para su ceremonia ritual. Esta razón es la que hace a los aztecas desafiar temerariamente a los pueblos de las riberas del lago en busca de prisioneros para ser sacrificados. En estas condiciones, los aztecas se confrontan en un desigual combate con los tepanecas de Azcapotzalco, el pueblo mas poderoso, quienes además se aliaron con los de Culhuacán para expulsarlos de Chapultepec. Después de cruentas batallas; paradójicamente el Señor Huitzilihuitl y su esposa son apresados por el rey Cox Cox de Culhuacán y muertos en una ceremonia ritual.

Ya como vasallos y tributarios del rey Cox Cox, los aztecas le solicitan a este un espacio propio; entonces el rey de Culhuacán, para que se asentaran, les asigna un lugar inhóspito. El Señor de Culhuacán los envía a Tizapán, al sur de las riberas del lago, cerca de lo que hoy es San Ángel y en el lugar que actualmente lleva el mismo nombre. En esta zona existían una gran cantidad de serpientes, muchas de ellas crótalos. Contrario a lo esperado por el rey culhúa, aparentemente el lugar no les vino mal, pues las mismas serpientes les sirvieron de alimento. Sin embargo, los aztecas no se resignaban a permanecer ahí. Después del desastre de Chapultepec y la muerte de Huitzilihuitl, los aztecas fueron guiados por Tenoch, el sumo sacerdote. Pasaron aproximadamente 14 años azarosos de guerras y humillaciones hasta poder consolidarse y superarse, distinguiéndose como los fieros guerreros que siempre habían sido. Tenoch le pidió al rey culhúa Cox Cox que les diera a su hija Toci como Señora de los aztecas y abuela del dios Huitzilopochtli, a lo que el rey accedió. Sin embargo, lo que hicieron fue terrible mas no malévolo, ya que era parte de uno de sus rituales: la desollaron, y con su piel se vistió a un mancebo para ofrendar al dios, habiendo sido invitado a la ceremonia, el mismo padre de la princesa desollada, el Rey Cox Cox, al darse cuenta de la atrocidad, atribulado y desconcertado, montó en cólera, los combatió y expulsó del lugar.

Después de enfrentar la ira de Cox Cox, los aztecas huyeron en forma dispersa hacia el lago, y después de varios días de esconderse, Tenoch los concentró en uno de los islotes. Ahí, éste los motivó grandemente al decirles que el signo indicado por su dios Huitzilopochtli y que habían estado buscado por tanto tiempo: un águila real posada sobre un nopal y rocas devorando una serpiente, se había dado en uno de los islotes, el mas grande y por lo tanto, ahí fundarían la ciudad que sería su sede permanente. La llamaron México-Tenochtitlan. En realidad, la razón y significado del nombre no lo sabemos con exactitud, pero es muy probable que haya sido en honor al dios Mexitli, otro de los nombres de Huitzilopochtli, que unido a Tenochtitlán que significa tierra de Tenoch, en honor al gran sacerdote y líder de los tenochcas, a quienes gobernó hasta su muerte, ocurrida en 1363 o 1372, según el Códice Mendocino. Aunque el islote era grande, estaba dividido en dos partes y no era el lugar más adecuado desde el punto de vista estratégico y productivo, pero era el lugar designado por su dios y esto, además de la influencia ejercida por el gran liderazgo religioso y guerrero de Tenoch, fue más que suficiente para emprender una intensa tarea tanto de edificación del nuevo asentamiento, como de reorganización política y militar, alentada por un espíritu místico de superación y trascendencia. Una vez que hubieron logrado la fuerza suficiente, los tenochcas combaten fieramente contra el rey de Culhuacán, al que derrotan.

Tras una estrategia inteligente, mediante una negociación favorable y diplomática, se sometieron humilde y voluntariamente al reino más poderoso del Anáhuac, el de los tepanecas de Azcapotzalco. Como tributarios, los tenochcas pretendían obtener su favor y su fuerza, y al mismo tiempo evitar así la amenaza de los otros reinos. En esta forma, ahora serían súbditos de Tezozómoc, el Señor de Azcapotzalco. El rey Quinatzin era el señor de Texcoco, el reino vecino, quien al morir fue sucedido por su hijo menor Techotlala; Tezozómoc, al morir, fue sucedido por su hijo del mismo nombre. Según Ignacio Bernal, más tarde, en 1367, habrían destruido Culhuacán. Y ante la inexistencia de una dinastía a la muerte de Tenoch, y con el deseo de cambiar el gobierno teocrático por uno político aristocrático, decidieron elegir tlatoani a “un descendiente del desposeído rey de Culhuacán” , los cuales además eran descendientes directos de la nobleza tolteca, esto pudieron hacerlo porque inteligentemente no se lo habían pedido a los de Azcapotzalco. Sin proponérselo daban de esta manera inicio a la gran y única dinastía de los mexicas, de donde saldrían todos los gobernantes de lo que después sería el gran Imperio mexica, que si bien tuvo una duración relativamente corta, la asimilación de la riqueza heredada por un proceso cultural de más de 2,800 años le trasmitía una inercia cultural que capitalizaron, dándoles características de grandeza indiscutible.

Entre la muerte de Tenoch y la elección del primer tlatoani, medió el gobierno militar de Mexitzin. La elección de Acamapichtli, primer tlatoani de los mexicas después de la fundación de México-Tenochtitlán, ocurrió en 1376, y se registra que contó con el refrendo y entusiasmo popular. Acamapichtli, un buen nombre porque significa “puñado de cañas” que simbólica y metafóricamente significa, a su vez, poder y unión. Una vez fundada la ciudad y muerto Tenoch, el gran sacerdote, el primer gobernante o señor de los mexicas fue Acamapichtli, quien gobernó de 1376 a 1396 . La esterilidad de la reina Ilanchueitl hizo que Acamapichtli procreara muchos hijos con otras doncellas de la nobleza, entre ellos a Huitzilihuitl e Izcóatl, iniciándose de ésta manera la dinastía mexica. Y en esta forma los aztecas se transforman en mexicas.

A 13 años de la fundación, algunos disidentes capitaneados por Atlacuahuitl, Hucto, Opchtl y otros más, fundaron Tlatelolco en el islote adjunto, en donde con el tiempo se establecería el impresionante gran mercado de México-Tenochtitlán. Más adelante la ciudad se dividió en 4 calpullis o barrios que agruparon a los diferentes clanes: Cuepopán, Moyotla, Atzacoalco y Teopán-Zoquipán. Mientras Tezozómoc extendía el dominio de los tepanecas por el lago dulce y llegaba por él hasta Tenayocán. Azcapotzalco se constituía como el reino más importante y poderoso del Anáhuac. Techotlala el Señor de Texcoco, gobernaba a los pobladores de origen náhuatl y chichimeca y hacía prosperar su reino, convirtiéndolo en uno de los más grandes y cultos del valle, por su propensión al arte plástico, la ingeniería y la poesía. Su influencia contribuyó a cultivar y expandir la cultura náhuatl, el arte y la gran tradición heredada de las diferentes civilizaciones mesoamericanas durante el transcurso de los siglos, principalmente la de la cultura teotihuacana.

A la muerte de Acamapichtli, eligen gran tlatoani a su hijo, Huitzilihuitl, con la entusiasta aprobación del pueblo. El nombre de Huitzilihuitl significa “pluma de colibrí”, nombre que probablemente recibió en honor Huitzilihuitl I el señor de los aztecas que gobernó en Chapultepec junto con Tenoch, y sucumbió en manos de los de Culhuacán. Como medida diplomática, los mexicas piden a Tezozómoc, rey de Azcapotzalco, a una de sus hijas para casarla con Huitzilihuitl. El monarca acepta y concede a su hija Ayhuachihnatl en matrimonio, del cual nace Chimalpopoca. El creciente enfrentamiento entre Texcoco y Azcapotzalco hizo a Techotlala pedir a Huitzilihuitl una hija para casarla con su hijo Ixtlixóchitl, en 1402. De esta unión nace Nezahualcóyotl, el gran personaje multifacético, “el rey poeta de Texcoco”. Techotlala fue un gran señor de su pueblo, interesado en impulsar la cultura y las artes, que alcanzaron su máxima expresión precisamente en tiempos de su nieto Nezahualcóyotl. En esta forma, se fueron entrelazando las familias reales del valle, dándose como consecuencia lógica la asociación política y dinástica.

Tezozómoc fue un gran monarca y un hábil político que extendió cada vez más su hegemonía sobre los pueblos vecinos, hasta cercar a Texcoco. Al morir Techotlala, Señor de Texcoco, deja una sólida organización social y cultural, sin embargo a su hijo Ixtlixóchitl, su heredero, lo deja débil desde el punto de vista militar. La prudencia, inteligencia, astucia y coraje de éste monarca de Texcoco le hizo resistir y ganar muchas batallas desiguales contra los tepanecas, hasta que en el año 1417, éstos toman y saquean Texcoco. Ixtlixóchitl escapa con su hijo Nezahualcóyotl y sus guerreros leales. Después de dos años de constantes enfrentamientos y de comprobar deslealtades de sus antiguos tributarios, muere valientemente, escondiendo, preservando y salvando para la historia a su hijo Nezahualcóyotl.

Huitzilihuitl había engrandecido a Tenochtitlán, moral y materialmente; había convertido y confirmado a los mexicas en pueblo de fieros guerreros tanto en tierra como en las aguas del lago, lo que contribuiría en el futuro a consolidar su poder. En 1415 muere, y su hijo Chimalpopoca es coronado Huey Tlatoani, gran señor de los mexicas. Éste contaba además con el cariño y apoyo de su abuelo Tezozómoc, quien le concede el agua de Chapultepec y los materiales necesarios para construir el acueducto que conduciría el agua hasta la ciudad. En este tiempo se construyó la Calzada de Tlacopan, hoy Tacuba, que unió desde entonces a México-Tenochtitlán con los dominios de Azcapotzalco. Tlacaelel, hijo de Huitzilihuitl y medio hermano de Chimalpopoca, heredó de su abuelo Acamapichtli la dignidad de gran sacerdote Cihuacóatl. Esta dignidad sacerdotal era de verdadera importancia para el manejo del poder político-religioso, y en el caso de Tlacaelel, sirvió también para desempeñar el papel de juez, gran consejero y muchas veces para ejercer “el poder detrás del trono”. Siempre para bien, solo cuando era absolutamente necesario y con actitud de gran humildad. Tezozómoc se proclama rey de Anáhuac y divide el reino entre sus hijos. Varios parientes de Chimalpopoca y de Nezahualcóyotl piden a Tezozómoc que deje de perseguir a éste y se le asigne un señorío. Él accede y le otorga el Palacio de Silán, en Texcoco, poniéndole como condición que no pase de Tenochtitlán ni de Tlatelolco.

En 1428 muere Tezozómoc como un gran y poderoso rey en posesión de grandes dominios. Chimalpopoca y Tlacocol aclaman a Tayatzin, su hijo, señor de Azcapotzalco, porque su padre así lo había dispuesto. Pero Maxtla, rey de Coyoacán, hijo mayor de Tezozómoc, se rebela y se autoproclama señor de Azcapotzalco después de darle muerte a Tayatzin su hermano, quien a su vez quería matarlo. Maxtla se prepara de inmediato para hacer la guerra a México-Tenochtitlán y someter a los mexicas. Existen diversas versiones sobre el comportamiento y muerte de Chimalpopoca en esta circunstancia; lo cierto es que su muerte y sucesión dan pie para que mediante el sabio y oportuno consejo de Tlacaelel se unan mexicas, tezcucanos y los tepanecas depuestos; todos en contra de Maxtla.

Izcóatl, hijo de Acamapichtli, fue electo y proclamado Huey tlatoani de México-Tenochtitlán por el consejo mexica en 1428. Maxtla, el autoproclamado rey de Azcapotzalco, hijo de Tezozómoc, presenta frente de batalla y se apresta para invadir la isla. Por otro lado, Maxtla expulsa a Nezahualcóyotl de Texcoco, quien se alía con los tlaxcaltecas y otras naciones para recuperar Texcoco y a su vez, como hemos visto, para aliarse con su tío Izcóatl, quien como gran tlatoani arenga elocuentemente al pueblo para la guerra y pone al ejército bajo el mando de Moctezuma Ilhuicamina, gran señor y guerrero, altamente motivado para encabezar sus escuadrones con los fieros y emblemáticos guerreros águila y guerreros tigre (jaguar). Después de más de 3 meses de cruentas batallas y, a pesar de la superioridad de los tepanecas, los ejércitos aliados toman Azcapotzalco. En esta ocasión, Netzahualcóyotl da muerte a Maxtla con sus propias manos y en seguida le arranca el corazón con un cuchillo de obsidiana para después ofrendarlo a su padre Ixtlixóchitl.

En ese mismo año se extiende la conquista, liderada por Izcóatl, contra los otros pueblos de la cuenca lacustre. Se presume que fue Nezahualcóyotl quien, viendo la necesidad de que la fortaleza adquirida con la unión se consolidara, propone que la triple alianza con su tío Izcóatl y Totoquihuatzin, señor de Tlacopan, sea permanente, decisión que apoya Tlacaelel sin vacilar. Lo cierto es que tanto para los mexicas como para los aliados la oportunidad fue única y muy favorable porque, por un lado se terminaba con una hegemonía que había ejercido sabiamente Tezozómoc sobre el valle de Anáhuac. Ahora había que substituirla tanto para restablecer el orden militar, como para administrar la complejidad política a la que habían llegado los reinos del Anáhuac, su interacción política y comercial, y comunicación necesaria entre ellos. En esta forma, en 1428 se da uno de los actos más trascendentes en la historia de Mesoamérica al consumarse la Triple Alianza entre mexicas, tezcucanos y tepanecas. El asunto álgido para el acuerdo era la repartición de los bienes o botines de guerra. Al final acordaron repartir dos quintas partes para cada uno de los vencedores, mexicas y tezcucanos, y una quinta parte para los tepanecas, que se reducían ahora solo al reino de Tlacopan. En estas condiciones firman la alianza; por Texcoco, Nezahualcóyotl; por Tlacopan, Totoquihuatzin; y por México- Tenochtitlán, Izcóatl quien, por parte de los mexicas seguiría, en realidad y en los hechos, ejerciendo la hegemonía y el liderazgo de la Triple Alianza. Esta supremacía se transformaría de hecho en la base del imperio mexica.

Las elecciones de los señores mexicas, las harían los nobles dentro de los miembros de la dinastía proveniente de Acamapichtli, reunidos en una asamblea ex professo, encabezada por el imprescindible Cihuacóatl y siempre e invariablemente con el visto bueno de los señores de Texcoco y de Tlacopan. De esta manera, se elegía en forma colegiada al Huey tlatoani, que era la cabeza política y guerrera. De este modo quedaba sellada la Triple Alianza y su operación, La cual que fue fundamental para la consolidación del Imperio mexica en todo Mesoamérica. Y seguiría operando con firmeza y lealtad indeclinable entre sus miembros hasta sus últimos días.

El señor de Tlatelolco, quien con necedad y soberbia pretendía estar en el mismo nivel de los mexicas, al verse marginado de la Triple Alianza conspiró contra Izcóatl. Sin embargo, éste lo descubre y, con prontitud y firmeza, simplemente ejerce su poder y lo manda ejecutar. En consecuencia, Tlatelolco se integra definitiva e indubitablemente y paga tributo a México-Tenochtitlán. La labor de Izcóatl al frente de los mexicas y de la Triple Alianza, sabiamente aconsejada por Tlacaelel, sirvió para consolidar la organización política, económica y administrativa, de un Estado que, al responder a las circunstancias con una visión de futuro, estaba preparandose para convertirse en un Estado imperial, labor que terminarían los sucesores de Izcóatl, todos, nobles miembros de la dinastía de Acamapichtli.

A la muerte de Izcóatl en el año de 1440, reunido en asamblea el Consejo de los principales con la guía de Tlacaelel, el Cihuacóatl y con el aval de los señores de Texcoco y Tlacopan; atendiendo a los grandes méritos guerreros demostrados en las recientes contiendas y a su valiente y leal desempeño como comandante supremo de los ejércitos de la Triple Alianza, se designó a Moctezuma Ilhuicamina como el sucesor. El nuevo Huey tlatoani era también hijo de Huitzilihuitl. Por lo tanto se hizo la ceremonia de consagración sacrificando prisioneros a Huitzilopochtli, para lo que atacaron a los chalcas en represalia por no haberlos ayudado contra los tepanecas en el sitio de Azcapotzalco, y también para sentar precedente.

El gran sacerdote, el Cihuacóatl, en el Templo tomaba el juramento al Huey tlatoani de mirar a sus súbditos como sus hijos y reinar con justicia y ver con empeño las cosas de la guerra y el servicio de los dioses. Después de prestar juramento, se le vestía solemnemente con toda la parafernalia de las insignias reales. Bajaba del Teocalli y, después de 4 días de ayuno, oración y recogimiento, tomaba posesión de su trono. Pasadas todas las ceremonias, proclamado y reconocido Moctezuma I, como el nuevo líder de los mexicas y de la Triple Alianza, continúa con la campaña de Chalco.

Hay que advertir que los mexicas tuvieron cuidado de no aparecer jamás como promotores de guerra; aparentaban no ser hostiles hacia ningún pueblo, pero sí aquel les interesaba aprovechaban cualquier afrenta a su honra para declararles la guerra y posteriormente someterlos. Llegaron a organizar tan bien esta política, que establecieron un sistema con una especie de embajadores que, a título de comerciantes (pochtecas), se introducían a los reinos que les interesaba dominar. Después, con el menor pretexto, se hacían encarcelar o maltratar tras alguna provocación, lo que daba motivo a los mexicas para vengar la afrenta y dominar al reino “hostil”. En esta forma, y poco a poco, conformaron y extendieron territorialmente una gran estructura imperial que como Teotihuacan, abarcarían todo Mesoamérica.

En los años de 1452 a 1455, después de sufrir varias inundaciones, en la isla y como consecuencia de grandes heladas y sequías; se abate una hambruna sobre México-Tenochtitlan. Moctezuma, entonces, ordena abrir los graneros para alimentar a los macehuales. Después de 29 años de reinado, en octubre de 1468 muere el gran Moctezuma I,. Deja una fuerte estructura política preparada para el inicio de lo que sería un verdadero imperio, con una sólida organización económica, social y guerrera de férrea disciplina, que castigaba sin miramientos e incluso con crueldad los vicios y la corrupción, y premiaba generosamente la integridad, los méritos y las virtudes de los individuos. La educación desde entonces fue fundamental y contribuyó grandemente a la fortaleza del imperio, a los mexicas se les enseñaba desde pequeños a ser fuertes de cuerpo y espíritu mediante el sacrificio corporal (punzaban partes de su cuerpo con espinas de maguey), y a llevar una forma de vida con disciplina, austeridad y orden en todos los aspectos, con gran pulcritud en todos los sentidos. Esto último es una constante en las sociedades que buscan forjar una estructura sólida y es lo que generalmente les ayuda en su ascenso hasta lograr su apogeo como civilización. Hacer lo contrario sería síntoma de su decadencia.

El antiguo y tradicional ciclo del tiempo, desde los aztecas, duraba 52 años . Al término de cada uno empezaba el Fuego Nuevo que había de ser encendido acompañado de sacrificios humanos. Con este motivo y por acuerdo de Moctezuma Ilhuicamina; en esta época Nezahualcóyotl, que también poseía grandes dotes de ingeniería, construye el albarradón en el lago de Texcoco, a manera de gran dique, con una extensión que iba en dirección de lo que hoy es el Cerro del Tepeyac hasta el Cerro de la Estrella, al oriente de Iztapalapa. Tenía por objeto separar las aguas dulces que rodeaban a la isla de México-Tenochtitlán, provenientes de los manantiales de Xochimilco; de las aguas saladas adyacentes a Texcoco. También serviría para disminuir el oleaje en las épocas de mucho viento proveniente del norte, acompañado de lluvias tormentosas que azotaban periódicamente a la gran Tenochtitlán y causaban destrozos e inundaciones. En esta misma época, se inicia la construcción del Templo de Huitzilopochtli también conocido como Templo Mayor. Moctezuma I dejó varias hijas, una de las cuales fue madre de 3 reyes: Axayácatl, Tizoc y Ahuitzotl. Moctezuma Ilhuicamina fue sin duda uno de los grandes señores mexicas. En esta forma Izcóatl, Tlacaelel y Moctezuma Ilhuicamina son los arquitectos de lo que sería, en tiempos de Ahuitzotl, el gran Imperio mexica.

A la muerte de Moctezuma I, al no haber opción entre sus hijas y siendo Axayácatl –el mayor de sus nietos— todavía muy joven, Tlacaelel, hermano del rey, es electo tlatoani. Sin embargo éste declina con prudencia, sabiduría y tino –cualidades que siempre lo caracterizaron—, haciendo que se proclamara al joven Axayácatl Huey tlatoani de los mexicas, con el compromiso personal del Cihuacóatl de acompañarlo y orientarlo, sobre todo en los primeros años. El consejo elector; Nezahualcóyotl de Texcoco y el señor de Tlacopan, consintieron y apoyaron con agrado la decisión.

En 1466 se terminó el acueducto para traer el agua de Chapultepec, acto apadrinado por el rey Nezahualcóyotl, que muere en 1472. Sin embargo, antes de morir, hace lo que su padre Ixtlixóchitl había hecho con él: tomó a su hijo Nezahualpilli, que tenía 7 años, y lo proclamó rey de Texcoco. De esta manera, las dos partes más importantes de la Triple Alianza quedan aparentemente indefensas, por lo que los tlatelolcas tratan de aprovechar la circunstancia y aliados con otros pueblos sojuzgados por los mexicas preparan un ataque sorpresa,. Sin embargo, no contaban con la lealtad de muchos pueblos, como los de Cuautitlán, que no sólo no se alían, sino que alertan a Axayácatl. Tampoco contaban con la sagacidad de Tlacaelel, que iba a ser fundamental como guía y consejo para el joven emperador que actuó sin titubeos, con gran valentía e inteligencia. Axayácatl, que inició como Huey tlatoani en 1469, resultó ser un magnífico guerrero: fue el “héroe de mil batallas” y extendió considerablemente el imperio mexica en ésta época (1479). Para celebrar la terminación de una de las fases del Templo Mayor, mandó esculpir la Piedra del Sol, la cual se creyó que era un calendario cuando se encontró a finales del siglo XVIII bajo la Catedral de México. Y en cierta forma lo es, por eso se le llamó, “Calendario Azteca”, aunque debe ser llamada “Piedra del Sol”. Cuando se inauguró el Templo Mayor, se sacrificaron 700 prisioneros, arrancándoles el corazón entre Axayácatl, Tlacaelel y 13 sacerdotes, uno por cada deidad.

Axayácatl llevó la conquista hasta el Golfo de México, dominando a los totonacas. Sin embargo, a los que no pudo doblegar totalmente en Occidente fue a los purépechas. El gran emperador había tomado por esposa a la reina Azcaxóchitl, (nombre poético que significa llena de flores), hija del gran Nezahualcóyotl, con quien tuvo dos hijos y una hija. Los hijos fueron Moctezuma Xocoyotzin y Cuitláhuac. El gran Axayácatl murió en 1481. El encargado de comunicar la muerte de Axayácatl al consejo supremo y gran elector fue Tlacaelel. Se presentaron de inmediato los señores de Texcoco y de Tacuba, Nezahualpilli y Totoquihuatzin, quien dio un sentido discurso. Ambos hicieron grandes regalos y ofrendas. Dispuso Tlacaelel un gran banquete para todos los que vinieran a ofrendar por el duelo. Inmediatamente después se reunió el consejo en asamblea, con la presencia de los otros dos miembros de la Triple Alianza y el Cihuacóatl. Quien en esa ocasión resultara electo Huey tlatoani de los mexicas Fue Tizoc, hermano de Axayácatl,. Posteriormente se procedieron a celebrar las honras fúnebres de Axayácatl, con una imponente ceremonial como correspondía al gran emperador que había sido.

Quiso Tizoc imitar a su abuelo Moctezuma I y tomar prisioneros para su iniciación. Por esta razón ataca a los huastecos, pero sólo obtiene una “victoria pírrica” porque más que resultar victorioso termina casi derrotado, pudiendo tomar solamente 40 prisioneros. En 1483, el mal éxito en las campañas de Michoacán y Mextitlán hizo que Tizoc ordenara la construcción de un nuevo teocalli para atraerse el favor de los dioses, con lo que inicia así una nueva fase del Templo Mayor en la gran Tenochtitlán. El reinado de Tizoc (1481-1486) pasó sin pena ni gloria. En la política, hay personas con intuición creativa y don de mando, que junto a un gran poder de decisión, resultan exitosos. A Tizoc no se le dio ni lo uno ni lo otro; actuó sin la orientación de Tlacaelel el gran Cihuacóatl, que tal vez por su ancianidad, no lo pudo ayudar con tanto acierto como a los demás. Enseguida de Tizoc vendría el padre de Cuauhtémoc, el gran Ahuitzotl (1486-1502), octavo gran tlatoani, quien expande todavía más el imperio mexica y lo consolida, distinguiéndose como un gran guerrero valiente y honorable. Hablaremos de él más adelante.

Los mexicas, asimilando la tradición de las culturas mesoamericanas que los precedieron y la de las propias culturas vecinas en las riberas del lago, impusieron no solo dentro de la Triple Alianza, sino en el valle de Anáhuac y en todo el Imperio, una estructura político social religiosa, característica, acorde con la naturaleza de su cultura ecléctica y acorde también a su propia naturaleza humana y espiritual, manifiesta a lo largo de su historia. Esta estructura era la que prevalecía a la llegada de los españoles. La estratificación social en el centro de México comprendía dos grandes estamentos, el de los nobles, llamado pipiltin (singular pilli), que significa literalmente “los hijos”, aludiendo a su carácter hereditario, y el de los macehualtin (singular macehualli), la gente común, nombre que entró al castellano como macehuales.

El estamento dominante incluía tres rangos fundamentales designados cada uno mediante una palabra náhuatl de uso general. El rango más elevado era el de rey o tlatoani (en plural tlatoque o tlatoanime), que literalmente significa hablador, mandón o gobernante. También era normal que bajo la autoridad suprema del tlatoani de una ciudad como México o Texcoco, hubiera varios otros señores con el mismo título, jefes de ciudades dependientes. La distinción se marcaba llamando al de mayor autoridad Huey tlatoani o gran señor. El tlatoani era la autoridad suprema de su señorío y combinaba funciones civiles, militares y religiosas, judiciales y legislativas; era generalmente noble de nacimiento, miembro de un linaje reinante (tlatocatlacamecayotl) y, en la terminología de la región tramontana, de una casa señorial o teccalli.

El segundo rango era el de señor, tecutli (o tecuhtli, en plural teteuctin o tetecuhtin). Estos eran títulos de estatus variable, que podían haber sido creados por un tlatoani y que en todo caso requerían su aprobación. El mismo tlatoani tenía también titulo de tecutli. El tecutli era jefe de una casa señorial llamada teccalli, en la región tramontana, y tecpan (palacio), en el valle de México. Estas casas disponían de tierras y de gentes del común llamadas teccalleque(“gente de la casa señorial”), o tecpanpouhque (“pertenecientes al palacio”), que rendían sus tributos y servicios al tecutli en vez de darlos directamente al tlatoani. Un tecutli estaba a cargo de la administración de esta gente y, además, ocupaba puestos de la organización política bajo el poder supremo del rey […] Por lo común, estos títulos se transmitían mediante herencia, siguiendo reglas semejantes a la sucesión de la realeza, si bien era necesaria la sanción del rey […] En Huexotzingo, a la muerte de un tecutli, todos los nobles de su casa señorial se reunían en asamblea para escoger sucesor, de manera semejante como se escogía en Tenochtitlán a un nuevo rey.

El tercer rango en el estamento superior es el de noble o pilli (en plural pipiltin), el mismo término que se usa para todo el estamento superior. El significado literal de “hijo” se puede comparar con los términos “infante” o “hijodalgo”, en castellano. Eran pipiltin todos los hijos de un tecutli o tlatoani, de modo que los reyes y señores eran también nobles de nacimiento. Aunque en sentido limitado, también se usa para los nobles que no han alcanzado el rango de rey o señor. Los macehuales que subían de categoría por méritos en la guerra también eran considerados como un grupo especial de pipiltin. Las fuentes escritas en castellano llaman principales a todos los pipiltin […]

Los macehuales eran los gobernados y tenían la obligación de pagar tributos y servicios personales. Estaban organizados en unidades territoriales llamadas calpules, barrios que poseían la tierra en común y que eran también unidades para la recolección de tributos y servicios.”

Así, la población se iba estratificando también en las ciudades por las diversas actividades de cada quien, tales como agricultores, comerciantes, artesanos, etc. Algunos grupos como los artesanos y comerciantes, por ejemplo, no estaban obligados a ir a la guerra y gozaban de ciertas prerrogativas y privilegios. Por otro lado, había guerreros que constantemente se estaban preparando para la contienda y, si no morían en la guerra, de viejos enseñaban en las escuelas a los guerreros jóvenes. Todos estos grupos podían tener esclavos, y los tenían, pero se convivía con éstos e incluso se podían tener matrimonio con ellos . Los calpules agrupaban a todos, pipiltin y macehuales; urbanísticamente no existía una marcada diferencia entre los lugares de habitación de unos y otros: todos contaban con la misma infraestructura y equipamiento. Sí había, por supuesto, diferencia en las viviendas y la extensión de las mismas. Aunque a la nobleza se llegaba por nacimiento, algunos de origen macehual podían ascender a pipiltin, por méritos tenidos en su desempeño distinguido en la sociedad mexica, principalmente por méritos guerreros.

Flores de luz erguidas abren sus corolas,
donde se tiende el musgo acuático, aquí en México,
plácidamente están ensanchándose,
y en medio del musgo y de los matices
está tendida la ciudad de Tenochtitlan:
la extiende y la hace florecer el dios:
tiene sus ojos fijos en un sitio como éste,
los tiene fijos en medio del lago.

Tomado de México y su Realidad de Antonio Fuentes Flores

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