ROMA, Cómo fue la Cultura romana, origen de la Cultura Latina

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Romulo y Remulo

 

Prologo

Mucho se ha escrito sobre Roma. Sin embargo el presente trabajo pretende ir mas allá del interés intrínseco sobre la historia de Roma, ya de suyo de gran importancia e indispensable para el conocimiento básico sobre el proceso cultural del mundo y particularmente de la cultura occidental. Aquí se pretende hacer un análisis histórico crítico de ésta gran cultura, en función de la realidad presente que vive el mundo occidental y particularmente los pueblos herederos de la cultura latina. Y además hacerlo en forma breve, seleccionando los hechos más importantes y trascendentes sin descuidar ninguno fundamental. Tratando de encontrar la verdad en cada uno de ellos y en su conjunto, con el propósito de descubrir los orígenes de muchas de las estructuras sociales, jurídicas, religiosas, políticas, y económicas así como de las instituciones vigentes de la sociedad y del Estado.

El enfoque en el tiempo inicia desde un poco mas de 1000 años a.C.; analizando los primeros poblamientos en la península, incluyendo las colonizaciones griegas en el siglo VIII a.C. que extendieron la influencia cultural de “la magna Grecia” en el sur de la península itálica; pasando por la fundación de Roma en el 753 a.C., tratando de conjugar lo mítico con lo histórico; continuando con el periodo monárquico, haciendo una breve descripción de los VII reyes y sus características peculiares; revisando el proceso revolucionario que dio origen a la república, y el periodo republicano mismo que se inicia en el siglo VI a.C. con la institución del consulado y la dictadura, analizando los hechos mas importantes; llegando al agotamiento de las estructuras republicanas en el siglo I a.C. y al importante periodo de transición entre la república y el imperio, encabezado principalmente por Mario, Sila y Julio Cesar; continúa con el periodo imperial iniciado por Cayo Julio Cesar Octavio Augusto, quien termina en el año el 14; pasando por el análisis de cada uno de los principales emperadores con sus épocas y acciones, algunas trascendentes, otras controvertidas o contradictorias, hasta llegar al florecimiento del Imperio que se dio durante 84 años, del 96 al 180 y de ahí el inicio de su declinación auspiciada y acentuada por la división inducida inicialmente por Diocleciano, hasta su desintegración en el año 476. Al final en el epilogo, se hace una recapitulación mas que nada para buscar la lección y el legado que ha dejado Roma señalando la impronta de su cultura en las múltiples facetas de la realidad actual, Iniciando esta ultima parte con una revisión del periodo de Justiniano en el 534, haciendo énfasis en el “código de Justiniano” como base del importante legado en materia del derecho romano. Abarcando nuestro enfoque así, en suma, más de 1500 años de síntesis de un análisis histórico.

Se ha puesto especial atención en las diferentes tendencias del pensamiento filosófico, político, científico y religioso que prevalecieron e influyeron en las diferentes etapas en la vida de la cultura romana, desde la adopción del panteón completo de los dioses antropomorfos griegos, por parte de Roma, hasta la instauración del cristianismo como religión oficial del Estado romano, ligado a éste atreves de la iglesia católica por medio de sus altas jerarquías, dando así nacimiento al concepto de Estado confesional que perduraría por 1500años. Se señala el paso por la instauración de la democracia, en forma casi simultanea tanto en Grecia como en Roma; por la filosofía presocrática y la de Sócrates mismo, Platón y Aristóteles; por el estoicismo, el epicureísmo, etc. y sus versiones neo filosóficas que se dieron en Roma; sin descuidar la substancial etapa final del helenismo de la época de Alejandro Magno y sus diadocos que dejaron su impronta indeleble en la cultura romana, particularmente en la época imperial, enriqueciéndola grandemente.

En mi reciente visita a Roma, visitamos las excavaciones arqueológicas en la cúspide de la colina del Palatino, en donde se dieron los primeros asentamientos y pude comprobar satisfactoriamente que todo lo apuntado al respecto en el presente ensayo tiene sustento lógico y una realidad comprobable, tanto por los métodos científicos aplicados por los arqueólogos italianos, como por la evidencia misma, que el medio ambiente natural, la topografía del terreno y las características peculiares del sitio; vienen a ser plenamente congruentes con los hechos históricos comprobables. Por otro lado también se tuvo cuidado en dar información geográfica sobre la mayoría de los sitios mencionados sobre todo en aquellos poco conocidos actualmente o en los que hubo un cambio en su denominación.

Este libro esta dirigido a todas aquellas personas que se preocupan por tener el conocimiento básico necesario para entender y enfrentar la realidad que se vive en todo el mundo, para aquellos que por su actividad profesional tienen la responsabilidad de tener claro un conocimiento tan importante en la historia de la humanidad como lo es el de la cultura romana. Está dirigido a todas aquellas personas que por vocación o por azares del destino están dedicadas a la actividad de la política, la administración pública o privada, en general a todas aquellas con capacidad de liderazgo. Y muy particularmente está orientado a todas aquellas personas por un lado inconformes con el estado actual de las cosas, tanto en su ámbito local, nacional, como mundial, y por el otro, preocupadas por el futuro de un mundo en proceso de globalización; que quieren cuando menos no permanecer cruzados de brazos, sin tener plena conciencia del devenir histórico. Y finalmente creo que le pueden sacar buen provecho todas aquellas personas con capacidad y gusto por el análisis critico, porque el presente ensayo da muchos temas para ejercerlo, profundizar y aplicarlo en forma análoga con la realidad que se vive y sus tendencias a futuro. Además que el estudio y conocimiento de Roma es condición sine qua non para toda persona que se precie de tener una cultura general satisfactoria.

Introducción

Hablar de Roma, desde mi punto de vista, es hablar de una de las mas grandes cultura que ha tenido la humanidad, cuya influencia y trascendencia, 1800 años después de su apogeo, se sigue dando, para bien y para mal, en todos los ámbitos. Un claro ejemplo de lo que digo, es el primer gran bloque económico que se ha integrado en el mundo dentro del actual proceso de globalización. Sin el antecedente de la Europa romana, hubiera sido muy difícil conjuntar países que han sido imperios hegemónicos, si estos no hubieran pertenecido antes a la misma comunidad cultural.

La reflexión sobre Roma nos puede llevar a encontrar las claves de su éxito, las causas de sus fracasos y como su ejemplo nos puede servir para entender y aprovechar el actual devenir histórico que vive la humanidad, teniendo claro que la historia es un proceso dinámico de sucesión de hechos irrepetibles, cuando menos en forma idéntica, porque estos son determinados en el tiempo y en el espacio. Pero que sigue patrones que sí se repiten y que es indispensable conocer, observar, tener en cuenta y respetar; si no queremos tropezar otra vez con la misma piedra o permanecer ciegos e irresponsablemente pasivos ante los grandes peligros o las grandes oportunidades.

El surgimiento de Roma esta envuelto entre lo mítico, lo surrealista y lo real a secas. La explicación a esto es que la parte medular de la historia antigua de Roma, en lo que se refiere a sus orígenes, fue escrita por Tito Livio, en base a la Eneida de Virgilio, encargadas ambas por Octavio Augusto, 700 años después de la fundación de Roma, cuando está ya era un imperio en ciernes y para justificar a postriori con la ayuda de un poeta y un historiador; la nobleza del origen del emperador y la misión hegemónica de Roma. Por lo tanto había que explicar de donde venia tanta magnificencia, al extremo tal de pretender hacer un semidiós a su fundador, cuando era solo un ser humano casi como cualquier otro de su tiempo, al cual la circunstancia lo convirtió en alguien excepcional, más al amparo de lo que ocasiono que por sus cualidades intrínsecas. Ya que seguramente, lo mas probable es que no haya sido la tarea de un solo hombre, sino de un conjunto liderado por él y de quienes les siguieron al frente de la tarea, en los comienzos.

La hipótesis mas probable es que un grupo hasta cierto punto rebelde, liderado por Rómulo y Remo, compuesto preferentemente por barones, salido de los etruscos, que incursionaban en las tierras de Lacio para comerciar con los pueblos, se haya unido a otro grupo rebelde también, para crear un nuevo asentamiento, este segundo grupo salido de los latinos, y probablemente compuesto por familias, pero también con no pocos barones solteros. Seguramente de aquí la necesidad de allegarse mujeres para integrar las familias necesarias, lo cual explica el pasaje del rapto de las sabinas, y en el corto plazo la incorporación de parte de los sabinos emparentados a la fuerza, con lo cual se integraron las tres tribus originales, de las que si se tienen noticias fidedignas.

Aunque Tito Livio para justificar el origen mitológico de Rómulo, lo hace miembro de la realeza latina, lo cierto es que el ritual que se siguió para la fundación de Roma fue etrusco con los augures de los pájaros y el trazo sobre la tierra (sulucus primigenius), los que practicaban los augures eran los etruscos, los etruscos venían de Etruria en el norte de la península entre el río Arno y el Tíber en parte de lo que hoy es la Toscana, contigua al Tirreno por el oeste y Umbría por el este. Accedían a el Lacio por mar, subiendo por el Tíber. Precisamente sobre ese acceso, 24 Km. río arriba en las colinas, se fundó la ciudad. Los etruscos poseían una cultura superior, además de pueblo guerrero y de ser grandes comerciantes, tenían una tradición lúdica. En congruencia con esto, a los sabinos, cuando el famoso rapto, previamente les habían pedido algunas doncellas tanto para integrar sus familias con algunos barones de las dos tribus, como para sacerdotisas de la Diosa Vesta. Ante la negativa de los sabinos, dice Tito Livio que: “Rómulo ocultó su resentimiento y dispuso juegos solemnes con el nombre de consuales, en honor de Neptuno ecuestre…También acudió el pueblo entero de los sabinos con sus mujeres e hijos”[1]. Los romanos organizaron estos juegos utilizándolos a manera de señuelo, y se les atrajo invitándolos a participar, compitiendo y presenciando los juegos de carreras personales y de a caballo, que eran costumbres etruscas. Como se sabe las doncellas fueron raptadas y sus padres, los sabinos expulsados. Mas tarde este episodio de la historia de Roma fue magistralmente inmortalizado en la escultura manierista de Jean Bologne también llamado Giovanni de Bologna, en 1583 al final del renacimiento italiano.

Lo único que se sabe acerca de la muerte de Remo, es que se dio antes que la de Rómulo, y es muy probable que en un principio hayan ejercido un poder bicéfalo, compartido por los dos hermanos, equiparable a la forma de gobierno que se dio posteriormente durante el consulado, pero en este caso aparentemente fue incompatible y Rómulo, por sí mismo o a través de interpósitas personas, se deshace de Remo, su hermano. Y después de haber consolidado y organizado a las tres tribus, inicia como el primer rey del periodo monárquico. La alternancia que se dio posteriormente en el reinado de las tres tribus confirma también el probable origen etrusco de Rómulo.

Antecedentes   (1000 a.C. – 753 a.C.)

Los primeros poblamientos cercanos se dan varios siglos antes de la fundación de Roma, con la fundación de Alba Longa junto al lago Albano en las tierras de Lacio, aproximadamente un poco más de 1100 años a.C. Con anterioridad a esta fecha se dieron los primeros asentamientos humanos en la península por tribus indo- europeas llamadas italiotas o itálicos como raza indígena y por ligures, venidos del norte de África. Como los primeros pobladores de Roma se consideran a los latinos, sabinos, oscos y umbros, provenientes de la cultura de Villanova en el norte, en lo que hoy es Bolonia. Además de los etruscos, quienes siglos antes habían venido de Asia menor, probablemente de Lidia en Turquía, o de la región del Cáucaso, (como la mayor parte de las tribus indo-europeas) este pueblo de etruscos, tenían una fuerte influencia de la cultura creto-micénica.

Mas tarde, durante el siglo VIII a.C. los griegos en sus migraciones llegaron al sur de la península, en el 757 a.C. y casi coincídete con la fundación de Roma fundan Cumas, integrando a la región sur de la península dentro del área de influencia directa de Grecia, como “la Magna Grecia” por lo que algunos historiadores llaman así a esta parte del sur de Italia. Mucho mas tarde, en el 381 a.C., penetran los celtas, llamados galos por los romanos, estos pueblos eran procedentes de la cultura de Hallstatt, en la región de Austria y el Danubio y de la Téne, en Suiza, que hacia ya varios años habían incursionado por el norte de la península, y ahora, dirigidos por Breno, invaden y saquen Roma, con un ejercito de 30,000 efectivos, acuñándose la frase “vae victis” por el mismo Breno. Con esta heterogénea mezcla de razas se configura el origen étnico y cultural de los romanos.

Un factor común a todos estos primeros pobladores, fue el mismo origen del alfabeto de sus lenguas, que aunque diferentes, todas provenían del alfabeto fenicio y griego, lo que al final de un proceso que en un principio debió haber sido complicado, ayudó considerablemente a la comunicación del pensamiento oral y escrito y tuvo como resultado, mediante una evolución de varios siglos, la lengua latina que se desarrolló en Roma, en las tierras de Lacio (Latium) de donde toma su nombre. Dando esto base para el surgimiento de una cultura excepcional, de donde nacen las principales instituciones de la vida cívica, que prevalecen en la actualidad. Abonado todo esto mas tarde, por la influencia de la cultura helenística que hace germinar la cimiente.

Fundación de Roma.

Según la mitología, sobre el origen de Rómulo y Remo, los dos hermanos eran descendientes de Eneas hijo de Anquises, príncipe troyano y de Venus diosa del amor. Eneas, después de la batalla de Troya, y siguiendo la encomienda de Júpiter, se embarca rumbo a la península buscando fundar la ciudad que conquistaría al mundo, en el trayecto pierde a su esposa, y su anciano padre muere. La diosa Juno lo hace zozobrar y lo arrojan a las costas de África, porque quería impedir su misión de fundar Roma.

Habiendo sido cautivado por los encantos de la reina Dido de Cartago, Eneas no tenia prisa alguna por continuar su encomienda. El dios le recuerda la importancia de la misión que se le ha encomendado. Y bajo el amparo de su madre Venus, prosigue hasta llegar a la península, lo que causa el suicidio de Dido al verse abandonada. Eneas navega por el Tirreno, se aproxima a las costas de la península, entra por la desembocadura el tíber y es recibido por Latino el rey de Lacio, se casa con Lavinia hija del rey y procrean a Ascanio, quien funda Alba Longa y de cuya descendencia, 400 años mas tarde resultarían Rómulo y Remo, nietos de Numitor monarca latino de la raza de los silvios, habitantes de Alba Longa.

El rey Numitor fue depuesto por su hermano Amulio, quien además mato a todos los hijos barones del monarca caído, para eliminar el linaje real sucesorio, dejando solo una Hija, Rea, a la cual hizo vestal para evitar la procreación. Sin embargo, una tarde de otoño, el dios Marte encontró a Rea, plácidamente recostada y dormida en el campo bajo la sombra de un bello pino, de esos que se dan en la región de Lacio con la fronda alta, redondeada y majestuosa, éste fue cautivado por su belleza y de la unión nacieron dos hijos gemelos, Rómulo y Remo, resultando así hijos de Rea Silvia y del dios Marte. Al nacer los niños, el monarca Amulio su tío, desencajado por la ira, ordeno que los dos gemelos fueran arrojados al Tíber, el cual se había desbordado formando Charcas en las riberas, en una de estas charcas, los enviados del rey abandonaron la cesta que fue a posarse bajo la fronda de una higuera llamada Ruminal. Dice Tito Livio que “una loba sedienta, atraída por el llanto de los niños, bajó de las montañas y amansándose de tal modo, empezó a amamantarlos, encontrándola un pastor acariciándolos con la lengua”.

Rómulo, funda en el lugar que más tarde se denominaría como colina del palatino, a orillas del río Tíber; el primer asentamiento compuesto por una serie de cabañas para los habitantes, una cabaña para las ceremonias y reuniones publicas y una para ceremonias religiosas, en este caso relacionadas con la Diosa Vesta, la Diosa que presidía el fuego de la casa, Diosa del hogar. En lo alto de las colinas en donde se levantaría la llamada ciudad eterna queda de esta manera el asentamiento que daba inicio a Roma.

En realidad eran tres las tribus que coexistían en las tierras de Lacio; los etruscos, los sabinos y los latinos. La ubicación en la colina del palatino tuvo una intención primaria estratégica, era un promontorio o colina que podía servir de acrópolis rodeado de otras colinas similares y estas a su vez flanqueadas por el río Tíber que tenía un islote a esa altura. Este lugar podía ser defendido con relativa facilidad y además contaba con todo lo necesario para la subsistencia y estaban a escasos 24 Km. del mar. Por esta cercanía, en la actualidad no es difícil ver gaviotas en Roma, río abajo se continua hasta la desembocadura en el mar Tirreno (Nombre de origen etrusco) en donde posteriormente se fundaría el puerto de Ostia. En ese tiempo seguramente no lo visualizaron así, pero, estratégicamente, la ubicación de Roma respondía también con la parte central de la península, lo que influyó en forma positiva para consolidar su futura grandeza.

Muy recientemente, según Claudio Marincola (da Il Messaggero 14/2/2005): El profesor de Arqueología clásica Andrea Garandini, en las excavaciones del Palatino, ha descubierto la cabaña en donde ardía el fuego sacro de las sacerdotisas de Vesta junto al palacio real, y de acuerdo a la estratigrafía de las excavaciones se puede comprobar, que efectivamente la fundación de Roma fue en el 753 a.C. lo cual concuerda incluso con el dato mitológico y el histórico, que veremos mas adelante, y que no había podido ser plenamente comprobado, hasta ahora.

Cada una de las tribus estaba dividida en clanes o “gens” las cuales se componían de varias familias. De aquí el origen de los apellidos por vía paterna que era el nombre de la “gens”, todo romano lo llevaba en el segundo de los tres que tenia (ejem. Cayo Julio Cesar). Desde el principio, para la organización social y política, se dispuso que el paterfamilia tuviera poder absoluto sobre los miembros de la familia, incluso de vida o muerte. Mas tarde, esto consolidó y mantuvo la disciplina y el orden en la comunidad, contribuyendo en forma determinante para el efectivo ejercicio del gobierno de la ciudad cuando vino el crecimiento; agregándose a la familia todo aquel que estaba relacionado con ella por cuestiones clientelares, de trabajo, comercio o milicia, gente libre o esclavos; quedaban así todos bajo la misma jurisdicción del “paterfamilia”, a quien debían lealtad y respeto a cambio de su protección.

La estructura social estaba compuesta por patricios y plebeyos, en un principio los patricios fueron los “patres”, padres jefes de los clanes, escogidos por su experiencia y sabiduría y eran los que integraban la nobleza y la asamblea del pueblo “Comitia Curiata” que en un principio fue de treinta curias, diez por cada tribu, lo que dio origen al Senado romano. En el inicio, naturalmente los plebeyos, todos aquellos que no eran o no podían ser patricios, quedaban excluidos de la asamblea, sin embargo y como era de esperarse, con el tiempo fue creciendo desproporcionadamente el numero de plebeyos y con esto su “peso especifico” y las crecientes demandas por un trato mas justo, lo que llegó a ser determinante y característico del proceso histórico de la cultura romana. Y en cierta forma lo ha sido del mismo proceso histórico de la humanidad.

En un principio, el rey era el gran patriarca en toda la extensión de la palabra, toda vez que era el poseedor del “imperium” o poder político supremo y también el jefe religioso, el que oficiaba los actos religiosos asistido por las sacerdotisas de Vesta, lo que le confería un “halo místico” y hasta cierto punto sagrado, esta dualidad sería fundamental en el proceso político que dio origen al imperio y posteriormente al manejo del poder político en el mundo occidental hasta la revolución ideológica del siglo XVIII. Y volviendo a la organización social, si el rey era el sumo sacerdote del Estado romano en sus inicios, que atendía personalmente el culto de la diosa Vesta apoyado por las vestales, el “paterfamilia” lo emulaba a nivel de su territorio particular, toda vez que llevaba el culto religioso a los dioses domésticos o “penates”, lo cual ayudaba también a la consolidación del poder, matizado por la dualidad político-religiosa. Era esta en sus inicios una cierta forma de teocracia primitiva muy bien estructurada, en donde todavía no se habían adoptado plenamente las deidades antropomorfas griegas y su panteón.

Capitulo I.- La Monarquía (753 a. C. – 510 a. C.)

Reinado de las tres tribus.

Los siete reyes:

Rómulo (probablemente etrusco) (753 a.C.-715)

Tito Livio en sus “Décadas” establece la fundación de Roma en el 753 a.C. él y Virgilio tuvieron que ajustar las fechas de la Eneida y de la historia mitológica que crearon; a esta fecha histórica que diversas fuentes establecían, y que como hemos visto, recientemente ha quedado comprobada, y es coincidente con el inicio del primer reinado. Para cuando se inicia la monarquía ya el consenso de gobierno entre las tres tribus asentadas en el palatino, se preparaban para imponer su hegemonía sobre los pueblos de Lacio. El primer monarca fue Rómulo de quien se dice, debe su nombre Roma, algo similar, en cuanto a la procedencia del nombre, a lo que sucedería 1078 años mas tarde en México con la fundación de la gran Tenochtitlan fundada por Tenoch.

Otra hipótesis muy probable es que los nombre de Rómulo y Remo hayan sido adquiridos por los hermanos cuando se funda Roma, cuyo nombre posiblemente se deba a un proceso de nominaciones previas que vienen de los nombres, que los mismos mellizos y acompañantes, o bien anteriores expediciones comerciales etruscas, pusieron a los lugares desde sus primeras incursiones. Es muy factible que para llegar a las colinas, entre ellas al palatino, el primer contacto haya sido el islote, actualmente denominado “isola tiberina”, la cual pudieron haberla utilizado como base primaria llamándola “ “Rumi” palabra etrusca que significa “Popa de un barco” que es lo primero que los etruscos debieron haber visto del islote, esto es muy probable porque desde entonces la isla tiberina fue simbólicamente considerada como una barco que navegaba sobre las corrientes del “Rumon”, palabra que significa río en etrusco, que aparentemente era la denominación que daban al Tíber. Todas estas denominaciones pudieron haber servido etimológicamente para componer el nombre de “Roma” y derivándose de él como premio, el de los hermanos mellizos fundadores, ya que Remo etimológicamente se considera como epónimo de Roma, de igual forma Rómulo que después adquirió el nombre latino de Romulus

Rómulo primer rey de Roma debió haber sido un verdadero líder dispuesto a todo incluso a “sacrificar a su hermano”, fue él quien impuso la organización y estructuración social, que le ayudo para gobernar con mano férrea, pero no en forma despótica y absolutista, sino todo lo contrario, inteligentemente delegó en los paterfamilia la autonomía para el control de la familia y la estructura clientelar que se relacionaba con los miembros de la familia y con ello en su conjunto lograba el control armonioso de las tres tribus y con esto el control del pueblo. Aquí se incuba la formula que 870 años después llevo al imperio romano a controlar y gobernar infinidad de pueblos y territorios en el basto imperio de los tiempos de Trajano XIII emperador romano, quien en el 116 d.C. con la conquista de los Asirios y la Mesopotamia llegaba al golfo pérsico, que fue cuando el Imperio alcanzó su máxima extensión. Desde el comienzo se estableció un cierto principio de legalidad mediante el escrupuloso respeto al cumplimiento las reglas establecidas por ellos mismos y sus procedimientos legales. Esto sirvió para lograr una convivencia ordenada y basada en principios de justicia y legalidad.

Rómulo fue quien astutamente, con gran inteligencia, sabiduría y en cierta forma humildad, convocó al senado, al consejo no solo de los mas viejos, experimentados y sabios, sino también los mas reverenciados y reconocidos por las tres tribus, los líderes de sus principales clanes (gens), de esta manera consolido así un poder monolítico, ya que los hizo participes del gobierno en forma democrática, con la facultad de controlar las acciones del monarca y controlar la elección del mismo, esto ultimo no esta claro si fue intencional desde el inicio, o fue la respuesta a una situación de hecho. Lo cierto fue que con esto se creo una de las más valiosas instituciones de gobierno, el Senado, ya que como hemos visto, desde un principio le otorgó no solo la función de consejo sino de asamblea, “Comitia Curiata” que después sirvió para situaciones de interregno, establecimiento y validación de reglas y elecciones en general, de aquí se origina la denominación de comicios.

Con el tiempo el Senado adquirió gran poder y valor como institución del Estado, sobre todo en tiempos de la república con funciones legislativas, de control presupuestal, de política exterior y por supuesto de representatividad y validación de elecciones, incluso del mismo emperador entrante en tiempos del Imperio. Habiendo obtenido en un principio conjuntamente con el monarca funciones judiciales y jurisdiccionales para casos de trascendencia publica. Y desde el comienzo, como lo he apuntado, tal vez debido a lo pequeño de la comunidad, las decisiones no las podía tomar el monarca solo, debían ser con el consenso del senado y tenia que rendirle cuentas sobre los resultados, lo que indudablemente evito en un principio la tiranía, sentó las bases de una verdadera civilización y aquí se inicia la gestación del principio de la división de poderes que mas tarde, con la perversión de la monarquía, propició la revolución libertaria y el cambio a la forma republicana de gobierno.

Numa Pompilio. (Sabino) (715 a.C.-672)

Por casi cuarenta años fue el reinado de Rómulo. De acuerdo a la leyenda mitológica, según Tito Livio, como hemos visto, Rómulo y Remo eran hijos de el dios Marte, al morir Rómulo, Marte se lleva a Rómulo como el dios Quirino, pero en la tierra y volviendo a la realidad, la muerte de Rómulo deja una situación de interregno que se convierte en uno de los primeros retos de la asamblea, ya que no existía una situación de sucesión dinástica y la intervención de los patricios integrados como “Comitia Curiata” tenían que elegir al sucesor de Rómulo, lo hacen eligiendo al sabino Numa Pompilio como el segundo rey de Roma.

“A Rómulo sucedió Numa, un sabino, cuya figura es compleja. Numa es el segundo rey, religioso por excelencia, y a él se atribuyen la mayor parte de las instituciones sacras de la ciudad”.[2] A Numa Pompilio se le conoce como el primer inhumador de acuerdo al rito etrusco de inhumación de los muertos. Y durante su reinado continua recibiendo toda la influencia religiosa traída por las colonizaciones griegas en el sur, la cual no solo no había sido rechazada, sino asimilada con relativa facilidad, habiéndose adoptado al panteón griego completo y solo cambiándole el nombre a las deidades; Zeus por Júpiter, Hera por Juno, Atenea por Minerva, Artemisa por Diana, Afrodita por Venus, Deméter por Ceres, Apolo continua como Apolo, Hermes por Mercurio, Ares por Marte, Hefestos por Vulcano, Poseidón por Neptuno, y Hestia por Vesta “Diosa del hogar por excelencia, preside el fuego de la casa y recibe un culto atendido por el pontífice máximo con la colaboración de las vestales. Que; al igual que éstas es Vesta una diosa virgen.”[3] Estableciéndose así desde la misma fundación de Roma, la tradición de las vestales, probablemente por la mezcla de las tradiciones culturales-religiosas de las tres Tribus.

El reinado de Numa es caracterizado por la religiosidad orientada hacia el logro de la paz como reacción a la vocación guerrera del reinado inicial de Rómulo. Numa consigue su propósito después de 43 años de reinado, logrando que los pueblos de Lacio reconozcan y respeten a Roma como una ciudad dedicada al servicio de los dioses, teniendo hacia ella gran veneración según Tito Livio.

Tulio Hostilio. (Latino) (673 a.C.-641)

“Muerto Numa volvióse al interregno; mas el pueblo eligió rey a Tulio Hostilio, latino, nieto de aquel hostilio que se distinguió contra los sabinos en el combate al pie de la fortaleza. El senado aprobó la elección; pero este príncipe, lejos de parecerse al anterior, tenia carácter mas belicoso aún que Rómulo”.[4]

El primer pueblo al que se enfrentó el tercer rey de Roma Tulio Hostilio, fue el de sus parientes, los Latinos residentes en el más antiguo asentamiento en el Lacio: “Alba Longa” fundada hacia el 1152 a.C. con casi 500 años ya de existencia para esos tiempos, situada a un poco mas de 20 Km. al sur de Roma, en donde actualmente esta situado el lago Albano y Castel Gandolfo. Los albanos tomando la iniciativa y antes de la contienda, convencieron a los romanos para dirimir las diferencias por otros medios distintos a un enfrentamiento directo de los dos ejércitos, argumentando para esto la amenaza que significaban para los dos los etruscos en Veyes, al noreste de Roma, ya que permanentemente estaban al acecho, y que al verlos debilitados, lógicamente se aprovecharían de la situación. Argumento éste, que le pareció razonablemente aceptable al aguerrido Tulio. Acordaron por lo tanto, una solución verdaderamente única. Resulta que en ambos ejércitos habían dentro de sus guerreros, tres hermanos gemelos en ambos bandos, dice Tito Livio, “iguales por edad y fuerza”, de tal manera que dispusieron, fuesen ellos los que se enfrentaran a nombre de sus pueblos, los Horacios por parte de los romanos y los Curiacios por los albanos, no sin antes redactar y firmar un pacto de guerra. Después de un cruento enfrentamiento resultan muertos dos de los Horacios, ante el azoro de los romanos y el regocijo de los albanos, sin embargo los tres Curiacios quedaron heridos y el tercer Horacio ileso, pero rodeado amenazantemente por los tres Curiacios. El Horacio sobreviviente, inteligentemente reconoce que aun heridos contra los tres Curiacios no puede, entonces astutamente simula la huida, tomando distancia de los tres para separarlos, lo que le da buen resultado, pues al volver la vista atrás, observa que los mas heridos se han rezagado, por lo que enfrenta de inmediato al delantero, al que da muerte ante el alarido de los romanos, en la misma forma termina con el segundo y el tercero exhausto, se entrega recibiendo la estocada mortal del vencedor.

Los tratados de guerra que habían sido convenidos antes de la contienda se cumplieron, aunque no de muy buena gana por parte de Metto, dictador de los albanos. La relación no podía ser duradera por la soberbia de Metto, que no resistía el verse doblegado por un soberano de una de las tribus rebeldes, salida de los mismos y centenarios latinos. Por lo que más tarde, en una batalla fraguada por los albanos, para que otros pueblos los atacaran a ellos mismos en su alianza forzada con los romanos, Tulio Hostilio sale vencedor y la traición de Metto al final quedo en evidencia, por lo que Tulio lo ejecuta descuartizándolo públicamente, para dar castigo ejemplar a su traición. Además destruye Alba Longa, sin dejar piedra sobre piedra. Esta es la primera vez que los romanos aplican la alternativa del sometimiento o la destrucción total, como castigo sin piedad para la traición o la resistencia, en este caso la deditio. Sin embargo, inteligentemente adoptan a todo el pueblo albano, trayéndolo a Roma e incorporando senadores albanos al senado. Esto ultimo sería un antecedente de gran tradición que utilizarían en el futuro en sus luchas de conquista. Con el aumento de sus fuerzas emprende la campaña contra sus otros parientes del este montañoso pertenecientes a los sabelios de origen itálico, los sabinos de Colacia.

Anco Marcio. (Sabino) (641 a.C.-616)

Inicio de la construcción del puerto de Ostia.

A la muerte de Tulio Hostilio; el Senado convoca al pueblo a los Comicios y este elige a Anco Marcio, como cuarto rey de Roma sabino, nieto de Numa Pompilio por su madre, aunque de gran religiosidad como su abuelo, prosiguió la campaña de Lacio atrayendo nuevos pobladores a Roma, porque como dice Tito Livio, “este rey reunía las dos personalidades: la religiosa de su abuelo y la guerrera de su antecesor”.

Por primera vez Anco Marcio “dispuso que se estableciera un rito especial que rigiese las formas y conducta que habían de seguirse en la declaración de Hostilidades”.[5] (Probablemente aquí se origina la alternativa de la deditio y la socii) Desde entonces se siguió este protocolo corregido y aumentado en todas las conquistas de los romanos, lo que sirvió en muchas ocasiones para evitar el derramamiento inútil de sangre. Y sentó el precedente histórico de las negociaciones prebélicas. Y además ayudaría en el gobierno y control del Imperio cuando este adquirió grandes dimensiones.

Una de las obras trascendente de Anco Marcio fue la construcción de un puente permanente de madera sobre el río Tíber, el Puente Sublicio pons sublicius, que fue derribado por los mismos romanos bajo las ordenes de Horacio Cocles durante su heroica hazaña, para evitar la invasión de los etruscos encabezados por el rey Prosena, al principio de la republica. Como hemos visto a 24 Km. de Roma río abajo, se encuentra la desembocadura del Tíber en el Mar Tirreno, la comunicación fluvial era un excelente medio utilizado para el trafico de mercaderías, por esta razón y por cuestiones estratégicas, Anco Marcio decidió iniciar la construcción de un puerto para controlar el trafico marítimo, la piratería y el acceso de fuerzas invasoras. Y al mismo tiempo iniciar la explotación sistemática de las salinas. En esta forma se comenzaron los trabajos durante su reinado para construir lo que seria el puerto de Ostia. Aunque legalmente no le era posible, Anco Marcio casi designó a su sucesor el etrusco Lucumón.

Lucio Tarquino Prisco. (Etrusco) (616 a.C.-578)

Primer rey de la llamada dinastía etrusca.

Si desde un principio, cuando no había casi nada y todo estaba por hacerse, el poder fue atractivo para Rómulo, ahora a casi 140 años de monarquía en donde ya se empezaba a consolidar la hegemonía de Roma sobre los pueblos de Lacio y el centro ampliado de la Península; el llegar a la mas alta magistratura, era un apetecible bocado para todo aquel con vocación política, suficiente visión, coraje, imaginación creativa y sobre todo una gran y desmedida ambición. Por lo que se dice que Lucio Tarquino, fue el primero que busco el poder haciendo trabajo previo, mediante alianzas estratégicas; con el poder económico por una parte y por la otra a través una hábil campaña para ganarse a la plebe, surgiendo así por primera vez en Roma, “la demagogia” y el maridaje entre el poder político y el económico. (Formula “mágica” que hasta nuestros días sigue surtiendo efecto)

“Durante el reinado de Anco, vino a Roma un extranjero activo y rico, llamado Lucumón, moviéndole la ambición y la esperanza de obtener los honores que le negaban en Tarquinia, donde también era extranjera su Familia”[6]. Este era un etrusco venido a Roma como los primeros integrados en la tribu rebelde. Después de una larga y brillante trayectoria política al lado del Rey, y habiendo llegado a ser un astuto conocedor de la leyes y de la religión de Roma, Lucumón, con labia, adulaciones y aparente erudición, no tardo en ganarse la confianza de Anco Marcio, hasta el punto de ser nombrado tutor de sus hijos. Bajo el auspicio de estas condiciones, prefabricadas con éxito, Lucumón, con la ayuda de su “padrino” Anco Marcio, es electo por el consenso unánime del pueblo, como Lucio Tarquino Prisco. Quinto monarca romano.

Nace aquí también desde entonces, la figura clásica del “político” tradicional sin principios, integridad ni escrúpulos, que no se detiene ante nada por lograr el poder y el éxito personal y que mantiene también desde entonces una constante; dice tener vocación de servicio y en los hechos siempre se sirve de quienes dice servir y los utiliza para sus propósitos personales, generalmente ilegítimos, es amo de la manipulación y la simulación y todo lo hace con una sonrisa estereotipada, pretendidamente carismática y de profunda hipocresía, es sumiso, servil y adulador frente al poderoso o al superior y despiadado, prepotente y cruel frente al débil, al subalterno o al enemigo caído.

El primero de la llamada dinastía etrusca, le da un fuerte impulso al urbanismo y a la infraestructura de la ciudad, solucionando el problema del drenaje sanitario y el agua potable mediante las primeras canalizaciones. Este tipo de políticos son sumamente activos y realizadores de obras, ya no tanto por el beneficio de la obra misma sino por la “rentabilidad” personal que estos trabajos les dejan. Tito Livio asegura que fue durante su reinado cuando se trazo el circo máximo. “Se atribuye a Tarquino Prisco la organización de los primeros juegos Ludi Romanz o Ludi Magni que son evidentemente una costumbre etrusca”[7]. Se construyen los templos a Júpiter dios latino, a Juno la diosa de las ciudades etruscas y a Minerva la diosa de los sabinos, combinando y estimulando así astutamente en forma política, el aspecto religioso para beneplácito de las tres tribus. Sin embargo ya se había pervertido el proceso de la búsqueda del más apto para gobernar a juicio de la asamblea, por la búsqueda personal y ambiciosa del poder por el poder mismo, con la autopromoción o la promoción de quien les conviniera a costa del erario y sin importar los medios, lo que mas tarde traería el fin de la monarquía.

Tarquino y su esposa habían educado y adoptado como su hijo a un niño llamado Servio Tulio, se decía de condición humilde, aunque no estaba muy cierto su origen. A este niño le sucedió un hecho aparentemente milagroso, lo que para el rey fue una señal. Un día al estar dormido, se posó una llama en su cabeza, al grado de alarmar considerablemente a los que lo presenciaron por lo que fueron a llamar al rey y a Tanaquil su esposa, quienes acudieron y asombrados presenciaron el espectáculo, la llama desapareció y el niño despertó, Tarquino lo hizo casar con su hija. Esta practica de adopciones y casamientos estratégicos que se inicia aquí, se repetiría continuamente mas tarde al final de la república y durante todo el imperio como parte del sistema dinástico sucesorio. Servio Tulio seria el sexto rey de los romanos, al ser asesinado su suegro por los resentidos hijos de Anco Marcio.

Servio Tulio (Etrusco por adopción) (578 a.C.-534)

Precursor de la Republica y realizador del primer censo, resultó ser un visionario y buen monarca.

Con la intervención oportuna y astuta de Tanaquil, su suegra y madre adoptiva, el senado sin la intervención del pueblo, designó a Servio Tulio rey de Roma. Servio fue otro ser excepcional, a él se atribuyen las reformas fundamentales del Estado romano en sus inicios, con gran inteligencia e intuición política dispuso que, ahora la plebe puede adquirir propiedades y ya como propietarios estaban obligados a servir al ejercito, modificó la estructura original de las tres tribus, hasta cierto punto exclusivista, pasando a la de tribus territoriales, en donde el principio de domicilio substituye al de nacimiento, astutamente transforma el régimen patriarcal convirtiéndolo en timocracia; los ciudadanos se dividían ahora en cinco clases de acuerdo al grado de ingresos que poseían y cada clase en centurias con carácter de aportación militar, de las centurias mas ricas salían los caballeros que eran aquellos ciudadanos que tenían para comprar y mantener sus caballos. Estableció la ley del censo, de gran utilidad para saber a ciencia cierta, cuantos, con cuanto y en donde estaban los ciudadanos romanos con todas sus pertenencias, incluidos los esclavos, esta ley amenazaba con prisión, incluso muerte, a los que descuidaran o rehusaran inscribirse, se dice que el primer numero de ciudadanos inscritos fue de 80,000.

Fue Servio Tulio el constructor de la Muralla, (Mvrvs Servi) la que ahora junto con el río formaban una barrera protectora para la ciudad. La muralla serviana media aproximadamente 8.5 Km. de longitud, llegaba hasta lo que después fueron las Termas de Diocleciano y los Jardines del Quirinal, los cuales distaban 500 metros unas de los otros, actualmente se pueden apreciar restos de estas murallas en el área de la estación Termini. La muralla rodeaba por completo a las siete colinas: el Palatino, el Aventino, Celio, Esquilino, Viminal, Capitolino y Quirinal, dejando solo 500 metros abiertos colindantes con el Tíber, iniciando en “la popa” de la isla tiberina. Las murallas servianas fueron aprovechadas, remodeladas y reconstruidas durante la república después de la invasión de los galos, y al final del periodo republicano, fueron hechas a base de grandes piedras calcáreas y algunas de origen volcánico, en trozos rectangulares, traídas de las canteras cercanas a Roma. Actualmente quedan pocos vestigios de estas murallas.

Servio Tulio, decidió construir también en Roma un templo a Diana, como el de Éfeso para Artemisa, muy celebre por aquellos tiempos. Para reforzar su poder político y captarse la simpatía popular, repartió las tierras ocupadas al enemigo entre sus guerreros y líderes, práctica esta muy efectiva para la motivación y unidad del ejército, que mas tarde adoptaría también Julio Cesar. Sometió en cierta forma su reinado, por primera vez a un referéndum popular. Esto último para no estar en desventaja con sus antecesores, que habían sido electos por el pueblo y así poder ganarse de esta manera la benevolencia popular. Todo esto porque aunque había casado a sus hijas con los hijos de Tarquino el viejo, Lucio Tarquino hijo había empezado a conspirar en su contra.

Lo que sucedió en esta ocasión con la sucesión del poder en Roma, dio origen a otra de las tragedias de la ciudad; resulta que los dos tarquinos casados con las dos tulias eran muy diferentes, uno ambicioso y soberbio y el otro indiferente, lo mismo sucedía con las tulias, pero no coincidían los matrimonios con los cráteres afines, por lo tanto, la tulia ambiciosa urdió junto con el tarquino soberbio, su cuñado, la ejecución del asesinato de los esposos de ambos, lo cual realizaron en forma despiadada, uniéndose después la pareja malvada y conspirando de inmediato contra Servio Tulio, quien por supuesto no aprobó la unión pero tuvo que aceptarla. Lo que en realidad sucedió, fue el primer golpe de estado en Roma, al convocar Lucio Tarquino al senado y al pueblo en el foro para desconocer a Servio Tulio, sin suficientes razones, solo haciendo gala de un poder terroríficamente amenazante. Autoproclamándose él como Rey de Roma, y mandando de inmediato asesinar a su suegro, pasando su hija con las ruedas de su carruaje sobre el cadáver de su padre. Ante esta manifestación despiadada y desmedida del poder, pueblo y Senado atemorizados, no tuvieron otra alternativa que aceptar y validar al tirano en ciernes.

Lucio Tarquino el soberbio (Etrusco, último de la dinastía) (578 a.C.-510)

Ultimo rey del periodo monárquico.

Ocupa el trono en calidad de déspota en el sentido más negativo del término, gobernó en forma absolutista, negando sepultura a su suegro. Dice Tito Livio, “prescindió de todo consejo siendo el juez único de todas las causas capitales”. Construyó una gran Cloaca llamada “Cloaca Máxima” que sirvió enormemente a la ciudad para el expulsión canalizada hacia el Tíber de todos los detritos. Sin embargo también pudo haber sido el mejor monumento a si mismo, a su esposa y al menor de sus hijos.

Construye el templo de Júpiter que previamente había planeado y prometido a su padre y hereda de Servio tulio la construcción de templos y edificios públicos en Roma con estilo jónico y decorados con vivos colores, construye también las galerías alrededor del circo. Dentro de la corte tiene a un sobrino de Servio Tulio, llamado Junio Bruto, que aparenta trivialidad en su persona, a tal grado que lo consideran casi como un tonto, como el bufón de sus hijos, sin embargo esta era una actitud representada por él a propósito, astutamente fingida, para no despertar envidias o rivalidades conociendo la negra trayectoria de los tarquinos, ya que Junio Bruto aspiraba legítimamente a cambiar el estado de cosas en Roma y a terminar con el absolutismo de los tarquinos. La anécdota del “beso a la madre” frente al oráculo de Delfos lo predestinaba para esto. Sucedió que Bruto acompañó a los hijos de Tarquino el soberbio a Delfos para consultar el oráculo, acerca de su destino como gobernantes de Roma y se dice que el oráculo les indico que seria aquel que primero besara a su madre, por lo que se les hacia tarde por retornar a Roma y besar a su madre. Sin embargo cuando Bruto oyó los designios del oráculo se inclino discretamente y besó a la tierra, considerada proverbialmente como la madre de todos.

La vida disipada de los hijos de Tarquino y el creerse merecedores de cualquier cosa, como a todos aquellos que no les ha costado la posición de poder que detentan, llevó al menor, Tarquino sexto, a violar cobarde y arteramente a la virtuosa Lucrecia, esposa de su amigo y pariente Colatino. Lucrecia después de comunicárselo a Colatino y no pudiendo soportar el ultraje y la deshonra, se suicida frente a su a su esposo y a Junio Bruto. Este ultimo reacciona de inmediato y exhibiendo su verdadera personalidad, toma y alza el cuchillo ensangrentado con el que Lucrecia se había quitado la vida y para el asombro de todos exclama: “¡juro y os tomo por testigos a vosotros o dioses que perseguiré a Lucio Tarquino el soberbio, a su malvada esposa y a todos sus hijos, por el hierro por el fuego y por cuantos medios estén a mi alcance, y que no he de consentir que ni ellos ni otros reinen jamás en Roma!”[8].

Junio Bruto y Colatino convocan, en el foro; a la nobleza, al Senado y al pueblo en general a la sublevación y el derrocamiento de Tarquino el soberbio, dándoles a conocer la injusta muerte de Lucrecia y sus causas, lo que enardeció a todo el pueblo porque conocían a Lucrecia y ya no soportaban los desmanes, arbitrariedades e injusticias de los tarquinos, por lo tanto y de inmediato se decide la expulsión de la familia real de Roma al exilio. Y mediante el levantamiento de la mayor parte de la aristocracia y del pueblo en general los obligan a marcharse de inmediato, so pena de ser ejecutados.

Capitulo II.- La Republica (509 a. C. – 27 a. C.)

El Consulado

En realidad lo que provoco Bruto con su acción justiciera en respuesta y propiciada por la situación critica ya intolerable por la tiranía existente y con base en las reformas servias; fue una verdadera revolución que debido al despotismo y crueldad de los tarquinos, magnificado por la actuación del último rey “el soberbio”, fue lo que puso a punto la animadversión popular y prendió la flama revolucionaria necesaria para cambiar en forma radical el estado de cosas y terminar en nombre de la libertad y la justicia con el régimen monárquico, instaurándose ahora la Republica aristocrática. Se substituyó al monarca por dos magistrados con duración anual; pretores, que mas tarde, durante la republica, se convertirían en cónsules. En donde dice Tito Livio: se dio “el imperio de sus leyes, más poderoso que el de los hombres”.

Es importante hacer notar que casi simultáneo con la caída de la tiranía romana en 509 a.C. un poco antes se había dado también en el 510 a.C. la caída de la monarquía griega. En Grecia surge un verdadero reformador como fue Clístenes, quien también se propuso, que nunca regresara el antiguo orden, lo que le gano la simpatía del pueblo ateniense. Clístenes proclamó para el nuevo orden, en el 508 la igualdad de los ciudadanos frente a la ley e instituyo la participación directa del pueblo para elegir a sus gobernantes. Habiendo sido él, quien instituyo el ostracismo ante la amenaza de un posible nuevo tirano.

El ostracismo consistía en escribir sobre una pieza de cerámica, el nombre de aquel ciudadano que ponía en riesgo la armonía política a juicio de la ecclesia, (la asamblea popular de ciudadanos). Y aquel que reuniera más de 600 piezas de cerámica con su nombre escrito, tenía que partir al exilio por diez años. En el 483 a.C. al plantearse la alternativa entre Temístocles y Arístides, mediante la práctica del ostracismo, pierde Arístides, de quien se dice que ayudo a alguien de entre los votantes que no sabia escribir, ni lo conocía a él, para escribir su nombre en una de las piezas de cerámica. Arístides sale del Ática pero años mas tarde, como Camilo el héroe romano contra los galos, se convierte también en el héroe, que en este caso salva a los griegos, al frente de la liga de Délos como líder de los jonios quienes vienen en ayuda de Atenas.

Volviendo a Roma, con la expulsión de los tarquinos, se eligieron a dos Magistrados (cónsules) con duración de un año, recayendo los nombramientos en Junio Bruto y Tarquino Colatino, pero decidieron iniciar primero con Bruto, con la aceptación de su colega, su amigo Colatino. Bruto como primer Cónsul, queriendo dejar plenamente establecido el valor de la libertad tanto en el presente como en el futuro, convoco al pueblo ante la presencia del Senado y “le hizo jurar solemnemente que no se consentiría jamás que nadie reinara en Roma.

En seguida, para que el Senado se robusteciese con el numero de sus miembros disminuidos considerablemente por la crueldad del ultimo rey, los elevo a trescientos, completándolo por medio de elección entre los varones mas insignes del orden ecuestre: se dice, que de esto dependió el que en el Senado se llamase a unos, padres y a otros, conscriptos; dándose este nombre a los llamados para formar parte del nuevo Senado”[9]. En esta época se establece el primer tratado con Cartago; reconociendo Roma el monopolio marítimo púnico y por la otra parte, comprometiéndose Cartago a respetar a los aliados de Roma.

Sin embargo, en el inicio del nuevo régimen y después del juramento solemne del pueblo por la libertad y en contra de la monarquía, no habían caído en cuenta que persistía una amenaza de gran significado simbólico y real; el otro Cónsul era nada menos que Lucio Tarquino Colatino, que aunque había sido agraviado por los Tarquinos y Había participado en el derrocamiento de la monarquía; era, desgraciadamente, miembro de la familia real y llevaba el nombre tan repudiado de los tarquinos. Por lo tanto, Bruto, sin aviso previo y después de reconocer ante el pueblo, que Colatino había arrojado a los reyes y reconocido todos los grandes méritos de su colega; lo convoca públicamente a que termine ese trabajo, llevando también lejos el nombre real. En otras palabras; lo estaba mandando al exilio, sin embargo y con justicia le respetó y le aumentó sus bienes. “¡Marcha pues, amigo del pueblo romano! Liberta a la ciudad de un temor, quizás infundado; pero todos los ánimos están convencidos de que la autoridad real no desaparecerá si no es con la familia de los tarquinos”[10]. Antes de que pudiera reaccionar o contestar Colatino, ya era un clamor general de los principales ciudadanos romanos instándolo a que aceptara la propuesta de Junio Bruto. Por lo que no tuvo mas remedio que abdicar y salir de Roma.

Con la reforma de Servio Tulio, el Estado republicano iniciaba sobre una base con predominante énfasis en el ejercito y en la timocracia, ya que el censo periódico actualizaba el numero de ciudadanos y sus rentas, lo que les daba un estatus especial dentro de la estructura del ejercito y del gobierno. La revolución restableció los ideales morales y religiosos; imponiendo el manejo austero de “la cosa publica” como reacción al fausto y despilfarro de los Tarquinos. Junio Bruto, hizo decretar al pueblo el destierro de todos los miembros de la familia de los Tarquinos y propuso como Cónsul a Publio Valerio, quien se había distinguido en la revolución contra la monarquía.

El primer año del consulado republicano fue de gran conflicto y tragedia. Como era de esperarse en todo cambio radical, no solo por la resistencia al cambio mismo provocado por la inercia cultural, sino por que todos los enemigos potenciales que siempre están al acecho en momentos como este, sienten la oportunidad propicia para caer sobre la presa aprovechando la situación de desconcierto y de conflicto interno que siempre se da en estas situaciones. En estas circunstancias y como consecuencia lógica; el Estado romano, en el inicio de su proceso de renovación, experimentó una aparente debilidad momentánea para los buitres que estaban al acecho.

El haber concedido el exilio a los Tarquinos en vez de haberlos ejecutado, resultaría en un error craso. Ya que era de esperarse que estos, pasado el trauma de su caída, buscaran, como así lo hicieron, apoyo en los etruscos. Previamente solicitaron a Roma, por supuesto sin éxito, la devolución de sus bienes. Y como suele suceder en las sociedades aristocráticas acostumbradas al poder, al fausto y a la prepotencia, entre los romanos había muchos jóvenes poco patriotas y amigos, mas que de los tarquinos, de los privilegios y el bienestar que la monarquía de los últimos tiempos les había proporcionado.

Siempre existirán entre estos cortesanos, oportunistas que añoran tiempos mejores y caen fácilmente presa de la traición. En este caso y para desgracia del héroe revolucionario Junio Bruto, los Vitelios, cuñados de este, no solo fueron de los principales cabecillas de la conspiración a favor del regreso de los Tarquinos, sino que arrastraron a sus sobrinos, los hijos de Bruto, Tito y Tiberio que eran solo unos adolescentes imberbes. Descubierta la traición, el cónsul Bruto tiene que ejecutar a los conspiradores y con ellos a sus propios hijos, a los que ve morir con el terrible dolor de su corazón, ejecutados por el verdugo, mediante la decapitación después de haber sido despojados de sus vestiduras y azotados con una vara.

Con el apoyo de los veyos y los tarquinos de Etruria, la familia real depuesta, respaldada por los etruscos avanza sobre Roma. Los cónsules romanos no los esperan, cruzan el Tíber y salen al frente del ejército, Valerio al frente de la infantería en perfecta formación y disciplina y Bruto al frente de la caballería. Aruncio Tarquino, hijo de Tarquino el soberbio mandaba la caballería del ejército etrusco y al encontrarse los dos, Bruto y Aruncio, frente afrente, fueron ambos cegados por la rabia y el coraje y se enfrentan con sus lanzas a toda velocidad de las bestias, logrando cada uno su propósito: matar al contrario. Esto desata la batalla cruenta y cerrada y aunque la victoria era indecisa, los veyos acostumbrados a la derrota a manos de los romanos, “adelantando vísperas”, abandonaron el campo de batalla precipitadamente y la victoria se decidió para Roma.

Publio Valerio celebro la victoria y dispuso solemnes funerales para el cónsul Bruto. Pareciera ser, como si el destino hubiera dispuesto a los Bruto como defensores de la republica, ya que 334 años después, en los idus de marzo del calendario romano en el 44 a.C., otro Junio Bruto, en este caso, Marco Junio Bruto, creyendo que actuaba en defensa de la República, encabezó la conspiración para asesinar Julio Cesar a quien consideraban enemigo de ésta.

Fue el de Bruto, un duelo con gran sentimiento, el que le ofrendó el pueblo romano a su libertador, con inmenso dolor y cariño, las matronas romanas, las esposas de los páter familia, decidieron llevar luto por un año. Por su parte, el cónsul Valerio, por los mismos intríngulis del poder, se vio objeto de odios e intrigas, se le acusaba de corrupción y abuso del poder. Sin embargo “tomando el toro por los cuernos” enfrentó la situación y le hizo ver al pueblo su error, Tito Livio dice que exclamó: “¡como!, ¿no habrá jamás ante vuestros ojos virtud bastante probada para que no la manche la sospecha?” Todo esto lo hacia de una manera firme pero humilde y hablando con la verdad, por lo que se ganó al pueblo, habiendo sido cónsul en cuatro ocasiones y aun así murió sin dejar bienes materiales considerables, dando ejemplo de honradez e integridad. En su honor se le dio a las leyes emitidas por él, el nombre de publícolas, especialmente a aquellas de gran trascendencia Jurídica, como las que permitían la apelación del pueblo ante la sentencia de los magistrados. Para suplir a bruto se nombro cónsul a Lucrecio quien a los pocos meses murió por su avanzada edad. Eligiéndose en seguida a Horacio Pulvilo, quien termino el periodo de Bruto. Y en el siguiente año se eligió otra vez a Valerio y con el, a Tulio Lucrecio como cónsul.

Con el asedio de los etruscos a Roma se dieron episodios heroicos que quedaron para los anales de la historia romana, como el de Horacio Cocles quien los enfrento casi solo en la entrada al puente de madera sobre el río tíber, el puente Sublicio, (Pons Sublicius) principal acceso a Roma. Los etruscos se habían apoderado por sorpresa del Janículo. Mientras sus compañeros cortaban los soportes principales de apoyo del puente para derribarlo, el aguantaba la andanada de dardos impactándose en su escudo y aventándose al río al sentir caer el puente, exclamando: “Padre Tiberino yo te ruego que recibas propicio en tus ondas estas armas y este soldado”[11] Cocles quedó milagrosamente a salvo de la lluvia de flechas que recibía, salió ileso en la otra orilla del río. Este puente debió haber estado junto a la actual isla Tiberina aproximadamente donde se encuentra el llamado puente roto (Pons Aemilvs Lepidi), o en donde esta actualmente el “puente Palatino” sin embargo en los planos antiguos de roma se ubica a un Km. al sur de la isla Tiberina, en donde se encuentra actualmente el puente del mismo nombre.

Otro hecho heroico fue el caso de Cayo Mucio Scevola, que ante el sitio de Roma y con el permiso de los cónsules, atravesó el río y se mezclo con la muchedumbre en el campamento contrario de los etruscos para asesinar al rey Prosena, pero lo confundió y mato al secretario. Cuando lo apresaron, para hacerlo confesar lo amenazaron con un comal ardiendo, ante lo cual reacciono valerosamente, diciendo que había mas de 300 jóvenes romanos como él, dispuestos a cambiar su vida por la del rey y que si el no había tenido éxito, otro lo lograría, (esto no era mas que una estratagema que funcionó infundiendo temor y respeto entre los sitiadores) acto seguido y para demostrar que no temía a la tortura puso y mantuvo su mano sobre el comal o bracero[12] y solo la quito, cuando por orden del rey Porsena lo separaron. Esto le ganó la simpatía del monarca, quien lo dejó en libertad.

Las generosas recompensas que el pueblo a través del consulado otorgó a Horacio Cocles y a Mucio, motivó a muchos otros con fervor patriótico, a proceder de manera similar a estos héroes. Se dio el caso de Clelia, una joven romana entregada como parte de los rehenes de paz, en un tratado para que Prosena se retirara del Janículo, lugar estratégico de acceso a Roma a través del Tíber, situado entre lo que ahora ocupa el Estado Vaticano y el barrio de Trastevere. Clelia reunió a sus compañeras rehenes y organizo la huida al frente de ellas, habiendo logrado su propósito las restituyó a sus familias. Prosena disgustado sobremanera, amenazo con romper el tratado, pero si le devolvían a Clelia, “la restituiría a sus conciudadanos sin sujetarla a ningún mal tratamiento”.[13] El rey etrusco cumplió su palabra, no solo la devolvió sino que le regalo un buen numero de rehenes a su elección Clelia inteligente y generosamente eligió a las mas jóvenes, que eran las que mayor riesgo corrían y las entrego a sus familias. Roma la recompenso dedicándole una estatua ecuestre en lo alto de la vía Sacra. Es justo reconocer al rey etrusco Prosena, como una persona generosa, que es capaz de perdonar; incluso a quien lo había tratado de asesinar, por haber mostrado gran entereza y valentía.

La República, “La Res publica”, la cosa pública, el gobierno con la participación fundamental del pueblo organizado y representativo en forma de asamblea, en este caso el Senado, el gobierno de todos y para todos, por tiempo limitado y designado por el voto democrático de la mayoría. La república es desde entonces, la forma de gobierno caracterizada por un régimen representativo, federal, con división de poderes en el gobierno del Estado, con alternancias periódicas de los gobernantes electos democráticamente, en donde la participación del pueblo ejerciendo el principio de soberanía, es esencial. En la forma como la conocemos actualmente, tiene su origen más lejano en la república romana. Existieron también ciertas formas de gobierno republicano en Grecia en las ciudades-estado[14]. Sin embargo debe considerarse que la forma de gobierno republicano mas inmediata en su evolución histórica la tenemos a finales del siglo XVIII con la independencia de los Estados Unidos y la revolución francesa, ambas inspiradas en la república romana.

La república instituyo varias importantes magistraturas; como los Pretores, en calidad de magistrados supremos revestidos del “imperium” o poder supremo, que una vez establecido como poder supremo el consulado, pasaron a ser auxiliares de los cónsules, con poder judicial en ausencia de estos; así se inicio la guardia pretoriana que era la guardia de los pretores y de los grandes comandantes guerreros romanos que pasado el tiempo y a partir del imperio se constituyó en la guardia del emperador, mandada por un prefecto o jefe; los Censores quienes levaban a cabo los censos generales cada cuatro años, estos eran electos por cuatro años pero con funciones únicamente en épocas del censo (un poco mas de un año); los Custores, a quienes los cónsules encomendaban la administración y custodia del erario y los bienes de la republica, estos podían ser varios dependiendo de la especialidad y naturaleza de la encomienda; “El imperium”, que era el poder soberano correspondiente al magistrado, que vino a sustituir en sus funciones al antiquísimo rex, estaba reconociendo ahora al cónsul y a su colega menor, el pretor (en sus orígenes el titulo común a ambos era el de preaetores), o bien a las magistraturas extraordinarias, como son el dictador, los tribuni militum consulari potestate, los decemviri legibus scribundis y los triumviri rei publicae constituendae. Todas las demás magistraturas eran sine imperium.

El imperium era el poder soberano, unitario, original y que devino, al final del periodo monárquico en absoluto e ilimitado. Este correspondía al monarca, y pasó –aunque fuera con algunas limitaciones- a sus sucesores los cónsules, a pesar de que la posición de estos respecto a la civitas fuera conceptual y jurídicamente distinta de la de aquel, respecto a la federación o comunidad de las gentes. Las principales facultades contenidas en el imperium son las siguientes: a) los auspicia; (la protección y favores dispensados a los ciudadanos, gens y al pueblo en general); b) el mando militar y todas las funciones y operaciones relacionadas con el mando (levas militares, disposición sobre el botín de guerra, el triunfo, etc.); jurisdicción civil y ejercicio de la represión penal; d) ius edicandi, derecho a dictar ordenes, que tenían vigor mientras durara el cargo de su autor; e) ius agendi cum populo, derecho a convocar y presidir los comicios y presentar en ellos propuestas; f) ius agendi cum patribus, derecho a convocar y presidir el Senado, con el conexo ius refrendi, es decir el derecho a presentar los temas que se debían tratar; g) algunas funciones religiosas, como las dedicationes, las presidencias de los juegos, de algunos sacrificios solemnes etc.”[15]

En el 494 a.C. “un grupo armado de plebeyo se marcha al Aventino, monte sagrado, y no regresa hasta que los patricios (nobles) reconocen los derechos de la plebe.”[16] Este hecho es de gran importancia por varias razones; debemos de recordar que por su naturaleza misma, para poder ser patricios eran relativamente pocos los que podían acceder a este “estatus”, en comparación con los plebeyos que llegaron a constituir la inmensa mayoría, porque a ellos se fueron agregando muchos de los prisioneros convertidos en esclavos y que en muchos casos habían sido nobles, o muchos de los pueblos que se agregaban asimilados por la conquista cuando estos se habían resistido (la deditio) los mismos emigrantes naturales, extranjeros atraídos por la urbe . Además de que eran muchos los privilegios reservados sólo a los patricios. Y los plebeyos seguían permaneciendo igual, sufriendo infinidad de iniquidades y por supuesto una ausencia casi total de equidad, sobre todo en los últimos años de la monarquía. Y ahora en la república, por la que habían luchado y ofrendado sus vidas, continuaban igual o peor que antes. Por lo tanto esta manifestación de descontento, con amenaza de secesión de la plebe en su marcha al Aventino, además que estaba plenamente justificada, rindió sus frutos y fue el inicio del gran movimiento social de la plebe a lo largo de casi 150 años de luchas sociales continuas, lo que logró avances jurídicos trascendentes, tales como:

La creación de los “tribuni plebis” y el “concilium plebis” que dio origen y sistema a los tribunos de la plebe, convertidos en los representantes de los plebeyos para la defensa de sus intereses, estos tribunos eran electos anualmente por medio del concilio de la plebe.

La promulgación de la Ley Canuleya que declaraba validos los matrimonios entre plebeyos y patricios, promulgada en el 455 a.C.

Aunque no en forma exclusiva para los plebeyos, pero por supuesto incluyendo a todos, en el 451 a.C. se da el primer código jurídico por un colegio constituyente de diez magistrados, los “decenviros”, escrito en 12 tablas de bronce. (Se podría considerar a las XII Tablas, como la primera constitución) estas eran las bases fundamentales del derecho privado, de patria potestad, de propiedad, de los procedimientos legales para cada caso, de cuestiones de herencia y defunciones y constituían las bases legales para conocer sobre serias ofensas públicas, problemas de deudas y de interpretación legal entre otros. También podríamos decir que, para las 12 tablas se utiliza el derecho consuetudinario y a partir de aquí y con este documento se empieza a gestar lo que casi mil años después, en el 534 d.C. con el código de Justiniano se le conoció como el “Derecho Romano”, que sirvió de base a las constituciones jurídicas futuras de occidente.

Otra ley, la Licinia-Sextia (367 a.C.), establecía, no solo la posibilidad de que un plebeyo ocupara el consulado, sino que disponía que, de los dos cónsules electos, uno debiera ser plebeyo.

En el 356 a.C. se estableció la posibilidad de la Dictadura, como magistratura extraordinaria, (figura política que veremos en seguida) ésta podría ser encomendada también a un plebeyo y seis años mas tarde se logro que los censores, cargos de gran importancia y confiabilidad, hasta entonces exclusivos para los patricios, ahora los pudieran desempeñar también personas distinguidas y confiables de la plebe. La magistratura de pretor fue abierta a los plebeyos en el 337 a.C. y en el 300 las magistraturas de los colegios pontifical y augural, Ley Ogulnia (300 a. C.) que abría el acceso de los plebeyos a la carrera sacerdotal.

“En Roma subsistieron durante mucho tiempo vestigios de la división de la ciudad entre plebe y patriciados. La plebe conservará siempre (salvo algunos intervalos bastante breves) sus tribunos y también su asamblea particular, los <comicios tribales>, cuyas decisiones (plebis scita), consideradas por los aristócratas durante un largo periodo como sin valor, acabaran siendo reconocidas y aceptadas como leyes (comienzos del siglo III). Aquí surge el concepto actual del plebiscito. Por su parte los patricios conservarán ciertos privilegios religiosos, algunos sacerdocios y algunos ritos, cuya desaparición habría sido considerada peligrosa y que se mantenían aun bajo el Imperio, de un modo frecuentemente artificial (por la creación de patricios, adlecti Inter patricios, de nacimiento plebeyo)”[17].

Lo que pudiera entenderse como la justa reivindicación de la plebe, no fue así, porque los plebeyos que iban accediendo al poder, junto con los patricios que lo ejercían, formaron con el tiempo, como era de esperarse, un circulo exclusivo, hereditario, casi dinástico, al grado tal de constituir una nueva aristocracia que conjugaba el poder político con el económico. Por el enriquecimiento que desde entonces propicia el poder. Y los plebeyos pobres, siguieron siendo pobres y aun más pobres, con la diferencia de que ahora las leyes preveían la posibilidad de compartir el poder entre patricios y plebeyos, claro, a través de la aristocracia cerrada a la cual ahora pertenecían ambos bandos. Los que al final de cuentas integraron las elites del poder. Sin embargo el avance legislativo en beneficio de la plebe fue indiscutible y significó en el aspecto jurídico una sólida base legal, pero esto quedaba solo en el lado teórico. Si la teoría no va acompañada de la congruencia, que debe darse con la decisión política en la practica, mediante el beneficio real de la ley para todos, esto puede quedar mediatizado, o anulado por una praxis que solo beneficia a unos cuantos privilegiados de la elites, como al final sucede.

La realidad es que no necesariamente la legislación en beneficio de una clase o un estamento de la sociedad, por si sola, se traduce en el beneficio real y directo para todos los que componen ese sector. Esto sucedió con los avances legales en beneficio de la plebe, con el agravante de que eso mismo, como hemos visto, dio origen al surgimiento de una aristocracia híbrida, que trajo como consecuencia el ahondamiento mayor de la brecha entre las familias más pobres y las más ricas, agobiadas las mas pobres por las deudas y la usura. Propiciando con el tiempo, y como veremos mas adelante, el enfrentamiento de esta aristocracia recalcitrante y la plebe, a través del partido aristocrático y el partido popular, lo que se dio al final del ciclo republicano y dio paso al Imperio.

Capitulo III.- La Dictadura.

Durante la república romana la antigua magistratura única, el magister populi, es substituida por el Dictator, con carácter de magistratura extraordinaria. Surge así la dictadura como una forma lógica de gobierno ante una amenaza extrema al Estado; que demandaba la decisión inmediata, sin titubeos, de una sola persona con poderes absolutos para ejercer el poder, pero por tiempo determinado (seis meses) y para un fin preciso, electo para esto por el senado y los dos cónsules, de acuerdo a la ley ex professo de la dictadura romana. Los cónsules quedaban subordinados al dictador, sus decretos surtían efectos de ley y suponían incluso la suspensión temporal de la legislación vigente. Probablemente la dictadura romana sea, o haya sido, una de las fuentes de inspiración del espíritu de la ley para la forma jurídica constitucional, del “estado de sitio”.

Durante la república (509 a.C.-27 a.C.) dos cónsules, magistrados investidos con el imperium por periodos de un año, eran electos por el senado, como cabeza del gobierno. Esta práctica continuó durante el imperio pero en ese caso, como veremos, los cónsules pasaron a ser solo cabezas del gobierno administrativo, siendo por supuesto el emperador la cabeza política y única.

Según Tito Livio, Tito Lárcio fue el primero que ejerció la dictadura y Spurio Cassio Vecellino fue nombrado jefe de los caballeros. “Los consulares hicieron la elección en conformidad con lo que disponía la ley relativa a la creación de dictador”. Aunque a la fecha no esta muy claro como se dio el hecho de haber pensado y constituido legalmente la figura del dictador, en los inicios de la república se considera a éste en si mismo, hasta cierto punto como una consecuencia lógica, que denota prudencia y sabiduría, toda vez que venían de una cultura monárquica de mas de doscientos años, acostumbrados con un poder supremo casi absoluto, y absoluto totalmente en los últimos tiempos de la dinastía etrusca. Y aunque no se iba a dar marcha atrás, la figura de un líder con poderes amplísimos para casos excepcionales de emergencia nacional, aunque fuera con encomienda especial y tiempo determinado, iba a ser, como en realidad lo fue, muy útil y aceptado plenamente por todos. Esto fue posible por el mismo acostumbramiento cultural de la gente y porque fue la solución efectiva para enfrentar amenazas graves al Estado. Y ayudaba de alguna manera a la transición en el proceso de cambio y la prueba es que se dio tanto en el cambio de monarquía a república, como en el cambio de republica a imperio, aunque en el primer caso fue a posteriori y en el segundo caso se puede considerar totalmente a priori por la visión previsora de Julio Cesar. Y como prolegómeno de la figura del Emperador.

En el año 458 a.C. Ante la amenaza a Roma, por parte de los ecuos de las tierras de Lacio, se elige dictador a Cincinato, por seis meses (Lucio Quincio Cincinato 519-430 a.C.), quien antes había sido cónsul en el 461 a.C. Y había demostrado dotes de estadista, esto es: el que sin ambición personal se entrega incondicionalmente al logro de los fines del Estado, de la patria. Tan así fue, que a los ecuos los vence en 16 días, y dejando en orden los asuntos del gobierno del Estado no espera al término de su mandato con poderes omnímodos y regresa a su granja para ocuparse de las labores personales normales.

Más tarde en el 439 aC. se vuelve a nombrar dictador a Cincinato para enfrentar una revuelta de la plebe, amenaza que termina casi de inmediato, con la sola exhibición de poder y de la autoridad moral de la persona, aunado a su gran capacidad de negociación. En este caso, en igual forma que la anterior, mucho antes de concluir su mandato legal, regresa otra vez a su granja y no permite que se le rindan honores.

Se dice que George Washington y los revolucionarios de la independencia de los EU. tuvieron a la figura histórica de Cincinato, como fuente de inspiración personal en el “modelo de político” del deber ser para todo aquel que se quisiera dedicar a esta actividad. Otra hubiera sido la historia si los subsecuentes dictadores en el mundo, hubieran procedido como Cincinato. Cien años más tarde, Aristóteles calificaría a la dictadura como una de las formas puras de gobierno, junto con la monarquía y la aristocracia, en contra de la forma impura que es la demagogia, mediante la cual, desgraciadamente hay que reconocer, que también se accede y se mantiene en el poder, por supuesto mediante el engaño permanente de la gente.

Indudablemente que el poder ejercido por el dictador; ya no digamos a través de una persona excepcional como Cincinato, sino a través de personas sencillas; pero dispuestas a ejercer el poder a plenitud, sin titubeos, en forma integra, inteligente, conciliadora y con sentido común y capacidad creativa; designadas por el ejecutivo, conjuntamente con el Congreso, simplemente para dar solución y resolver situaciones extremas, electas estas personas por tiempo determinado y con encomienda especifica y delimitada, en la forma original como se dio de acuerdo al espíritu de la ley que estableció la dictadura en Roma; podría ayudar a resolver situaciones políticas verdaderamente conflictivas de nuestro tiempo, como la ingobernabilidad provocada por la intransigencia de los partidos políticos, la corrupción galopante, la inseguridad, la delincuencia organizada, la voracidad de los monopolios, la impunidad etc. Sin embargo, como en la propia Roma, esto debería estar establecido y reglamentado constitucionalmente.

La idea y el término mismo de la dictadura resultan ahora, no solo duros de aceptar y entender, sino escandaloso por la manera como se pervirtió esta forma de gobierno en casos extremos, como las dictaduras fascistas de siglo XX, los “gorilatos” de América Latina, o los de África, las disfrazadas de “democracias” de los países socialistas o capitalistas en el siglo XX, las del fundamentalismo en la actualidad, o de las “democracias” solo en la apariencia, de los países capitalistas que suelen por medio del dinero manipular y viciar los procesos democráticos. Sin embargo esta forma de gobierno ahí esta, prevalece y cuando menos en sus orígenes, mediante la designación legal y democrática, que no el golpe de Estado o la designación arbitraria; demostró su viabilidad y beneficio. Y por otro lado estoy seguro de que, si no de las actuales esferas viciadas de la política, todas las sociedades en sus diferentes épocas han tenido y tienen, muchos Cincinnati en potencia que aportar.

Los Celtas en Roma.

En el 396 a.C. se inicia la invasión de los celtas tomando la parte norte de la península en la región de la cuenca del Po, que después se denominaría la “Galia Cisalpina”, lugar que al final ocuparían permanentemente los pueblos de origen celta en congruencia con su anterior hábitat, pues venían del valle medio del Rin. Los celtas, concentrados aquí en la Galia Cisalpina, al final se integrarían plenamente a la cultura romana. Esto manifiesta la importancia del “medio ambiente” en la vida de los pueblos y fue algo parecido a lo que sucedió 1107 años después con la invasión los árabes en Hispania, que al final y por las mismas razones se concentrarían en al-Ándalus.

Los galos incursionaron hacia el sur, enfrentando primero a los etruscos, precisamente en la región de Clusio, en una batalla de los galos con las gentes de Clusio, aliados de Roma a quien le habían pedido auxilio, junto con los latinos. Sin embargo los romanos y sus aliados no pudieron resistir a los ejércitos de Breno, el general celta, apoyado con alrededor de 30,000 efectivos, esto llevó la invasión celta en el 381 a.C. hasta las mismas puertas de Roma, a la que encontró en cierta forma sorprendida y desprotegida, por lo que los defensores tuvieron que replegarse y concentrándose en el monte Capitolio; Breno penetro y saqueo la ciudad matando a todo el que encontraban, el mismo acuño la frase “Vea victis”.

Los defensores de Roma concentrados en el capitolio lograron recuperar parte de la ciudad, pero el sitio del capitolio se prolongo por varios meses durante los cuales los defensores se debilitaron, por lo que intentaron y lograron comprar el levantamiento del sitio con el oro proveniente de los exvotos, que tenían en abundancia en los templos. (Costumbre que prevalece hasta nuestros días en la religión católica, heredada precisamente de la cultura romana). Los aliados de Roma, de los pueblos de Lacio que durante el sitio se habían estado preparando, liderados por los latinos encabezados y organizados por Camilo (el general romano héroe de la batalla contra Veyes), cuando los galos se disponían a partir, las fuerzas de rescate cayeron de improviso sobre los celtas en el foro, desconcertándolos, quitándoles el oro y matando a infinidad de ellos.

A Camilo lo nombran dictador por seis meses, tiempo mas que suficiente para reorganizar el ejercito y hace sentir, por partida doble, su poderío y su amistad hacia los pueblos de Lacio y Etruria; cuando paradójicamente había sido exiliado por instancias de algunos senadores que antes sentían recelo por su fama y gloria. Ahora Camilo resultaba el salvador y protector de Roma ante la amenaza de que si no todos, casi todos los aliados de Roma, se daban cuenta de que la ciudad no era inexpugnable y estando resentidos por antiguas contiendas contra ésta, vieran la oportunidad de aliarse con los invasores celtas y tomar venganza contra el opresor, momentáneamente debilitado. Sin embargo el nuevo dictador; enseñando primero el garrote, y dando después la palmada amistosa en la espalda, restituyó oportunamente la hegemonía de Roma sobre todos los pueblos de la región central de la península.

Después de la “campaña de las Galias” por Julio Cesar, los galos seguirían merodeando, algunas veces se alían con los enemigos de Roma en las diferentes batallas, otras se ofrecen como mercenarios en contra de los romanos, pero cada vez con menor fuerza, hasta que al final se van poco a apoco asimilándose e integrándose a Roma, quedándose una buena parte de ellos definitivamente aquí en el norte de la Península, como ya he apuntado, concentrándose en su segunda patria, la “Galia Cisalpina”.

La expansión de la hegemonía de Roma, iniciada por la monarquía, primero en la parte central y luego al resto de la península, continuó con redoblado brío durante la republica por toda la península, primero como estrategia de defensa y después por vocación guerrera, de expansión misma y de dominio; por este medio lograron el fortalecimiento, consolidación y florecimiento del Estado romano.

La liga latina compuesta por los umbros, sabelios o sabinos, ecuos, volscos y latinos en las tierras de Lacio, (centro de la Península) que casi siempre estaban en luchas entre si, pero que a la hora necesaria se unían, de todas maneras representaban un peligro potencial e inminente, y tenían que ser sometidos por Roma; por esta razón se dio la llamada guerra latina, (340-338) en la que triunfó Roma, con la anexión definitiva del Lacio, de igual forma Antium capital de los volscos ciudad independiente del Lacio, la colonia romana Anzio Preneste, antigua villa latina, y luego etrusca, todas estas se federaron a Roma. En el 341 a.C. El Cónsul adornó la tribuna de las arengas del foro con los espolones, o rostros de las naves capturadas a los Latinos frente a Antium, (Anzio ciudad entre Roma y el Mar Tirreno) desde entonces la tribuna se llamaría de los “rostros” (328 a.C.). En esta forma, Roma se transforma en la primera potencia de la parte central de la península, consolidando e imponiendo su hegemonía definitiva y permanente, en el centro de la Península a todos los pueblos y naciones del Lacio.

Guerras Samnitas, con estas guerras (343-291) se da la liberación de Capua y Cumas, ciudad esta última, que había sido la primera colonia griega en la península, cuya fundación data del 757 a.C. habiendo sido contemporánea a la fundación de Roma misma. los samnitas eran burdos guerreros montañeses que practicaban el nomadismo y sojuzgaban a cuanto pueblo podían en el centro-sur de la península, Capua cayó bajo su dominio y Cumas en el 420 a.C., estos pueblos cansados de los desmanes de los samnitas, buscaron y obtuvieron la protección de Roma quien a través de cruentas guerras desarrolladas por mas de 50 años logró el sometimiento parcial de los samnitas en el 304, no sin antes haber estado expuesta Roma a ser dominada por este pueblo bárbaro, en la batalla de las “Horcas Caudianas” que se dio en un desfiladero con ese nombre en donde fueron cercados y derrotados por los samnitas. En el 312 se da la “construcción de la vía Apia por el Cónsul Apio Claudio para unir a Roma con Capua por el litoral.[18] (Litoral del tirreno en este caso) y posteriormente con Brindisi el importante e histórico puerto romano en el litoral del Adriático. En el 291 a.C. se da “el fin de la tercera guerra samnita, para beneficio de Roma. A partir de aquí la confederación samnita seguirá independiente pero aliada y sometida a Roma.”[19]

Segundo y tercer tratado entre Roma y Cartago en el (348) y (306), en este ultimo, se reconoce la hegemonía de Roma en la península y la de Cartago en Sicilia, además de su dominio en el mediterráneo. Posteriormente Roma aprendería mucho de los cartagineses sobre el arte y la técnica para la construcción y navegación de grandes barcos birremes y trirremes y acerca de las artes, técnicas y cartografía de navegación, en general sobre todo en el Mar Mediterráneo.

La influencia helénica.

Aunque convencionalmente se habla del helenismo como la influencia de lo griego en el mundo antiguo a partir de la muerte de Alejandro magno y con termino en la conquista de Grecia por parte de Roma, la realidad es que si bien, el helenismo es precisamente esa influencia, la época señalada es arbitraria, ya que la influencia de la cultura helénica de Grecia, se dejo sentir desde antes de la época clásica o siglo de Pericles, toda vez que la expansión de los griegos y particularmente del mundo griego en cuanto a pensamiento, interpretación de la realidad y cosmogonía, se da desde antes de las primeras colonizaciones de los foceos por el mediterráneo, en el siglo VIII a.C. que es también cuando el sur de la península itálica se integra a la “Magna Grecia”. A partir de aquí se inicia realmente el Helenismo como tal. Y se refuerza con la época clásica en el siglo V a.C., y culmina con las conquistas de Alejandro y los logros que caracterizan a su impronta cultural, estos se dan con posterioridad a su muerte, pero alimentados y enriquecidos por los conocimientos derivados de sus descubrimientos y conquistas en Asia, terminando con la consolidación de los reinos de sus sucesores o diadocos. Y si bien es lógico que esta influencia se modificara con el inicio del dominio de Roma, lo cierto es que no terminará aquí, cuando menos en forma intensa y para provecho de Roma, sino hasta bien entrado el imperio romano.

En esta forma, el helenismo estuvo caracterizado por la impronta de la Grecia antigua, la clásica, la del siglo de Pericles y como síntesis por el fenómeno genial llamado Alejandro Magno y sus conquistas y sus consecuencias posteriores. De hecho el helenismo prolifero por el mediterráneo y Asia con grandes aportes científicos y tecnológicos. A la muerta de Alejandro en el 323 a.C. y como era natural se dieron múltiples luchas intestinas en lo que eran sus dominios en el reino de Macedonia, entre las satrapias, por retomar el poder e imponer su hegemonía sobre los demás. Al final, después de medio siglo, las aguas retornaron a su cauce y la solución vino por medio de un acuerdo para la repartición del poder entre los Sátrapas, llamados diádicos o sucesores. Se crearon tres importantes reinos macedonios en aparente armonía, que se encargarían de dar continuidad al legado de Grecia y Alejandro: Los tolomeos o lágidas en Egipto, teniendo el centro en Alejandría; Los seléucidas en Siria y Asia menor y los antigónidas en la propia Macedonia y el Peloponeso.

Convencionalmente el mencionado periodo helenístico, estaba considerado desde la muerte de Alejandro en el 323 a.C., hasta la conquista de Grecia por Roma en el 146 a. C. Es importante reconocer que este periodo tuvo grandes aportes al conocimiento, fue este una época muy rica culturalmente hablando, en este tiempo surge la geometría euclidiana; la física de Arquímedes y un poco antes los tratados de Hipócrates (Corpus Hipocraticum) sobre la medicina y el medio ambiente, así como el famoso “juramento de Hipócrates”.

En el 332 a.C. Alejandro había construido y alimentado la gran biblioteca de Alejandría, fundada por el rey egipcio Tolomeo I Soter, ésta albergaba cerca de 500,000 volúmenes y documentos (rollos) de los cuales se hacían copias que se difundían a las bibliotecas del mundo civilizado, aquí se tradujo la Biblia al griego. Alejandría fue el centro de esta civilización que transmitió todo lo mejor del pensamiento griego y asiático traído por Alejandro. Tal vez de esta mezcla y hasta cierto punto, simbiosis cultural entre lo griego y lo asiático surge esta especie de revolución y transformación cultural que se da posterior a la muerte de Alejandro, que se difunde desde Alejandría y que se ha identificado como “Helenismo”.

La expansión y dominio de tantos pueblos emprendida por Alejandro Magno creó un precedente de la necesidad de una estructura orgánica del Estado trasnacional que después no solamente influiría sino inspiraría la visión de Julio Cesar para el Imperio. Por lo pronto una de las grandes transformaciones que se dio en este llamado periodo helenista, fue la transformación de la polis griega y la civitas romana, de ciudades-estado, al concepto de Estado Nación. Los antecedentes del origen y justificación del proceso, los tenemos tanto en Grecia como en Roma; en Grecia el antecedente del inicio de este cambio, es cuando Atenas, en la época de Pericles, impone su hegemonía sobre las ciudades-estado del mundo griego, sin embargo no existió un proceso sistémico y por lo tanto no se le dio la continuidad enfática y efectiva como se tuvo en Roma.

En Roma se da la transición de la civitas, cuando ésta inicia su expansión sobre los pueblos de Lacio e impone también su hegemonía. En Roma sí se observa un proceso sistémico que inicia primero con las alianzas y las anexiones, se empieza a manejar el concepto de federación, que les otorgaba autonomía interna, su propia regulación administrativa y hasta cierto punto independencia solo en los asuntos internos, cuando se trataba de relaciones o tratados con otros pueblos esto les estaba prohibido y tenia que ser a través de la autoridad romana, posteriormente se manejo el concepto de colonia, tomado de la experiencia griega de las colonizaciones, iniciada antes del siglo VIII a.C.

“Las colonias (romanas) estaban formadas por un grupo organizado de personas que eran establecidas por el Estado romano en un determinado territorio. A los colonos se les asignaban las tierras cogidas al enemigo (en general un tercio); la comunidad gozaba de una cierta autonomía aunque la relación con la metrópoli, varió según se tratara de colonie romane o de colonie latine. Su finalidad era, en su origen, esencialmente militar y política: vigilar y tener controladas a las poblaciones de las regiones conquistadas. Debían su origen a un acto de voluntad del Estado que era quien decidía sobre su deductio y disponía lo referente a su organización.”[20] El concepto de municipio se dio aquí también para su organización territorial y política, llegando a generalizarse esta organización en el 109 a.C.

EL pensamiento de la época.

En el campo de la filosofía fue una época muy rica y trascendente. Con anterioridad, el pensamiento de Sócrates, Platón y Aristóteles, habían tenido un gran impacto en el pensamiento político y social de la Roma republicana. Sócrates sentía un profundo amor por el Estado, pensaba que todo lo que él era se lo debía al Estado y nunca estuvo por la rebelión en contra de este, incluso a costa de su propia vida. Sócrates y Platón estaban por el individuo, pero sostenían que el Estado era absolutamente necesario para el más alto desarrollo individual. “El buen hombre era el buen ciudadano”.

Platón decía que el individuo debe él mismo subordinarse al Estado, pero esto lo debe hacer con la conciencia plena de lo que esto significa, ya que en esta forma podrá alcanzar su más perfecto desarrollo como individuo. Platón sostenía que solo dentro del Estado se podía propiciar el pleno desarrollo vocacional del individuo y sus talentos. En “La Republica” decía que todos los ciudadanos deben tener voz en el gobierno del Estado (por supuesto aristocrático). En esta época surge también el Escepticismo representado por Pirron de Elis y Sexto Empírico principalmente, quien plantea el principio: “A toda razón se puede oponer otra razón de igual valor”. “No es posible conocer a fondo la naturaleza real de las cosas, no es posible conocer a ciencia cierta la verdad, nada se puede considerar como verdadero”, en cierta forma de estos planteamientos escépticos, surgen muchos de los enfoques filosóficos del futuro, como la dialéctica y el derecho mismo.

La metafísica aristotélica dio el salto de la explicación material, física, natural de la realidad, a la explicación metafísica de lo trascendente. Lo que indudablemente preparo el camino al estoicismo para su concepto del “logos” y posteriormente del monoteísmo en el pensamiento occidental. Aristóteles es uno de los más fervientes creyentes del concepto de “ciudad-estado”, a la cual consideraba como la base para la evolución social, toda vez que “El hombre es por naturaleza un animal social y su mejor realización y desarrollo individual solo se dará en sociedad y con esta”.

Como un paréntesis en el pensamiento filosófico se da la corriente de los cínicos que aunque nunca se le consideró como una escuela, si tuvo un fuerte impacto en su época y trascendió influyendo en otros grandes pensadores posteriores. El iniciador de esta corriente es Antistenes (siglo III a.C.) que impartía sus conocimientos filosóficos en un gimnasio llamado “Cynosarges” de donde probablemente se derive la denominación de “Cínicos”. Este pensamiento centraba su esencia en el logro de la autarquía, para que a su vez y a través de la virtud se pudiera lograr la felicidad. Por lo tanto y para lograr la autosuficiencia no se debía ambicionar nada, se debían conformar con lo poco que poseían y en esta forma romper con la esclavitud de los bienes materiales, condenaban el lujo y la comodidad, y a la civilización la consideraban artificial y por lo tanto antinatural.

Diógenes de Sínope (Asia Menor) (412-323) discípulo de Antistenes, fue un personaje sui generis, despreciaba las contradicciones humanas, como exaltar mentirosamente el valor de la verdad y no tener la menor intención de practicarlo, se dice que encendía una lámpara en pleno día recorriendo las calles de Atenas en busca de una persona honesta. Se cuentan muchas cosas burdas de él que no se sabe si serán o no ciertas y que comparaban su comportamiento al de los animales, los perros (hyon en griego) También se cuenta que Alejandro Magno lo buscó y lo encontró cómodamente recostado en una de las calles de Corinto, tomando el sol, era tiempo de invierno, Alejandro se paró frente a él y le dijo, yo soy Alejandro el Magno, y Diógenes le contesto yo soy Diógenes el cínico, Alejandro le pregunto de que manera podía ayudarlo, y Diógenes, hasta cierto punto regocijado, le contesto ¿no podrías apartarte un poco para evitar quitarme los rayos del sol que placenteramente me esta calentando? Dicen que Alejandro al retirarse comento irónico, si yo no fuera Alejandro me gustaría ser Diógenes.

Diógenes y los cínicos llevaban la teoría a la práctica, practicaban una vida acética, vestían y vivían en forma muy modesta, con gran austeridad pero con comodidad y eran congruentes con su manera de ser, en sus actuaciones y expresiones, teniendo a la verdad como el valor supremo. Esta doctrina tuvo alguna influencia en el pensamiento estoico de Zenón de Citio a través de Crates discípulo de Antistenes. De esta manera el cinismo también fue una cierta forma de vida, que utilizaban una serie de normas prácticas para el logro de la virtud y la liberación del espíritu, una cierta forma de vida acética que disfrutaban abstrayéndose de los conflictos y las causas de angustia. Por otro lado; este tipo de pensamiento, en contra de los convencionalismos y de la vida social formal, estando por la Transmutación de los valores tradicionales; mas tarde casi en los inicios del siglo XX se ve reflejado en el pensamiento de Friedrich Nietzsche quien en cierta forma también fue un escéptico y un cínico en el verdadero concepto de la palabra.

Posteriormente surge la filosofía estoica de Zenón de Citio, “el estoicismo” (Los filósofos del pórtico pintado) que influiría en Roma en forma determinante y la prepararían, mucho más tarde, para la religión monoteísta, por medio de la aceptación del concepto de “el logos” o razón universal, ordenador de todas las cosas, el equivalente a Dios. Consideraban al valor como el objeto de la selección moral. La ética estoica era muy severa en contra de las pasiones; “hay que abstenerse y soportar, solo la razón debe dominar y prevalecer”. La corriente estoica permaneció arraigada en la cultura romana ayudando a la consolidación de la base conceptual filosófica de lo romano, a tal grado de constituir, posteriormente la corriente filosófica denominada “neo estoicismo”, representada por Epicteto, Cicerón, Luceo Anneo Séneca, y Marco Aurelio, dándole una forma de interpretar la realidad en función de una forma de vida austera, ordenada y disciplinada haciendo un gran énfasis en el valor de la disciplina que ayudó considerablemente a la organización y fortaleza del ejercito y del imperio romano mismo, en su conformación y ascenso hasta lograr su máximo nivel. Todo esto contribuyó enormemente en el principio, a la formación de la grandeza de Roma, aun “contra viento y marea” porque no eran pocos los que estaban en contra de esta filosofía.

En otra forma de ver y vivir la realidad, estaba el pensamiento hedonista, fundamentado en el placer (tal vez en busca de la felicidad). Por un lado tenemos al “epicureísmo” derivado del pensamiento de Epicuro, que concebía al placer en sentido racional y positivo, en donde se concibe y se persigue un mundo liberado de miedos y de sufrimientos, teniendo al placer como el valor supremo para ayudar a superar todo sufrimiento y principalmente, desterrar el miedo a las arbitrariedades de los dioses antropomorfos y a ellos mismos, como medida liberadora del individuo para orientar su energía a los aspectos positivos y creativos de la vida. Y por otro lado, tenemos en otra forma de pensamiento, la concepción del placer, contrario al estoicismo, en donde se exalta al hedonismo extremo mas que racional sensual; el de Arístipo de Cirene, llamado hedonismo cirenaico, tendiente a lograr “el placer por el placer mismo” en forma efímera y a cualquier costo, teniendo a el placer con estas características, como el valor supremo. Desgraciadamente esta concepción cirenaica de la realidad caracterizó a personajes y épocas dentro del proceso de decadencia del imperio, por el libertinaje desenfrenado.

Pitágoras con anterioridad y posteriormente a él Demócrito, convergen, al concebir al Estado como la entidad divina, a la cual los seres humanos deben estar subordinados para su propio beneficio, porque “un Estado bien administrado es nuestra mejor salvaguarda”. Y porque “Cuando el Estado esta en condición saludable, todas las cosas prosperan, en cambio cuando es corrupto todo va mal, todo va a la ruina.”. Han pasado miles de años y estas máximas siguen siendo validas. Demócrito, gran pensador, fue también el creador de la teoría atómica.

Los sofistas como Gorgias, también escéptico, introdujeron el “individualismo”, como antecedente del liberalismo, que responde al cuestionamiento fundamental “¿es la sociedad hecha para el hombre o el hombre hecho para la sociedad?”. Los sofistas sostenían que los que hacen las leyes del Estado no necesariamente son los mejores y en todo caso es lógico que las hagan desde el punto de vista de ellos mismos y de sus propios intereses. En la actualidad suele suceder en los diferentes parlamentos, que incluso el personal técnico de apoyo al legislador, en muchas ocasiones pagados por sectores interesados, modifican las iniciativas de ley a su conveniencia o mejor dicho a la conveniencia de quienes les pagan. Los sofistas sostenían que los grandes hombres de la historia han sido aquellos que se rehúsan a obedecer las leyes que han sido hechas para dominarlos (una de las tesis del pensamiento marxista). Sin embargo estaban de acuerdo en que no era conveniente llegar a los extremos de la anarquía, por la salud propia del Estado y de los individuos. Si bien el Estado y sus leyes coartan la libertad del individuo, éste para lograr su propio beneficio, necesita de la acción conjunta con los demás y esto significa vivir en sociedad y de acuerdo a un orden (leyes) establecido. Los sofistas estaban en contra de la vieja tradición platónica de que el hombre debe estar sujeto al Estado total e incondicionalmente, tal vez por eso los acusaron de “sofistas”, lógicamente los que detentaban el poder los repudiaban.

El helenismo prevaleció y tuvo su impacto en Roma en múltiples formas como hemos visto, desde la pretensión de la dominación política, hasta la influencia humanista, religiosa y tecnológica, la primera duró latente, hasta en tanto Roma se fortalecía para imponer su dominio político, sin embargo lejos de rechazar su corriente cultural, Roma asimila lo mejor del helenismo para alimentar a la propia cultura romana y consolidar para la humanidad las bases de lo que mas tarde seria el concepto de Estado, tal y como lo conocemos en la actualidad, después de haber pasado por el proceso final evolutivo y definitorio de finales del siglo XVIII.

En el año 146 a.C. fue destruida Cartago y tomada Corinto y se plantea para Roma la constitución de un “Estado transnacional”, es entonces cuando se instituye y maneja el concepto de “provincia”.

“El termino provincia, que se empleó para designar las diversas partes del territorio transmarino (la primera excepción fue la Galia cisalpina) que se había conquistado, indicaba desde un principio, como ya he indicado, (sic) la esfera de acción atribuida a un magistrado cum imperio por una ley, por un senatus consultum, o bien por un acuerdo entre colegas, o por la suerte. Cuando se comenzaron a enviar gobernadores a los territorios conquistados –en el imperio eran praetores y después pro magistrados- su esfera de autoridad quedo delimitada territorialmente, y de ese modo el termino provincia sirvió para designar el mando de un país situado fuera de Italia, y en un significado mas concreto, la región misma, sometida a la autoridad del gobernador.”[21] Roma entra en esta forma, con el concepto de Estado plenamente consolidado, en una nueva etapa de expansión transnacional que la llevaría a consolidar el primer gran concepto político de Imperio después de haber pasado por todas las formas de organización política y social.

Las Guerras.

Guerra Pírrica, (280-275 a.C.)

Pirro (319-272) Rey de Epiro, contiguo a Macedonia, separado únicamente por los montes Pindus. En el 281, ante la expansión avasalladora de Roma, los griegos tarentinos ubicados en el sur de Italia al verse acosados por ésta, piden auxilio a Pirro quien ya se había ganado buena fama de guerrero en Macedonia, éste ni tardo ni perezoso, acude presto y desembarca en la península con un ejercito de 25,000 guerreros en el golfo de Tarento y en el 280 derrota a los romanos en Heraclea, no sin haber resentido un muy alto costo por las bajas humanas y materiales. Esta forma de ganar las batallas por Pirro le valió la acuñación del termino Batalla pírrica o “Victoria pírrica” porque mas que victorias parecían derrotas. En el 279, de la misma forma, vuelve a ganarles a los romanos en Asculum en Abulia y aunque venció repetidas veces a los romanos, los vencía en batallas defensivas y nunca pudo armar una verdadera ofensiva efectiva contra Roma.

En el 278 se vuelve a embarcar a Sicilia por otra solicitud de auxilio de los griegos sicilianos asediados por Cartago. Triunfante, se proclama rey de Sicilia, sin embargo su despotismo hizo que los mismos griegos se revelaran en su contra repudiándolo y en el 275 a.C. regresa a la península sufriendo ahora si una grave derrota por los romanos al sur en la región de Campania en Maleventum, se dice que los romanos rebautizaron la ciudad, por este hecho con el nombre de Beneventum. Finalmente esta última derrota lo hace regresar a Macedonia.

Guerras Púnicas[22], (264-146)

Roma y su influencia en Iberia.

Según Adolph Shulten el pueblo griego sufrió por el año 504 a.C. daños muy graves, la destrucción de Sibarís y Mileto, y la de Mainaque y Tartesos. Existe una relación entre la destrucción de Mileto y la de Tartesos y Mainaque, toda vez que los cartagineses y los persas eran aliados. La destrucción de las dos ciudades fue total, los cartagineses barrieron con ellas, lo que tal vez ocasionó la confusión que se dio entre Málaga y Mainaque y Cádiz y Tartesos. Esto probablemente se acentuó porque la actividad comercial de estas dos ciudades, al ser destruidas, debió pasar precisamente en el caso de Tartesos a Cádiz y la de Mainaque a Málaga.

La primera posición que tomaron los cartagineses, (guerreros púnicos) en el Mediterráneo, frente a las costas de Iberia, fue la isla de Ibiza. Con la conquista del sur de la península Ibérica los cartagineses adquirieron una valiosa y estratégica posición, además de que fueron dueños de una gran riqueza en metales, especialmente en plata y estaño, el cual llegaron a controlar. La dominación de los cartagineses sobre el antiguo imperio de Tartesos y el sur de la península ibérica duró aproximadamente 300 años, desde el 500 al 206 a.C. Mientras, prevaleció su dominio de los mares como la nueva talasocracia, hasta que Roma se consolida en el Lacio y la totalidad de la península y se decide a expandirse más allá de las fronteras nacionales y se convierte a su vez en la nueva talasocracia.

Tomando como base Ibiza, los cartagineses emprendieron en forma decidida la lucha contra los griegos, arrebatándoles el dominio del Mediterráneo, después de la batalla de Alalia y de la destrucción de Tartesos, los cartagineses dominaron las costas meridionales de Iberia, ocupando todos los asentamientos fenicios. De los que en cierta manera se sentían herederos

El interés de los cartagineses por las tierras conquistadas en la Península Ibérica adquiere suma importancia con el final de la primera guerra púnica en contra de Roma, ocasionada por la disputa de Sicilia en donde pierden ésta y además Córcega y Cerdeña, esto ocurre a finales del 241 a.C. Ahora más que nunca a los cartagineses les interesa Iberia para sustituir las posiciones estratégicas de Sicilia, Córcega y Cerdeña, además de que las riquezas de Iberia le servirían para compensar tanto los gastos de guerra, así como los tributos impuestos por los romanos al final de la primer Guerra Púnica y su tratado de Paz correspondiente.

En estas condiciones Amílcar Barca llega a la península al frente de un ejército cartaginés en el 237 a.C., según Maluquer de Motes, iniciando de inmediato una acción de conquista en todo el sur de la península que abarcó hasta el sudeste, luchando principalmente contra los turdetanos hasta controlar los yacimientos de Sierra Morena, convirtiéndolo en el asentamiento cartaginés de Acra Leuke (Alicante).

La primera intervención Romana en la Península Ibérica, dominada por Cartago, fue en el 231[23] a.C. cuando los romanos envían una embajada ante Amílcar, interesados en conocer el porqué de sus acciones de conquista contra los pueblos autóctonos de Iberia, a lo que Amílcar les contestó que era para poder dar cumplimiento al tratado de paz que se firmó con los romanos, con motivo de la primera guerra púnica. Dos años después de esta embajada romana y en un encuentro contra los indígenas, muere Amílcar Barca cerca de Helche.

Asdrúbal, yerno de Amílcar lo sustituye al frente de los ejércitos en la Península Ibérica y ejerce una hábil diplomacia con los indígenas. Fue fundador de Cartagonova, Cartagena, al morir Asdrubal, se pone al frente del ejército cartaginés el general Aníbal que era hijo de Amílcar y cuyo principal propósito era acabar con el poder de Roma.

Aníbal necesitaba un pretexto para atacar a Roma y escogió a Sagunto[24] como el lugar para atacar, ya que los romanos apoyaban a los saguntinos, encontrándose este asentamiento al sur del Ebro[25] bajo la influencia cartaginesa. De acuerdo al tratado entre romanos y cartagineses del 226 a.C., Sagunto no podía aliarse a Roma. Los romanos alegaban que la alianza con Sagunto era anterior al tratado del Ebro, de todas formas e independientemente del derecho; como ya hemos dicho lo que Aníbal buscaba era un pretexto. En el año 219 a.C., se da el ataque y la toma de Sagunto por Aníbal, considerándose esto como causa bélica por los romanos y dando inicio así a la Segunda Guerra Púnica (218-202).

Aníbal consolida su poder en la península dominando a los indígenas, inmediatamente después se dirige contra Roma, a través de los Pirineos, con un gran ejército de más de 50,000 hombres, 12,000 caballos e increíblemente incluía a 36 elefantes atravesando las Galias para cruzar los Alpes. Sin embargo, al llegar a las llanuras del Po le quedaban ya poco menos de la mitad de sus efectivos. Pero sin duda alguna, el paso de Aníbal por los Alpes ha quedado en los registros históricos de la épica, como una hazaña sin precedentes. Con la Segunda Guerra Púnica, Aníbal realiza múltiples campañas victoriosas pero se equivoca de estrategia y en lugar de ir directamente contra Roma, se esperó porque pensaba que su asedio provocaría en las poblaciones itálicas una reacción en cadena favorable a él, ya que por razones obvias, estas mantenían latente el rechazo a la potencia peninsular central, lo cual no sucedió y ya muy tarde se dio cuenta que atacar de inmediato y directamente a Roma, pudo haberse hecho con posibilidades de éxito.[26]

Siguiendo el principio de que la mejor defensa es el ataque, los romanos invaden estratégicamente a España atacando a los cartagineses y dejando a Aníbal aislado en la Península Itálica.   Esto se da en el 218 a.C., dando inicio así la conquista de la Península Ibérica por los Romanos, en Ampurias, ejerciendo su dominación por más de 600 años. Encabezaron la lucha en Ampurias Los hermanos Escipión, Publio y Cneo, pero fueron vencidos y muertos en esta batalla.

A Publio Cornelio Escipión, (235-183) llamado “el africano”, le concede el Senado Romano el mando de las legiones en la conquista de Iberia. Escipión desembarca en Tarragona con solamente 4,000 legionarios, pero con un halo místico, de ser súper dotado que hablaba con los dioses, sumándose a las legiones que ya estaban en Iberia. Él llevó a cabo la mayor parte de las campañas decisivas, y 12 años después los romanos toman Cádiz que era el último reducto de los cartagineses en Iberia, expulsándolos de la península. Sin que esto haga suponer que se había logrado el pleno dominio de Iberia. Ya que todavía existían muchos otros grupos autóctonos que se mantendrían en rebeldía por muchos años.

Escipión antes de iniciar el asedio de las ciudades ibéricas ocupadas por cartagineses, sometió a las legiones a un intenso entrenamiento imponiéndoles la disciplina militar característica de los romanos que hasta cierto punto habían perdido. Después de la derrota de los cartagineses, los romanos iniciaron la lucha en Iberia para someter a los pueblos indígenas. En el 208 expulsó de iberia al general cartaginés Asdrúbal Barca, hermano de Aníbal. Él de inmediato acudió junto a su hermano, cruzando también los pirineos, para ayudarlo en su lucha contra de Roma. Después de la conquista de Cádiz y el sur de Hispania, Publio Cornelio Escipión es electo cónsul; del 204 al 203 emprende la campaña del norte de África, derrota a los cartagineses en Campi Magni y después derrota al mismo Aníbal en la batalla de Zama en el 202 convirtiéndose en héroe de la segunda guerra púnica. Posteriormente en el 146 a.C., sus nietos; uno adoptivo, Publio Cornelio Escipión Emiliano y Tiberio Sempronio Graco, hijo de su hija la gran Cornelia, fueron los vencedores definitivos de Cartago, aplicándole la deditio para no dejar “piedra sobre piedra”. Terminando así las guerras púnicas[27].

Escipión “el africano” murió en el 183 después de haber enfrentado una injusta acusación, de haber recibido soborno del rey Seléucida Antíoco III., hecha por Catón el viejo, de la cual resultó inocente. Que bien quedaba aquí aquella frase del comediante Plauto (254-184 a.C.) “Homo Homini Lupus” que se menciona en su obra “Asinaria”, para señalar la triste realidad de que “el hombre es el lobo del hombre”, frase que después adoptaron otros pensadores y yo no se si le dieron el necesario y merecido crédito a Plauto.

Uno de los sitios y batallas más importantes del inicio de la conquista de Roma a Iberia fue el sitio de Numancia, defendida por el legendario líder Lusitano Viriato, que tiene mucha similitud con Francisco Villa, toda vez que había pasado de bandolero y abigeo a caudillo de los lusitanos en su guerra de independencia contra Roma. Con seguridad en esta similitud que hago mención, Viriato nunca tuvo un lugarteniente tan sanguinario y cruel como Rodolfo Fierro, el de Pancho Villa,.

Viriato, originario de Lusitania Occidental fue pastor montañés en su juventud, “con cualquiera competía en fuerza y sagacidad”, fue un gran estratega en el combate, utilizaba hábilmente el conocimiento y dominio del terreno, y ponía en practica una especie de guerra de guerrillas. La batalla en la Serranía de Ronda contra Vetilio se parece en cierta forma a la de Tierra Blanca Chihuahua de Francisco Villa contra los federales, porque ambos conocedores del terreno llevaban al enemigo a pelear en donde a ellos les convenía. Viriato de acuerdo con la socii, pacta el armisticio con Serviliano, otorgándole Roma el título de amigo y reconociéndolo como gobernante, sin embargo, los romanos quebrantan el tratado y atacan a Viriato en Numancia.

Polibio, historiador y geógrafo, que presenció el saqueo de Cartago y la caída de Corinto, ambos en el 146 a.C. presenció también el sitio de Numancia en el 134 y 133 a.C., en donde estuvo con Escipión Emiliano el vencedor de Cartago, (hijo del cónsul Emilio Paulo) y nos habla de las minas de Cartagonova donde trabajaban 40,000 personas, nos habla también de lo esforzados y fieros guerreros que eran los celtíberos. Según Polibio el sitio de Numancia se da por el ejército guiado por Escipión compuesto por 20,000 romanos y 40,000 iberos y menciona algunas frases atribuidas a Escipión:

“Mal general sería el que luchara antes que fuera preciso y bueno el que solo combatiera en caso de necesidad”.

“Tampoco los médicos utilizan el cuchillo y el cauterio antes de dar medicamentos”.

“Sólo se debe combatir en situación muy favorable o muy desfavorable”.

Escipión realiza un sitio muy inteligente y porfiado en Numancia, los defensores no eran más de 4,000, se dice que Escipión Emiliano hacía ronda una vez al día y otra por la noche. Numancia se encontraba situada en un terreno elevado en las riberas de uno de los afluentes del Duero, cerca de Soria. Los romanos establecieron un cerrado cerco a la ciudad y como los numantinos no habían accedido a capitular ante el conquistador y sabían lo que les esperaba como ciudad dediticia, decidieron incendiar la ciudad y matarse unos a otros, antes de ser vencidos por los romanos. El sitio de Mazada en Israel por los mismos romanos tiene también gran similitud con el sitio de Numancia.

Se llegó en Numancia a comer la piel de las bestias y reglamentar el consumo de carne humana, sacrificando primero a los moribundos, débiles y enfermos. Los romanos castigan a Numancia como a Corinto y Cartago reduciéndola a cenizas. Después de Numancia, la lucha se extiende hacia el Norte en donde se encuentran con la férrea resistencia de los cántabros. . Posteriormente se da la batalla de Munda en el 45 a.C. con el triunfo de Julio Cesar acompañado de Octavio, su hijo adoptivo. Más tarde, ya siendo Augusto emperador da el mando a Cayo Antístio quien con Agripa logran el dominio de los cántabros, la pacificación de los territorios y la consolidación del Imperio Romano en toda la península en el año 19 d.C., afianzándose así el poder de Roma sobre la Península Ibérica, después de 199 años que se prolongarían hasta finales del siglo V de la era cristiana, hasta el dominio de los Visigodos.

La conquista de Roma a Hispania es el factor que por primera vez le da unidad a los pueblos de Iberia. Los romanos dividen a la Península Ibérica en dos: la Hispania Citerior y la Hispania Ulterior. A la Hispania Citerior se le da el nombre de Tarraconense y a la Ulterior la dividen en Bética y Lusitania. Esto se da sólo para el control de Roma en cuanto a la jurisdicción de los cónsules y el Senado, sin embargo, ahora toda Hispania es una sola dentro del Imperio Romano.

En esta forma se puede decir que los antecedentes más antiguos de España como unidad geopolítica, nacen propiamente con el Imperio Romano, teniendo Hispania gran influencia y trascendencia dentro del mismo imperio, ya que 4 de sus grandes emperadores: Trajano, Adriano, Marco Aurelio y Teodosio, fueron originarios precisamente de Hispania, de igual forma grandes pensadores como Lucio Ánneo Séneca, entre otros.

Las aportaciones de la cultura romana a Hispania fueron determinantes y de gran trascendencia en algunos casos positiva y en otros negativa. El derecho romano que es fuente original del derecho occidental, en el 534 d.C., adquirió con el Código de Justiniano, la unidad y consistencia que lo hace vigente todavía en la época actual. Teodosio I “el Grande” consolidó la unidad religiosa del Imperio en torno al cristianismo imponiendo el catolicismo como religión oficial del Estado, dando origen en el mundo al Estado confesional, escribiendo “paginas negras” en la historia de la humanidad y se prolongaría por mas de mil años. El idioma latino que dio origen al castellano. La arquitectura y la ingeniería, con el arco de medio punto y a través de sus obras como grandes puentes y acueductos vinieron a significar también una valiosa aportación romana. La organización política y el pensamiento filosófico heredado de Grecia influyeron como una nueva manera de entender la realidad. Así como el municipio, que es la base de nuestra organización territorial y política, fueron las grandes aportaciones de Roma. En fin Roma aportó a España todo lo que conocemos como la cultura Latina.

Es importante recordar que la forma como Roma pudo conquistar y dominar tantos territorios y a sus pueblos, fue a través de una inteligente pero terrible disyuntiva que planteaban las negociaciones prebélicas a los contrarios. Éstas eran la “deditio” y la “soci”. En la deditio (rendición y entrega), el pueblo que era vencido porque oponían resistencia podía ser propiamente borrado de la faz de la tierra y perder todas sus pertenencias y tradiciones, los gobernantes eran ejecutados, aunque generalmente la población era adoptada por Roma; y en la soci (alianza) era virtualmente una capitulación sin lucha, (civitas libera et foederata) en donde les eran respetadas todas sus pertenencias e incluso sus mismas estructuras de gobierno, gobernantes y leyes, pero adaptadas en la forma y esencia al derecho romano, estableciéndose en provincias o municipios, en forma de comunidad política subordinada a Roma y pagándole tributo, pero conservando cierta autonomía con excepción de la política exterior, que Roma controlaba de manera exclusiva y centralizada.

La forma que normalmente prevalecía era la soci, esto le daba al Imperio Romano la posibilidad de controlar a todos los pueblos conquistados, sin necesidad de imponer nuevos gobernantes y aunque les respetaban sus tradiciones, costumbres y dioses, los integraba totalmente a Roma y a su cultura, como asociados, incluso con la posibilidad, durante la época de Caracalla, de acceder a la ciudadanía romana con todos los derechos y obligaciones. Solo así se puede explicar la efectividad del control de Roma en los bastos dominios como tuvo.

Crisis y Guerra Civil.

Después de la destrucción de Cartago y Corinto, en el 146 a.C., con el dominio de Hispania, y el mar mediterráneo, el poder de Roma creció tal vez desproporcionadamente, a tal grado que afectó a la sociedad misma que pasó de ser prudente, conservadora y ordenada, a creerse el pueblo predestinado y llenarse de soberbia, por lo que cundió en la sociedad la vanidad, la banalidad, la ambición, la soberbia y la lucha por el poder y el prestigio social. Ya con anterioridad, 40 años antes en el 186 se habían dado casos de descomposición social, con el rito dionisiaco de “las bacanales” que empezó con gentes ignorantes, de baja clase social, pero que cundió a tal grado que el Senado tuvo que intervenir y procesar en forma masiva a los adeptos, para evitar dentro de sus ritos secretos un verdadero fenómeno de depravación y descomposición social que amenazaba a la sociedad en su conjunto.

La abundancia que trajo consigo la conquista, lejos de beneficiar al pueblo romano como era de esperarse, lo sorprendió sin preparación suficiente para sacarle provecho. Por el contrario, provocó serios desajustes en la economía, porque por ejemplo, todo el grano que llegaba a los mercados; producido en el exterior con esclavos y a muy bajo costo y por lo tanto con la posibilidad de ser adquirido a bajo precio; sacó de competencia a lo producido por los agricultores romanos, poniéndolos en crisis; en igual forma la gran cantidad de esclavos que llegaban de todas partes a precios muy accesibles, dejó sin trabajo a muchos jornaleros romanos que de eso vivían. Por otro lado el trato humano que hasta entonces se les daba a los esclavos en Roma, con la abundancia de estos, trajo como consecuencia o solución que ahora fueran capataces los que trataran con ellos y la explotación y el mal trato, llegaron a extremos inhumanos, proliferando las ergástulas en donde los esclavos eran confinados y hacinados en condiciones peor que animales en cautiverio, lo que causo inseguridad por las muchas rebeliones de esclavos que afloraron con justa razón.

El riesgo que significaba la especulación que se estaba dando en todos los campos, principalmente con los productos y la propiedad agrícola y con los esclavos, demandaba una acción legal y la decisión política necesaria para empezar a poner orden, sobre todo en materia de acaparamiento de las tierras tanto agrícolas como urbanas, por parte de la aristocracia y de los poderosos. “En el año 133 a.C. un grupo de políticos romanos entre los que se encontraba un nieto de Espión “el africano”’ el tribuno de la plebe Tiberio Sempronio Graco, expone el problema:

“Reglamentar la utilización del ager publicus es el único modo de afrontar la crisis económica de las masas rurales y volver a crear la estructura social que ha hecho posible la expansión”. Tiberio Graco propone una ley que establece límites precisos y concisos a la extensión del terreno público ocupable por los particulares; las tierras que excedan de esos límites serán recuperadas por el Estado y repartidas entre los campesinos pobres en lotes inalienables.”[28]

Según Indro Montanelli en su “Historia de Roma” la reforma contenía tres propuestas “fundamentales”: 1).- ningún ciudadano debía de poseer mas de 125 hectáreas del agro publico, que podían convertirse en 250, solo en el caso de que tuviese dos o mas hijos. 2).- todas las tierras distribuidas o arrendadas por el Estado debían serle devueltas al mismo precio, mas un reembolso por las eventuales mejoras aportadas. 3).- estas debían ser repartidas y redistribuidas entre los ciudadanos en parcelas de cinco o seis hectáreas cada una, con el compromiso de no venderlas y de pagar un reducido impuesto sobre ellas.

Evidentemente la proposición de esta reforma agraria levantó de inmediato la protesta de muchos miembros de la aristocracia que se habían beneficiado con el estado de cosas imperante y el acaparamiento de esas mismas tierras. Admirablemente, a pesar de todos los pronósticos, el Senado aprobó la reforma. Al tratar de reelegirse como cónsul Tiberio Graco muere en la elección, sin embargo el senado no se atreve a derogar la reforma de Graco. En el 123 a.C. nueve años después de su muerte; Cayo Graco, su hermano, es electo Tribuno de la plebe y cónsul. Cayo aprovechó ventajosamente la reforma agraria iniciada por Tiberio, creó nuevas colonias agrícolas, se gano al ejercito y al pueblo con medidas hasta cierto punto demagógicas que mas adelanta habría de aprovechar Mario y que influirían determinantemente en el manejo político que ejercería Cayo Julio Cesar para llegar al poder y operar el cambio revolucionario que más tarde daría entrada a la época imperial.

Cayo Graco, dentro del seguimiento de la reforma agraria crea nuevas leyes agrícolas y establece uno de los primeros subsidios, al decretar un “precio político” para el trigo en forma fija, lex frumentaria, que era la mitad del que regía en el mercado, esta medida le gano el favor del proletariado y particularmente el de los agricultores. Por otro lado despertó la envidia de algunos políticos y la furia de los intereses afectados. En el 121 vuelve a presentarse en las elecciones como tribuno y contrario a lo que podría esperarse, no solo pierde las elecciones sino también el favor de la plebe urbana. El senado recurre al senatus consultum[29], declarando el estado de emergencia y la suspensión de las garantías constitucionales, alegando la inseguridad provocada por algunos enfrentamientos urbanos. Él y su gente caen en una celada y entonces una gran cantidad de seguidores de Cayo Graco son asesinados y él prefiere morir con ellos. Los nietos de Escipión el africano, mueren como dignos hijos de su madre, “la ilustre Cornelia” quien con esmero los había educado y formado para ser excelentes ciudadanos que sirvieran a Roma, como en realidad lo hicieron.

Ya la condición de ciudad-Estado de Roma era cosa del pasado, ahora es un Estado transnacional más que una República, virtualmente es un imperio en ciernes y le preocupa no solo lo que pasa dentro de su territorio nacional, sino lo que pasa en cada uno de sus dominios, en cada una de sus provincias porque se sabe responsable de todas estas potestades. En el reino de Númida en el norte de África, cliente de Roma, en el año 118 a.C. muere su rey Micipsa y el Senado piensa que para la sucesión, es mejor que el reino lo encabecen tres personas en una especie de triunvirato, que comprendería a los dos hijos del rey y a un sobrino, Yugurta. Este ultimo movido por una ambición desmedida y por la deslealtad y el abuso, asesina a los dos hermanos y con ello le sigue el exterminio de los itálicos residentes en el reino. Aunque la intervención del Senado imponiendo la sucesión al reino de Númida, aun siendo su cliente, no parecía muy justa y se sentía como una clara y arbitraria intervención de Roma, la actitud de Yugurta hasta cierto punto ahora la justifica. Porque de ninguna manera podía ser tolerada o pasada por alto. Además de la afectación directa de los intereses de ciudadanos romanos estaban los intereses de Roma misma, que no podía consentir que ninguno de sus protectorados se indisciplinara y mucho menos le faltara al respeto. En el 112 se decide la guerra contra Yugurta, sin embargo ésta no prospera como debiera o como esperaría Roma que se ejerciera el castigo ejemplar para marcar un precedente necesario dentro de su política exterior, y no es sino hasta el 106 a.C. cuando Cayo Mario llega al consulado y por tanto al mando de Númida.

Mario (157-86 a.C.), cliente de los mételos una de las mas tradicionales familias senatoriales, y tío de Cayo Julio Cesar. Mas por estrategia política que por convicción propia, toma la causa popular y además promete al pueblo de Roma, una guerra sin cuartel hasta castigar a Yugurta y recobrar el control de Númida en el norte de África. Un año después logra la captura de Yugurta, y para su suerte, esto coincide con la amenaza que se cierne sobre Roma en el norte, por parte de los germanos que están por invadir la península. Aparentemente esto fue motivo para que el Senado le otorgara a Cayo Mario el consulado por cuatro años consecutivos (104-100). Rompiendo no solo la tradición, sino con la constitución que establecía el periodo consular de un año con posibilidad de reelección. Lo cierto es que seria cónsul dos años mas adicionales. Digo que aparentemente este fue el motivo, porque en realidad el mismo Senado veía ya la necesidad de periodos mas largos para los mandatarios romanos, como una respuesta no solo a la atención de los problemas nacionales, ya de suyos complejos, sino también a la problemática que ahora planteaban las provincias (verdaderas naciones), los clientes y demás aliados en el exterior.

Mario derrota a teutones y cimbrios germanos en el norte de la península, entre los años 102 y 101. Desde la campaña en África, Mario abre el ejército a voluntarios que en su mayoría eran proletarios, prometiéndoles (recordemos a Servio Tulio) tierra y botín si se da la victoria, medida demagógica pero práctica y efectiva que les redituaría al propio Mario y a sus seguidores un buen capital político y gran eficacia en las acciones. En esta forma el ejército se profesionaliza olvidándose un poco los ideales patrióticos por el interés pragmático, lo que también a la larga influyó en la descomposición de la república y su transición al imperio.

Con la integración a Roma, de todos los pueblos de la península surgen movimientos de grupos que demandan la ciudadanía y el acceso a compartir el poder central, sobre todo en los latinos, lo que no era bien visto por los optimates de la aristocracia senatorial, quienes no estaban dispuestos a compartir el poder con nadie más. A finales del 91, en lo que ya se vislumbraba como guerra civil, se reprimen varios movimientos de este tipo causando la muerte de muchos y la destrucción de ciudades, al final Roma termina por ceder y concede parte de las peticiones, principalmente a los que no habían participado en la rebelión. El Senado se vio incrementado con itálicos ricos que eran los que podían viajar para participar en las asambleas. Aquí por primera vez empieza a surgir “Italia”, integrándose con un concepto nacional, el problema ahora es que ya no estaría sola, sino que sería el centro de todas las provincias dependientes de Roma, verdaderas naciones cada una de ellas.

Parecido al la rebelión al norte de África encabezada por Yugurta en contra de Roma, se da otra en Asia menor, en lo que había sido el reino Seléucida ahora encabezada por Mitrídates rey de Ponto al norte de Turquía, que afecta los intereses romanos y cuestiona su poder en la región poniéndolos en entredicho. Lucio Cornelio Sila, cónsul en el 87, se avoca al enfrentamiento del rey de Ponto que había ya para estas fechas, asesinado un gran numero de comerciantes romanos. Pero esto despierta en Mario la visión de la oportunidad de nuevas glorias guerreras. Mario se moviliza en el Senado y con su prestigio e influencias logra alianzas con los itálicos y le quita a Sila el mando de las fuerzas contra Mitrídates.

Sila reacciona violentamente y marcha sobre Roma. Mario y sus seguidores salen de Roma, Sila controla la situación y regresa a combatir a Mitrídates. Mario regresa y se hace con el control de Roma. Todo esto responde ya a movimientos en un tablero de ajedrez que representa una verdadera guerra civil entre los populares de Mario y los optimati que apoyan a Sila. En el 86 Mario se hace nombrar Cónsul por séptima vez, muriendo unos días mas tarde. En diferentes escaramuzas entre el 86 y 85 Mitrídates es derrotado tanto en Asia menor como en Grecia, por los generales romanos Lucio Cornelio Sila y Cayo Flavio Fimbria. Mas tarde en el 83 Sila es derrotado en Ponto y a finales de los 80 finalmente el rey asiático insubordinado es derrotado en forma definitiva por Pompeyo Magno.

A manera de un Robespierre (no desde el punto de vista ideológico sino por sus procedimientos) Sila, regresa a Roma e instaura el terror, y es inclemente con sus enemigos a los que asesina y confisca sus bienes, se habla de asesinatos en masa de prisioneros (tropas de Mario), revive la dictadura que había estado por más de un siglo en desuso y ahora se hace nombrar dictador vitalicio con poder ilimitado y representación religiosa. Este es otro de los síntomas de descomposición de la república, la cual con esto estaba demostrando con hechos, que con las instituciones y la estructura del Estado republicano tradicional, ya no se estaba dando respuesta satisfactoria a la nueva realidad de Roma. Sila declara su intención de realizar la transformación de las instituciones del Estado, más que nada para adecuarlas a las nuevas dimensiones de lo que ya de hecho era un verdadero imperio, ya que estas reformas eran necesarias para evitar nuevas confrontaciones internas y fortalecerse para dominar sus provincias exteriores. Para esto aumentó el Senado al doble, claro con sus adeptos y miembros de las clases ecuestres e itálicas pero, lógicamente seleccionadas personalmente por él.

Contrario a lo que podría esperarse, las reformas de Sila que en realidad sí eran necesarias, fueron adecuadas y equilibradas y le dan congruencia provisional al Estado y a sus instituciones. Inteligente y prudentemente le da acceso a los colegios de magistrados a los tribunos de la plebe, centraliza el poder en torno al dictador. Y él mismo, lejos de perpetuarse en el poder, después de solo dos años de dictadura, en el año 80, cuando él considera ya terminada su tarea, se retira a la vida privada en la Campania rodeado de amigos y compañeros veteranos, parece que el ejemplo y memoria de Cincinato trascendía, así muere dos años después. Se dice que como epitafio quiso que en su lapida se inscribiera: “Ningún amigo lo supero en hacer el bien, ningún enemigo en hacer el mal”.

Es importante reconocer y enfatizar que las reformas de Sila fueron principalmente para centralizar el poder en torno al dictador, en torno a él mismo, teniendo como justificación la verdadera necesidad de la centralización del poder en Roma, principalmente para el control de las provincias, lo cual era muy entendible. Emitió la Lex Cornelia de ambitu que castigaba con la inhabilitación política a los convictos de delitos electorales. También la Lex de Maiestate estableciendo la supremacía del Estado romano y limitando algunas acciones de los gobernadores de las provincias para no exceder sus limites jurisdiccionales y políticos y no emprender actos guerreros o de hostilidades en contra de nadie sin la autorización de Roma. En materia legislativa se da un hecho de suma importancia, por primera vez se distingue y se separa, el derecho penal del derecho civil.

A la muerte de Sila, como era de esperarse, surgen los afanes reivindicatorios de los partidarios de Mario, destacando dos de ellos: Marco Emilio Lepido, quien siendo Cónsul intenta generar una revuelta en Etruria para echar abajo las reformas de Sila, esto se da en el 78 y en el 72, el general Sertorio intenta otra revuelta en Hispania, tendiente a hacerla independiente. Simultáneo a esto del 73 al 71se da la insurrección de los esclavos y gladiadores (70,000) liderada por Espartaco el Gladiador, que había sido un humilde pastor de Tracio, la sublevación surge en la escuela de gladiadores de Capua y más que una rebelión en contra de Roma, era en cierta forma una marcha pretendidamente de auto exilio. Sin embargo son enfrentados por Marco Licinio Craso y vencidos finalmente por Pompeyo, quien también vence a los piratas que asolaban el mediterráneo saqueando las flotas comerciales. En esta forma, para poner orden como el gran comandante guerrero que es, surge la figura del vencedor de Mitrídates: Pompeyo el Magno, ex “lugarteniente” de Sila que junto con Marco Licinio Craso, jugarían un papel definitorio en el advenimiento de Cayo Julio Cesar.

Cneo Pompeyo Magno (106-48 a.C.)

Pompeyo desde muy joven, en el 84 él y su padre del mismo nombre, que fue cónsul, lucharon y apoyaron a Sila en su Lucha contra Mario. Fue honrado con el titulo de Magno por sus brillantes hazañas en la guerra. Tenía un ejército bien disciplinado y con cierta religiosidad y veneración al dios Mithra, para ellos, dios de la guerra y por lo tanto de los guerreros, que lo relacionaban también con el sol. En el 71 regresa a Roma después de haber vencido en Hispania a Quinto Sartorio, de los rebeldes populares de Mario, en ese mismo año, Marco Lucio Craso inició la represión de la revuelta de Espartaco. La flota de 500 birremes de Pompeyo, convierte a Roma ahora en la nueva talasocracia no solo metiendo en cintura a los piratas sino casi extinguiéndolos, en esta forma el mediterráneo vuelve a ser seguro para la navegación. Se restituye el consulado, ahora Pompeyo y Craso son electos cónsules en el 70. Julio Cesar que apoyó a Pompeyo para volver a obtener el consulado, en el 69 fue elegido custor y se relaciona estrechamente con ellos con fuertes ligas de amistad y afecto.

Capitulo IV.- Transición hacia el imperio.

Cayo Julio Cesar (100-44)

Julio Cesar nace con el siglo, en el último siglo a.C., fue quien mayor impulso le dio a la expansión de Roma y por eso mismo sabia que los días de la republica estaban contados. Miembro de la familia Julia de gran tradición aristocrática e intelectual, sobrino del cónsul Mario, líder de los populares, se dice que tuvo como preceptor a un intelectual galo, gran maestro de griego y latín y sobre todo de cultura e historia, quien le enseñó muchas costumbres galas que después le servirían considerablemente en la guerra de las Galias. Era un ser humano con vicios y virtudes, tenía la debilidad de las mujeres, lo cual pudo haber cambiado los acontecimientos históricos como fue el caso de su relación con Cleopatra. Por otro lado era afable y con gran empatía y generosidad hacia todos los que lo rodeaban, sobre todo con sus subordinados.

Siendo Julio Cesar muy joven su tío Mario, en el último año de su consulado, lo nombra “flamen dialis” (gran sacerdote de Júpiter) una vieja forma sacerdotal más bien simbólica pero que, como todo en la vida política, aun los pequeños detalles cuentan. Al final del mandato de Sila, cesar tuvo que salir de Roma por no obedecer al Dictador en su orden para que se divorciara de su esposa Cornelia. Del 78 al 73 Julio Cesar estudia filosofía y retórica en la isla de Rodas en Grecia, en donde se convierte en un elocuente orador. En el 70 a.C. fue electo para el pontificado y en el 69 Cesar apoyó, como hemos visto, a Pompeyo para obtener junto con Craso el consulado con el beneplácito de los populares. Esto no fue nada fácil porque Pompeyo había sido gente de Sila.

Cuando Cesar regresó a Roma en el 60, después de un año como gobernador de Hispania, Pompeyo y Craso acuerdan con Julio Cesar la alianza política de los tres, para contrarrestar la oposición en el Senado. Esta alianza se ha conocido como el primer “triunvirato”. En realidad no podía serlo porque constitucionalmente no existía la forma ni la figura jurídica del triunvirato. Más que nada fue una decisión de actuación conjunta y solidaria de los tres, para hacer sentir al Senado su fuerza política lo cual dio buen resultado. Entre los tres existía además una gran amistad y afecto, Pompeyo se casó con Julia, la hija de Cesar, y a Marco Licinio Craso, quien había sido su benefactor, Cesar lo veía como su hermano mayor. Con el apoyo del “triunvirato” y venciendo la oposición de los optimates del Senado, Julio Cesar es electo Cónsul en el 59 a.C., nulificando al otro Cónsul, Bibulo y actuando Cesar como Cónsul único. En el 58 se da inicio a la Guerra de las Galias y a Cayo Julio Cesar se le nombra gobernador de la Galia y general en jefe para la campaña. En ese mismo año escribe De bello gallico.

“La Galia esta toda dividida en tres partes: una que habitan los belgas; otra los aquitanos; la tercera la que en su lengua se llaman celtas y en la nuestra galos. Todos estos se diferencian entre sí en lenguaje costumbres y leyes. A los galos separa de los aquitanos el río Garona, de los belgas, el Marna y Sena. Los más valientes de todos son los belgas, porque viven muy remotos del fausto y delicadeza de nuestra provincia; y rarísima vez llegan allá mercaderes con cosas a propósito para enflaquecer los bríos; y por estar vecinos a los germanos, que moran en la otra parte del Rin, con quienes traen continua guerra. Esta es también la causa por la que los helvecios se aventajan en valor a los otros galos, pues casi todos los días vienen a las manos con los germanos, ya cubriendo sus propias fronteras, ya invadiendo las ajenas. La parte que hemos dicho ocupan los galos comienza en el río Ródano, confina con el Garona el océano y el país de los belgas; por el de los sequanos y helvecios toca en el Rin, inclinándose al norte. Los belgas toman su principio de los últimos límites de la Galia, dilatándose hasta el bajo Rin, mirando al Septentrión y al Oriente. La Aquitania entre Poniente y Norte por el río Garona, se extiende hasta los montes pirineos, y aquella parte del océano que baña la Hispania.”[30]

Desde la Galia, Julio Cesar estaba pendiente de los acontecimientos trascendentes en Roma, y desde allá con su experiencia en el consulado y su habilidad política trataba de influir en los asuntos importantes de Roma. En el 56 los tres se reunieron en Luca y se acordó que Cesar debería continuar la campaña de las Galias otros cinco años, mientras Pompeyo y Craso serian cónsules. En el 55 a.C. Cesar conquista el norte de las Galias y Britania. Craso muere en el 53, en Asia en Carras, derrotado por los partos. Por el afecto que le tenia, la perdida de su amigo representó un fuerte golpe y un verdadero dolor para Julio Cesar, y su sed de venganza se convirtió en una fatal obsesión. Los lazos familiares entre Cesar y Pompeyo terminan con la muerte de Julia su hija y esposa de Pompeyo.

Pompeyo se quedo como Cónsul único en el 52, después de la muerte de Craso. En el 50, Cesar reprime despiadadamente la revuelta de Vercingetórix en la Galia central en Auvernia, dando de hecho fin a la guerra en la Galia con la captura del jefe de los arvernos. Más tarde lo llevaría a Roma y en el 46, e investido con la dictadura, sin ninguna necesidad lo ejecutará, solo por la exaltación política reivindicatoria que esto significaba ante el pueblo dentro del paroxismo de sus triunfos.

Regresando en el tiempo, otra vez al 50 a.C., una segunda guerra civil esta apunto de comenzar cuando el cónsul Pompeyo, celoso del prestigio de Julio Cesar con sus triunfos en las Galias, y ante la pretensión de éste, para un segundo consulado que el Senado le había prometido, y ante el riesgo de que esto suceda, trata de acabar con él quitándole el mando de las Galias. En esas condiciones y por intervención de Pompeyo, el Senado ordena a Cesar, disolver el ejercito, pero la medida es vetada por los Tribunos Plebis, los cuales son expulsados por un Senado ensoberbecido y obnubilado, quien considera que las fuerzas al mando de Pompeyo son muy superiores a las de Julio Cesar y bajo esta perspectiva le confían y encomiendan al cónsul Pompeyo Magno, la seguridad del Estado, proclamando en contra de los tribunos de la plebe un virtual estado de sitio en el 50 a.C.

Julio Cesar, que era un excelente estratega, toma en consideración que si bien, las fuerzas al mando de Pompeyo eran realmente muy superiores a las suyas, las de éste se encontraban dispersas, tanto en la península come en las provincias y algunas otras que en cantidad importante estaban ubicadas muy lejos en Hispania y las otras en Macedonia también suficientemente lejos. En realidad las fueras de Pompeyo eran superiores pero estaban dispersas. Él en cambio contaba con la élite del ejército, si bien en menor en cuantía, los tenía concentrados junto a él, y listos para el combate ya que sus ejércitos estaban perfectamente capacitados por el fogueo permanente en la campaña de las Galias y con una gran motivación por los triunfos y las compensaciones a las que los tenía acostumbrados, por otro lado si Cesar disolvía el ejercito y regresaba sin poder a Roma, estaría a merced de los múltiples enemigos que tenia. La lógica política y la estrategia; indicaban que debía “jugarse el todo por el todo”.

Cayo Julio Cesar toma la determinación de cruzar el Rubicón, en el 49 a.C., ese pequeño pero simbólico río que constituía la frontera sagrada y que era considerado como el límite con la Galia Cisalpina, el vestíbulo de acceso a Italia por el norte. El Rubicón nace en la falda oriente de los Apeninos, recorre apenas 30 Km. hasta su desembocadura en el Adriático, a 40 Km. al sur de Ravena y muy cerca y al norte de Arminum, en la actualidad Rímini. Cesar, sin perder tiempo, arenga a sus tropas diciéndoles que una vez habiendo cruzado el Rubicón no hay vuelta atrás. Con gran decisión y a toda marcha, dirige al grueso del mejor ejército romano contra Pompeyo en Roma.

Durante la marcha de Julio Cesar hacia Roma, a su paso, le sucede lo que Aníbal esperaba para él, pero que no se le dio; Cesar es aclamado como el héroe que realmente era por los pueblos. Y las tropas no le oponen resistencia, se le unen. Pompeyo que lo conocía, y que evaluó su verdadera situación, no esperó y de inmediato abandona Roma con rumbo Macedonia en Grecia para sumar sus fuerzas con las que ahí estaban concentradas y que conocían bien el terreno, para esperar a Cesar y presentarle batalla en condiciones mas favorables que las que ahora tenia. Cayo Julio Cesar entra a Roma aclamado por el pueblo como el gran héroe de la campaña de las Galias y en poco tiempo, no más de 100 días Julio Cesar controla toda la península. Se inicia otra vez la guerra civil, mediante la lucha entre Cayo Julio Cesar y Cneo Pompeyo Magno, aparentemente no es una guerra ideológica, para Pompeyo es simplemente la lucha por el poder, por definir quien manda en Roma. Para Cesar era mucho más que eso, Cayo Julio Cesar no iba nunca a dejar pasar una oportunidad tan valiosa, tenía otras ideas en mente e intuitivamente siente que es el momento de concretar todos sus planes. Solo bajo esta interpretación, podemos entender todas sus temerarias acciones.

Cesar es electo Cónsul en el 48 a.C., no puede dejar latente la amenaza de Pompeyo y decide actuar de inmediato, con una rapidez que el mismo Pompeyo no había previsto, lo sigue y enfrenta en Farsalia en donde Pompeyo lo estaba esperando, al sur de Tesalia, la rica región griega de los centauros. Aquí se dispone Cesar a dar batalla con un ejercito mucho menor, pero altamente motivado y a sabiendas que se estaban jugando “el todo por el todo”, Pompeyo con un ejercito mayor, aunque no de la misma calidad, pero conocedor del terreno y todavía con el apoyo de gran parte del Senado. Pompeyo Magno y principalmente sus generales no siempre dispuestos a arriesgar mucho, se confían fatalmente y encuentran una derrota que muy pocos esperaban. Pompeyo huye a Egipto, donde es asesinado por los aliados de Cesar encabezados por Ptolomeo XIII. Esto nos da una idea de cómo la circunstancia obra en la definición histórica.

En el 47, Cesar desembarca en Alejandría con un ejército de 4,000 hombres, llega a Egipto para reinstalar a Cleopatra VII y a su joven hermano, Ptolomeo XIII (su marido). Se dice que éste, le enseña la cabeza de Pompeyo Magno, el que había sido su yerno y compañero, esto le causa a Cesar una gran impresión, que lo conmueve hasta las lágrimas.

Cesar enfrenta a Potino, consejero de Ptolomeo, quien se rebela y después de un largo asedio al palacio, lamentablemente arde la biblioteca de Alejandría con cuantiosas pérdidas, muchas de ellas irreparables. Habiéndose unido Ptolomeo a los rebeldes, se dice que Cleopatra se queda sola con Cesar y procrean un hijo Cesaríon, su enamoramiento con Cleopatra pudo también haber cambiado el curso de la historia. Sin embargo sacudiéndose un poco el encanto hipnótico ejercido por Egipto pero mas por Cleopatra, después de esto, regresa de inmediato a Roma, para enfrentar otra amenaza, ahora con el hijo de Mitridates: “Cesar derrota a Farnaces II, rey del Bósforo cimerio, sublevado contra Roma, acuñándose la frase (vini, vidi, vinci.), sin embago debe continuar hostigando a los pompeyanos que poseen todavía un gran numero de territorios.6-II-46. Los vence en Tapso, África del N., se autoproclama dictador por 10 años, celebra su triunfo, escribe de Bello Civili.”[31]

Cesar, a su regreso a Roma, y apoyándose en el precedente establecido por Sila, se hace conferir la dictadura perpetua, Julio Cesar sentía la necesidad, como el mismo Sila lo había hecho, de concentrar un gran poder en el gobernante, en torno a él, por tiempo ilimitado para llevar a cavo todas las reformas que adecuarían al Estado romano a su nueva situación, y así lograr la fuerza necesaria para ordenar y pacificar los bastos dominios con los que ahora contaba Roma. En base a los antecedentes de Mario y Sila, también se le nombra cónsul único por diez años. De hecho estaba totalmente roto el orden jurídico constitucional republicano, por lo que era necesaria una reforma radical, la cual inicia Cesar reduciendo el papel del Senado y de las magistraturas, reprime decididamente y con gran fuerza la concusión en las provincias, legisla sobre la distribución de tierras y las dietas, en parte para poner orden y en parte para consolidar su poder. En el 45 en la batalla de Munda en compañía de Octavio su hijo adoptivo, derrota a los hijos de Pompeyo, ultimo reducto opositor a Cesar en Hispania.

Para evitar el manipuleo arbitrario de las fechas dispone una revisión y precisión del calendario, para lo cual hace venir de Alejandría al astrónomo Socígenes, dando como resultado el Calendario Juliano, que en el proceso de adaptación para hacerlo mas preciso, surge el concepto del punto decimal. Este calendario sirve de base y mas tarde se transforma dando origen al Calendario Gregoriano. En la cabeza de Cesar bullían las hazañas de Alejandro magno y su nueva concepción y organización de conquista. Sin duda alguna Alejandro Magno y su expansión de dominio pro Imperial fue la gran inspiración y motivación de Julio Cesar en su concepción de lo que mas tarde seria el Imperio romano. Las legiones de Marco Licinio Craso y su concepción de Grandeza también influyeron considerablemente en él.

Cesar intuía el cambio, no quería regresar a la monarquía, pero la estructura actual de la república ya no le servía a Roma. El consulado republicano, auxiliado por la magistratura de la dictadura había cumplido su misión, y después de más de 400 años y haber logrado la actual expansión de Roma, estaba totalmente obsoleto. Era precisa una nueva visión a futuro, dando cauce a una tendencia irreversible que demandaba una reestructuración radical y la ruptura de todos los paradigmas, hacer a un lado las mentes pequeñas, envilecidas por la ignorancia y la inercia burocrática. Sin embargo esto implicaba un grave riesgo, no solamente el de la vuelta a la tiranía, sino su “institucionalidad”. Esto no lo desconocía Julio Cesar pero su decisión era indeclinable y el esfuerzo que demandaba enorme. Con el agravante de que la epilepsia que padecía ya le estaba causando estragos y dificultaba su tarea, a tal grado que se dice, esta fue la causa de un aparente desaire y falta de respeto a los senadores que, fueron a verlo y los recibió sentado sin pararse, lo cual no era lo convencional y correcto de acuerdo a la investidura de los senadores. Nunca se lo perdonaron, y el no podía o no quiso ni explicarlo y mucho menos justificarlo.

Como síntesis del proceso histórico romano a lo largo de toda su existencia, la concepción de Julio Cesar para el nuevo gobierno y el nuevo gobernante; fue el “principado”, tomando en consideración las diferentes formas de gobierno anteriores, con sus vicios y virtudes como; la monarquía; la republica como producto de la revolución popular, con el consulado; la dictadura y la dictadura perpetua. Sabía que todo esto demandaba tanto reformas jurídicas, como nuevas formas y estructuras de gobierno. No descuidó ningún aspecto, ni la forma; vistió toga, corona de laurel y cetro de generalísimo en triunfo, hizo uso del titulo de “imperator”. con esto estaba significando también en la forma, el nombre al cambio que se había propuesto, sin descuidar el carácter divino que debería revestir al nuevo mandatario en la figura del “Gran Pontificado” o pontificado máximo; “encargado de juzgar todas las causas relativas a las cosas sagradas”[32] que había tenido con anterioridad y que ahora de hecho lo ejercía. En esta forma estaba cerrando una época, la de la república y estaba abriendo otra, la del imperio. Emprendió un amplio programa de reformas preparando al Estado para la nueva realidad. Pero muchos no lo entendieron o no lo quisieron entender, Cayo Julio Cesar era un visionario el estaba con los ojos y la mente puestos en el futuro de Roma y sus opositores y detractores, en el pasado.

Cesar comete un grave error; acepta que el Senado vote un decreto atribuyéndole el titulo de rey (fuera de Roma), con el único propósito de ir a vengar a su amigo Marco Licinio Craso, en una batalla que se preparaba contra los partos de Persia, ya que según Suetonio “estaba escrito en los libros del destino que únicamente un rey podía vencer a los Partos”. Esto acaba de convencer y justificar a los conjurados, “defensores” de la república y “enemigos” de la tiranía; sus protegidos, Marcus Junios Brutus (hijo de Servilia amante de Cesar) en contubernio con el cuñado de éste Cayo Casio Llongino. Estos son quienes en conjunto con otros conspiradores, asesinan a Cesar, apuñalándolo atropellada y despiadadamente a la entrada del teatro Pompeyo en donde se preparaba la votación del Senado, (recibe 23 puñaladas, una sola mortal), Cesar cae con la toga tinta en sangre y paradójicamente expira al pie de la estatua de Pompeyo Magno, que el mismo Cesar había hecho erigir en honor a su amigo y rival. Al realizar la autopsia y preparar el cadáver para el funeral, se encontró una nota en la mano de Cesar, en donde lo ponían al tanto de la conspiración para asesinarlo. Esto fue en los idus de marzo, el 15 de Marzo del año 44 a.C.

El pueblo de Roma y el de todas sus provincias lloran a Cayo Julio Cesar como “el padre de la patria”, el Cónsul Marco Antonio ordena Pompas fúnebres dignas de un verdadero emperador, cremando el cuerpo, en donde se le rinde homenaje como: “héroe de mil batallas”, muchas veces guerrero despiadado, implacable con el enemigo pero magnánimo en la victoria (aunque no siempre recordemos Vercingetórix), conquistador de las Galias, Britania e Hispania, reformador del Estado romano, carismático, condescendiente, generoso con su gente y con el pueblo, verdadero líder de los ejércitos romanos, hombre de letras, historiador, intelectual, filosofo y sobre todo gran visionario que supo entender y enfrentar la transformación del Estado y satisfacer sus consiguientes demandas, dando paso y preparando el terreno para el Imperio. Indudablemente la mas grande figura de la historia de Roma. A partir de él, a los primeros emperadores se les llamará “Cesar” y posteriormente, a partir de Antonino Pío, el nombre de Cesar lo recibirán los herederos al trono.

“Era una Roma profundamente transformada la que el Dictador dejaba al morir: aquella transformación no era, ciertamente, el fruto de su acción personal, sino el resultado de una evolución iniciada por muchos, mucho tiempo antes, pero la energía incansable de Cesar y la clarividencia de su genio habían contribuido notablemente para acelerar, precisar y orientar aquella evolución por si misma inevitable.”[33]

Cesar como estadista que era, pensó y meditó profundamente para designar a su sucesor. Ponderaba que la familia dinástica del gobernante debe poseer un cierto carisma real, una cierta predestinación divina hacia la misión y la función de gobierno del Estado. Después de tres matrimonios, no había tenido descendencia (legitima) y por lo tanto previéndolo así, para este propósito, designó a su sobrino nieto, Octavio a quien había adoptado y educado como hijo, con esas miras. Cesar había dejado el nombre de su sucesor en un sobre lacrado, con su testamento sucesorio, a cargo de las sacerdotisas vestales. Para esto el año anterior, el 45, había hecho que el Senado decretara la obligación sucesoria para su heredero. Marco Antonio su lugarteniente por muchos años, y quien se pensaba a sí mismo como el sucesor natural de Cesar, lo cual, por un exceso de soberbia, daba por descontado, abrió el sobre que señalaba al sucesor y le dio lectura publica en el foro. Con enorme desconcierto y frustración personal, tuvo que leer el nombre de Cayo Octavio, el hijo adoptivo de Julio Cesar, haciendo gran esfuerzo para que la voz no le temblara, ni se percibiera el cambio en su timbre, los únicos que lo notaron y lo lamentaron profundamente fueron los múltiples seguidores de Marco Antonio, que ya se creían igual y junto con él, ungido por el destino.

Capitulo V.- El Imperio. (27 a.C. – 476 d.C.)

Cayo Julio Cesar Octavio Augusto. (63 a.C.-14 d.C.) Primer emperador romano. (27 a. C. – 14 d. C.)

Octavio tenía 20 años y medio cuando muere Cesar, se encontraba en Iliria al frente de las legiones romanas cerca de Macedonia, en los que habían sido los dominios del rey Pirro, a donde es llamado por el cónsul Marco Antonio, para informarle que por disposición de Julio Cesar, él seria su heredero y sucesor, se dice que cuando llegó Octavio a Roma, Marco Antonio lo trató con un cierto dejo de desprecio, Octavio permaneció tranquilo. Objetiva y fríamente hace un análisis de su nueva situación, y empieza a tomar medidas juiciosas, bien vistas por todos excepto por Marco Antonio. Le sirvieron mucho las enseñanzas de Cesar, sobre todo cuando lo acompaño en la batalla de Munda en Hispania (que se dio probablemente entre Córdoba y Carmona) y en las múltiples ocasiones que convivió con su padre adoptivo, quien sin él saberlo, ya lo estaba preparando para la sucesión y para el imperio.

Al principio Marco Antonio un guerrero soberbio, engreído y acomplejado, con aires de grandeza, lejos de mostrarse con él, ya no digamos condescendiente, ni siquiera cooperativo, trata por todos los medios de hacerlo a un lado y reclama para él la dictadura sin conseguirlo, por lo que la abroga para impedir que recaiga en Octavio. Entonces le otorga a Lepido el “Gran Pontificado”, que simbólicamente había pertenecido a Julio Cesar, ante la falta legal del titulo de emperador, aunque eso y nada eran lo mismo. Esto no hubiera sido así en Octavio, cuando menos simbólicamente, quien debido a esta medida no pudo recibir de inmediato la herencia sucesoria de su padre adoptivo. Marco Antonio trata de adjudicarse entonces la gubernatura de las Galias incluyendo la Galia cisalpina. Inventa un complot atribuible a Octavio, en su contra, lo que no puede probar ni justificar por lo que se rebela en contra de Octavio. En seguida éste, apoyado por los cónsules y con las legiones traídas de Iliria actúa de inmediato y enfrenta a Marco Antonio con la alianza decidida de todas estas tropas, suben hasta la Galia Cisalpina y vencen a Marco Antonio en Módena, al norte de la península, derrotándolo en una cruenta batalla en la que desgraciadamente mueren los dos cónsules que acompañaban a Octavio. Y después de que Marco Antonio sobrevive y huye, el Senado nombra cónsul a Octavio.

Octavio considerando la posibilidad real de que la lucha fratricida se puede continuar indefinidamente, y que si así fuera el pueblo romano y su energía creativa se iría consumiendo; concibe y propone una verdadera alianza legal con las partes potencialmente conflictivas y todavía poderosas. En esta condición convoca a Marco Antonio y a Lepido y en el año 43, para, que mediante la ley Titia, establezcan una magistratura extraordinaria de duración quinquenal que depositaba el poder en las tres personas: Octavio, Marco Antonio, (quien se casa con la hermana de Octavio) y Lepido quien había sido el jefe de la caballería de Julio Cesar, (cada uno ostentaba el titulo de: triunviro Rei Publicae Constitutuendae) repartiéndose entonces administrativamente, territorios y ejércitos. El triunvirato de facto en el que había participado su padre, inspira y alienta esta nueva forma de gobierno, pero ahora cuidando que el aspecto legal se diera. De esta manera, se establecía el conveniente armisticio entre ellos para terminar con la guerra civil, actuando de manera coordinada y por consenso, por lo que de inmediato pactaron el castigo para los asesinos de Cesar.

En el 42 vuelve el terror y reaparecen las listas de los proscritos, esto armado y urdido, más que nadie por Marco Antonio y su sed de venganza. Caen infinidad de senadores e incluso Cicerón es sacrificado el 7 de Diciembre del 43, aunque algunos historiadores aducen confusión, lo cierto es que Marco Antonio nunca le perdonó a Cicerón las filipicas en su contra a través de 14 piezas, obras maestras de oratoria que exhibían en su exacta dimensión.

Plutarco, asegura que fueron 200 notables los proscritos pasados por las armas y que el caso de Cicerón fue el que mas controversia causó entre los triunviros, finalmente cada uno cede y sacrifica una pieza clave. “La composición fue de esta manera: Cesar hizo el sacrificio de Cicerón, Lepido el de su hermano Paulo, y Antonio el de Lucrecio Cesar, que era su tío por parte de madre. Hasta este punto la ira y el furor les hizo perder la razón, no dejando duda de que el hombre es la más cruel de todas las fieras, cuando a las pasiones se une el poder”[34]. Por otro lado los verdaderos culpables y sujetos de la venganza de Roma, Bruto y Casio son derrotados en Macedonia por Marco Antonio y Octavio, en dos batallas sucesivas. Dándose por vencidos se suicidan en el año 42 a.C.

Marco Antonio, gran conocedor de las provincias se reservó los antiguos territorios helenísticos, Octavio, Italia y occidente y Lepido de acuerdo con Marco Antonio, dominaba las Galias y África. Posteriormente, Lepido cansado y tal vez hastiado, es retirado por Octavio después de la reconquista de Sicilia, a la que Lepido se había opuesto, se le quita el titulo de triunviro y el gran pontificado y se le destierra a Circeos. Ahora Solo quedan Marco Antonio y Octavio.

Con gran independencia, empieza a actuar Marco Antonio, emprende conquistas de otros pueblos como Armenia y lo celebra con aires de emperador en Alejandría, con Cleopatra a la cual hace su amante substituyendo así a Cesar, (cuando menos en esta forma). Se fortalece considerablemente y su mira es recobrar o mejor, dicho someter a Roma. Pareciera ser que Egipto, Alejandría, la magia de su grandeza pasada y la libido que provocaba la atracción sensual de Cleopatra, ejercían en él un efecto hipnótico, que por poco acaba con Cesar y ahora tenía completamente envuelto a Marco Antonio. Una parte de la clase dirigente y senadores que Marco Antonio había favorecido y posicionado, toman partido y se van con él. Octavio para sus adentros agradece infinitamente esto ultimo a los dioses e inteligentemente traza su plan y prepara el camino, emprendiendo una campaña para exhibir a Marco Antonio con todos sus vicios, quimeras y traiciones hacia Roma.

Octavio, astutamente, no le declara la guerra a él, se la declara a Cleopatra como reina de Egipto. Marco Antonio envalentonado, toma la iniciativa y se dirige a Roma con una importante flota invasora, tal vez con el objetivo de desembarcar en Brindísi, pero Agripa el lugarteniente y amigo leal e incondicional de Octavio, lo intercepta en las costas de Epiro, en Actium, en donde se da una definitiva batalla naval saliendo derrotado Marco Antonio, quien emprende la retirada y es perseguido y derrotado en forma terminal por la flota de Octavio al mando de del General Marco Vipsanio Agripa. Mas tarde en Alejandría él y Cleopatra se quitan la vida.

Permanecía pendiente el estatus de Octavio, ya que la herencia de Cesar había quedado en suspenso por la guerra civil y hasta ahora sólo era cónsul, ya que Marco Antonio había desaparecido la dictadura y por lo tanto no se debía ni se podía suprimir también el consulado, aunque de hecho la república estuviera agonizante de una enfermedad terminal; la obsolescencia. Aun así, era deseable y necesario que se diera la debida transición al nuevo estadio. Por lo tanto se debería ahora buscar interpretar la intención de Julio Cesar y como cumplirla, respondiendo con algo que reuniera todos los antecedentes jurídicos y culturales para la nueva investidura y que al mismo tiempo fuera nuevo y congruente con la dignidad de quien de ahora en adelante gobernaría a Roma, de acuerdo a su nueva circunstancia y con una amplia visión a futuro.

En apariencia, y yo pienso que solo en apariencia, su situación personal con relación a su investidura, a Octavio no le preocupaba. A tal grado que a principios del año 27 a.C. en Enero 13, Octavio decidió renunciar a cualquier titulo y por lo tanto, le comunicó al Senado que entregaba a éste y al pueblo, el Estado romano. Esto, legalmente lo podía hacer porque se le había reconocido el praenomen imperatur y la dignidad de princeps santu, y el “Gran Pontificado”, de tal manera que no era un simple cónsul el que estaba entregando el Estado romano. Fue algo de improviso que sorprendió grandemente al Senado, era una situación difícil, no porque no quisieran algunos senadores hacer a un lado a Octavio, sino porque no existían líderes, ya no con una fuerza moral y real similar a la de Octavio, ni siquiera comparables de ninguna manera al heredero del divino Cesar, que había sido aclamado Imperator en los campos de batalla de Módena, que había terminado con la guerra civil, que seguía siendo el “héroe de mil batallas” y que en la mente de los romanos estaba, que ese, imperator, debía ser el titulo que ahora ostentase como gran líder de Roma y sus provincias. Por lo tanto el Senado políticamente no podía permitirle dimitir.

“Evidentemente, el Senado ya no era idéntico al que, en otro tiempo, se había alzado en dos ocasiones contra Cesar, pero, a pesar de la sangría de las guerras civiles, algunos representantes de las grandes familias se sentaban todavía en él y, sobre todo, en él se conservaba la tradición republicana: seguía siendo entre los senadores donde se reclutaban a los gobernadores de las provincias, y los padres continuaban reuniéndose para conocer, bajo la presidencia del imperator cónsul, acerca de los asuntos que él tenia a bien someterles.”[35]

La renuncia de Octavio, el 13 de enero del 27 a.C. reunió de inmediato y en forma permanente al Senado, que viendo por el bien del Estado resolvió en tres días otorgar a Octavio un nuevo titulo, el de “Augusto” que en griego significa: “aquel que es sagrado por designación divina” y proviene de una palabra que tiene su origen en las lenguas indo-europeas y en el latín que significa “el que es digno de admiración y respeto”, del latín augustus y del indo-europeo aug que significa “aumentar”, en síntesis “el magnifico”. El senado le concedió honores y potestades; algunos formales como los ramos de laurel adornando la entrada de su casa, o el escudo de oro clocado en la curia Julia como restaurador del Estado romano; para un decenio se le dio el imperium militare exclusivo, ilimitado e infinito; y el imperium proconsular. Todo esto le permitió al futuro princeps construir nuevas bases jurídicas. Y trajo como consecuencia la reforma constitucional del 23 a.C. que en realidad fue una nueva constitución hecha a la medida del nuevo concepto de Princeps y del paso del Estado nacional al Estado imperial sin desechar lo fundamental y esencial de la antigua constitución y legislaciones que no se opusieran a las nuevas formas.

Octavio Augustus, inició el Imperio, previsto por su padre adoptivo y transformo la ciudad de Roma. Mucho ayudó el que grandes personalidades de la cultura fueran contemporáneas del emperador como, Horacio, Virgilio, Ovidio, tito Livio y Vitrubio entre muchos otros. Pero sobre todo su pensamiento sobre el deber ser de la grandeza de Roma en todos sentidos, acordémonos del trabajo encomendado a Virgilio y a Tito Livio, con instrucciones precisas para encontrar en el remoto pasado mitológico la justificación a la grandeza de Roma y su predestinación de conquista y dominio. Quedaba así, sobradamente de manifiesto su responsabilidad y capacidad de respuesta a una circunstancia histórica que él mismo contribuyo a que se diera.

Augusto una vez proclamado emperador decidió ir a vivir en el Palatino y a partir de aquí la mayoría de los emperadores romanos tuvieron su residencia en este lugar. Desde el palacio del emperador se podían observar las carreras de cuadrigas en el circo máximo y se tenia una esplendida vista del valle comprendido entre el Palatino, el Aventino y el Tíber. Más tarde el emperador Domiciano utilizando la casa de augusto construye su propio palacio que por esta razón se llamo “Domus Augustana”. Del nombre de palatino se deriva la palabra latina palatium y a partir de esto se denomina como “palacio” a la residencia de los reyes en todo el mundo y en la mayoría de los idiomas europeos mas usados. Estos hechos y circunstancias fueron los reactivos para el inicio de la nueva etapa en la historia de Roma, Augusto continúo con nuevos bríos la tarea que casi 500 años antes había iniciado Servio Tulio, con la construcción de los edificios públicos y templos que ahora se multiplicaban en vistosos y elegantes mármoles.

Hacía algunos años que Marcus Vitruvio Pollio había escrito y publicado sus diez libros sobre arquitectura e ingeniería, “ De architectura” que era el compendio, el tratado mas completo de lo que hasta entonces se conocía en materia de arquitectura e ingeniería y sus procesos constructivos desde la arquitectura egipcia y griega, incluso las ultimas innovaciones que Roma había aportado hasta la fecha, como el arco de medio punto, la bóveda, y la cúpula traída de la cultura etrusca, además de toda la ingeniería hidráulica y sanitaria así como las grandes vías de comunicación. Indudablemente la obra de Vitrubio debió haber sido un gran instrumento y un valioso apoyo técnico-cultural para la obra del primer Augustus.

Los mármoles proliferaron con gran esplendor en la arquitectura y el urbanismo, a tal grado que hay quien le atribuye al emperador la jactancia de que él “recibió la ciudad de ladrillo y la iba a dejar de mármol”. Efectivamente la ciudad estaba construida en ese entonces, con excepción de sus principales templos y algunos edificios públicos: sustancialmente de concreto y de ladrillo para lo cual usaban una loseta de barro cocido de entre 30 o 25 Cm. De largo por 12.5 de ancho por 3 Cm. de espesor que todavía se pueden observar por medio de grandes fajas de amarre en los vestigios de la Roma antigua, incluso también en sus provincias. Anteriormente las construcciones en el palatino habían sido de barro y piedra con muros de aprox. 60 Cm. De espesor terminados en el exterior con una especie de mosaico de barro semi cocido de 4 por 4 Cm. y dispuestos en forma diagonal. Como sabemos las primeras construcciones, las iniciales fueron en forma de Cabañas.

Lo que no se puede negar, es que en tiempos de Octavio el desarrollo se dio en todos los ordenes, enmarcado al final de su mandato, en lo que se dio en llamar la “pax Augusta”, además del funcionamiento armónico y ordenado de todas las provincias, se le dio gran importancia a la agricultura que proveía “el pan” para el imperio, con una estrategia muy parecida a lo que se da actualmente en la comunidad económica europea, ahora Unión Europea, controlando y estimulando la producción en cada provincia de acuerdo a lo que era su vocación, incluyendo una política de subsidios en donde fuera necesario. Se le dio gran importancia a la moral pública, emitiéndose la ley suntuaria y de casamiento, (lex Iulia de maritandis ordinibus y la lex Iulia de adulteriis) con el fortalecimiento consiguiente de la institución de la familia, como piedra angular de la cultura Romana y latina, sin embargo, hay que reconocer que en el futuro la práctica generalizada del divorcio y el comportamiento muchas veces libertino de algunos miembros de la familia real, mediatizaban esta acción. Y hay que reconocer también, que la concepción de la familia dinástica y la concepción de la familia como tal, eran un tanto cuanto diferentes.

Para la seguridad del emperador se instituyeron las guardias pretorianas, que habían iniciado muchos años antes como las guardias de los primeros pretores, posteriormente pasaron a ser conocidas como las guardias de los grandes comandantes guerreros romanos. Augusto las instituye bajo el mando de un Prefecto Pretoriano dependiente del emperador, con nueve cohortes de 500 soldados cada una que eran las únicas tropas permanentes que podían estar en Roma o en sus cercanías. Si bien en un principio responderían al propósito de Augusto, en el futuro serian contraproducentes, adquirirían un poder político desproporcionado y jugarían un papel increíblemente negativo, sobre todo para el emperador en turno y para el imperio mismo. No pasarían mas de 50 años para comprobar lo anterior.

Augustus, para conocimiento en la posteridad escribió la Res Gestae dejando testimonio de su gestión al frente del Estado romano. Pensó con detenimiento y previsión en su sucesión, pero por azares del destino todos los elegidos por él, mueren antes que el emperador: Marcelo su querido sobrino y yerno, Druso su hijastro, Agripa su amigo y compañero, eficaz lugarteniente y querido yerno y también mueren Lucio y Cayo sus nietos. Por lo que al final, sin mas opciones, designa a Tiberio, su hijastro también, y ahora su hijo adoptivo, hermano de Druso, ambos hijos de Livia su tercer esposa. Al morir Agripa, el emperador hace que Tiberio disuelva su feliz matrimonio con Vipsania hija de Agripa, se tiene que casar ahora con la viuda de Agripa, Julia la hija de Augusto. Tiberio, como Julio Cesar, después de esto se fue a estudiar filosofía a Rodas, aunque hay que reconocer que Tiberio, finalmente no desobedeció al emperador. En esta forma a la muerte de los nietos de Augusto Lucio y Cayo, Tiberio su hijo adoptivo ocupará el trono sucesorio como el segundo emperador, de acuerdo a como lo había previsto Octavio, cuando muere a los 76 años.

Nacimiento de Cristo.

Siendo Todavía emperador Octavio Augustus, se da el nacimiento de Jesucristo en Belén, según el evangelio de Lucas: “En aquel tiempo apareció un edicto del César Augusto, para que se hiciera el censo de toda la tierra. 2 Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino era gobernador de Siria. 3 Y todos iban a hacerse empadronar, cada uno a su ciudad. 4 Subió también José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Betlelhem, porque él era del linaje de la casa de David, 5 para hacerse inscribir con María su esposa, que estaba en cinta.”[36]

Con el nacimiento de Jesucristo y posteriormente con su ejemplo de vida, sacrificio en la cruz y doctrina de salvación eterna, surgida en Judea, pero no exclusivamente para los judíos, sino para todo el mundo incluyéndolos a estos y a ellos mismos como romanos en forma ecuménica; sin importar raza, o color, credo o posición económica, esclavos o libertos, justos o pecadores. Precisamente por su naturaleza ecuménica el centro de la religión cristiana y de su incipiente ecclesia, se trasladará más tarde a Roma, centro ecuménico del mundo, en donde con el tiempo y después de múltiples vicisitudes y persecuciones, vendría, ya en el ocaso del imperio, a tener un papel de trascendente relevancia junto con el imperio mismo y el Estado romano. Lo cual analizaremos en su oportunidad.

Desde el nacimiento del imperio y con la nueva concepción de gobierno central con un núcleo básico: la ciudad de Roma, ampliado este núcleo central a la misma península itálica, por un lado y por el otro, todas las provincias de oriente y occidente incluidos en estas el norte y el sur; se dio desde el principio en el imperio una marcada división regional distintiva en cuanto a cultura y conocimiento se refiere; una división entre el oriente culto y el occidente si no bárbaro, sí con un grado cultural notablemente inferior con respecto a el oriente helenístico; lo que aunado al potencial económico por la importancia de su comercio exterior, de gran relevancia en la parte oriental; tuvo como consecuencia que al final el imperio se dividiera, más que nada por causas administrativas y de poca visión de los gobernantes de ese tiempo. Y esta división llegase a ser determinante en cuanto a la trascendencia y prevalencia en el tiempo, de cada una de las partes.

Tiberio Julio Cesar. (42 a.C.-37d.C.) (Emperador del 14 al 37d.C.)

Segundo emperador del imperio romano. Era un hombre culto cuyo origen procede de la familia Claudia, de gran lealtad a su padre adoptivo el emperador. También se distinguió por ser un buen administrador y un guerrero digno de Roma, líder de los ejércitos a los cuales imponía una férrea disciplina, recibió “los honores del triunfo”, el más alto reconocimiento por la victoria a un comandante romano, por sus triunfos y campañas contra los germanos. El mar de galilea recibió el nombre de “Tiberiades” en su honor, por decisión de Herodes Antipas, a quien Pilatos enviara ante su presencia a Jesús, por ser Galilea su jurisdicción; hijo de Herodes el grande quien ordenó la matanza de los inocentes. Herodes Antipas se había casado con Herodias que había sido mujer de su hermano (Herodes Filipo) lo cual fue duramente criticado por Juan el bautista, a quien como sabemos, en el 29, esto le costo la vida. Con Tiberio se inicia la llamada dinastía Julia-Claudia.

Tiberio, en el 22 construye su palacio imperial edificado en el monte palatino (Domus Tiberiana), pero la corte se pervertía y su situación personal se había complicado, al haber tenido que dejar a Vipsania hija de Agripa y casarse con julia la viuda de este e hija del emperador Augusto, mujer de cierta liviandad a quien hubo de acusarse por adulterio, siendo repudiada por el emperador. Todo esto pesó demasiado en el ánimo del Tiberio que ya enfermo y hastiado de ese entorno viciado, al final se retira a Capri, lo cual denota que no tenía mal gusto. Pero dejo Roma al “cuidado” de Seyano, el prefecto de los pretorianos de palacio, quien resulto ser un traidor, al que hubo que ejecutar en conjunto con todos sus allegados y parientes, para el regocijo del Senado que ya no aguantaba sus arbitrariedades. No se sabe si el emperador murió de un infarto o lo asfixiaron.

Cayo Julio Cesar Calígula. (37-41 d.C.) Tercer emperador por menos de 4 años (37-41d.C.)

Tiberio adopta como nieto a Cayo Julio Cesar Calígula, hijo de Julio Cesar Germánico y de Agripina la mayor, nacido en Anzio. “Calígula” significaba el diminutivo de zapato militar, por lo pequeño de sus calzas guerreras y este era el sobrenombre popular que recibió el emperador. Tiberio al final había decidido dejar dos posibles sucesores; a Calígula y a su sobrino Tiberio Gemelo, Calígula se las arreglo para que el senado optara por él y adopta a Tiberio Gemelo y ordena su asesinato. Aun así en el principio de su gestión se distinguió como un buen gobernante, juicioso en las decisiones administrativas y bien organizado, sin embargo y tal vez debido a una enfermedad, probablemente la sífilis, su personalidad sufrió un cambio radical se transformo en cruel, déspota, derrochador y extravagante, su demencia llego a tal grado de nombrar cónsul a su caballo. Se evidencio aquí patéticamente la inconveniencia de que el emperador fuera absoluto y por supuesto inamovible, teniendo al Senado bajo su dominio total, habiéndose llegado a extremos tan aberrantes, como el que su misma guardia pretoriana decidiera eliminarlo y así lo hizo. Aquí, desgraciadamente se establece un precedente que de hecho da a los pretorianos un poder inmenso que después ejercerían sistemáticamente con graves consecuencias para la salud política del imperio. Aunque por otro lado y viendo la parte positiva, no sabemos que hubiera pasado si no intervienen drásticamente los pretorianos, ya que la apatía del Senado, su la tardanza en tomar decisiones y su debilidad eran patéticas.

Tiberio Claudio Cesar Augusto Germánico, Claudio I (10 a.C.-54 d.C.) cuarto Emperador. (41-54 d.C.)

Claudio era hijo de Druso el germánico y hermano de Tiberio, Calígula lo había nombrado cónsul y se dice que cuando la guardia pretoriana decidió matar a su jefe Calígula, Claudio su tío, se encontraba en el palacio imperial y se ocultó tras un cortinaje, la guardia al darse cuenta de su presencia habló con él y lo nombraron el Cesar, en substitución de su sobrino, lo cual simplemente informaron a un Senado totalmente dócil y temeroso. Esto nos puede dar una idea, primero; del clima de desgobierno y arbitrariedades inaguantables que había propiciado el propio emperador Calígula en los últimos años, segundo; la enorme fuerza que asumía la guardia pretoriana quitando y poniendo emperadores y tercero; el pobre papel que jugaría el Senado durante varias épocas del imperio.

Con excepción del periodo en que la tercera esposa de Claudio, Messalina; por causas de una conspiración en su contra, asumió arbitraria y momentáneamente el poder, propiciando grandes injusticias y extorsiones, por lo que mas tarde el propio emperador ordenó su ejecución privando de la herencia sucesoria a su hijo Germánico; el gobierno de Claudio puede considerarse bueno, con acciones inteligentes de excelente administración. Claudio logró una gran expansión del imperio; se consolidó en las Galias; se distinguió en la conquista de la isla Britania, con la fundación de Londinium en el 43 d.C., lo que después seria Londres; actuó con exito en Judea. Tracia y la conquista y anexión de Mauritania en el noroeste de África, se transformaron en provincias romanas, incluido el territorio de Alemania al que se le dio la dominación de Germania, en donde funda la ciudad de Colonia y le pone nombre, en honor a su cuarta esposa Agripina la menor, “ Colonia Claudia Ara Agripinensis” (actual Colonia en Alemania), construyó mediante una gran inversión, el acueducto “claudiano”, en realidad era la terminación del gran acueducto iniciado por Calígula para traer el agua a Roma desde mas de 60 Km. de distancia,. Acentuó todavía más el poder central del emperador y del imperio. Todo iba muy bien hasta que al final adoptó como su sucesor a Nerón, hijo de Agripina su esposa y por intercesión de ésta. Este fue un error craso por muchos motivos, entre otros se dice que su mujer Agripina la menor, una vez logrado su propósito y para acelerar la transmisión del poder a su hijo; acabó con la vida del emperador Claudio envenenándolo con setas venenosas.

Julio Cesar Nerón Claudio (37-68 d.C.) quinto emperador romano. (54-68 d.C.)

A los 16 años después de haber sido adoptado por el emperador Claudio, para ser designado como su sucesor; Nerón, cuyo nombre en sabino significa “hombre fuerte”, asume el gobierno del Imperio y como una de las primeras medidas hace asesinar a Germánico de 14 años, hijo de Claudio y de Mesalina, para eliminar la amenaza de un posible candidato al trono, aunque ya Claudio había eliminado sus derechos sucesorios, pero alguna influencia debieron haber tenido los “maternales consejos”.

La de éste quinto emperador romano fue una personalidad compleja; por una parte tuvo la influencia de un excelente preceptor que su madre le supo allegar, el filosofo neo-estoicista y gran pensador romano, Lucio Ánneo Séneca originario de Iberia, que influyó grande y positivamente en los primeros de los 14 años que duró su gobierno. Y por la otra él mismo fue el producto de la sobre protección obsesiva de la madre: un jovenzuelo engreído y licencioso, que tal vez, como su pariente Calígula, también pudo haber padecido la sífilis y los estragos mentales que esta enfermedad suele propiciar; por el comportamiento desquiciado que tuvo al final.

Nerón pensaba que todo el mundo giraba o debía de girar a su alrededor, y haciendo honor a su nombre, se creía también un fuerte contendiente en las carreras de cuadrigas, incluso se atrevió a competir en el circo como auriga, por supuesto en carreras arregladas, y no tenia empacho en presentarse en el teatro como tenor, para escándalo del Senado y la nobleza, pero además se creía compositor musical y poeta y no conforme con todo esto y dado que estaba en la cúspide del mundo, pensó que tal vez, algo de divino debería de tener y si no, ¿como había llegado al pináculo del Imperio?. Y por lo tanto; se autoproclamo y erigió en Dios.

Un año antes de ser emperador y para que su madre lograra que el emperador Claudio le diera “el beneplácito” se había casado con Octavia la Hija de éste, una vez logrado su propósito, la repudió para casarse con su amante Popea, a lo que Agripina se opuso enérgicamente. Aunque en un principio, Nerón le dio a su madre un lugar privilegiado y preponderante incluso en los asuntos del Estado, al final, cansado, ya no soportaba sus interferencias y en el año 59 después de varios intentos fallidos por eliminarla, acuso a su madre de conspiración en su contra y mandó algunos de sus guardias pretorianos para que la asesinaran, eliminando así de raíz el problema y la molestia que representaba quien se oponía a sus afanes concupiscentes y a su hedonismo cirenaico; su “querida” madre. Se dice que Nerón pensaba y así lo comunicaba a sus muy íntimos, que las dos únicas cosas buenas que había hecho su madre, fueron: a él mismo y el envenenamiento del Emperador Claudio. Ya para estas alturas el emperador actuaba como demente. Tal vez las sátiras que mas tarde publicaría Juvenal sobre la relajación de las costumbres, debieron de tener cierta inspiración en el comportamiento propiciado por el propio emperador.

El gran incendio de Roma que tuvo lugar en el 64, se inicio cercano al circo máximo y se propagó por las antiguas edificaciones de madera en las riberas del Tíber, tal vez fue un fuego fortuito, pero alimentado por un viento pertinaz no tardó en propagarse generalizadamente. La historia registra por otro lado, que el incendio, sirvió para revisar los reglamentos de construcción y de los sistemas contra incendios además de el estado de las edificaciones viejas y peligrosas que fueron reconstruidas en piedra, lo que de cualquier manera no pudo evitar 15 años mas tarde un segundo incendio. Por los hechos como se dieron, difícilmente este incendio puede atribuirse a la mente desquiciada de Nerón, sin embargo el pueblo que lo consideraba capaz de los peores excesos, se lo atribuyó al emperador e inventó una serie de fantasías al respecto, por lo que éste no tuvo mas remedio que buscar un “chivo expiatorio”. Se propuso buscar “culpables” y los encontró en el nuevo grupo religioso nacido en Judea y que había llevado la doctrina de Cristo a Roma, en donde ya se habían arraigado sus principales guías y sus adeptos crecían día con día. Por lo tanto los seguidores de Cristo, cargaron con la culpa de algo que, por supuesto, no habían hecho. Tres años mas tarde y dentro de esta persecución de los cristianos se da el martirio y sacrificio de Pedro y Pablo en Roma. En esta forma en Roma estaría para siempre el sepulcro de los dos principales apóstoles del cristianismo.

Como parte de la reconstrucción de Roma por el incendio, se construye el Domus Aurea un palacio de dimensiones extraordinarias. Nerón en el 67 se traslada a Grecia para cantar en los Juegos Olímpicos y dar un recital de canto en Olimpia, y de pasada inaugura los trabajos de construcción del canal de Corinto para evitar rodear el Peloponeso. El Senado romano, cansado de los excesos y extravagancias del emperador y ante la crisis provocada por la falta de atención a las sublevaciones en Hispania y las Galias, apoyándose en los pretorianos y las legiones, y de acuerdo con estos, lo declara enemigo público. Ante este hecho, el emperador huye atemorizado, y desesperado se suicida a los 31 años, dando fin a la primera dinastía del imperio: la dinastía Julia-Claudia.

Galba (06-69 d.C.) sexto emperador (69)

Puesto de acuerdo con las legiones y los pretorianos es impuesto Galba al Senado como sexto Cesar, sin embargo una vez en el poder quiere olvidarse de las compensaciones prometidas a los militares y estos, particularmente la guardia pretoriana, lo asesinan. Era el año, 69, “Año llamado de los cuatro emperadores: Galba Otón Vitelio y Vespasiano. —15-I. Otón 37 años 7º emperador romano—16-IV-69 (3 meses). Antiguo favorito de Nerón, primer marido de la emperatriz Popea. Autor del golpe de Estado contra Galba, su predecesor, se suicida cuando su rival Vitelio cobra mas fuerza. ^ 16-IV. Vitelio 53 años, 8º emperador romano—22-XII-69 (8 meses). Familiarizado con la corte imperial, de Tiberio a Galba. Proclamado emperador por las legiones de Germania, no lo será realmente hasta después del suicidio de Otón, pero no puede oponerse a su rival Vespasiano y la muchedumbre le asesina. ^ Agosto. Vespasiano (Titus Flavius Vespasianus), 60 años, proclamado (9º) emperador romano por las legiones de oriente—23-VI -79 (mas de 9 años). Abandona la guerra de Judea para regresar a Roma tras la muerte de Vitelio, al que sucede. Restaura las finanzas, el orden público y la paz. Funda la dinastía Flavia—96. Tito le sucederá.”[37]

A cien años de haberse iniciado el imperio, los desmanes de los últimos emperadores y sus comportamientos licenciosos, lascivos y depravados, abusando de un poder absoluto y atropellando injustamente a todo el que se encontraban en su camino, ponían en duda y en serio cuestionamiento la eficiencia del nuevo sistema político. Había muchos, entre los senadores principalmente, que añoraban la república. Sin embargo, la organización política-administrativa republicana, ya obsoleta hacia cien años y ahora con mayor razón, por el aumento y la bastedad de los dominios de Roma; se antojaba totalmente inapropiado a la estructura de un verdadero imperio, que sí quería seguir controlando las diferentes fuerzas políticas y grupos de poder existentes e interactuantes dentro de su gran territorio; no podía perder tiempo en la toma de decisiones, era por lo tanto fundamental la figura del emperador, con todo su enorme poder central, (para bien y para mal) y con un cierto halo de divinidad, elemento religioso indispensable para infundir más que el respeto; el temor y la subordinación necesaria, aun en el caso de los mas desquiciados especímenes. Dentro de todo este estado de cosas, se hacia sentir la falta del consejo y del apoyo moral de una institución fundamental en la historia política y jurídica de Roma, que con el imperio había venido a menos: el Senado.

Tito Flavio Vespasiano. (9-69) noveno emperador romano (69-79).

“Yo soy yo y mi circunstancia” bien decía Ortega y Gasset gran pensador y filosofo español de principios del siglo XX. Y no cabe duda que fue la circunstancia, además de la recia personalidad de Vespasiano la que proyectó al más alto nivel el poder en Roma. Después de dejar a su hijo Tito al frente de los ejércitos de Judea regresa a Roma, vence a Vitelio y asume la cabeza del imperio. Vespasiano pone orden y mandando un claro mensaje a todas las provincias para que estuvieran seguras de que no toleraría desmanes, indisciplinas ni deslealtades. Una de las primeras medidas fue la reivindicación del Senado, devolviéndole su jerarquía y poder de validación de los actos del emperador. En esta forma Vespasiano no perdía poder, pero acrecentaba su autoridad moral, ahora emanada, además de Dios, del pueblo y para beneficio de éste. Tito Flavio Vespasiano, renunció al lujo y a la ostentación, siguiendo un régimen de austeridad y disciplina acorde con la filosofía del neoestoicismo, lo cual fue bien visto por el pueblo sobre todo comparándolo con el comportamiento de los pasados cesares totalmente desprestigiados.

Reemprendió con nuevos bríos y “mano dura” diversas campañas en todos los rincones del imperio a fin de acabar con levantamientos, sublevaciones, y guerras civiles en las provincias, provocadas en cierta medida por el desgobierno existente en Roma, o para terminar y consolidar conquistas. En esta forma y de inmediato enfrenta la sublevación de los germanos bátavos entre el 69 y 70. Y ante su eventual ungimiento como emperador, Tito su hijo emprende una agresión despiadada contra Judea, toma Jerusalén y aunque este no era su propósito, destruye el II Templo de Salomón en el año 70, que había sido reconstruido por Herodes y saquea sus tesoros sagrados, dando muerte a más de un millón de judíos. En el 74 toman Masada después de una resistencia heroica, suicidándose los sitiados antes de claudicar.

También en el año 74 se consolida el orden en Hispania y la conquista de Britania es terminada por el gobernador de la provincia, Cneo Julio Agrícola, quien recibe el apoyo necesario del emperador. Refuerza el Senado con nuevos miembros de su confianza. “A diferencia de sus predecesores ocupa el consulado durante casi todo el periodo de reinado y es el primer emperador que utiliza el cargo de censor como instrumento para renovar el Senado, introduciendo a itálicos y a occidentales procedentes de la clase ecuestre. Las amplias concesiones a la ciudadanía, el gran impulso a la colonización y la cuidada administración de las provincias; testifican el peso que en estos años asume la realidad provincial en el imperio. Aun favoreciendo a los caballeros frente a los libertos y reduciendo drásticamente el despilfarro; Vespasiano promueve una serie de obras y de gasto a favor de la plebe urbana.”[38] En el año 75 inicia la construcción de una obra colosal, el Anfiteatro Flavio, mejor conocido como “el Coliseo romano”.

Después de haber asociado a su hijo Tito conjuntamente con él, con plenos poderes en un claro intento, para designar a su sucesor, logra sin embargo iniciar su propia dinastía. El emperador Vespasiano muere enfermo, pero se dice que de pie, lo que le sucede al tratar de incorporarse en su lecho de muerte para ser congruente con sus convicciones como lo fue durante toda su vida. Con Vespasiano resurgía la esencia del imperio y del deber ser del emperador, tal y como lo había concebido Cayo Julio Cesar, aunque por lo pronto esto se daba como un chispazo, un presagio de lo que vendría, de tal manera que se podría asegurar, sin lugar a duda, que su dinastía serviría de transición hacia la mejor época de Roma.

Tito Flavio Vespasiano. (39-81) décimo emperador Romano. (79-81)

Sus críticos, exagerando, decían que fue una bendición la brevedad de su reinado, tal vez por lo fiero de su actuación en Judea. En realidad no hay suficientes hechos que permitan asegurar lo anterior o valorar su actuación como emperador. Sus antecedentes por la guerra contra los judíos eran fatales como hombre cruel, pero nunca como “las estrellas” Calígula y Nerón. Durante su mandato ocurren varias catástrofes y desgracias de dimensiones colosales, ciertamente incontrolables algunas de ellas, que ponen a prueba su capacidad ejecutiva como emperador. Se da la erupción del Vesubio, con la consiguiente destrucción de las ciudades de Pompeya y Herculano, (Las ruinas de Pompeya han resultado una fuente de información de gran valor científico para la reconstrucción y conocimiento de la cultura antigua de Roma). Se dio también la peste en la ciudad de Roma y un segundo incendio en la misma ciudad. Ante todos estos siniestros, se mostró magnánimo y proporcionó auxilio de inmediato al pueblo afectado, de hecho muere en ese tiempo de una enfermedad no especificada, pero una hipótesis probable es que fue contagiado con la misma peste.

El X emperador, en términos generales siguió los lineamientos dejados por su padre. Sin embargo, cuando en el año 80 inauguró el anfiteatro Flavio (el coliseo), se rompió la austeridad y hubo un verdadero derroche. Se dice que los festejos duraron 100 días, durante los cuales el pueblo de Roma y gente venida de todas las provincias del imperio (Europa, Asia menor y norte de África) atestaron continuamente el Coliseo, en donde, según los historiadores de la época, se sacrificaron 5,000 bestias entre diferentes animales (leones, elefantes, hipopótamos, tigres de bengala etc.) traídos de diversas partes de las provincias y de más allá. En vidas humanas hubo 2,000 personas sacrificadas entre gladiadores y gente atacada por las bestias, que murieron para el esparcimiento y diversión de la plebe y de la aristocracia.

Por otro lado hay que reconocer que la obra del coliseo iniciada por su padre, era verdaderamente magnifica, concebida por una mente que pensaba verdaderamente en grande y pretendía con esto beneficiar al pueblo, un portento de arquitectura e ingeniería, para su tiempo, con los mas sofisticados mecanismos para el espectáculo, a base de elevadores para cambiar los escenarios en la arena y subir a las bestias, sistemas únicos en su genero. Construida de mármol travertino, con una capacidad de 50,000 espectadores y toldos (velarium) que eran izados desde el exterior para proteger a los espectadores del sol de verano. Era conocido como el Anfiteatro Flavio, el nombre de Coliseo es muy probable que se haya derivado del nombre del lugar en donde fue edificado, el lugar se llamaba “Collis Isaeum”. Otras versiones atribuyen el nombre de coliseo a una estatua colosal de Nerón “Colossus Neronis” recubierta de lámina de oro, que había sido colocada enfrente de donde sería construido el Anfiteatro Flavio.

No es difícil que la misma insalubridad que ayudo a desencadenar la peste que mato en Roma al segundo de la dinastía de los Flavio; haya tenido su origen en la obra cumbre de Tarquino el soberbio; “la cloaca máxima”, que junto con el resto de cloacas que con el tiempo se habían venido acumulando y que servían para canalizar en Roma buena parte de los desechos e inmundicias, los cuales iban a desembocar en el Tíver, al sur de la isla tiberina y un poco al sur también de donde hoy se encuentra el puente palatino, en ese tiempo solo existía población dentro de las siete colinas. Sin embargo 570 años después de haber sido construida la cloaca máxima, en la época de los Flavios, aguas abajo del Tíver al sur de la isla existían infinidad de zonas muy pobladas que seguramente fueron afectadas.

Tito Flavio Domiciano. (51-96) décimo primer emperador romano (81-96). Tercero y último de la dinastía.

Domiciano se autonombro censor perpetuo en un claro intento por volver a dominar al Senado y cada año se autonombraba cónsul. Como sus Antecesores Calígula y Nerón, al final su reinado se convierte en una tiranía despótica y absoluta, inaugurando un periodo de terror, agresiones y arbitrariedades insoportables. Llegó a extremos parecidos a los de Nerón al hacerse llamar “Dominus et Deus”. Renueva la costumbre bárbara de enterrar en vida a las vestales que habían roto el voto de castidad, uno de los mas famosos ejemplos fue el de la vestal Cornelia, que al haber perdido la virginidad es sepultada viva.

En tiempos de Domiciano el apóstol Juan, es exiliado a la isla de Patmos en el mar Egeo, en donde tendría las visiones que lo llevaron a escribir “El Apocalipsis”, probablemente en el año 95. “<<El juramento>> al emperador fue declarado obligatorio. Sin embargo, los cristianos rechazaron adorar al emperador y a los dioses del Estado, pues sólo creían en Dios que era único. Pero la negativa a participar en el culto del Estado y a compartir el pensamiento del Estado era un crimen contra el Estado (crimen lease Romanae religionis)”[39]. Por lo tanto Domiciano persigue a los cristianos y a los hebreos.

En el campo de la economía, el emperador promulga un edicto sobre las viñas prohibiendo su plantación sin el permiso de Roma y en las provincias se ordena la destrucción del 50% de las cepas, con el objeto de controlar el precio y la competencia de los vinateros, (como se hace actualmente en la Unión Europea). “Domiciano separa de Galia las dos provincias de la ribera derecha del Rhin: Germania superior y Germania inferior”.[40] Marcus Fabius Quintilianus (35-95) es contratado por el emperador encomendándole la educación de sus hijos adoptivos.

Quintiliano fue un excelente teórico de la retórica y profesor de ésta. Escribió “El Instituto de Oratoria”, obra en doce volúmenes que es un completo tratado de retórica y oratoria, con fundamentos técnicos y consejos para ser un buen orador. Uno de sus discípulos fue Plinio el joven, cónsul que en el año 100 escribiera “El Panegírico”, una apología de la obra del gran emperador Trajano. Este Plinio era hijo adoptivo y sobrino de Plinio el viejo, escritor científico romano quien murió al acercarse demasiado su barco a la erupción del Vesubio que se estaba dando en ese momento en el golfo de Nápoles, con objeto de estudiar de cerca el fenomeno cuyos vapores incandescentes acabaron con él y su tripulación.

Cansados los pretorianos del despotismo del emperador y en contubernio con su esposa deciden asesinarlo. Con Domiciano termina la dinastía Flavia y en cierta forma el largo periodo de transición hacia los mejores tiempos del imperio romano, que casi desde el termino de las épocas de Augusto y Tiberio, había degenerado en un despotismo tiránico, en parte por el pobre papel que jugaba el Senado en el gobierno del Estado y por los caprichos y arbitrariedades de emperadores dementes y egocéntricos, que pudieron hacer de las suyas porque prevalecía un régimen absolutista y despótico que lo propiciaba. De no ser porque el ejercito, en la mayor parte de los casos, jugó un papel muy profesional y disciplinado y porque en la sociedad, en todas la provincias proliferaron grandes pensadores, que influyeron con su trabajo a fortalecer una aristocracia, que no siempre compartió ni acepto los desmanes del emperador en turno y porque la institución republicana del consulado que se siguió dando y en muchos casos fue el contrapeso favorable a los desmanes de no pocos malos emperadores; si esto hubiera prevalecido, el imperio romano podría haber terminado antes del tiempo necesario para consolidar lo que fue la cultura de Roma, la cultura Latina como la conocemos.

Corrientes del Pensamiento.

Principalmente, tres grandes corrientes de pensamiento filosófico y religioso caracterizaron esta época y ayudaron a que la sociedad y el Estado romano en su conjunto prevalecieran, a pesar del desgobierno de no pocos emperadores. Aunque estas corrientes de pensamiento no eran coincidentes, si fueron complementarias en cuanto a las motivaciones de los diferentes grupos sociales y de la sociedad en general, para fortalecerse y subsistir ante el desorden del gobierno, que amenazaba con el deterioro de las instituciones del Estado. Estas corrientes de pensamiento fueron, principalmente el epicureísmo, el estoicismo y el autentico cristianismo.

En el epicureísmo, se pensaban que toda vida social esta basada en el propio interés de cada individuo y no creían que la participación en la vida publica podía contribuir a la felicidad del individuo, al contrario, recomendaban alejarse de las responsabilidades publicas lo mas posible para evitar contaminarse. Con una posición un tanto egoísta pero a fin de cuentas protectora de ellos mismos, sostenían que el individuo debe actuar en grupo y ayudar al grupo, si y solo si, se da el caso de que esto le sea provechoso al propio individuo. Consideraban a la libertad como uno de los valores supremos y la experiencia les había enseñado que en la actividad económica la acción del Estado, sobre todo absolutista, las más de las veces había resultado nociva. Aquí se apuntaba ya una cierta noción de individualismo y de pensamiento liberal del siglo XVIII.

Por su parte los estoicos, y hasta cierto punto en contra posición con el epicureísmo existente en el imperio, pensaban que cada miembro de la sociedad debe estar dispuesto en todo momento para sacrificarse por el bien del Estado. El interés individual deberá siempre estar subordinado al interés general de la sociedad. Los estoicos pensaban que cada quien debe participar y estar interesado en los asuntos públicos. El pensamiento estoico fue uno de los primeros en tener un enfoque universal de solidaridad de la raza humana.

Los cristianos tenían una visión mas sobrenatural que filosófica; la fe en que Dios es el padre de toda la raza humana y a todos los ha hecho hermanos, que los ama y les pide que igualmente se amen unos a otros. Considerándolos a todos iguales entre sí, sin importar rango, posición social, grado de conocimiento, estatus de libertad, liberto o esclavo, raza o nacionalidad, pecadores o justos. Y ha enviado a su propio hijo, al sacrificio como el Cordero de Dios que lleva los pecados del mundo, para la salvación eterna, la redención de toda la humanidad en forma universal, sin distingo. Y al mismo tiempo comunicarles el mensaje divino para enderezar el camino y comportarse como verdaderos hijos de Dios, viviendo con modestia y austeridad. Creían firmemente que “los sufrimientos terrenos no pueden compararse con la gloria por venir”. Consideraban al Estado como una institución temporal diferente y separada del reino de Dios que “no es de este mundo”, de quien proviene el verdadero poder. Y pensaban que la lealtad al Estado se puede y se debe dar, en la medida que éste, en su conjunto utilizara el poder terreno para fines lícitos y de beneficio publico.

“Recordaremos al más culto de los apologistas, Justino, que nació en Palestina y después trabajó públicamente en Roma (fue ejecutado en 165). Sabía como hacer un uso inteligente de sus argumentos en metafísica platónica (aristotélica), ética estoica y la critica helenística de los mitos para dejar en evidencia el politeísmo pagano, los mitos (historias inmorales sobre los dioses) y la idolatría (sacrificios sangrientos y la veneración de animales) como meras supersticiones, incluso como obra de demonios, y para defender a filósofos como Heráclito y Sócrates como <cristianos antes de Cristo>. El cristianismo se presento como la filosofía verdadera. Esto representó la primera síntesis filosófica y teológica de carácter universal. En su centro se hallaba el <logos> divino esa <palabra> eterna implantada en cada ser humano como la <semilla de la verdad>, que iluminó a los profetas de Israel y también a los hombres sabios de Grecia, y que finalmente tomó forma humana en Jesucristo.”[41]

En la actualidad, tanto el epicureísmo, el estoicismo, así como el cristianismo, continúan vigentes como grandes corrientes del pensamiento filosófico y religioso. En teoría; el epicureísmo se ve reflejado en las tendencias liberales y capitalistas; el estoicismo en cierta medida se identifica con lo que se ha dado en denominar pensamiento de “izquierda” y con el pensamiento socialista; el cristianismo, por su parte, desde entonces fue creciendo, hasta llegar a convertirse (desgraciadamente, dando paso al Estado confesional) en la religión oficial del imperio romano en la época de Teodosio, siendo hoy una de las grandes religiones de la humanidad, sin embargo mucho ha cambiado con relación a la doctrina original de Cristo. Ya que mediante el Estado confesional se pervirtió y durante el tiempo en no pocas ocasiones; paradójicamente la alta jerarquía de la iglesia católica se ha parecido más a los escribas y fariseos que combatían a Cristo y ha actuado como ellos. De ahí los sismas o divisiones que ha sufrido.

Capitulo VI.- Florecimiento de Roma.

Marco Coceyo Nerva (35-98 d.C.) Décimo segundo emperador Romano. (96-98)

El periodo del renacimiento del imperio romano se inicia con Nerva, quien había sido cónsul con dos emperadores, con Vespasiano y con Domiciano. Cuando este fue asesinado, el Senado apoyado por el pueblo y naturalmente por el ejército, designó a Nerva como emperador, por ser una persona recta, prudente, juiciosa y con suficiente experiencia. Con él se inicia la dinastía de los Antoninos. Nerva restituye una vez más al Senado en sus funciones tradicionales e inicia su gobierno con gran prudencia, austeridad y justicia para los más desposeídos. Desgraciadamente ya era una persona enferma, de más de sesenta años y tenía una guardia pretoriana poderosa y arbitraria contra la que también tenía que luchar en primera instancia. Dicen que no hay mal que por bien no venga y en estas circunstancia el anciano y enfermo emperador adoptó en el año 97 como su hijo a un hombre excepcional, a Marco Ulpio Trajano, Joven y valeroso general romano de origen ibérico, que estaba al frente de las legiones en Germania como gobernador de la Germania superior, preparándolo para la sucesión, por lo que en los últimos meses del gobierno de Nerva, lo hicieron conjuntamente padre he hijo. El emperador muere en el 98.

Marcus Ulpius Trajanus (53-117) Décimo tercer emperador de Roma (98-117).

En la época de Trajano es cuando el imperio romano adquiere la mayor extensión de su territorio y dominios. Asume el trono a los 45 años y gobierna por casi 20. Nacido en Itálica, cerca de Sevilla, es el primer emperador salido de las provincias. Entra a Roma a pie con una gran sencillez, sin pretender la reverencia de nadie, inaugura una nueva época y un nuevo estilo de gobernar, con el pleno respeto al pueblo y al Senado, con afabilidad, cordialidad y modestia se gana a sus colaboradores, al ejército, al pueblo y a la comunidad política. En su gobierno, la pauta que marca su estilo personal de gobernar es la generosidad y la decisión clara, oportuna, inteligente y muy firme, sin demostrar demasiada dureza.

“Trajano: un nuevo modelo de libertad. Sus contemporáneos Tácito y Plinio lo elogian como a un optimus princeps que ha logrado conciliar el respeto de uno solo con el respeto a la autoridad del senado. Los intelectuales de la época celebran el retorno de una libertas que ya no es la república, pero que consiste en el advenimiento de un poder imperial inspirado en ideales de justicia, legalidad y equilibrio que asegura el mantenimiento del orden social existente, sin subestimar los privilegios de la elite; en cambio, a las clases dirigentes se les pide una sumisión “espontánea” y una participación activa en la gestión del imperio a través del compromiso político, financiero y militar.”[42]

Dos grandes victorias de Roma se dan bajo su reinado:

Primero, las dos exitosas campañas del emperador en Dacia, la actual Rumania, por la importancia del oro de los dacios que fortaleció enormemente al imperio, cuya victoria se celebro por medio de una gran columna levantada al final del foro, a base de 98 tambores de mármol elevándose hasta casi 30 metros de altura y esculpidos en alto relieve, tanto con las escenas de las batallas en donde aparece Trajano mas que como guerrero victorioso, como general compartiendo con sus ejércitos las fatigas y los triunfos. Actualmente se puede admirar en Roma desde la Piazza Venezia. Y segundo la conquista de Mesopotamia y Asiría contra los partos, (la tarea que había dejado pendiente Julio Cesar) llegando así el imperio a su máxima extensión en el 116 d.C.

Grandes obras se realizaron en los tiempos de Trajano; el reforzamiento y reconstrucción del estratégico puerto de Ostia , con la construcción de una dársena hexagonal ligada al río Tíber para la carga y descarga de mercancías de manera protegida; la reconstrucción del panteón de Agripa, casi a su estado actual que terminó Adriano; la construcción del puente de Alcántara, una gran obra de ingeniería a base de arcos, con 124 metros de largo y 40 metros de altura sobre el nivel promedio de las aguas del río Tajo, en Cáceres España, reconstruido en el siglo X por Abd al-Rahaman durante su dominio en el al-Ándalus. Y un sin número de edificios públicos; el foro llamado Trajano y el arco del mismo nombre, además de múltiples obras en las Provincias.

La ciudad de Roma en esos tiempos adquiere dimensiones nunca vistas; en tamaño, cerca de un millón o mas, de habitantes, en calidad urbana, con grandes villas y jardines, foros, monumentos, termas, teatros, anfiteatros, auditorios, plazas con grandes espacios abiertos, fuentes, acueductos, murallas, múltiples templos, edificios públicos y palacios señoriales; era vista como centro del conocimiento; también como un gran centro cultural y del pensamiento más avanzado, con gran expresión de las artes; era un gran centro de espectáculos con el circo máximo y el coliseo entre otros. Centro del comercio, pero sobre todo un gran centro cosmopolita que congregaba no solo a personas de todas las provincias sino gente venida de todas partes, de todas las razas, que usaban sus mejores vestimentas, en donde se hablaban varios idiomas predominando el latín y el griego, en suma la capital del Mundo antiguo occidental.

Pero contrastando con toda esta magnificencia, también estaban como era de esperarse en toda gran ciudad, los barrios bajos, atestados de gente recién llegada, en busca de trabajo y de oportunidades, las que se ubicaban del otro lado del Tiber, muchas de ellas en condiciones miserables que recordaban a las ergástulas, aquellas cuevas en donde se hacinaban a los esclavos. Aquí los diferentes lugares de los alrededores no eran muy agradables y en muchos de ellos era peligroso internarse sobre todo por la noche. Pero indiscutiblemente la principal atracción de Roma, se daba por ser la sede del gran centro del poder del Estado romano, el gran centro de poder del mundo occidental.

También en tiempos de Trajano se condenó al Obispo de Antioquia, a ser devorado por las fieras en el anfiteatro Flavio en Roma, en el año 110. San Ignacio, quien se hacia llamar “Theoforus” que en griego significa portador de Dios, se dice que era discípulo de San Juan y escribió siete epístolas para las provincias de Asia menor, y para la comunidad en Roma, documentos muy valiosos sobre la doctrina de Cristo que nos sirven para entender y conocer el cristianismo en sus inicios. Fue el primero en llamar a la comunidad cristiana como Iglesia católica en el sentido de comunidad universal de fieles. El emperador Trajano en los últimos años de su vida sufría de arteriosclerosis. Después de la conquista de Asiría y Mesopotamia y estando el emperador en el Golfo pérsico, una insurrección judía lo obliga a retroceder y estar en un constante estado de tensión, lo que seguramente le provoco, un aneurisma, o un derrame cerebral, o una trombosis coronaria, lo que haya sido le trajo una apoplejía, de la cual ya no se recupero y en el 117 muere el Gran Emperador romano.

(Publius Elius Hadrianus) Adriano (76-138) décimo cuarto emperador romano (117-138).

Trajano había adoptado a su sobrino nieto Adriano, a quien años antes había traído a Roma procedente de Hispania Ulterior, Bética, su tierra al igual que la de Trajano, tierra de ilustres romanos. Era un hombre culto con gran influencia de la cultura helenística, ávido de conocimientos, disciplinado y conservador, que al asumir el trono a los 41 años, hace una revisión a fondo, radical, de lo que es, de lo que puede ser, y de lo que se quiere que sea el Imperio romano. Y llego a una conclusión trascendente; el Imperio romano había crecido tal vez demasiado y “el que mucho abarca poco aprieta”. Y para asombro de todos pero principalmente de los comandantes militares de las legiones romanas en Armenia y en Persia ordenó el repliegue de los ejércitos hasta los límites de las provincias bien consolidadas o susceptibles de ser consolidadas y plenamente integradas al Imperio, casi hasta los límites del Imperio en tiempos de Augusto.

La intención de Adriano era “no gastar la pólvora en infiernitos”, no desgastarse en luchas interminables de difícil pronostico y beneficio incierto o relativo; para consolidar lo que en realidad y verdaderamente ya se tenía. Integró y consolidó de esta manera inteligente al Imperio romano, para fortalecerlo y hacerlo verdaderamente invencible. Para esto era necesario fortalecer la cohesión social interna, como premisa necesaria, tanto para seguir progresando, como para el disfrute de lo que se tiene o se puede tener con seguridad. Esta medida radical hasta cierto punto, inentendible y desconcertante para muchos, era de una gran trascendencia porque el imperio había llegada ya a dimensiones incontrolables, y corría el riesgo de salirse de control y disgregarse, como al final ocurrió. Si después, durante la dinastía de los severos se hubiera continuado esta inteligente y prudente política, tal vez, otra historia hubiera sido la del Imperio romano.

Lo cierto es que Adriano era un hombre sabio, inteligente pero sobre todo un “sibarita” que gustaba disfrutar de los placeres de la vida y lo demostró construyendo la villa Adriana en Tívoli, una residencia palaciega en un medio ambiente natural privilegiado, de dimensiones y calidad indescriptibles. Se dice que fue el primer emperador que se dejo la barba lo cual le daba un aspecto de filosofo (que lo era) mas que de monarca. Intelectualmente él se consideraba así mismo un estoico, era admirador y estudioso de Epicteto, pero este estoicismo lo quería para la practica de los demás, “hágase la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre”, él, en su fuero interno, en realidad era como hemos visto, en el mejor de los casos, moderadamente epicureista.

Era muy estricto en cuanto a la lealtad y la disciplina. Recién entrando al gobierno y como suele suceder en estos caso; algunas veces para probarlo, otras, oportunistamente, aprovechando que estaba tomando medidas radicales que podían ser mal vistas por el ejercito y con el agravante de la aparente debilidad que conlleva la novatez; cuatro senadores fueron sorprendidos por la gente de confianza de Adriano, conspirando en contra del emperador y este sin el menor titubeo, mediante juicio sumario, los mando ejecutar de inmediato. “muerto el perro se acabó la rabia” el impacto en el Senado fue grande, sin haberles dado la mínima oportunidad de reacción, por un lado se resintió con el emperador, pero por el otro, entendió la lección. Suavizando la relación, con el compromiso de Adriano de no ejecutar en el futuro a ningún otro senador, sin sentencia previa del propio Senado.

Por otro lado fue un eficiente administrador y organizador, estructuró la burocracia para trabajar profesionalmente y con autonomía decisiva mediante políticas publicas y lineamientos claros, que hacían fluida, eficiente y eficaz la administración. Impuso la disciplina tanto en las esferas gubernamentales como en el ejército y muy particularmente en este último, al cual fortaleció sobre todo en las fronteras del imperio, el muro construido en Britania (el Muro de Adriano) es un claro ejemplo. En el área jurídica realizo un gran trabajo de recopilación y compilación del derecho romano, decantando el producto del proceso legislativo para aclararlo y facilitar su aplicación, haciendo especial énfasis en la jurisprudencia “que es inspirada en el criterio y guía de la actuación del magistrado”[43] desde tiempos de la república. La época de Adriano estuvo caracterizada por la armonía y el equilibrio entre poderes, haciendo valer el imperium del princeps pero logrando el autentico reconocimiento de todos los sectores de la vida publica y civil. Las ciudades del imperio se vieron florecientes con nuevas edificaciones y múltiples mejoras, como ejemplos mencionare la construcción de templo de Zeus en Atenas y la terminación del Panteón de Agripa en Roma. La producción agrícola en las provincias floreció con la paz y el orden que se sentía en todo el Imperio.

Fue Adriano el que proyectó el templo mas imponente de Roma: “EL TEMPLO DE VENUS Y ROMA”. cuya construcción – empezada en el año 121 e interrumpida por la muerte del emperador, fue terminada por su sucesor Antonino Pío. Adriano modificó sus planes quitando el pórtico cuando todavía quedaba la entrada monumental del Domus Áurea; cambió el coloso de Nerón de su posición inicial, con la ayuda de 24 elefantes, cambiándole la cabeza y transformándolo definitivamente en la representación del Sol; por ultimo, ampliando artificialmente la cima del Velia, un montículo entre el Foro y el Coliseo, creó una plataforma capaz de acoger el edificio. El templo, rodeado por un pórtico con columnas, tenia dos celdas adyacentes, orientadas en sentido opuesto, destinadas a acoger las estatuas de culto, la de Roma en el lado que da hacia el Foro y la de Venus en el lado que da hacia el Coliseo.”[44]

Adriano, visitó todos los dominios y provincias del imperio para tener mayor conocimiento de causa en la decisión política, le gustaba ponerse al frente del ejército en las diferentes campañas de consolidación y definición de fronteras, visito las Galias, Germania, Hispania, Mauritania, Macedonia, Grecia, Epiro, Egipto, Panonia, Sicilia, Creta. Y Judea en donde reprime brutalmente una revuelta con centenares de miles de bajas (132-135), sobre las ruinas de Jerusalén construye “Elia Capitolina”, ciudad prohibida a los judíos.

Vista también Cirenaica, Retia, Norica y Britania en donde construyo el limes, o muro de Adriano, con una longitud de casi 200 Km. que va del mar del Norte al Mar de Irlanda, iniciando al norte de York, marcando así los limites del imperio romano en Britania. Roma y su imperio indudablemente florecieron bajo el reinado de un soberano ilustrado y sobre todo se consolidó como un Estado bien organizado y estructurado. Adriano adopta como hijo para la dinastía, antes de morir, a Titus Aelius Hadrianus Antoninus (Antonino Pío), como premio al valor de la lealtad, fue otro hombre culto e ilustrado como él. El mausoleo de Adriano, es hoy el castillo de Sant’Angelo.

Antonino Pío, (86-161) a los 51 años es el décimo quinto emperador romano (138-161).

Antonino venia de una Familia de cónsules romanos el mismo lo había sido en el 120, por lo tanto era un miembro de la aristocracia ilustrada, hombre culto con amplios conocimientos de filosofía y derecho, con manejo de varios idiomas, como Adriano el también se dejo la barba, fue el cuarto de los llamados cinco emperadores buenos que guiaron el imperio durante 84 años (96-180) durante los cuales, y dadas las circunstancias, en términos generales, se puede decir que se logro la paz, lo que en cierta forma permitió que hubiera prosperidad y seguridad, pero mas que la paz, aunque propiciado por ella; durante este periodo se consolido lo mejor de la cultura romana como el producto de un Imperio en donde sus habitantes trabajaban produciendo los bienes y servicios necesarios y de la mejor calidad, lo que redundó en el adecuado funcionamiento de las instituciones, que posteriormente seguiría teniendo efectos positivos.

Antonino con anterioridad estaba encargado por Adriano de la administración judicial y fue su mas confiable y fiel consejero. Durante su mandato y dentro de la política de guardar sus fronteras y consolidar el orden interno del imperio, enfrentó diversas batallas en: Germania, Mauritania, Dacia, Egipto y Britania en donde volvió a construir otra barrera 100 millas al norte del muro de Adriano, una nueva muralla de 58 Km. de longitud denominada “Muro de Antonino”. Adriano confiere a su sucesor el titulo de Cesar, reteniendo para si el de Augusto, esta medida fue trascendente porque a partir de Antonino, se conferirá el titulo de “Cesar” únicamente para los herederos al trono. Uno de los primeros trabajos de Antonino fue congraciarse con el Senado y convencerlo para que permitieran honras fúnebres como a una divinidad, para Adriano.

Al igual que Nerva, uno de sus mejores legados para Roma, fue designar al Cesar, a quien sería su sucesor.

Ya desde hacia varios años Adriano, con derecho o sin él, había señalada a Marco Aurelio, un joven brillante estudioso de filosofía, como posible sucesor de Antonino, lo cual respetó escrupulosamente el emperador, haciéndolo Cesar. Antonino fue verdadera y auténticamente un estoico y un gran ser humano que inspiraba confianza y tranquilidad, los años de su reinado estuvieron caracterizados por la justicia y la equidad bajo una austera pero excelente administración, reivindico la función y los poderes del Senado como la pieza clave de la estructura del Estado romano y sus instituciones. Al morir Antonino el Senado le otorgo el titulo de Pius y de Optimus Princeps, por su calidad como un excepcional ser humano.

Caesar Marcus Aurelius Antoninus Augustus. (121-180)

En un principio se dio una situación “sui generis” ya que Adriano había impuesto a Antonino, no solo a Marco Aurelio como sucesor, sino que había designado también a Lucio Vero su hermano adoptivo dándose la situación de dos Cesares simultáneos que pasarían a ser; como en el consulado de la república, ahora dos emperadores asociados, no fue así porque al final Antonino designo solo a Marco Aurelio como Cesar, sin embargo cuando Marco Aurelio asume la corona, llama, como era el deseo de Adriano, a su hermano adoptivo para compartir el poder, lo hace casar con su hija, incluso a Lucio Vero se le considera como el XVII emperador, situación a todas luces anormal e inconveniente, que solo vino a solucionarse con la muerte prematura (y natural) del propio Lucio Vero. Sin embargo este hecho pinta de cuerpo, entero la verdadera grandeza y generosidad del humanista que era el nuevo emperador, Marco Aurelio.

Con Marco Aurelio culmina la mejor época del imperio romano, si Adriano parecía filosofo por la barba, Marco Aurelio era un filosofo “con toda la barba”, un verdadero estoico fiel seguidor de su tío suegro Antonino Pío, escribió en 12 libros sus pensamientos o meditaciones, que es un compendio de máximas y preceptos morales inspirados en la filosofía estoicista. Practicaba en lo personal el ascetismo y aunque su pueblo lo admiraba por esto, no se animaba a imitarlo ni siquiera trataba de hacerlo. Se distinguió en su preocupación por la atención de los que menos tenían y por la solución de sus necesidades más apremiantes. Como su antecesor, cedió una gran parte de su hacienda personal para mitigar el hambre y la peste prevaleciente en el imperio. En el 170 promulga un edicto castigando con el exilio y la muerte a los adeptos a las nuevas sectas religiosas, contrarios a la religión politeísta romana, incluidos los cristianos.

Siempre ha sucedido que la magnanimidad y falta de agresividad en el gobierno, y sobre todo en el de un imperio, lo suelan ver los demás como síntoma de debilidad; por lo que tuvo que enfrentar varias luchas cruentas contra algunas provincias, en donde se habían empezado a dar brotes de sublevación, como el que se dio entre las tribus germánicas en la frontera con el río Rin y el Danubio. Igual sucedió con los británicos y los persas. Se dice que de los despojos de estas batallas, traídos por los ejércitos de oriente, vino con ellos la peste a Roma y a las provincias de occidente en el año 166, y duro veinte años. Eran los tiempos de Galeno. “Galeno el mas celebre medico de la época, cuenta que los cuerpos de los enfermos eran violentamente sacudidos por una tos rabiosa, se llenaban de pústulas y que su aliento hedía. Toda Italia se contamino, ciudades y aldeas quedaron deshabitadas, la gente se apiñaba en los sanatorios para invocar la protección de los dioses, ya nadie trabajaba, y detrás de la epidemia, asomaba la carestía”[45].

Como sucedió con el X emperador romano, Tito Flavio Vespasiano, el segundo de los Flavios, así también, Marco Aurelio anduvo de sanatorio en sanatorio tratando de estar al pendiente de su pueblo enfermo, por lo que desgraciadamente acabo contagiándose de la terrible enfermedad, de la cual también murió en Vindobona, lo que hoy es Viena. Tres años antes en el 177 había asociado al gobierno imperial a su hijo Cómodo de 15 años de edad, en calidad de Cesar, con el desencanto del Senado que sabia de la frivolidad y falta de educación del adolescente que se creía gladiador y ya se había distinguido por sus excentricidades. Marco Aurelio se llevo a Cómodo a la campaña contra los germanos a quienes habían acorralado y los tenían prestos a darles “la puntilla” sin embargo su enfermedad se agravó. Presentó a Cómodo ante sus ejércitos como el nuevo emperador y le cedió el mando. El emperador murió y para el asombro y decepción de todos, Cómodo dejo ir a los germanos otorgándoles una paz que no correspondía a la situación ventajosa que dejara su padre. No se sabe si esto lo hizo por cobardía, por torpeza, o para desembarazarse lo antes posible de problemas y campañas guerreras, que lógicamente le evitaban el disfrute de los placeres que da el poder al más alto nivel en el Imperio mas poderoso del mundo antiguo, por lo tanto, optó por el retorno de inmediato a Roma y por las francachelas con sus amigos.

Capitulo VII.- El inicio de la declinación.

Lucius Elius Aurelius Comodus (161-192) Décimo octavo emperador romano (180-192)

Lo que actualmente se conoce como un “júnior”, un hijo de papá, a quien todo se le ha facilitado, que siempre ha vivido en la abundancia y que piensa que todo y mas se merece, aun cuando sospecha que es un ignorante bueno para nada; eso es lo que era Cómodo. Como Nerón y Domiciano, se llegó a creer que era un dios y, a exigir que se le adorara como tal. Como Nerón que compitió como auriga en el circo máximo en las carreras de cuadrigas, este quería competir en el coliseo como gladiador y se hacia llamar “el Hércules romano”. Con especímenes de esta calaña ya se sabe lo que se puede esperar. ¡Cuanta razón tenia el Senado al oponerse a su advenimiento! Por un hedonismo mas que epicúreo cirenaico, delega el poder, toda vez que ya había dado múltiples muestras de su incapacidad para gobernar y se dedica a “la buena vida” desatendiendo su principal responsabilidad. Pero sin dejar de ejercer la prepotencia y el autoritarismo, matizada toda esta actitud demente, por el idioma soez con gritos estridentes y el terror impuesto por todas partes.

Acostumbrado el pueblo y la aristocracia, por más de ochenta años de ilustración, buen gobierno y paz social, los 12 años del desgobierno de Cómodo les parecieron una eternidad, por lo que finalmente al termino del 192, es ejecutado en una conjura urdida por su concubina Marcia, con los “auspicios” de la guardia pretoriana en complicidad con el cónsul Pertinax. Con Cómodo como la excepción termina la dinastía de los Antoninos.

Marco Aurelio había hecho erigir una columna muy cercana al Panteón de Agripa, en memoria de Antonino Pio, sin embargo esta columna no se termina sino hasta el año 193, muy parecida a la del emperador Trajano en diseñó y altura, pero que al final fue para conmemorar y describir los triunfos de Marco Aurelio frente a los pueblos de origen germano como los marcomanos, junto con los cuados, germanos, lombardos, etc. que invadieron Panonia en las fronteras danubianas en el 166 d.C. No se sabe a quien se debe la decisión final del cambio de destinatario de la columna, a ésta tradicionalmente se le conocía como “Columna Antonina” y ahora como la “Columna de Marco Aurelio” que se encuentra cercana al Panteón de Agripa en Roma.

Pertinax y Didius Julianius, (193) XIX y XX brevísimos emperadores romanos

Con la muerte de Cómodo se da un interregno que el Senado resuelve, solo en apariencia, imponiendo a Pertinax, Publio Helvio Pertinax el cónsul, como el XIX emperador Romano quien gobierna por menos de tres meses y para variar es asesinado por la guardia pretoriana quien, ante un Senado venido a menos, con poca autoridad moral y mucho miedo, llega al extremo de dejar a la guardia pretoriana poner en subasta el puesto de emperador de Roma. Esta acción es la culminación de la perversión de aquella guardia, que paradójicamente, el emperador Augusto, hacia mas de 200 años había instituido para la seguridad del emperador y para el bien de Roma.

El puesto de Emperador, en estas condiciones se subastó y lo ocupó un banquero, Didus Julianius, que por instancias de su mujer y gracias a su abundante hacienda pudo comprarlo, lo ejercería por 66 días, hasta que el Senado recapacitó y viendo lo patético y ridículo de la situación; actuó para acabar con aquella parodia ignominiosa, y ahora buscaría que alguno de los comandantes romanos distinguidos y exitosos ocupara la cabeza del imperio. El XX “emperador” (por el merito de haber sido el mejor postor), perece degollado en la bañera, ofreciendo un cuadro lastimoso y al mismo tiempo ridículo, cómico y espeluznante por el contraste de aquel cuerpo rechoncho, de lonjas flácidas, desnudo, pálido, ya sin vida, recostado en las blancas lapidas de mármol de la bañera y del baño, sobre las cuales había vertido abundantes arroyos carmesí de su sangre semi coagulada y con la cabeza semi desprendida, con los ojos abiertos y crispados por el terror experimentado en sus últimos instantes de vida. Así yacía aquel pobre e ingenuo emperador, dándose esto como colofón a la ambición desmedida de su esposa y al “inteligente” proceder de las guardias pretorianas. Mientras tanto se había desatado la competencia y la lucha en las provincias por ocupar el trono vacante.

Lucio Septimio Severo (146-211) Vigésimo primer emperador romano (193-211).

El nuevo emperador era nacido en Leptis Magna, Tripolitana (hoy Libia). Con el inicio del reinado de Lucio Séptimo Severo nace no solo una nueva dinastía, la de los severos que se prolongaría hasta el 234, por más de 40 años, nace también “La Monarquía Militar” llamada así por los nuevos afanes guerreros expansionistas. Y por otro lado, sumado a todo esto, otra vez se da la subestimación del Senado por parte del emperador.

Es aquí desde donde inicia la declinación del imperio romano. No quiere decir esto que su administración no haya tenido éxito, no, pero se daba ahora un gran viraje en la positiva tendencia anterior que había llevado al Imperio a su máxima expresión cultural. Ahora la preponderancia del ejercito y de lo militar en los asuntos del Estado romano, seria la tónica a seguir agravado con la declinación del Senado que traería otra vez el nacimiento del despotismo absolutista, provocando con la centralización del poder; una deshumanización y un materialismo a causa de la declinación paulatina de los valores espirituales. Y el poder del emperador ejercido cargadamente hacia los valores materiales, representados por el poder económico en maridaje con el poder político y en este caso con el militar, movido todo por la codicia y el afán de poder por el poder mismo y los beneficios que conlleva para quienes lo ejercen. A pesar de que hubo algunos periodos culturales positivos, a la larga esto fue el origen que provoco la declinación total del imperio romano hasta su extinción en el 476.

Cuando la gente se acostumbra al poder y sobre todo cuando ese poder no le ha costado a las generaciones beneficiarias, el mismo poder pervierte a la gente, los hace egoístas e insaciables con el poder mismo y con los placeres que su uso y disfrute proporcionan, creyéndose merecedores de todo lo que poseen y más, negándose a realizar el mínimo esfuerzo para lograr lo necesario. Entonces la sociedad se pervierte y se envilece, se paraliza la motivación por el afán de logro que decae, la corrupción prolifera, la evasión fiscal entre las clases superiores proliferó; el pueblo se conformaba con poco, mientras tuvieran pan y diversiones a través de los juegos en los diferentes circos, entonces sí estaban contentos. Pero naturalmente esta enfermedad social crónica del conformismo y la dejadez, debilitan a la sociedad y a sus instituciones y las convierten en presa fácil de “las aves de rapiña”. El gobierno sin un censor estricto que lo vigilara y calificara sus acciones, cometió grandes desaciertos. Así continuaba inexorable he imperceptiblemente la declinación y decadencia del imperio romano.

Entre varios otros generales, gobernadores de las provincias,

Lucio Séptimo severo fue declarado emperador por sus legiones en la provincia de Panonia (actual Austria y Hungría), por los ejércitos del Danubio, los mas numerosos del imperio, además fue el primero de los gobernadores de las provincias en tomar la iniciativa y pretextando la venganza de Pertinax, marchó sobre Roma, coincide su llegada con la muerte de Juliano por lo que ya no encuentra resistencia. Entonces el senado se ve forzado a ungirlo como emperador. Castiga a los asesinos de Pertinax con el cual decía identificarse por haber sido cónsul como él (lo que en realidad era solo la excusa justificativa). De inmediato e inteligentemente disolvió las cohortes pretorianas, substituyendo a la totalidad de las guardias pretorianas con 15,000 nuevos hombres salidos de sus ejércitos del Danubio, lo cual nos da una idea de la importancia que estas guardias habían llegado a adquirir.

De inmediato también, después de dejar Roma bajo el control de su prefectura pretoriana, sale a calmar o combatir los ánimos de los gobernadores, candidatos potenciales al mismo cargo que el ostenta. Lucha en la Galia con el gobernador, Décimo Clodio Albino, a quien sus legiones también, como a él, lo habían proclamado emperador, esta situación se resuelve con el suicidio de Albino cerca de Lugdunum (Lyón Francia). En el 194 derrota al gobernador de Syria, Cayo Pescenio Níger, que como Albino también sus legiones lo habían proclamado emperador. En el 196 conquista Bizancio, en donde tuvo un brillante triunfo sobre los partos de Persia, viajó a Britania y luchó contra los Caledonios (hoy los Escoceses), restableciendo el muro de Adriano como la frontera del imperio en la isla.

En el 202 regresa a Roma dándole al ejército un papel marcadamente preponderante, eleva el salario a los legionarios y se les permite el matrimonio. Astutamente reduce el número de legiones que cada general pueda controlar, para evitar en el futuro situaciones como las que ocurrieron con él mismo y sus oponentes al trono. Le quita todo el poder al Senado, dándole una marcada importancia a la administración de justicia, no tanto como una acción humanista, sino de control total y absoluto, porque todas las cortes fuera de Roma, fueron sacadas de la jurisdicción del Senado y puestas bajo la prefectura pretoriana. Desde entonces el Senado empezó a declinar marcadamente. La pieza clave, una de las principales instituciones del Estado romano había sido gravemente afectada.

En el 211, en una campaña en Britania lo sorprendió la muerte en Eboracum (actualmente York). Habiendo designado, mas con amor de padre, que con visión de estadista, a sus dos hijos Caracalla y Geta, como Cesares sucesores, para compartir el mando del imperio. No se sabe si esto lo hizo en previsión por si alguno de ellos moría, lo que al final sucedió, pero provocado por uno de ellos mismos: el mayor, Caracalla, que no se resignaba a compartir el trono y menos con su hermano.

Se dice que sus hijos apuraron a los médicos para aplicar una de las primeras formas de “eutanasia” para dar buena muerte a su padre, quizá las motivaciones no fueron tanto para evitarle los sufrimientos de una prolongada agonía, sino para acelerar el paso de los mandos y el pleno uso del poder imperial.

Marco Aurelio Antonino Caracalla (188-217) Vigésimo segundo emperador romano (209-217).

Su nombre original es Marco Aurelio Antonino Casiano, el apodo de Caracalla le viene por el nombre de una capa característica de la Galia, que a él le gustaba usar.

Geta, Publius Septimius. Vigésimo tercer emperador romano (209-212). Asesinado por su hermano.

Como podrá verse desde el 198 su padre los había nombrado “Cesar” a los dos y en el 209 los elevo al rango de “Augusti” de esta manera del 209 al 211, hubo de hecho tres emperadores simultáneos y del 211 al 212 Caracalla y Geta su hermano ejercieron también ambos, el cargo de emperadores. Hasta que Caracalla soluciono la “embarazosa e inconveniente” situación, ayudando a bien morir también a su hermano, el problema fue que tuvo que asesinarlo junto con miles de sus seguidores, lo cual se dice que hizo hasta cierto punto con placer. Caracalla tenia otro apodo el de “Tarautas” por compararlo con uno de los mas burdos y sanguinarios gladiadores de la época, lo cual a él no le disgustaba de ninguna manera.

Las dos obras imperiales mas importantes por las que se recuerda a este singular emperador fueron en orden de importancia; la llamada Constitutio Antoniniana Civitate, Edicto, verdaderamente trascendente, que concedía la ciudadanía a todos los habitantes libres del imperio, que si su motivación haya sido o no aumentar la base gravable con el impuesto como una medida recaudatoria, lo cual es lo mas probable, pero esto no importa, porque lo verdaderamente importante fue que, sin proponérselo, consiguió una muy positiva integración en todo el imperio y por primera vez la sensación de unidad que esto daba. Por otro lado cada ciudadano libre del imperio podía ejercer como ciudadano romano todos los derechos y posibilidades que esto representaba, incluyendo la de poder llegar a la mas alta magistratura; lo otra obra fue las llamadas “Termas de Caracalla” Thermae Antoninianae; un verdadero palacio, un gran centro para el esparcimiento y el disfrute de la cultura y las artes, caracterizado por el ritual de los baños romanos, enmarcadas por bellos jardines, poblados con los clásicos pinos de copas altas y redondas, característicos de la ciudad de Roma. Estas bellas termas tenían una capacidad para 1600 bañistas, ahí se descubrieron bellas esculturas de mármol como el Torso de Belvedere, el Hércules Farnesio, La Flora Farnesia, etc. Estas termas fueron concebidas desde la época de esplendor de Roma.

Si bien la primer obra imperial pudo haber sido congruente con la personalidad de Caracalla por la motivación pragmática y no tanto por la trascendencia que logró, la segunda no se explica sino como la continuación de un proyecto anterior y de la inercia cultural de las mejores épocas del imperio, ya que es totalmente incongruente con la personalidad de un guerrero burdo y sanguinario, no de un general romano, que los había cultos y de gran calidad, aunque a Caracalla no se le podía considerar inculto, por la educación obligada que como hijos del emperador recibían. Peri si se le podía equiparar a un guerrero de cuerpo a cuerpo, lo que además le gustaba.

Sus críticos podrían decir que Caracalla solo andaba buscando batallas en donde participar, de esta manera le delegaba a su madre Julia Domna, el gobierno de Roma, a través de ella se obtuvo tolerancia para los judíos y los cristianos. Caracalla participó en múltiples batallas, en una de ellas, en la segunda campaña contra los partos de Persia, Macrino su prefecto pretoriano en oriente, cansado del espectáculo denigrante de ver al emperador enfrentando al enemigo cuerpo a cuerpo en las batallas y que además no lo mataran, (eso era lo mas le molestaba) resolvió hacerlo el mismo ordenando su ejecución por la guardia pretoriana para poder asumir él, el puesto de emperador. De inmediato ordena el exilio de Julia Domna, deportándola a Antioquia en donde se niega a probar bocado y muere.

Desgraciadamente la historia también tiene que registrar como emperadores a estos asesinos y Marco Opelio Macrino (217-218) es considerado el vigésimo cuarto emperador Romano aunque solo lo haya hecho por un año. (Ya hemos visto otros ejemplares con menor tiempo). Igual que Cómodo, Macrino quiere regresar a Roma lo antes posible y trata de acabar la guerra con los partos, aun a costa de firmar una paz a todas luces inconveniente y poco digna para el imperio, por lo que después de firmar apresuradamente este armisticio; sus mismas tropas lo ejecutan. Es curioso pero la misma ignorancia, de estos “estadistas” improvisados, entre muchos otros temas sobre la historia, es lo que los hace repetir las faltas del pasado y cometer errores garrafales que al final afectan a sus pueblos y terminan con ellos mismos.

Vario Avitio Basiano, Heliogabalo (204-222) Vigésimo quinto emperador (218-222)

Nacido en Siria en Emesa y primo de Caracalla es nombrado emperador por las tropas romanas destacamentadas en esa ciudad. El era sacerdote de Baal dios solar de donde le viene el sobrenombre y por influencias de su abuela Julia Maesa cuñada de Septimius Severus, hermana de Julia Domna y tratando de emularla y lograrlo, tiene ahora gran influencia en el gobierno ya que de regreso a Roma, y por la corta edad de Heliogabalo, es ella quien empieza a gobernar. Fue un periodo de excentricidades del emperador y de corrupción en la corte, su misma abuela hace que nombre cesar a su primo Severo Alejandro, se arrepiente e intenta asesinarlo, finalmente y por enésima vez la guardia pretoriana con razón o sin ella lo asesina en el 222.

Al imberbe Heliogabalo lo sucede Severo Alejandro. De aquí siguieron una serie de emperadores menores que en su mayoría fueron liquidados por sus propias guardias pretorianas, lo cual ya se había convertido otra vez en una nefasta tradición que era aceptada y a nadie sorprendía. Uno de los que vale la pena mencionar es a Lucio Domicio Aureliano (212-275) emperador (270-275) quien tuvo importantes responsabilidades bajo los emperadores Valeriano y Claudio II. Varios actos distinguieron a este emperador en su breve reinado de cinco años: fue un gran restaurador administrativo por lo que el senado lo reconoció como “Restaurador del Imperio” de hecho las valiosas reformas de Diocleciano las inicio Aureliano; quien también construyó en Roma una gran muralla de hormigón con amarres de barro cocido (ladrillo) de dimensiones colosales (mas de 12 m de altura después de su ultima restauración en la época de Honorio y Arcadio) infinidad de restos de la muralla todavía subsisten en muchas partes de la ciudad, este muro media unos 14.5 Km. de longitud con 14 puertas, cerrando el circulo con 6.5 Km. de colindancia al Tíber, envolviendo a lo que había sido la muralla serviana en el lado antiguo. Y del otro lado del Tíber 2.5 Km. de muro con tres puertas por 2 Km. de río, comprendiendo una área de un poco mas de 100 hectáreas, aproximadamente, rodeando al barrio que hoy se conoce como “Trastevere”.

Escisión del Imperio.

A finales del siglo III, empezó a ponerse en evidencia cada vez mas la división del Imperio entre las partes llamadas arbitrariamente “occidente” y “oriente”, con algunos intentos concretos de dividirlo, cuando menos administrativamente, en imperio de occidente e imperio de oriente, incluso trasladando la capital fuera de Roma. Lo cual, si bien se podría explicar por la gran extensión territorial que ocupaba, nunca se justificó ni prosperó la salida de la capital de la “ciudad eterna”, que además era el centro geopolítico y simbólico del Imperio romano. En cierta forma esta pretendida división, fuera de toda lógica, se convirtió también en una mas, de las tantas causas que actuaron en la desintegración del Imperio romano.

Jurídicamente el problema relativo a la sucesión no había sido nunca solucionado clara y definitivamente, ni por Augusto ni por sus sucesores, ya que posteriormente el titulo de Caesar, solo creó una especie de derecho de expectativa, que el predecesor le daba al designado. Sin embargo el Senado, se veía a si mismo como la autoritas validadora, y esto le sirvió tal vez como factor decisivo de protección y para su misma supervivencia dentro de un sistema que casi lo había pretendido acabar, anulándolo. El Senado, como representante del pueblo romano que había sido desde los inicios, incluidos los tiempos de la monarquía y principalmente el de la república, y ya que la Constitución Augusta del 23 a.C., dejó intacta la autoridad moral del Senado para dar posesión al nuevo gobernante y así quedó establecido dentro de los antecedentes jurídicos que fueron rescatados para dar nacimiento al principado. En estas condiciones, el Senado, nunca renuncio a esta su trascendente función de investir al prínceps y de facto la siguió ejerciendo, convirtiéndose en pieza fundamental en el proceso sucesorio y no tanto en la elección misma, pero sí en cuanto a la validación del elegido y lo siguió haciendo hasta el momento que debilitaron fatalmente al Imperio; dividiéndolo.

Diocleciano (245-313) cuadragésimo noveno emperador romano (284-305).

Cayo Valerio Diocle, nacido en Dalmacia, lo que hoy es Croacia, después de vengar la muerte del emperador Numeriano quien había sido asesinado por el prefecto del pretorio Arrío Apro, fue proclamado por sus tropas emperador de Roma.

Diocleciano se propuso recuperar el poder del imperio en un solo Augusto. Dispuso el uso oficial del latín en todo el imperio, y empezando por él mismo latinizó su nombre, pasando de Diocle a Diocleciano. Para ejercer el control, ayudado por la fuerza y la disciplina del ejército en todas las provincias, asoció al trono a Aurelio Valerio Maximiano a quien le dio el titulo de Caesar. Otro de sus propósitos fue reivindicar la figura del Princeps, tan devaluada por la mediocre actuación de los últimos emperadores, restableciendo para ello el poder y prestigio del imperio y sus instituciones.

Tal vez queriendo Diocleciano sentar un precedente para solucionar el problema de la sucesión, que todavía no le parecía claro ya que en realidad jurídicamente no era muy explicito, se metió éste a realizar una estructura complicadísima y en cierto modo peligrosa, lo que sería la famosa “tetrarquía”, estructura de poder supremo que se dio en Roma a finales del siglo III. En esta condición, con la victoria en las Galias contra los Baguadas en el 286, recibió Maximiano, otorgado por Diocleciano, el titulo de Augustus, sin que esto significase una división territorial del imperio, toda vez que conservaría Diocleciano la supremacía sobre Maximiano.

“Una vez resuelto con el nombramiento de Maximiano el problema de la colaboración, Diocleciano pensó en mejorar el sistema, y tomar medidas para la sucesión, uniendo a los dos Augusti (en 1 Marzo 293) dos Caesares, investidos con la tribunicia potestas, fueron Galerio (Caius Galerius valerius Maximianus) y Constancio Cloro (Caius Flavius Valerius Constantius). El primero debía estar al flanco de Diocleciano, y el segundo al de Maximiano; para hacer mas intima la relación Diocleciano recurrió al matrimonio y la adopción. Galerio después de haberse divorciado de su mujer, se caso con Valeria hija de Diocleciano; Mientras que Constancio que había convivido primero con Helena, de quien había nacido Constantino, se había casado ya con Teodora hija de Maximiano; además Diocleciano adoptó a Galerio, que se convirtió en Jovius; y Maximiano adoptó a Constancio Cloro que vino a ser así Herculius. De este modo, aunque siempre fuera Diocleciano el primero y preeminente sobre todos los otros por autoridad y prestigio, el gobierno del imperio estaba confiado a cuatro personajes, a una “tetrarquía”…. Los dos Augustos, después de alcanzar una cierta edad, o después de un cierto numero de años de reinar, debían retirarse para dejar su puesto a los Cesares.”[46] En teoría se antojaba lógica y conveniente esta particular estructura para el ejercicio y la sucesión del poder, en forma prevista y pacifica. Pero en la práctica, la condición humana y el factor de atracción y deseo a toda costa del poder; no dejó que la lógica de la mecánica prevista funcionara.

Dejando aparte la complicadísima forma de sucesión, estructura de gobierno al más alto nivel y ligas familiares para consolidar el poder, se puede decir que Diocleciano fue sumamente audaz al realizar una verdadera reestructuración general del imperio. En donde incluso Italia quedaba en las mismas condiciones que cualquier otra provincia, error craso que contribuiría, también en su tiempo, a la desaparición del Imperio.

Sin embargo, además cometió otro error tal vez mas grave, y aquí pasó de audaz a ingenuo; el emperador trasladó su residencia al norte de Turquía en Nicomedia cometiendo el error de quitarle a Roma la sede del emperador, que no del Imperio. Paradójicamente el emperador que pretendía reestructurar al imperio para fortalecerlo, con esta medida, aparentemente intrascendente para él, estaba fatalmente debilitándolo al escindirlo mas tarde, en una división fuera de toda lógica política que lejos de fortalecerlo lo disminuía y hacía todavía mas confusa y complicada la operación y para sus provincias acentuaba la ya precaria situación de descontrol.

Diocleciano, con una visión mas de administrador que de estadista, realizó en el aspecto administrativo y de control interno del imperio. En realidad hay que reconocer que era una necesaria e inteligente reestructuración que se justificaba por lo basto del Imperio romano que a pesar de Adriano había seguido creciendo y se extendía por todos los puntos cardinales abarcando; Europa, Asia Menor y el norte de África. La reestructuración subdividía las provincias y estableció 12 diócesis regionales, para lo cual trasformó el poder de los vicarii, que pasaron de substitutos extraordinarios del prefecto del pretorio, a ser ahora los encargados de las diócesis, de las cuales, la diócesis de Italia se dividía en dos partes, estando las regiones al norte de los Apeninos, dependiendo de del vicarius italiae que residía en Milán y las del sur incluyendo a las islas y a Sicilia quedaban sometidas al vicarius in urbe Roma y Roma que era administrada por el perfectus urbi. El ejército estaba dividido y organizado en 500 legiones de 1000 hombres.

Por otra parte el cristianismo estructurado ya con una cierta jerarquía eclesiástica y aun siendo perseguida por Diocleciano, en cierta forma adoptó, astutamente y por lógica geopolítica, esta misma estructura, lo que le trajo como consecuencia, en tiempos de Constantino y posteriormente de Teodosio, no solo la posibilidad de su reconocimiento sino su asimilación al imperio mismo, su fusión con él y ser utilizados políticamente por el Imperio, como Estado confesional.

Como una muestra mas de la incipiente descomposición del imperio, en tiempos de Diocleciano, se fue acentuando en la sociedad la tendencia discriminatoria entre los estratos sociales diferenciados, de clases hereditarias y de castas cerradas. Los clarissimi, clase compuesta por nobles hereditarios (poseedores también de las riquezas del imperio) eran los primeros dentro de los cuales estaban los seleccionados para los cargos mas altos de gobierno, fueron por supuesto, los principales en apoyar esta tendencia que los favorecía, otros eran los perfectissimi del orden senatorial y ecuestre, (clase alta política) y mas abajo los curiales pertenecientes a lo que hoy llamaríamos clase media o pequeña burguesía y por supuesto y al final, la inmensa mayoría compuesta por la plebe y los proleteri que ahora no tenían la mínima posibilidad de escalar estos estratos sociales cerrados. Por otro lado, como hemos visto, Diocleciano realiza una verdadera reestructuración orgánica y administrativa del poder imperial, como un último y desesperado intento por evitar el declive del Imperio, que el mismo, al dividirlo; sin darse cuenta lo estaba minando irremediable y fatalmente.

Del 298 al 306 se construyen en Roma las llamadas termas de Diocleciano, ubicadas en donde se encuentra actualmente la estación Termini, estas termas tienen cuando menos una capacidad de el doble de las magnificas termas de Caracalla y podían atender a mas de tres mil personas en forma simultanea. Es importante mencionar que las clases altas de Roma, de acuerdo a esta pieza importantísima y paradigmática de la cultura romana, solían tener en sus casa, sus propias thermas o balneum, lo cual consideraban más que un acto de higiene, como una de sus mejores y mas deleitables costumbres, como un verdadero placer, y de cierta manera una forma de convivencia y disfrute del arte y de la vida. Este tipo de establecimientos estaban por toda la ciudad desde los balnea hasta las grandes y medianas termas para una ciudad de más de un millón de habitantes. Los ingleses en el medioevo denominaron “Bath” a Aquea Sulis, una de las ciudades del suroeste de Inglaterra fundada por los romanos en el siglo I, aprovechando las aguas termales naturales del lugar por sus magnificas thermas romanas.[47]

En cuanto a la medida política de la tetrarquía para la sucesión, como hemos dicho, la teoría resultaba interesante y con cierta lógica, porque de esta manera para poder ser Augusto tendría que serlo aquel que por selección natural resultara el mejor, pero aunque Darwin todavía no estaba programado, la selección natural implicaba y podría ser no sólo la del el mas apto e inteligente para gobernar, sino también el mas fuerte astuto y hasta cierto punto sin escrúpulos, lo que al final y en la practica sucedió. Porque aunque, admirablemente y contra todo pronostico, los dos augusti ya viejos, abdicaron para dejar lugar a los cesares, estos, como era de esperarse por lo violento de la costumbre sucesoria, emprendieron una lucha feroz por el poder, esta lucha cruenta se prolongó por casi veinte años, al termino de los cuales se tuvo un desenlace final con el triunfo del mas fuerte, Constantino.

El Estado romano y la Iglesia católica.

Constantino I “el grande” (274-337) quincuagésimo cuarto emperador romano (306-337)

Cuando murió Diocleciano, se dice que las tropas de Constantino por la admiración y el “cariño” que sentían por él, lo proclamaron Augustus en el 306, pero como hemos visto, tuvieron que pasar muchos años para que pudiera ser realmente el único y definitivo emperador del imperio, hasta el 324 quedándole todavía casi 14 años del tiempo para reinar, tiempo suficiente para trascender como una de las grandes figuras de Roma y de la historia universal. Con anterioridad, finalmente en el 313 se acuerda y se promulga la tolerancia religiosa. “Para regocijo de los cristianos en el año 313 d.C. este taimado maestro de la real-plitik, junto con Licinio también augusto, garantizó [mediante el edicto de Milán] una libertad religiosa ilimitada para todo el imperio. [Medida verdaderamente trascendente que validaba oficialmente y por primera vez al cristianismo, también se les restituía a los cristianos sus propiedades]. En el 315 se abolió el castigo de la crucifixión y en el 321 se introdujo el domingo como festividad oficial y se acepto que la iglesia disfrutara de patrimonio. En el 325 Constantino se convirtió en el emperador único del imperio romano y convocó al primer concilio ecuménico, que se celebro en su residencia de Nicea, en el este de Bizancio.”[48]

Constantino acabó con el sistema de la tetrarquia y dio cause al principio dinástico. Como guerrero y como gobernante fue fiero e implacable. Se asocia con Maximiano y acaba con él y posteriormente con el hijo de aquel, Majencio, a quien vence en el 312 a orillas del Tíber llegando a Roma en la batalla de Ponte Milvio. Establece una alianza con Licinio y se deshace de él. Sacrifica a su hijo Crispo, envenenándolo él mismo, había sido acusado injustamente por su madrastra Fausta, a Fausta también la elimina acusándola de adulterio, (solo faltaba que la iglesia lo mandara santificar, como lo hizo con su madre).

Uno de sus actos verdaderamente trascendentales fue utilizar la antigua ciudad de Bizancio fundada en el 657 a.C. ahora para fundar la nueva sede del poder imperial, “la nueva Roma”, magnificando así el error de Diocleciano, esto constituiría el principio del fin del Imperio romano. A la nueva Roma, por supuesto se le llamó Constantinopla y después de la victoria sobre Licinio en el año 324 d.C. inició el trazo del nuevo recinto, en donde lo griego, lo romano y lo cristiano se funden para crear la nueva ciudad, que se inaugura el 11 de mayo del año 330. Los beneficios fueron más románticos que prácticos ya que rompía con toda la formalidad jurídica establecida y se tuvo que recurrir, a tratar de duplicar instituciones tan importantes y básicas como el Senado. Aquello no podía prevalecer, y solo contribuyó a continuar el declive del Imperio y a dar inicio a la gestación de uno nuevo que más tarde lo trascendería: el Imperio Bizantino.

Otro de los actos mas trascendentes, aunque posiblemente inconveniente, tanto para el imperio como para la iglesia católica, fue la unión de la iglesia y el estado aunque todavía no en forma exclusiva toda vez que aún se consentía la continuidad de los ritos paganos y ante la no existencia de una religión única dentro de las históricas tradicionales, se escogió por Constantino al cristianismo, no tanto por convicción propia sino por conveniencia circunstancial, el principio de San Pablo, de la emanación divina del poder, le venia como anillo al dedo para sus propósitos, haciendo que se le reconociera el titulo de Dominus. Todo lo relacionado con el emperador es considerado desde ahora como sagrado, sin embargo esto mismo desconectó al monarca con su pueblo y como a Moctezuma Xocoyotzin, no cualquiera podía ver de frente al emperador, y verlo era un verdadero privilegio solo para unos cuantos. Vivía alejado de todos, tal vez para que esto acentuara mas su carácter divino.

Constantino I el Grande (así le puso la iglesia católica del medioevo) como ya hemos visto, convocó al concilio de Nícea muy cercana a Nicomedia, para aclarar la controversia que suscitaba Arrío, diácono de Alejandría con su doctrina “el arrianismo”, que defendía las creencias que cuestionaban la divinidad plena de Jesucristo al mismo nivel y consustancial al padre, usando una lógica muy cuestionable para casos como este, por tratarse de dogmas de fe, que además utilizaba un silogismo muy simplista, toda vez que establecía que el Verbo, Cristo, así como el Espíritu Santo, eran criaturas del Padre y por lo tanto no podían estar al mismo nivel que el mismo Padre, aunque se les concediera la divinidad, de esta manera, evidentemente resultaba inapropiado este procedimiento para juzgar en forma racional un acto de fe religioso. Por lo que en el Concilio de Nicea (325) se decidió la situación a favor de los seguidores del Obispo Osio y principalmente de otro de los diáconos de Alejandría, Atanasio, que sustentaban la tesis contraria al arrianismo.

Finalmente el concilio estableció el credo, tomando como ejemplo el credo que se usaba para el bautizo en la iglesia de Cesárea, que con algunas modificaciones llego a ser como el que hoy conocemos que define claramente consustánciales al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Así como también quedó establecido en este concilio, la celebración de la Semana Santa, estableciendo la celebración de la Pascua en el primer domingo después del plenilunio de primavera. Sin embargo el arrianismo continúo por muchos años llegando a tener gran influencia entre los germanos Visigodos que trataron por todos los medios de romanizarse, incluso adoptando esta modalidad del cristianismo.

La convocatoria por Constantino al Concilio de Nicea demuestra la seriedad y la importancia que este concedía a su alianza con el Cristianismo ya que incluyó a la iglesia cristiana como una pieza estratégica y clave según él, para mantener unido al imperio. Y por lo tanto no podía permitir que ésta se dividiera y debilitara por cuestiones doctrinales, pero tampoco él les iba a solucionar el conflicto, lo tenían que hacer ellos mismos: tal fue el objeto del primer concilio ecuménico de la iglesia católica celebrado en Nicea. Por otro lado, como hemos visto la estructura de la iglesia católica ya era muy similar y compatible con la estructura del imperio romano. Constantino después de regresar a los godos al otro lado del Danubio y habiendo pasado 30 años desde cuando fue proclamado emperador por sus tropas en Britania, se retira a descansar en su palacio en Nicomedia en donde se hace bautizar como cristiano y muere en el 337 d.C.

La sucesión después de la muerte de Constantino fue un verdadero problema, sobre todo dentro de su misma familia. Al final el imperio se divide en sus tres hijos: el mayor Constantino II 58’ emperador romano, reina en Tréveris (Augusta Treverorum) , hasta el 340 a orillas del río Mosela en el suroeste de lo que hoy es Alemania. Constante I el menor 59’ reina hasta el 350 en los Balcanes y Constancio II 60’ reina en Antioquia hasta el 361, se declara arriano, y muere en Cilicia Asia Menor. Juliano llamado el apostata por haber abjurado al cristianismo por el “mitraismo”, es proclamado 62’ emperador. Reina por año y medio. Joviano de 33 años sigue como el 63’ emperador, revoca los edictos de su antecesor en contra del cristianismo y muere súbitamente a los 8 meses de su mandato.

Con Valentiniano 64’ emperador romano (364-375) se inicia una nueva dinastía, él gobierna la parte que llamarían occidente y su hermano Valente 65’ emperador, gobierna la que llamarían oriente. Durante 14 años, hasta el 378, Valentiniano nombra en el 367 a su hijo Graciano, de 9 años, como el 66’ emperador, para que cogobierne con él. En el 375 muere de apoplejía y queda solo Graciano, este nombra a su hermanastro Valentiniano II como el 67’ emperador de Iliria Italia y África quien gobierna durante 4 años. Los hunos expulsados de China llegan en hordas, penetran por la región del mar negro y los germanos son arrasados y se dividen en ostrogodos y visigodos, los hunos casi destruyen a los primeros encabezados por su líder Ermanerico y los visigodos se refugian por la región del Danubio, cruzando esta frontera perseguidos por los hunos, por lo que entran piden auxilio al emperador Valente, incluso se convierten al cristianismo (en la secta de los arrianos), son ubicados al sur del Danubio en la provincia romana de Mesia, a salvo de los hunos, pero ahora son explotados y vejados por los mismos romanos de Valente quienes con poca inteligencia les hacen pagar caro, demasiado caro por su “protección”, de manera que ahora las tribus germanas se sienten con gran frustración, traicionados y entre dos fuegos.

Los visigodo, fueron traicionados por Valente el “emperador de oriente”, a pesar de formar parte del Imperio romano. Estos se reagrupan con los ostrogodos que quedaban y se reorganizan teniendo que presentar batalla al mismo emperador Valente que los ataca subestimándolos, por lo que sufre una fatal y cruenta derrota en el 378, en la batalla de Adrianópolis ubicada en la parte de Turquía que hoy pertenece a Europa. A tal grado y con tal fiereza fue la lucha, que mueren mas de 10,000 soldados romanos y su mismo emperador Valente, de quien nunca se encontró el cuerpo, en estas condiciones Graciano, hijo de Valentiniano I designa al cuñado de Valentiniano II, un esforzado comandante romano de origen hispano que se había distinguido en el 368 en Britania, defendiendo a la provincia de los piratas sajones y de los caledonios. Este general llamado Teodosio habría de resultar amo y señor del Imperio romano en su totalidad, en el año 392.

Teodosio I el grande (346-395) denominado también así por la iglesia . Sexagésimo octavo emperador romano de oriente a los 33 años, reina durante 16 años (379-395) y es emperador otra vez, de todo el Imperio romano, (394-395).

Teodosio seria el último emperador romano del Imperio otra vez unificado, aunque fuera por brevísimo tiempo. Esto se daba después de 110 años, desde que Diocleciano cometió el error de pretender dividir al Imperio. En el 380 promulga el edicto de Constantinopla, instituyendo al Cristianismo como la religión oficial del Estado romano, “a finales del siglo IV cristiano decretó la prohibición general de los cultos paganos y los ritos de sacrificio, y acusó a los que contravinieran esas reglas de <<lesa majestad>> (laesa majestas). Ese decreto convirtió formalmente al cristianismo en la religión del Estado, a la iglesia católica en la iglesia del Estado, y a la herejía como un crimen contra el Estado.”[49] Aquí se inicia la liga indisoluble de Estado-Iglesia creándose una simbiosis de poder en el mundo, con la creación del “Estado confesional”, que no terminaría sino hasta finales del siglo XVIII con el liberalismo y la creación del Estado laico moderno. En Constantinopla, al año siguiente se realiza el segundo concilio ecuménico, en donde se aprueba el concilio de Nicea y se vuelve a condenar al arrianismo.

Graciano, nombrado emperador del imperio de occidente por Teodosio, es asesinado por órdenes de Máximo, general romano de origen hispano, que había fomentado la rebelión en las Galias y en Britania. Cuando muere Graciano las tropas de Máximo lo proclaman emperador, Magnus Clemens Maximus (383-388) 69’ el emperador, Teodosio I, lo enfrenta, lo vence y lo ejecuta, vengando así al emperador Graciano y restituyendo a Valentiniano II como emperador romano de occidente. Mas tarde en el 394 el emperador Valentiniano II seria también asesinado por Arbogasto el general a quien Teodosio había encargado el cuidado y la asistencia en el gobierno al joven emperador. Otra vez Teodosio tiene que poner orden y ejecuta al asesino. Asumiendo el mismo Teodosio el gobierno total de las dos partes del imperio.

Existen cuando menos dos hechos negativos de gran trascendencia en la gestión de Teodosio; en el 390 para escarmentar a los habitantes de Tesalónica en el noreste de Grecia, que habían linchado algunos de los oficiales de la guarnición romana, ordena la masacre de 7,000 personas, esta descomunal venganza en contra de Grecia y del mundo antiguo se junta con el segundo hecho negativo; en el 394 debían de celebrarse los juegos olímpicos que desde el 776 a.C. se venían celebrando en Grecia. Ahora, en condiciones de rechazo a los “dioses paganos”, la tradición de 12 siglos quedó interrumpida por tratarse de la celebración de actos que ahora quedaban proscritos por el Estado confesional. Y solo se reanudarían quince siglos mas tarde. Queda esto como estigma en la personalidad de Teodosio, llamado “el grande” por la jerarquía eclesiástica del cristianismo. Aunque hay que reconocer que el Obispo de Milán, Ambrosio, lo amenaza ( sólo lo amenaza) con la excomunión por la matanza de Tesalónica y lo obliga a hacer penitencia para buscar el perdón de Dios y de la iglesia. Y asunto arreglado.

La parte norte del Imperio sufría desde el 376 la invasión de los germanos presionados estos a su vez por los Hunos y la acumulación de gente del campo se acentuaba en las ciudades. Teodosio enfrenta a los germanos sin éxito, en cierta forma es derrotado por ellos, pero hábilmente llegan aun trato y se unen quedando Alarico, líder de los visigodos, como aliado del emperador al frente del ejercito romano integrado por germanos. La parte oriental del imperio se beneficiaba grandemente con el comercio de exportación a base de especias y la distribución logística comercial en el resto del imperio. Cuando Teodosio I muere en el 395 comete varios errores en sus disposiciones post mortem: margina injusta y torpemente a su general Alarico de cualquier posición de mando y por designio de él mismo, divide otra vez al Imperio. Se volvía a cometer el error de Diocleciano con los mismos resultados desastrosos, el propósito del emperador era que esta división fuera solo con fines administrativos: en Imperio de oriente e Imperio de occidente, comandadas las partes por sus hijos. Con esta medida. Los hijos de Teodosio I gobernarían de la siguiente forma:

Arcadio (Flavius) (395- 408) de 18 años quien por alguna razón no se decide a ejerce el poder y lo delega a sus magistrados más cercanos.

Habiendo sido el septuagésimo emperador romano, aunque este titulo lo debería llevar su esposa Eudoxia, quien era favorable al arrianismo y es quien al final ejerce el poder abiertamente. Entre muchas otras fechorías, toma partido en el conflicto interno de la iglesia de oriente, entre Teófilo su protegido y el gran patriarca Juan Crisóstomo, notable orador religioso, a quien al final exilia. Y

Honorio (Flavius) (395-423) de 11 años Septuagésimo primero emperador romano.

Es quien también y tal vez por lo joven e inexperto deja el poder en el 408 a su suegro y protector el comandante vándalo Estilicon, Honorio traslada la capital del Imperio de occidente a Ravena en el 402. La voluntad de Teodosio, como hemos visto, había sido la de dejar un solo imperio, tanto para oriente como para occidente, con dos administraciones, y en un principio, solo en el principio, esto parecía funcionar; había una sola legislación (en el 438 se da “La redacción del Código teodosiano, Recopilación de las leyes imperiales publicadas desde Constantino,

y aplicadas tanto en oriente como en occidente.”[50]

Un síntoma que presagiaba la división se empezó a dar: los decretos empezaron a tener vigencia solo en la jurisdicción de quien los había emitido; la tradición consular republicana se seguía ejerciendo desde Roma, hubieron muchos factores que harían imposible la unidad: por un lado la resistencia romana del paganismo tradicional encabezado por Símmaco, en contra de la nueva religión oficial y la disputa territorial por Iliria; y por el otro la lógica ambición de poder de los principales actores de cada una de las partes, para de sobresalir con relación a la otra parte. Agregándosele a todo esto algo que en un principio se subestimó, pero que vendría a ser a la larga “la puntilla” que terminaría con el proceso decadente del Imperio: la fiera reacción cargada de odio y de rencor de los pueblos germanos liderados por Alarico que se transformo en asedio guerrero en las más importantes fronteras. Todo esto iba minando la unidad y escindiendo definitiva y peligrosamente, al que otrora fuera el poderoso e invencible Imperio romano, ahora herido de muerte por la incapacidad y mediocridad de sus líderes.

El principio del fin.

El Imperio romano fue severamente sacudido en el 410 cuando los visigodos seguidos a distancia por los alanos y los francos penetran a la península por occidente siguiendo la ruta de Julio Cesar y llegan hasta la ciudad de Roma, el 24 de Agosto, la cual, ante el azoro y la incredulidad de sus habitantes; fue saqueada por Alarico y sus ejércitos de visigodos, nación de gentes, de origen germano, que como hemos visto, estaban ya casi totalmente romanizados, que se movían por el noreste de Europa y que una vez mas trataron de llegar a un acuerdo digno con Honorio, pero que una vez mas se convencían de que este no era el camino; volviéndose así en contra de Roma, de la cual habían tomado incluso la religión en tiempos del arrianismo, lo que ahora los enfrentaba todavía mas con una Roma católica, que terminaría siendo saqueada por los germanos, a quienes algunos historiadores han llamado erróneamente “los barbaros” pero distaban mucho de serlo. Lo único que era bárbaro fue su resentimiento hacia Roma.

Alarico, había sido un importante guerrero romano, comandante aliado de Teodosio I, el Grande y se sentía con suficientes merecimientos, por lo que a la muerte de Teodosio, cuando este comete tal vez el error más grave al marginarlo y no tomarlo en cuenta para lo importante. Alarico, después de múltiples intentos y tratos infructuosos con Honorio; aprovecha la oportunidad y carga contra la descendencia tibia y titubeante de Teodosio, y más cuando ve asesinado, en el 408, a su antiguo amigo y compañero, ahora rival el comandante de occidente Estilicon, también de origen germano, el Magíster militum (que era el jefe de todas las fuerzas armadas). Alarico muere en el intento por cruzar hacia Sicilia, pero antes desata toda la furia de los pueblos germanos en contra de Roma, lo sucede su cuñado Ataulfo, quien había hecho prisionera a la hermana de Honorio, Gala Placida, con la cual se casa. Ataulfo, al frente de los visigodos invade las Galias y la Hispania tarraconense e inicia el dominio visigodo en Hispania que duraría por trescientos años. Él muere en el 415 por una conjura armada por su sucesor, Sigerico.

Los Baguadas era el nombre que se les daba tanto en las Galias como en Hispania a los movimientos rebeldes de campesinos contra Roma,. Este fenómeno se empezó a dar a raíz de la invasión de los germanos en Hispania y como consecuencia de esto la desatención creciente de la administración romana en sus dominios, principalmente en Hispania. Esto se dio particularmente en el siglo V y paradójicamente, con más fuerza en la provincia Tarraconense dependiente de Roma y donde no se habían asentado los visigodos.

La sublevación de campesinos fue creciendo poco a poco particularmente en el territorio de los vascos y en el valle del Ebro, estas sublevaciones influyeron considerablemente en la desintegración del poder romano en Hispania y se magnificó su importancia con la entrada de los invasores germánicos quienes encontraron el apoyo del pueblo que se unía a ellos y a los baguadas contra el poder de Roma.

Entre los germanos y los baguadas llegaron a existir alianzas que las mismas ciudades abandonadas por el Imperio tuvieron que reconocer y pactar con ellos, lo que poco a poco fue ocasionando que se les fuera a los romanos de las manos el control de áreas cada vez más grandes de Hispania, iniciando por el norte particularmente en el valle del Ebro y Galicia, hasta que los visigodos lograron penetrar y establecer su poder en Toledo controlando a casi toda Hispania.

Más tarde a la caída del Imperio Romano en el siglo V, con las múltiples invasiones de los pueblos germanos, penetran en Hispania los vándalos alanos y suabos, los cuales entran en conflicto en el centro y sur con los visigodos, la dominación de los visigodos en Hispania inicia con Ataulfo (410-415), cuñado de Alarico I, y establece su corte en Barcelona.   Dura el dominio visigodo desde principios del siglo V hasta comienzos del siglo VIII.

Aproximadamente en el 414, los visigodos que habían sido también expulsados de la región del Danubio por las hordas de Atila y se habían asentado en Las Galias en Aquitania, penetran ahora a Hispania, sin saber que más tarde ellos mismos suplirían a Roma en el dominio de Hispania ante el desmoronamiento del Imperio Romano de Occidente en el 476. Ataulfo muere en el año 415 sucediéndolo Sigerico, un tradicionalista que muere asesinado después de una semana de reinado y es sucedido por Walia (415-419), que se distingue por ser un conciliador de las dos tendencias, la prorrománica de Ataulfo y la tradicionalista o germánica. Walia establece la capital en Tolosa en Las Galias.

La terminación del imperio romano ya era evidente e irreversible. Se empieza a disgregar en diferentes reinos: en el reino Visigodo que abarcaba las dos partes de hispanias; Aquitania y el de los Suevos en la Galecia; el de los Vascos en su propio territorio; el de los Francos en el norte de las Galias; el de los Burgundios en la ribera del Rodano; el de Los Celtas en la Galia; el de los Anglo Sajones en Británia; el de los Germanos en la ribera del Rin; el de los Ostrogodos, en la misma península itálica, como en seguida veremos. Y el llamado imperio de oriente, la parte del Imperio que quedaba bajo el dominio de Constantinopla, casi en estado latente desde el punto de vista del poder político, pero muy fuerte en el aspecto económico. Y tiende a separarse y desligarse cada vez más, tal vez como medida conveniente de supervivencia, lo que más tarde daría origen a Imperio Bizantino.

En estas condiciones y como sucedió en tiempos de Nerón, los cristianos empiezan a ser señalados por los romanos, como la causa de la desgracia de Roma, se dice que fue en castigo por el abandono del Panteón romano de dioses tradicionales del paganismo religioso primitivo, suplantados ahora por el Dios de los cristianos. Una de las consecuencias creativas de esta otra vez injusta acusación, en contra de los cristianos fue, que para desmentir tal hipótesis, Agustín de Hipona se puso a escribir “La Ciudad de Dios” De civitate Dei, tardo 14 años, terminándola en 22 libros en el 427 y dejando para la historia la obra filosófica doctrinal del cristianismo de los inicios de la edad media, desgraciadamente influenciada por la contaminación de la mezcla letal de política y religión, característica del Estado confesional recientemente creado.

Agustín de Hipona estaba preocupado sobre manera porque las criticas en contra de los cristianos, no venían solo de los grupos paganos, sino también y en forma importante de los mismos cristianos. Por lo que de inmediato; pasa de la preocupación a la ocupación e inicia la defensa y aprovecha la ocasión para reafirmar la fe cristiana entre los romanos. Señala que las verdaderas causas de la decadencia del imperio romano fueron otras muy distintas: la decadencia moral, la corrupción que ocasiona el abuso del poder, la prevalencia de los valores materiales sobre los espirituales, la perdida de la moral publica, el abandono de principios morales por parte de la aristocracia, viviendo en un ambiente de hedonismo y motivados más que nada por la codicia, la discriminación entre los diferentes estratos sociales, con una gran desigualdad social resultante en la sociedad, en donde la clase política y la aristocracia eran quienes detentaban el poder político y el económico; el desprecio por el valor de la vida; y la lucha del poder por el poder mismo, sin ninguna intención superior definida. Y que esa degradación de Roma venía desde antes de Cristo, antes de la prohibición de los Dioses paganos. Y en todo caso Roma es la ciudad material sujeta a todas estas vicisitudes humanas sobre las cuales los cristianos no tienen ninguna injerencia y mucho menos control. Los cristianos son simples espectadores y en todo caso también victimas. De lo que habla el cristianismo es de otra ciudad muy distinta. “Es a esa otra ciudad, a la que el hijo de Dios, Jesucristo, vino a invitarnos (“mi reino no es de este mundo”), y murió por nuestra salvación para que fuéramos merecedores de entrar en esa ciudad espiritual: la ciudad de Dios”.

En la lectura de “la ciudad de Dios” se puede apreciar el profundo conocimiento de San Agustín de la historia de Roma, de su mitología, de los Dioses paganos, tanto griegos como romanos, del pensamiento filosófico, de sus costumbres y tradiciones, y se denota erudición de la persona, que aprovecha la ocasión para mediante sus bastos argumentos, hacer una revisión histórica general para reafirmar y difundir la doctrina cristiana de una manera exuberante. Agustín de Hipona hace mención, como uno de sus primeros argumentos, de una acción muy significativa; del hecho que los germanos hayan escogido algunos templos principalmente cristianos, para que muchas personas del pueblo pudiesen salvarse o refugiarse en ellos como lugares intocables y lo señala en su libro primero:

“Todo cuanto acaeció en este ultimo saco de Roma: efusión de sangre, ruina de edificios, robos, incendios, lamentos y aflicción, procedía del estilo ordinario de la guerra; pero lo que se experimentó y debió tenerse por un caso extraordinario, fue que la crueldad bárbara del vencedor se mostrase tan mansa y benigna, que eligiese y señalase unas iglesias sumamente capaces para que se acogiese y salvase en ellas el pueblo, donde a nadie se quitase la vida ni fuese extraído; a donde los enemigos que fuesen piadosos pudiesen conducir a muchos para liberarlos de la muerte, y de donde los que fuesen crueles no pudiesen sacar a ninguno para reducirlo a la esclavitud; estos son, ciertamente, efectos de la misericordia divina.”[51]

Gala placida, a la muerte de Ataulfo su esposo, regresa a Ravena y se casa con el comandante romano Constancio, quien se hace Augustus en el 423 a la muerte de Honorio su hermano. Constancio III seria el 72’ emperador de occidente de muy breve reinado (7meses) fue padre del 73’ emperador romano de occidente Valentiniano III, Gala placida quedo como Regente por decisión de Teodosio II de oriente y en el 425 a los seis años, Valentiniano bajo la regencia de su madre, es investido como Augustus.

Valentiniano III (419-455) Septuagésimo tercer emperador romano (de occidente) (425-455).

Su reinado duraría 30 años de los cuales, a partir de 433, durante 20 años, gobernará el Cónsul y comandante romano Flavio Aecio gran guerrero vencedor de los beréberes y nada menos que de Atila en el 451, en la batalla de los Campos Cataláunicos muy cerca de Troyes. En esta época se dan varios conflictos religiosos dentro del cristianismo; el patriarca de Constantinopla Nestorio establece una doctrina que distingue entre Cristo hombre y Cristo Dios, el concilio de Éfeso en el 431 condena esta doctrina, estableciendo las dos naturalezas de Jesucristo la divina y la humana en una sola persona, además se proclama a la Virgen María como madre de Dios. “En el año 440 se ordena como obispo de Roma a León I, hijo de un funcionario civil del imperio nacido en Toscana… Se sabe que fue enviado por el emperador Valentiniano III a Galia a conciliar una disputa surgida entre el comandante militar y el magistrado principal, lo que muestra la confianza que se le tenía y la habilidad política de León….. Es el primero en usar el nombre de Papa, costumbre cristiana del norte de África para denominar a su obispo. Todas estas medidas le dan el liderazgo de las diócesis de la Europa latina donde se le considera como el líder espiritual.”[52]

“León I (440-461), sólido teólogo y excelente jurista, predicador y pastor entusiasta y hombre de Estado capaz, es la persona a la que los historiadores otorgan el titulo de papa en su significado real.”[53] Mas tarde un monje de Constantinopla, Eutiques, pretende establecer otra doctrina que dice que Cristo solo tiene una naturaleza, la divina (monofisismo, la cual es condenada por el papa León I en el 448) En el 432 el monje Patricio llega a evangelizar la isla de Irlanda convirtiéndose en santo y en uno de los símbolos de la isla verde. Los Vándalos encabezados por Gensarico dominan África, en el 439 toman Cartago y se establece en ella la capital de los Vándalos. Los germanos hacen de las suyas en el valle del Danubio, al que llega Atila e invade las Galias y trata de saquear Roma, el papa León I, negocia con Atila su retirada.

Como hemos visto, en el 451 el comandante romano Aecio hábilmente establece una alianza con los galos, los burgundios, los visigodos y los francos, para enfrentar a los Hunos de Atila, al cual vence en la batalla de los campos Cataláunicos, en las Galias, cerca de lo que hoy es la ciudad francesa de Troyes. Fue una cruenta batalla en la cual Atila sacó la peor parte, sus tropas fueron diezmadas en más de 200,000 guerreros, sin embargo hubo que lamentar por la parte de los alidos la muerte de Teodorico I, rey de los visigodos asentados en Aquitania. Aecio permitió la retirada de los hunos, vigilándolos a distancia en su huida hacia Panonia donde habían establecido su cuartel general.

Atila asoló, el año siguiente, al norte de Italia, destruyendo y saqueando varias ciudades entre ellas Aquilea, situada muy cercana, (al nororiente) de lo que hoy es Venecia y que en ese tiempo era solo una laguna, pero que ofrecía algo de protección en sus islotes; por lo que la población de Aquilea se resguardó de Atila en este lugar, dando ocasión al asentamiento que después se convertiría en una verdadera potencia comercial y guerrera: Venecia. Valentiniano le pagó a su general triunfante Aecio, mandándolo asesinar, pero en el 455, “el que a hierro mata a hierro muere” los generales de Valentiniano le pagaron al emperador con la misma moneda. Atila había muerto ya dos años antes.

Uno de los generales asesinos de Valentiniano III, Petronio Máximo, se proclama como el 74’ emperador romano de occidente. En ese tiempo Genserico rey de los vándalos saquea roma y el nuevo emperador huye despavorido de la acción destructora de estos. El pueblo lo lincha por su cobardía, haciéndolo morir lapidado. Solo duraría en su mandato escasos tres meses. Lo substituye un noble candidato de los visigodos, Avitus Eparchius, 75’ emperador romano de occidente que no es reconocido por el imperio de oriente, solo dura en el mando 15 meses y es depuesto por un personaje de esos que reflejan por que algo esta en decadencia plena; que de aquí en adelante tendría un papel protagónico de primer orden, el general romano de origen suevo (germano), Risimero que en el 457 es nombrado patricio Cónsul y como tal ejerce un poder omnímodo poniendo y deponiendo emperadores.

En el imperio de oriente con sede en Constantinopla en el 457 sube como emperador León I, homónimo del papa. En Roma nuestro amigo Risimero escoge a su protegido Mayoriano, como el 76’ emperador romano de occidente, quien resulta buen administrador en los 4 años que lo deja gobernar Risimero, porque al final de este periodo ya no le gusta y lo depone. En el 461, por supuesto con el apoyo del imprescindible Risimero, sube Libius Severus 77’ emperador romano de occidente a quien Risimero le permite gobernar hasta el 467 que es cuando Antemio, de origen griego, se convierte en el 78’ emperador de occidente con la anuencia del emperador de oriente, yerno del emperador Marciano y suegro de Risimero. Como este emperador no había sido escogido por Risimero, este lo manda ejecutar. Y en el 472 selecciona a Olibrio 79’ emperador de occidente, yerno de Valentiniano III que gobernará por escasos 8 meses, tiempo durante el cual, para alivio del sistema sucesorio de los emperadores de occidente, muere Risimero y poco después el emperador.

Como Risimero había demostrado que no era difícil imponer emperadores a occidente, a falta de este, el jefe burgundio Gundebaldo, impone a Gliserio como el 80’ emperador para sustituir a Olibrio, pero inmediatamente es depuesto por León I, emperador de oriente quien nombra a Julio Nepote como el 81’ emperador romano de occidente en el 474, el patricio Orestes (antiguo aliado de Atila) lo destituye apoyado por los germanos y nombran a su hijo, Rómulo, un niño de 14 años.

Lo cierto es que durante estos últimos años y a partir de la sublevación de Alarico y aunque se sucedieron múltiples emperadores, algunos lo eran solo de nombre, se sucedían asesinato tras asesinato de los emperadores, haciéndolo muchas veces ellos mismos, el imperio se desintegraba progresivamente, las batallas ya no eran, en su mayor parte, sino guerras de guerrillas, en donde los germanos de las diferentes tribus se dedicaron a destruir y saquear a Roma. Desde la división el Senado, que primero se trató de duplicar, al final se desintegró. Ya en estas condiciones, era propiamente la Iglesia la que validaba a los nuevos emperadores. Al final la destrucción implacable de los germanos se ensañó haciendo que la infraestructura dejara de funcionar, los acueductos ya no conducían el agua y muchos fueron destruidos.

La caída de Roma fue completa en el 476, con Rómulo Augusto (475-476) un imberbe de 14 años que fue el octogésimo segundo y ultimo emperador de Roma. Resulta irónico y paradójico que este emperador, con el que termina el imperio romano, lleve los nombres del iniciador de la cultura romana Rómulo y el del iniciador del imperio el gran emperador Augusto. A este, el pueblo ya no le quiso poner Augusto, le pusieron “Augustulo” que significa un diminutivo despreciativo de Augusto.

Fin del Imperio romano.

En el 476 Odoacro, de origen germano, rey de los herulos quien había apoyado a Orestes, ahora apoyado por algunos reyes como Gundebaldo; depone a Rómulo Augustulo y asesina a su padre. Él decide, que el llamado “imperio de occidente” es una farsa, y lo hace en base a una lógica incuestionable; toda vez que ya no existía ninguna de las provincias que le daban razón de ser, porque ahora todas se habían convertido en reinos dispersos. En consecuencia su decisión es la de ser ahora el rey de Italia, convirtiendo la única provincia que le quedaba al “imperio de occidente”, ahora también en reino. Y por lo tanto envía a Constantinopla como una “devolución cancelatoria” en forma definitiva y de cierta manera simbólica, las insignias imperiales (la vestimenta oficial del emperador romanoy toda su parafernalia), para que sean recibidas en custodia permanente por Zenón emperador del llamado “imperio romano de oriente”. En el 488 Zenón nombra Rey de Italia a Teodorico, germano del linaje, de los Amalos nacido en Panonia, de origen noble, educado en Constantinopla; con la encomienda de expulsar a Odacro. Lo vence en Ravena y funda el reino ostrogodo en Italia a donde lleva más de 100,000 ostrogodos con él. Asentándose en Ravena en el 494. Este germano, Teodorico, lleva a cabo una inteligente y destacada acción hasta el 526, realizando alianzas políticas y matrimoniales con los reinos vecinos, por lo que se consolida fuertemente y es conocido como Teodorico I el Grande.

Epilogo.

La creación de la cultura romana, tuvo un largo proceso de gestación de 1,229 años, este fue el periodo de tiempo que duró el proceso de maduración cultural, esplendor y declinación de Roma. Quien dejaría su impronta indeleble como la gran cultura de occidente, la cultura latina. 244 años duró la monarquía; 536 la república y 449 el imperio romano. Sin embargo del 753 al 49 a.C., durante un poco mas de 700 años, es cuando se da el periodo que comprende el largo proceso de consolidación y maduración cultural para construir el imperio concebido por Julio Cesar, quien en el 49 decide cruzar el Rubicón para iniciar su ascenso definitivo al poder de Roma y dejar las bases para instaurar el Imperio, el cual iniciaría mas tarde con su hijo adoptivo Octavio en el 27 a.C. y después de 449 años, terminaría en el 476 d.C. Dentro del periodo imperial se da el esplendor de la cultura romana, esto ocurre: del 96 d.C. al 180, durante 84 años se ejerce el buen gobierno del Imperio por una clase política excepcional, con principios morales y amor y lealtad a su pueblo que se refleja en la sociedad con lo mejor de los valores y los principios filosóficos que fueron estructurándose durante este tiempo y solo esperaban una época y circunstancia como esta para cristalizar como lo mejor de la cultura latina.

En el 180 con el termino de la dinastía de los antoninos y el comienzo de la dinastía de los severos; se inicia la declinación del imperio, que tardaría casi 300 años en acabar, estimulado este proceso de declinación por el error de Diocleciano al dividirlo en el 286, debilitándolo fatalmente. También Constantino colaboró en el declive al sentar las bases del Estado confesional que traería como consecuencia la destrucción de la cultura griega Y helenista consideradas paganas. Sumándose a esto el error en el mismo sentido, de Teodosio, y el de Valente. Y también el error mayúsculo al haber subestimado y traicionado Teodosio a los pueblos germanos y sus líderes, quienes habían sido sus aliados. Lo que trajo como consecuencia su terrible reacción de sublevación y venganza, que culminó con la destrucción y desaparición del Imperio en el 476 d.C. De un Imperio que parecía indestructible.

Continuaría solo la parte del Imperio llamada oriental, con sede en Bizancio o Constantinopla, esta parte oriental que sobrevivió a la caída del Imperio romano le dio una última esperanza de vida con el emperador Justiniano, que reconquisto, momentáneamente, parte de los territorios ocupados por los germanos. Sin embargo, salvo la inercia que continúa y culmina con Justiniano en lo que se refiere al derecho romano; ya el Imperio romano había muerto dando vida al imperio Bizantino que lo trascendería en el tiempo.

Los germanos en forma implacable continuarían con su tarea de devastación. A la larga, la destrucción del Imperio romano fue total, se arruinaron las ciudades, los acueductos, la infraestructura de comunicaciones, como puentes y vías. Se abandonó el mismo idioma y su escritura, surgiendo de esta manera fortalecidas, a la larga, las lenguas romances y las propias de cada reino importante por la desaparición del latín como lengua oficial. Esto fue lo que originó el principio de la consolidación de los actuales idiomas como el alemán, el inglés, el francés, el español, el portugués etc.

Con la prevalencia de los pueblos germanos se provocó la ruralización de la actividad económica y se dio el despoblamiento de las ciudades, estos pueblos y su cultura tribal, rural, a base de clanes, contrarios al poder central, prepararon el camino a la etapa del feudalismo en Europa. Roma la ciudad del esplendor que llegó albergar más del millón de habitantes quedó reducida en el siglo VI a una villa de 20,000 personas, y sus templos, palacios y monumentos, reducidos a ruinas.

Lo que continúa después de Justiniano es lo que muy acertadamente se denominó como Imperio Bizantino, éste surge ya no de las cenizas del Imperio romano, pero si de una parte muy importante de éste, el extremo oriental, que se preservó para la posteridad. Esto pudo ser posible solo porque poseía características muy propias y distintivas, adquiridas desde sus antiguas tradiciones culturales provenientes del tiempo en que los griegos de Megara fundaran Bizancio en el 660 a.C., en donde ahora estaba Constantinopla, con el gran templo de arquitectura bizantina Santa Sofía, construida por Justiniano. La Iglesia ortodoxa del Imperio bizantino, aunque separada, convivió con el papado de la Iglesia católica que permaneció en Roma.

En contraste con la magnifica labor de Justiniano por preservar el derecho romano se encuentra el hecho de haber cerrado en el 529 la Academia de Platón que funcionaba desde el 388 a.C. y el Liceo de Aristóteles fundado por el Filosofo en el 335 a.C., y cerrar las bibliotecas de la cultura helénica, como parte de la proscripción de las enseñanzas paganas, al establecerse el Estado confesional con la Iglesia católica como la oficial del Imperio. Un poco mas de 300 años después de la caída del Imperio romano y durante el reinado de Carlomagno y en pleno cisma iconoclasta en el Imperio bizantino, surge en Europa apoyado por el Papa León III, el Sacro Imperio Romano Germánico, que todavía no llevaría el nombre completo, pero era la idea para “revivir” (ingenuamente) el antiguo Imperio romano, como contra peso al Imperio bizantino. En el 800 el Papa corona a Carlomagno como el emperador de los romanos, en cierta manera en premio por la conquista de Lombardía y varios reinos con muchos territorios.

La creación del Estado confesional, la caída del Imperio Romano y la furia de los germanos; es lo que ocasiona un verdadero agujero negro, un retroceso en la historia de la humanidad cuyos efectos se prolongarían por mil años que duró la denominada edad media o medioevo, con resultados tremendos para el mundo antiguo durante los primeros siglos considerados como época “oscurantista”. Pero que mediante las acciones positivas para superarla trajeron como consecuencia el renacimiento en el siglo XV, como una reacción lógica a esta etapa milenaria de la historia de la humanidad, digna de estudiarse con más detalle.

Como hemos visto, la formación de la cultura romana requirió de un muy largo proceso histórico de mas de doce siglos, a través de 1,229 años, desde su surgimiento, maduración, culminación, declinación y muerte; una de las más grande y trascendente culturas de la humanidad en todos los tiempos; la Cultura Latina, que conserva su prevalencia en la actualidad dentro de la cultura occidental, que es caracterizada en forma determinante por la impronta de la cultura romana sobre cualquier otra.

El legado de Roma es inmenso, señalaré solo algunos aspectos que me parecen de gran trascendencia:

Comenzare por el final apuntando al “Derecho Romano”, que es fuente inagotable del proceso legislativo actual en el mundo occidental y es el producto más evidente y trascendente de la gran civilización romana; desarrollado desde sus inicios en el 753 a.C. desde las primitivas regulaciones pre-cívicas de los pueblos del Lacio, hasta el código de Justiniano ya en el imperio de oriente; después de casi 1,300 años.

Petrus Sabbatius, Flavius Justinianus. Justiniano I (482-565) emperador (527-565) consolidador del imperio Bizantino. Fue también el gran compilador de toda la legislación romana desde sus inicios, incluidas las XII tablas, hasta la legislación del propio Justiniano a través de lo que se llamó el “Código de Justiniano” elaborado en cuatro grandes partes en diferentes etapas:

Codex Justinianus Corpus JurisCivilis

I.- Codex Constitutionem (Diez libros)

II.- Digesta o Pandectae (50 libros)

III.- Institutiones. Y

IV.- Novella e Constitutiones post Codicem. (Posterior al 533)

Primero la elaboración del Codex Constitutionem mediante una comisión de diez miembros entre las que estaba Triboniano, que al final seria el gran artífice y compilador en jefe, y Teófilo, profesor de jurisprudencia de la escuela de Constantinopla. El objeto era la compilación de todas las ordenanzas y constituciones de los emperadores pasados. La redacción la inició esta primera comisión, mediante el análisis minucioso y sistemático, eliminando controversias, repeticiones, contradicciones, obsolescencias y suprimiendo todo lo superfluo. Se tomo como base, el material jurídico comprendido en tres códigos precedentes: Gregoriano, Hermogeniano y Teodosiano. El resultado se vació en 10 libros. Promulgado en el 529 d.C. Todas las ordenanzas imperiales no comprendidas en el Codex Constitutionem, quedaban derogadas.

Posteriormente se decidió elaborar algo mucho más trascendente, se pensó en la conveniencia de analizar todas las fuentes del derecho en Roma, principalmente del material jurisprudencial, para constituir la unidad del trabajo jurídico-histórico de todo lo ejercido y conocido hasta el momento, rescatando y preservando la esencia jurídica del derecho romano. “El programa quedo fijado por el emperador en la Constitución Deo Auctore de conceptione Digestorum, el 15 de diciembre del 530. En esta ley confiaba Justiniano a Triboniano, entonces quaestor sacri palatii—cargo que conservó toda la vida, hasta su muerte en el año 542, salvo el periodo 532-534, en que acaso dimitió para poder atender mejor el trabajo legislativo—, el encargo de realizar la compilación de los iura, y le autorizaba también a reunir con este fin una Comisión de juristas doctrinales y prácticos. Los comisarios debían extraer de las obras de los juristas que habían obtenido el ius respondendi, y componer en unidad, todos los pasajes que estimaran necesarios para el conocimiento de las diversas instituciones, evitando las repeticiones y las contradicciones.

La obra debía estar dividida en cincuenta libros, subdivididos en títulos, siguiendo el orden de materias adoptado por el Código, que era, en lo que respecta al derecho privado, el del Edicto perpetuo. Los juristas debían considerarse todos ellos de igual dignidad y valor, y debía abandonarse la jerarquía establecida por la “ley de citas”. Los compiladores tenían plena libertad de elección, así como para retocar o enmendar los textos originales con añadidos, supresiones o sustituciones. La obra debía llevar el nombre de Digesta o de Pandectae; y ningún jurisconsulto debía osar añadir comentarios; perturbar con su verbositas la claridad de lo copiado. Se prohibía el uso de las abreviaturas y de las siglas de las copias; y los números de los títulos debían escribirse en letras y no en cifras. La compilación debía estar precedida de un índice de autores y de las obras utilizadas.”[54]

Como vemos en el Digesta la comisión compuesta por 16 miembros encabezados por Triboniano y que incluía al propio Justiniano en calidad de, comes sacrarum largitionum, revisó el material de connotados juristas a través del tiempo, rescatando todo aquel material valioso en vigor, depurándolo y haciéndolo congruente y conciso para poder ser utilizado como instrumento del derecho romano. Todos los planteamientos jurídicos y obras de juristas no seleccionados y por lo tanto no comprendidos en los 50 libros del Digesta, fueron invalidados y prohibidos de ser utilizados o citados jurídicamente.

Instituciones, publicado en el 533, también bajo la supervisión de Triboniano fue una compilación de las instituciones legales vigentes hasta la fecha y un valioso testimonio del derecho clásico, tomando como antecedente la obra de Gayo, eminente jurista de la época clásica de los Antoninos. Y por ultimo las Novellae Constituciones post Codicem, que comprenden colecciones selectas de las nuevas ordenanzas expedidas por el mismo Justiniano entre el 534 y el 565. En el 534 se promulgó el Codex Repetitae Pralectionis en 12 libros, complementados con la nueva legislación del emperador Justiniano.

Todos los documentos del Código de Justiniano fueron redactados y escritos en latín, con excepción de las Novellae, que fueron escritas en griego. La gran trascendencia de este documento base del derecho romano, es que además de reunir todos los antecedentes jurídicos trascendentes, importantes e innovadores en su tiempo, se realizo una muy seria y meticulosa depuración del material jurídico, abrogándose toda la legislación anterior que resultara confusa contradictoria y obsoleta, haciéndose una verdadera y saludable limpia. Lo que, por consecuencia, se tradujo en un invaluable documento claro y conciso. En este enorme y trascendente trabajo se debe de reconocer la participación seria y dedicada en cuerpo y alma de un importante numero de jurisconsultos romanos, como Teófilo el profesor de la escuela de jurisprudencia de Constantinopla, pero muy especialmente la participación del quaestor sacri palatii Triboniano y del propio emperador Justiniano, de quien muy merecidamente lleva su nombre dicho trabajo.

Los principios generales del derecho, vigentes en la actualidad, tuvieron su origen en el derecho romano y una vez superadas las controversias entre la escuela iusnaturalista y la positivista, resulta evidente e incontroversial, que los principios generales del derecho, al mismo tiempo que emanan de la razón jurídica natural, representan las directrices básicas del sistema positivo. Estos constituyen una valiosa herramienta e incluso, sirven en la actualidad a los jueces, para orientar el criterio en los procesos de la hermenéutica, cuando la ley deja suficientes imprecisiones y existen suficientes dudas en cuanto a la ley misma o a su precisión, toda vez que; “En ningún caso puede ser permitido al juez contravenir las normas precisas de la ley… Queda excluida a priori la posibilidad de aplicar un principio general en contradicción con un principio particular… El criterio y fundamento adecuado para la investigación de los principios se encuentra tan solo en aquel cuerpo de doctrina general acerca del derecho, que no es la obra artificiosa de un pensador aislado, sino que responde a una verdadera y sólida tradición científica, íntimamente ligada a la génesis de las mismas leyes vigentes.”[55]

En el derecho romano encontramos la base del concepto de “Estado de derecho”, el estado de derecho, es el Estado constitucional, es “el gobierno de las leyes y no de los hombres”, “ninguna autoridad por encima de la ley”, lo que dio lugar a la separación y el equilibrio de poderes en el gobierno, garantizando la plena independencia del poder judicial, y el respeto escrupuloso a los derechos humanos en los últimos tiempos. El   Estado de derecho es el constituido por la decisión, democrática y soberana del pueblo y para servicio de este, es el derivado de la organización jurídica de la sociedad. En síntesis, es la esencia del concepto de Estado que tiene sus orígenes en la república romana, que como hemos visto fue perfeccionado con el concepto de Estado moderno surgido a finales del siglo XVIII, con la constitución de los Estados unidos de Norte América, la Revolución Francesa, y las ideas liberales incubadas en Inglaterra y en toda Europa, con la ilustración y los enciclopedistas como respuesta y ayudando a dar fin al Estado absolutista. Complementado en la actualidad con la declaración universal de derechos humanos, promulgada por la Organización de las Naciones Unidas en 1948.

Las instituciones y el sistema político:

La sociedad civil.

El concepto de sociedad civil que tiene sus orígenes en el pensamiento aristotélico, con la evolución social de roma y su estructura política se empieza a gestar en sus inicios en la cultura romana, eminentemente política, y se va consolidando en el tiempo hasta adquirir el significado que hoy tiene. Dentro del concepto de Estado moderno, la sociedad la comprenden todos los individuos, todos los ciudadanos pertenecientes al Estado, en teoría la sociedad es precisamente el objeto mismo de éste, es ella quien se organiza jurídica y políticamente, a fin de crear las instituciones del Estado que lo hagan operar en beneficio de la sociedad misma, en su conjunto.

Debido a que la sociedad, dentro del Estado, se puede dividir y diferenciar en varios estamentos sociales: sociedad militar, sociedad política, clase gobernante, sociedad o comunidades religiosas, actualmente en organizaciones no gubernamentales etc. Estamentos que debido a la condición humana, muchas veces van creando intereses y van buscando un cierto estado de privilegio y diferenciación de los demás. Convirtiéndose en verdaderas ínsulas de poder. Actualmente el concepto de “Sociedad Civil”, surge de la necesidad de recordarnos cual es el objeto principal del Estado. Tratándose de los fines del Estado, todos los ciudadanos en su conjunto y en forma individual son sus destinatarios, y antes que pertenecer a cualquiera de los estamentos de la sociedad, pertenecen, en calidad de iguales, a la Sociedad civil.

Sin embargo también es importante considerar que el individuo nace libre y no tiene porque sujetarse a condiciones o reglamentos que limitan y en algunos casos coartan su libertad, pero para poder vivir en conjunto con otros semejantes; para vivir en sociedad, está consciente que es necesario establecer reglas de comportamiento, de común acuerdo con los demás y seguirlas y respetarlas para su mismo beneficio.

Hegel establece que: “como ciudadanos del estado los individuos son personas privadas que tienen como finalidad su propio interés”, “la persona concreta es para si misma un fin particular”, todo lo particular deviene en lo social y esto es importante porque, asevera: “en la sociedad civil cada uno es fin para si mismo y todos los demás no son nada para el. Pero sin relación con los demás no puede alcanzar sus propios fines, los otros son por tanto, medio para el fin de un individuo particular”. Si la particularidad la identificamos con la persona, la totalidad será la sociedad civil, y el Estado la universalidad en donde la particularidad, limitada y estimulada por la universalidad misma, es la única medida por la que cada particularidad promueve su bienestar.

La Sociedad civil es propia y verdaderamente la sociedad del Estado. El origen de su nombre lo tenemos que ubicar en la “civitas” romana ya que ésta, con la influencia de la “polis” griega, nos lleva al primitivo concepto de ciudad-estado, que encierra toda la esencia que significó el concepto particular de persona, de individuo, el concepto de pueblo y su protagonismo en la gestación de la democracia y de las primeras estructuras del Estado.

En la actualidad es preciso no confundir a la sociedad civil con las sociedades no gubernamentales (serias), ni mucho menos con los grupos surgidos al margen de estas, como generalmente actúan los “grupos contestatarios” con un desmedido afán de protagonismo perversamente interesado, con una gran ambición, solo superada por su ignorancia y su arrogancia, que han proliferado en el mundo entero aprovechándose oportunistamente de la crisis que hay en nuestra época y que ha provocado la necesidad por satisfacer las ansias existentes para poder externar ideas y reclamos de todo tipo dentro de la sociedad misma. Esto se ha agravado también por la crisis de los partidos políticos y su falta de respuesta ideológica y alternativas viables, por la corrupción dentro de las instituciones del Estado y en la sociedad misma.

La democracia.

Aunque la monarquía existía mucho antes del surgimiento de Roma, aquí se da de una manera sui generis cuando menos en el principio, ya que los primeros monarcas fueron electos con una cierta forma de democracia por la Comitia Curiata, de aquí el nombre de comicios. Consolidándose mas adelante la democracia misma, como hemos visto, en forma paralela con Grecia. En el 510 a.C., que es cuando se instituye por primera vez la republica en Roma, producto de un proceso democrático revolucionario. Por su parte, Clístenes, en Grecia proclamó para el nuevo orden, en el 508 a.C. la igualdad de los ciudadanos frente a la ley e instituyó la participación directa del pueblo para elegir a sus gobernantes.

Es importante reconocer que el entorno en donde se dieron los primeros procesos democráticos era de poca población, en donde no era difícil conocer las realidades de la sociedad y la verdadera calidad de las personas, por otro lado era una democracia en la que, aunque en forma limitada, sí participaba el pueblo, pero las decisiones mas importantes eran tomadas por unos cuantos representantes en las asambleas, magistrados que ejercían el poder, con suficiente capacidad para el análisis critico y el necesario conocimiento de causa. Entonces y en un principio de tuvo una democracia verdaderamente efectiva, que en la actualidad es impensable.

Hoy la sobre población, y en muchos casos la poca preparación de la gran mayoría representa un verdadero problema para el ejercicio de la democracia, entendida esta, en teoría, no solo como el respeto de la voluntad popular, sino el establecer las condiciones para que esa voluntad no sea manipulada y controlada, porque entonces y paradójicamente, esa misma democracia serviría para encumbrar y perpetuar tiranos, como en realidad lo ha sido.

Para que la democracia se de es necesario hacer valer su soberanía popular en las decisiones trascendentales del Estado, con pleno conocimiento de lo que verdaderamente le conviene tanto al Estado como al individuo. Y aquí si, ya no estoy muy seguro que esto se pueda dar. Es más se puede asegurar que en la actualidad no existen las condiciones necesarias para que se pueda ejercer libremente y con efectividad la democracia; por la influencia desproporcionada que ejercen los medios de comunicación en las personas, ya que en la actualidad no hay otra manera masiva de conocer lo necesario para tomar una decisión, y la falta de ética en el manejo de la información, nos ponen necesariamente en las manos de los medios y de quienes mas recursos económicos poseen para el manejo del aparato mediático en los asuntos de “la democracia”. Por lo tanto esta se aleja cada vez del universo de personas con limitada capacidad de análisis critico que desgraciadamente son la inmensa mayoría, por la manipulación de las conciencias y de la voluntad popular a la que sin defensa están sujetos. Actualmente el gran problema es el impacto causado por la cantidad en detrimento de la calidad, que ha traído como resultante un muy bajo porcentaje de personas con capacidad de análisis crítico. Y en muchos países, un porcentaje mayoritario de la población esta en condiciones de subsistencia y por lo general son presa fácil de los demagogos. Este es uno de los grandes riesgos de la democracia, precisamente porque en esta gran masa, es en donde, con una adecuada campaña y mucho dinero se pueden comprar los votos.

El Senado.

El senado fue la pieza clave de la organización política de Roma desde sus inicios y particularmente durante la republica romana, durante el imperio, vio mermada su autoritas, sin embargo y al final fue la única autoridad moral, capaz de validar el nombramiento de los nuevos emperadores. El senado romano fue el origen de las asambleas parlamentarias existentes en la actualidad. El “senatus consultum” era en un principio la consulta que el magistrado (cónsul y posteriormente emperador) hacía al senado y este respondía a manera de consejo, mismo que el magistrado decidía llevar a efecto o no, en cierta forma, el senatus consultum se transformo con la costumbre, como la potestad normativa o legislativa del senado, lo cual se da hacia finales de la republica y prevalece y domina en el principado como fuente del ius civile. Esto da origen, y aquí se definen por primera vez las atribuciones legislativas del senado.

“Los decretos del senado, después de su trascripción, eran depositados en el Tesoro; de la misma manera se conservaban las leyes y demás actas de la Republica. El lugar en que estaban depositados los archivos públicos llamabase tabularium.

Los decretos en que el senado otorgó honores extraordinarios a Cesar fueron escritos con letras de oro en columnas de plata. Muchos decretos del senado fueron escritos en plancha de bronce que se conservan todavía. Los decretos del senado, antes de quedar depositados en el Tesoro, carecían en absoluto de autoridad”[56].

La Timocracia.

Recordemos que durante la monarquía en los tiempos de Servio Tulio; los ciudadanos se dividían en cinco clases de acuerdo al grado de ingresos que poseían y cada clase en centurias con carácter de aportación militar. De las centurias mas ricas salían los caballeros que eran aquellos ciudadanos que tenían para comprar y mantener sus caballos. De aquí el origen del nombre o la distinción de Caballero. Habiendo sido esto mismo la base y consolidación de los ejércitos de Roma.

La timocracia, que es el poder de influencia de los que más ingresos generan o de los que mas tienen, el poder del dinero; es lo que realmente priva e influye en el manejo del poder, lo ha sido desde siempre, a partir del inicio mismo de Roma, desde la monarquía y mas tarde, a mediados de la edad media, con el surgimiento de la burguesía y después con los ricohombres del imperio de Carlos V. “Poderoso caballero es don dinero”, decía don Francisco de Quevedo y Villegas. Y por supuesto, querámoslo o no, esto es lo que cuenta en la actualidad en todo el Mundo.

El Censo.

También en tiempos de Servio Tulio (578 a.C.) se creó, instituyó y estableció la ley del censo, con castigos muy severos por el incumplimiento. Los censos fueron de gran utilidad para saber a ciencia cierta, cuantos, con cuanto y en donde estaban los ciudadanos romanos con todas sus pertenencias, incluidos los esclavos. Desde entonces en el mundo entero, este ha sido un valioso instrumento del Estado, indispensable para la planeación.

La Republica.

La república, “La Res publica”, la cosa pública, en teoría, el gobierno con la participación fundamental del pueblo organizado y representado en forma de asamblea, en este caso por medio del Senado, el gobierno de todos y para todos, por tiempo limitado y designado por el voto democrático de la mayoría. Actualmente, la república es la forma de gobierno caracterizada por un régimen representativo, federal, con división de poderes en el gobierno del Estado, con alternancias periódicas de los gobernantes electos democráticamente, en donde la participación del pueblo, ejerciendo el principio de soberanía, tuvo su origen en Roma. Aunque el Imperio tuvo que darse como respuesta estructural para el Estado transnacional, no tardo mucho en correr los riesgos del absolutismo y mediante su evolución en el tiempo, mucho tiempo, hasta finales del siglo XVIII se llegó a la conclusión de que es preciso que “el poder controle al poder” de acuerdo a las teorías de Charles-Louis de Montesquieu, llegando a la conclusión de la necesidad de la participación del pueblo representado verdaderamente en la asamblea y el establecimiento de la división de poderes, lo que hace volver, otra vez, a la forma republicana.

La Dictadura.

Durante la republica romana la antigua magistratura única, el magíster populi, es substituida por el Dictator, surge así la dictadura como una forma de gobierno ante una amenaza extrema al Estado, que demandaba la decisión sin titubeos de una sola persona con poderes absolutos, investida del imperium, para ejercer el poder, pero por tiempo determinado (seis meses) y electo por el senado y los dos cónsules, ambos quedaban subordinados al Dictador. Surge aquí la institución de la dictadura en su forma positiva. Después se desvirtuó y degenero a finales de la republica; en la dictadura perpetua, convirtiéndose así en los prolegómenos del imperio. Esta fase final desvirtuada, es la que sirvió y sigue sirviendo de inspiración a muchos tiranos de pacotilla.

Se dice que George Washington, libertador de los Estados Unidos y su primer presidente, tuvo a la figura histórica de Cincinato, el célebre dictador, como fuente de inspiración personal, “Al terminar la guerra el Barón Von Stuben y otros militares fundaron la sociedad de Cincinnati (“Society of the Cincinnati”) con oficiales en todos los estados y Europa… se eligió a Washington como presidente nacional”[57] de los Cincinnati.

El Plebiscito y el Referéndum.

Nacen de la lucha de la plebe en el 494 a.C. en su marcha al Monte Aventino y a través de su larga lucha legislativa por las reivindicaciones de la plebe y del pueblo en general, ejerciendo el principio y el derecho de la soberanía popular.

Actualmente, el plebiscito es una consulta al Pueblo, a la Sociedad Civil de un Estado, mediante el voto popular directo, que los poderes públicos, o la misma Sociedad Civil consideran necesaria sobre temas de excepcional relevancia. El Plebiscito se convierte en Refrendo cuando los temas sometidos a la consideración popular mediante el voto; son temas sobre aspectos jurídicos o elecciones de gobernantes previamente realizadas y se quiere refrendar su validez o permanencia.

El Estado.

El origen del concepto de Estado como la organización jurídica y política de la sociedad y su transito del absolutismo al Estado Moderno, en la actualidad, tuvo su comienzo en la organización de la sociedad, para el logro del bien común, surgida en Grecia y en Roma.

La civitas.

Roma inicia paralelamente con Grecia a través del concepto político de la civitas, o ciudad-estado, dándose en Roma la transición de la ciudad-estado al estado nacional. Lo cual en cierta forma, también se da en Grecia en el siglo de Pericles, pero no con el énfasis y la continuidad sistémica y en proceso de transito hacia el imperio (Estado transnacional), como se dio en Roma

El Imperio.

La transición del Estado nacional al Estado transnacional, trajo la creación del imperio, con el concepto del Princeps y de la organización territorial y política a través de las provincias para el dominio de Europa, Asia menor y norte de África. Los conceptos de Colonia, adoptado del griego y el de Provincia y Municipio, surgieron de Roma en la época imperial.

La Iglesia y el Estado.

También es herencia de Roma concebida por Constantino y consolidada por Teodosio; la relación Estado-Iglesia como unidad de poder, dando lugar a la contradicción del Estado confesional, que prevaleció durante más de 1300 años, desde el 470 d.C. viciando tanto a la iglesia como al Estado, hasta finales del siglo XVIII, en donde se da la creación del Estado moderno laico, tolerante de credos religiosos e ideas políticas, surgido de las ideas de los enciclopedistas y los movimientos revolucionarios de finales de ese siglo.

La unidad europea.

La unión de todos los pueblos de Europa dentro del imperio romano durante casi 500 años, tiempo en el que fue generándose el aculturamiento y la convivencia, no carente de múltiples enfrentamientos, es el antecedente histórico que ha dado lugar y origen a la actual Unión Europea, volviendo, o tratando de volver, a la moneda única, que se dio en Roma. Hoy el euro es el heredero del denarius, de donde incluso proviene la palabra “dinero”. Otro hecho de gran trascendencia, heredado por el imperio romano durante la convivencia entre las diferentes noblezas europeas y posteriormente reinos, fue la costumbre de la mezcla de lazos consanguíneos, por casamientos políticos entre los diferentes miembros de la realeza europea y sus dinastías que prevalecen hasta la actualidad.

Los clientes.

El sistema Clientelar, que en un principio sirvió para estructurar la sociedad romana a través de las primeras familias y sus grupos relacionados, por medio de los paterfamilia como cabeza, usándose posteriormente como sistema de relación de poder, hasta las relaciones políticas y comerciales de la actualidad y la degeneración en las mafias italianas para el comercio ilícito y la delincuencia organizada. Este tipo de relación clientelar era hereditario, la clientela podía extenderse y transmitirse de familia en familia, los grupos clientelares no solo abarcaban familias, podían abarcar villas y reinos completos. La protección del patrón hacia el cliente y la lealtad de este hacia el patrón, eran conditio sine qua non para que se mantuviera este vínculo que estuvo en las bases del Estado romano y proveyó la estabilidad y el autocontrol que indudablemente contribuyeron en su consolidación. De aquí nace el nombre y concepto actual de “clientelismo político”.

El magnicidio

El Magnicidio como sistema sucesorio de consolidación del Poder, que aunque no fue privativo de Roma, sí la caracterizó, contribuyendo a esto la extralimitación de la función de las guardias pretorianas, tanto en un principio como principalmente en el periodo de su declinación. Con un profundo desprecio al valor de la vida y una sobre valoración desmedida del poder y de los valores materiales.

El Consulado.

Nacido con la republica y después de esta, el consulado prevaleció durante todo el imperio y sirvió para que ante emperadores malos, se diera la continuación en la administración publica, mediante los cónsules, y magistrados dependientes de estos, que siguieron eligiéndose, ahora designados por el emperador por periodos anuales renovables, ratificados por el Senado para beneficio del mismo imperio y de sus ciudadanos. Teniéndose aquí el antecedente mas remoto de la administración, política profesional.

La Reforma Agraria.

Tiberio Graco propone una ley que establece limites claros y concisos a la extensión del terreno agrario publico ocupable por los particulares; las tierras que excedan de esos limites serán recuperadas por el Estado y repartidas entre los campesinos pobres en lotes inalienables, esto actuó como antecedente de la propiedad ejidal o el koljoz soviético. Cayo Graco es electo Tribuno de la plebe y cónsul en el 123 a.C. Cayo aprovecho ventajosamente la reforma agraria iniciada por Tiberio, creó nuevas colonias agrícolas, se ganó al ejercito y al pueblo con medidas hasta cierto punto demagógicas, que mas adelanta habría de aprovechar Mario y que influirían determinantemente en el manejo político que ejercería Cayo Julio Cesar como líder de los populares, para llegar al poder y operar el cambio revolucionario que daría entrada a la época imperial. Cayo Graco, dentro del seguimiento de la reforma agraria crea nuevas leyes agrícolas y establece uno de los primeros subsidios, al decretar un “precio político” lex frumentaria para el trigo en forma fija, que era la mitad del que regía en el mercado, medida que le gano el favor del proletariado y particularmente de los agricultores, pero esto le costo la vida a él y a su hermano.

El Calendario Juliano.

Como hemos visto, Julio Cesar, para evitar el manipuleo arbitrario de las fechas, dispone una revisión y precisión del calendario, para lo cual hace venir de Alejandría al astrónomo Socígenes, dando como resultado el calendario Juliano. Este calendario fue la base del calendario Gregoriano que utilizamos en la actualidad, adaptándose para esto, el Juliano, al año solar, porque estaba mas largo en 11 minutos y 14 segundos con relación a la duración efectiva del periodo orbital de la tierra. Se hizo también coincidir el equinoccio de primavera con el 21 de Marzo, para lo cual Gregorio XIII, en 1582 decidió emitir un decreto eliminando 10 días del calendario Juliano, y estableciendo los años bisiestos para su ajuste final.

Se puede asegurar que casi no existe institución en la actualidad, en el mundo occidental, que no tenga sus orígenes en Roma. Muchas de las más importantes ciudades y capitales europeas de la actualidad fueron fundadas o consolidadas por Roma. Como ejemplos destacados podemos mencionar a:

Paris

Aunque la tribu celta de los Parisii ya en la época de la republica romana, durante el siglo III a.C. habían utilizado a la “Íle de la cité” en calidad de fortificación, llamándola “Lutecia”, a principios del siglo I a.C. los mismos celtas la destruyeron y Julio Cesar en el 52 a.C. la reconstruye, le conserva el nombre y la utiliza como el núcleo central desde donde se desarrollaría la ciudad romana de Paris, actual capital de Francia, para mi gusto, la ciudad mas bella del mundo. La traza, la infraestructura y el equipamiento urbano de las ciudades creadas por los romanos fueron paradigmáticos, emulando los elementos con que contaba la misma Roma. Así podemos descubrir en el Paris actual muchos de los elementos del Paris Romano: las termas en Cluny, el Foro, cercano a los jardines de Luxemburgo, ubicado por la actual calle de Soufflot, el Templo en la Isla de la ciudad bajo la plaza de la catedral de Notre Dame, los acueductos, los anfiteatros etc.

Londres

La historia de Londres como capital del antiguo imperio británico, comienza con los romanos, el emperador Claudio en el 43 d.C. funda Londinium en la ribera norte del Tmesis, y en el 50 d.C. construye un puente sobre el río para comunicarla con la parte sur, en donde también construyen un pequeño asentamiento, todo aquello, en sus inicios, no pasaba de un área máxima aproximada de 100 hectáreas, pero pronto se convertiría en un importante centro de comercio, por la facilidad del acceso fluvial y por el puente romano. Actualmente se pueden encontrar vestigios romanos en la parte antigua de Londres, llamada “la city” y en el área cercana a “St. Paul’s Cathedral”.

Colonia, Alemania

El emperador Claudio funda también en Germania, la ciudad de “Colonia Claudia Ara Agripinensis” (actual Colonia en Alemania), y le pone el nombre, en honor a su cuarta esposa “Agripina la menor” quien por supuesto no merecía tal distinción.

York

En el 71 d.C. tras la ocupación romana, se construyó una fortaleza en donde actualmente se encuentra la ciudad de York y la nominaron con el nombre de Eboracum, ahí murió Séptimo Severo, emperador de Roma en el 211 y ahí también iniciaron el reinado sus dos hijos designados por él, ambos Augusti, tomando posesión, en esta forma, el emperador Caracalla y el emperador Geta, habiéndose dado inicio aquí a la dinastía de los severos y a el comienzo de la declinación de Roma, que ya, años antes se había inaugurado con el advenimiento del “ilustre” Cómodo.

Complutum

Durante la conquista y dominio de Hispania por los romanos, estos fortalecieron un asentamiento en el centro de la actual España llamado Complutum, en las riberas del río Henares en donde esta actualmente Alcalá de Henares, ahí en 1498, en tiempos de la integración de España como nación, el Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros fundó una universidad que serviría de apoyo a lo que mas tarde seria la ciudad capital de España, Madrid. De ahí le viene el nombre de “Universidad Complutense de Madrid”.

El urbanismo.

La aportación de Roma en el campo del urbanismo es de una gran trascendencia, aunado a la tradición griega de ciudades con espacios públicos de gran peso especifico urbanísticamente hablando, como lo fueron el Ágora griega y ahora en Roma el Foro romano, que vinieron a ser el núcleo central de las ciudades, en derredor de los cuales se establecieron los principales edificios que albergaban a las diferentes instituciones del Estado, como los templos y los edificios públicos, que a diferencia de las culturas asiáticas en donde los templos y centros ceremoniales eran lugares hasta cierto punto prohibidos para el pueblo, aquí estos eran espacios verdaderamente públicos de uso popular y de gran importancia en los procesos democráticos, aunado a esto la ubicación estratégica de los edificios lúdicos o de espectáculos que definieron marcadamente los usos del suelo y la estructura urbana con preponderancia en los medios de comunicación propios para las personas y en segundo plano para los vehículos tirados por animales que circulaban en un solo sentido y se articulaban convenientemente con las diferentes plazas, mercados y diferentes zonas de la ciudad, con los accesos principales al exterior, los cuales en un principio estuvieron amurallados. Las ciudades contaban con sistemas tanto para el suministro de agua potable como con la canalización y alcantarillado (cloacas) para los efluentes de desechos líquidos.

Tal vez, con una marcada influencia proveniente de los castros romanos, muchas ciudades romanas eran construidas en terrenos planos por lo general, se caracterizaron por el trazo marcadamente ortogonal, con manzanas de 70 m por 70 m, una área máxima de aproximadamente 40 hectáreas definidas por dos ejes principales, que a su vez eran las dos calles mas importantes, una que corría de norte a sur llamada cardo y otra de oriente a poniente llamada decumanus; estaban amuralladas separando el espacio de la muralla de las construcciones por un espacio perimetral llamado pomerium con cuatro puertas de acceso que coincidían con los extremos de los ejes principales. Eran cuidadosamente planificadas por medio de un ceremonial con fines prácticos, ya que se sacrificaban algunos animales revisándoles los intestinos, particularmente el hígado, para asegurarse que el medio ambiente natural era propicio para la vida. Estas ciudades eran construidas teniendo en cuenta el nivel máximo de inundación de los ríos y contaban con la infraestructura básica; consistente, en acueductos, cloaca o canalización de los detritos, caminos pavimentados con piedra y sistemas de drenaje pluvial, puentes de acceso, cisterna para el almacenamiento del agua y el equipamiento urbano básico; el cual, consistía en, el foro, el templo o los templos, el o los edificios públicos, las plazas, el mercado, las termas, los servicios sanitarios públicos, el teatro y el anfiteatro para la diversión del pueblo. Todo esto caracterizó a los nuevos asentamientos romanos, que tanta influencia tuvieron en la planeacion diseño y realización de las ciudades en las provincias romanas y posteriormente en las colonias de cultura latina.

La arquitectura.

La aportación romana en la arquitectura fue verdaderamente revolucionaria, toda vez que se pasó del arquitrabe tradicional y paradigmática de la arquitectura egipcia y griega, al arco de medio punto, a las bóvedas con sus combinaciones y a las cúpulas artesonadas o de casetones por medio del uso del hormigón colado en sitio y la piedra acomodada para la transmisión de los esfuerzos a compresión, asentada con argamasa, (mortero de cal y arena). El ejemplo clásico es el Panteón de Agripa, vaciado en hormigón y mampostería sobre cimbra de madera cacetoneada, con un diámetro de cúpula de 43 metros con un oculus central abierto, el Panteón fue construido por Trajano y Adriano en los inicios del imperio. El Panteón de Agripa tenía su frontón recubierto con bajo relieves de bronce. “La arquitectura romana empleó también en forma extensiva los metales: el bronce en múltiples elementos decorativos, así como en grapas que sujetaban unos materiales a otros, o en clavos y pernos para unir las piezas de madera de las techumbres, y el plomo para uniones diversas y los canalones de desagüe. Se conoció también el empleo del vidrio como material de lujo, en placas translucidas, transparentes y opalinas”[58]. Por otro lado, el diseño y la disposición de la tradicional casa romana, con el atrio, el patio central o compluvium por donde se captaba además del sol y la luz del día, el agua de lluvias que era recolectada en el impluvium, o cisterna domestica, todavía se repite en la arquitectura de las casas de la cultura latina, desgraciadamente prescindiendo del el sistema del compluvio-impluvio, aunque afortunadamente no de la forma que lo justificaba.

La ingeniería

En el campo de la ingeniería, todavía permanecen como mudos testigos de la historia, los imponentes acueductos de grandes piedras de granito, acomodadas y las arcadas construidas mediante el arco de medio punto, estableciendo un sistema perfecto de cargas axiales transmitidas directamente al terreno macizo y en igual forma fueron construidos los magníficos puentes que perduran hasta la actualidad. Las canalizaciones hidráulicas y sanitarias por gravedad, las inmensas cisternas y los miles y miles de kilómetros de caminos, más de 85,000 Km. a través de las diferentes vías a lo largo del continente europeo, norte de África y Asia menor, para comunicar con roma y entre sí, a mas de 40 naciones, construidos para durar por siempre, con inteligentes sistemas de drenado pluvial, para no afectar a la base de graba y arena que sostenía el pavimento de piedra. Los sistemas de fortificación militar y grandes murallas, y la construcción de grandes naves de guerra con las que dominarían en el mar, llegándose a constituir en el garante de la seguridad para la navegación en el Mediterráneo y en una verdadera talasocracia que impuso la hegemonía de Roma por varios siglos, en los mares del Mediterráneo.

La economía.

En el campo de la economía se podría considerar como el primer sistema liberal, con una economía de mercado, en donde el Estado intervenía solo para regular éste y proteger tanto al productor como al consumidor. Fueron los primeros en establecer subsidios compensatorios, propiciar la actividad particular y proteger la propiedad privada. El Estado, con la atención puesta en el control de las múltiples y lejanas provincias, solo por excepción intervenía en la actividad comercial o productiva, para preservar el orden, evitar los abusos y la existencia de monopolios, reservando estas a los particulares para que las ejercieran dentro de los causes establecidos por el Estado. Fueron los romanos los primeros en emitir en forma centralizada y general un mismo tipo de moneda para diferentes países, el denarius y el sestertius equivalente a un cuarto de denario, que controlaban el Quaestor y los Tresviri. Por otro lado hay que reconocer que como primer sistema imperial se aprovechaban, además de cobrar el tributo a las provincias, de extraer de ellas los mejores metales y materias primas a los mejores precios y de concentrar en Roma a los mejores talentos. En cierta forma, es innegable que también todo esto contribuyó a dar origen a la grandeza material de Roma, construida y mantenida a sangre y fuego.

El arte.

La manifestación del espíritu humano en expresión de lo bello, el arte, floreció en Roma sobre todo en la época de esplendor, a través de múltiples medios como hemos visto, antes del régimen militarista de los severos; aunque durante el tiempo de uno de ellos, se den las magnificas termas de Caracalla, actividad y costumbre romana sui generis que se ve reflejada en la actualidad, a través de la actividad en los clubes sociales en todo el mundo, habiendo perdido mucho del ingrediente artístico-cultural; esto como ya lo hemos señalado se debió mas a la inercia cultural, que a la decisión consiente del emperador. El termino SPA en la actualidad tiene su origen en lo que se practicaba en las termas romanas ya que son siglas en latín que significan Salüs Per Aqua. Por otro lado se dieron; la proliferación de magníficos frescos y mosaicos en la arquitectura domestica y publica; la construcción de esplendidos templos y mausoleos; Hermosas esculturas de mármol como la efigie de augusto con coraza, cuyo original se encuentra en el museo del Vaticano y miles de esculturas y obras de arte de gran valor; la construcción de grandes arcos conmemorativos, costumbre que se siguió manifestando, como ejemplo de esas expresiones posteriores, tenemos el arco del triunfo en Paris, o la construcción de la columna Trajano, imitada en múltiples formas, como la que se encuentra también en Paris, mandada construir en “place Vendome” por Napoleón con su estatua como remate.

La literatura.

Otra de las grandes aportaciones de Roma es el alfabeto latino, el cual usan en la actualidad los principales idiomas del mundo y con el cual están escritos la inmensa mayoría de los más importantes documentos sobre todos los temas. Se debe reconocer que en este campo Grecia fue en un principio mucho mas avanzada que Roma, sin embargo desde que Livio Andronico, poeta griego, traduce La Odisea en latín en el siglo III a.C. Proliferan las grandes obras en literatura escritas en latín con autores como; Nevio, primer escritor y comediante latino; Plauto, aquel comediante que acuñó la sabia frase de: “Homo Homini lupus” en su obra “Asinaria”; Polibio, historiador y geógrafo que nos narra el sitio de Numancia; Ennio. poeta y dramaturgo pionero de la literatura latina; Cayo Lucilio, iniciador de la poesía satírica; Varrón erudito escritor y bibliotecario de Cayo Julio Cesar; el gran Cicerón; Cornelio Nepo; Lucrecio; Catulo; Salustio; Virgilio creador de la “Eneida”; Horacio, pequeño gran poeta satírico, que se dio el lujo de rechazar la designación de Octavio Augusto como su secretario; Tito Livio historiador de los orígenes de Roma; Catón el viejo o el censor, político, escritor de Origenes, historia de roma en prosa; Séneca el retórico y Lucio Anneo Seneca, el filosofo neo estoicista; Plinio el joven, historiador y apologista de Trajano; Suetonio, autor de “Los doce Cesares”; Persio, poeta satírico y critico de las desviaciones de la vida ordenada y guiada por el estoicismo, hacia la vida disipada de la sociedad romana; Quintiliano, autor de “El Instituto de Oratoria”; Plutarco autor de “Vidas Paralelas”; Tácito; Juvenal, poeta costumbrista autor de las “Sátiras”; Tertuliano; primer autor cristiano que escribe en latín, Longino; etc. La consolidación del imperio romano, le dio tal impulso al latín, que poco a poco el alfabeto griego, fue siendo desplazado por el uso generalizado del latín.

Los números romanos

La numeración romana, aunque nunca comparable a la arábiga en su uso cotidiano, en la actualidad también ha prevalecido y es de uso convencional en muchos campos. Se podría decir que Roma tuvo la virtud de asimilar de la cultura griega, todo el esplendor del pensamiento griego filosófico-científico, con todo el antecedente a su vez asimilado por Grecia, de la cultura egipcia, mesopotámica y de la última influencia asiática en los tiempos de Alejandro Magno. De aquí nace toda la base de la cultura occidental. Al término del imperio romano, al desmembrarse todas las provincias, su misma muerte, la muerte de Roma, muchos años después, le da vida y carácter a todos los actuales Estados europeos incluyendo a la propia Italia.

Finalmente, tal vez el legado que caracteriza más a Roma, después del derecho romano sea el legado político. Si bien el pensamiento griego principalmente a través de Aristóteles es de una gran contribución en cuanto a la filosofía política, los romanos pasan de la idea al hecho concreto que persigue el logro concreto y tejen con su acción a través del tiempo, para la praxis en el ejercicio de la política; la mas rica estructura conocida en toda la historia de la humanidad. El problema fue que con el tiempo, devino en un pragmatismo político, aunque el término no se conociera en ese entonces, ya desde la monarquía, también durante la republica, con el ejemplo de algunos malos emperadores y principalmente a partir del inicio del militarismo con los severos, hasta la extinción del imperio; se va acentuando cada vez mas la importancia del logro del fin, aun a costa de los principios, lo que cuenta o mas les interesa, es la importancia de los resultados, porque al final de cuentas “no existen medios malos si se logran los propósitos”; “el fin justifica los medios”, la manipulación, el oportunismo, el uso indiscriminado del poder y de la religión, el asesinato, el magnicidio, todo se justificaba por el ideal “político”. Nicolás Maquiavelo en “El Príncipe” refleja esta teoría magistralmente.

Nace aquí también desde entonces, desde los tiempos de Lucumon, la figura clásica del “político” tradicional actual, sin principios, integridad ni escrúpulos, que no se detiene ante nada, que es digno de sacrificar a su propia madre, a sus hijos, a su misma familia entera por lograr el éxito personal. Se mantiene también desde entonces una constante; dicen tener vocación de servicio y en los hechos siempre se sirven de quienes dicen servir y siempre los utilizan para sus propósitos personales ilegítimos, este tipo de “político” es amo de la manipulación y la simulación, todo lo hace con una sonrisa estereotipada, pretendidamente carismática, de profunda hipocresía. Se puede tragar todas las inmundicias que se dicen de él y su “sonrisa” no desaparece. Es sumiso, adulador y servil frente al poderoso o al superior y despiadado, prepotente y cruel frente al débil o al subalterno. La dignidad no la conoce ni le interesa, para él como la moral; solo son fachadas huecas que de vez en cuando usan retóricamente, para adornar sus hipócritas arengas plagadas de mentiras, que paradójicamente suelen ser aceptadas por la mayoría.

La estructuración social que en un principio fue muy clara y justa, con el tiempo (tal vez demasiado tiempo), con el crecimiento poblacional, la fusión de los patricios con los tribunos de la plebe, la perversión de la monarquía, etc., trajo la acumulación del poder en pocos y devino en una estructura injusta que propiamente desapareció a la clase media. El poder de la oligarquía cada vez más fue profundizando la brecha entre los pocos que acumulan el poder político y el económico y la inmensa mayoría que tiene poco o nada, (los proleteri[59]) y que solo sirven, en el mas amplio sentido del vocablo, a los intereses de los poderosos, los cuales solo se acuerdan de ellos en las elecciones, y a la hora que estos les interesan para el logro de algún fin, usándolos demagógicamente por medio de la retórica hueca, hipócrita y mentirosa, mediante el clientelismo político, solo como instrumentos de sus propósitos, no siempre legítimos y ciertamente no éticos ni humanistas y generalmente para utilizarlos como “carne de cañón” en el mas amplio sentido, real y figurado. Cualquier semejanza con la situación actual es “mera coincidencia”. Con el agravante de que a la depredación humana, ahora se agrega la del medio ambiente natural, que en aquel tiempo no era tan crítico. Al final, esta fue también una de las causas de la decadencia y extinción del imperio romano.

La situación creada por la clase política prepotente, corrupta y que actúan como meros instrumentos de los monopolios y la oligarquía, se ha generalizado en todo el mundo, particularmente en los países más atarazados e ignorantes, con gobiernos demagógicos, oligárquicos y autoritarios que registran un gran desbalance en la distribución del ingreso. Por otro lado los países llamados industrializados y desarrollados que también constituyen la comunidad financiera internacional, que son los que controlan los recursos financieros a nivel global; actúan frente a los otros como el antiguo imperio frente a las provincias, y ejercen sobre estos su poder, aprovechándose injustamente de sus carencias y debilidades, lo cual en cierta manera, aunado a las condiciones inequitativas internas de estos países, agrava también su condición de penuria para las mayorías. Esto, en cierta forma ha sido la causa de la tremenda pobreza que azota a la humanidad. Si consideramos que los recursos económicos son finitos y en forma hipotética apenas suficientes para todos, entonces deberemos reconocer que la acumulación desproporcionada en unos cuantos, deja forzosamente sin los recursos vitales a los demás. Lo que aunado al peor vicio de la justicia, la impunidad, se traduce en la causa principal de la inestabilidad y la inseguridad en todo el mundo.

Todo esto viene a cuenta porque no se puede entender el estudio de Roma, solo por el simple hecho del conocimiento mismo. Sino porque ese conocimiento nos debe llevar a entender la realidad actual, a conocer que todo proviene de una evolución del pensamiento y de los complejos mecanismos de la sociedad a través del tiempo y del espacio, que nada es obra de la casualidad, que todo supone una consecuencia lógica, que todo tiene una razón de ser, que existen patrones de comportamiento, derivados de los antecedentes históricos en situaciones similares, que es preciso considerar. Toda vez que han existido situaciones circunstanciales en el pasado, que presentaron condiciones graves de conflicto y que encontraron cauce adecuado para su solución mediante la acción del ingenio humano y que esas experiencias nos pueden ayudar a superar situaciones y problemas actuales, y a crecer en nuestras capacidades y potencialidades no solo para entender la situación actual sino para, con el conocimiento de la experiencia del pasado, no cometer errores similares y poder prever el futuro, para que este sea en mejores condiciones.

Si no entendemos la lección de la historia, no solo estaremos condenados a no salir del círculo vicioso que significa la repetición continua y perenne de los errores del pasado, sino que estaremos condenando nuestro futuro a un destino mediocre y estéril. Estaremos descargando nuestra imaginación de la creatividad y las herramientas necesarias para lograr los grandes y radicales cambios que se demandan para poder alcanzar un mejor destino para la humanidad.

La historia de Roma es un inmenso abrevadero repleto de conocimientos del origen de la cultura occidental, entre muchas otras cosas, nos enseña que el tiempo es un factor vital de maduración cultural y en el caso de Roma, hubo que ser muy pacientes con el desarrollo de la monarquía, la república y el imperio, que las cosas no se dieron de la noche a la mañana, que pasaron mas de mil doscientos años, cientos de generaciones, para la gestación culminación y declinación de esta gran cultura que dejo gravada en forma indeleble su impronta cultural, en la mayor parte de la humanidad.

Antonio Fuentes Flores

San Pedro Garza García Nuevo León, Octubre 2014

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Contenido
Prologo
Introducción
Capitulo I.- La Monarquía
Capitulo II.- La Republica
Capitulo III.- La Dictadura
Capitulo IV.- La transición hacia el imperio
Capitulo V.- El Imperio
Capitulo VI.- El Florecimiento
Capitulo VII.- El inicio de la Declinación
Epilogo
Bibliografía

 

[1] Tito Livio, HISTORIA ROMANA, Primera Década, Editorial Porrua, México 1999.

[2] Historia Universal Siglo XXI el helenismo y el auge de Roma, el mundo mediterráneo en la edad antigua. Pierre Grimal. Siglo XXI editores. Volumen 6 México 1972.

[3] DICCIONARIO DE LA MITOLOGIA CLASICA, CONSTANTINO FALCON MARTINEZ EMILIO FERNANDEZ-GALIANO Y RAQUEL LOPEZ MELERO, Alianza Editorial, México 1989.

[4] TITO LIVIO historia romana, primera década. Editorial PorruaSA,.México 1985

[5] TITO LIVIO Historia romana primera década, Editorial Porrua México 1985

[6] TITO LIVIO Historia romana primera década, Editorial Porrua México 1985

[7] Historia universal siglo XXI, “el helenismo y el auge de Roma”, el mundo mediterráneo en la edad antigua. Pierre Grimal. Volumen 6 Siglo XXI Editores México 1985.

[8] TITI LIVIO Historia romana primera década, Editorial Porrua México 1985

[9]TITO LIVIO, Historia Romana, Primera Década Editorial Porrua México 1985

[10] TITO LIVIO, Historia Romana, Primera Década Editorial Porrua México 1985

[11]TITO LIVIO, Historia Romana, Primera Década Editorial Porrua México 1985

[12] Esto si que no fue una estratagema, fue tan real que según Tito Livio, perdió la mano derecha, lo que le atrajo el nombre de Scévola.

[13] Según Tito Livio.

[14] Es interesante hacer notar que en el 508 a.C. casi coincidente con el inicio de la republica romana, se da en Atenas Grecia, con las reformas de Clístenes, el establecimiento de la democracia, con la creación del consejo de los Quinientos y de una asamblea de todos los ciudadanos. Según la “Cronología Universal” de Jacques Boudet de ESPASACALPE.

[15] Tomado, parcialmente de: SINTESIS HISTORICA DEL DERECHO ROMANO. Pietro de Francisci, Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid 1954.

[16]“Cronología Universal” de Jacques Boudet de ESPASA CALPE.

[17]Historia Universal siglo XXI, “el helenismo y el auge de Roma”, el mundo mediterráneo en la edad antigua. Pierre Grimal. Volumen 6 Siglo XXI Editores México 1985.

[18] “Cronología Universal” de Jacques Boudet de ESPASA CALPE.

[19] “Cronología Universal” de Jacques Boudet de ESPASA CALPE.

[20] SINTESIS HISTORICA DEL DERECHO ROMANO. Pietro de Francisci, Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid 1954.

[21][21] SINTESIS HISTORICA DEL DERECHO ROMANO. Pietro de Francisci, Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid 1954.

[22] Punicas o punicos, era el nombre con el que los romanos identificaban a los cartagineses.

[23] Historia de España Dirigida por Miguel Artola. Marcelo Vigil Edad antigua. Alianza Editorial. Tomo I Pág. 210.

[24] Ciudad y puerto fundado por los griegos ubicado a 30 Km. al norte de lo que hoy es la ciudad de Valencia en España.

[25] Sagunto se encontraba a 150 Km. (aprox.) al sur del Ebro, en territorio cartaginés de acuerdo con los mismos romanos.

[26] estos actos de indecisión a la hora de la verdad, muchas veces tienen un gran costo político y por otro lado pudieron haber cambiado el curso de la historia. Lo mismo sucedió con Hidalgo después de la Batalla del Monte de las Cruces

[27] Los púnicos eran los naturales de Cartago

[28] Historia Ilustrada de la Antigua Roma. Giuntti Gruppo Editoriale Firenze. SUSAETA EDICIONES, SA. UE.

[29] El “senatus consultum” era en un principio la consulta que el magistrado hacia al senado y este respondía a manera de consejo, que el magistrado decidía llevar a efecto o no, en cierta forma, el senatus consultum como la potestad normativa o legislativa del Senado, aparece hacia finales de la republica y prevalece y domina en el principado como fuente del ius civile.

[30] COMENTARIOS DE LA GUERRA DE LAS GALIAS por JULIO CESAR. Aguilar S.A. ediciones, Madrid 1989. (Inicio del libro describiendo las galias).

[31]“Cronología Universal” de Jacques Boudet de ESPASA CALPE.

[32] Los doce Cesares, Suetonio, Editorial Iberia Joaquín Gil, Editor, Barcelona España

[33] Historia Universal siglo XXI la formación del imperio romano el mundo mediterráneo en la edad antigua III. PIERRE GRIMAL. México 1973.

[34] VIDAS PARALELAS, PLUTARCO, introducción de Francisco Montes de Oca, EDITORIAL PORRUA, México 1999.

[35]Historia Universal siglo XXI la formación del imperio romano el mundo mediterráneo en la edad antigua III. PIERRE GRIMAL. México 1973.

[36] La Sagrada Biblia, Mons. Juan Straubinger, EDICION BARSA. Chicago Illinois 1969

[37] “Cronología Universal” de Jacques Boudet de ESPASA CALPE.

[38]Historia Ilustrada de la Antigua Roma. Giuntti Grupo Editoriale Firenze. SUSAETA EDICIONES, SA. UE.

[39] LA IGLESIA CATOLICA, HANS KUNG, DEBATE, España 2004.

[40] “Cronología Universal” de Jacques Boudet de ESPASA CALPE.

[41] LA IGLESIA CATOLICA, HANS KUNG, DEBATE, España 2004

[42]Historia Ilustrada de la Antigua Roma. Giuntti Gruppo Editoriale Firenze. SUSAETA EDICIONES, SA. UE.

[43] Síntesis Histórica del Derecho Romano, Prietro de Francisci, Editorial Revista de Derecho privado Madrid 1954.

[44] Guia a la Roma antigua, Ada Gabucci, Mondadori Electa Venecia, 2005.

[45] Historia de Roma, Indro Montanelli, Plaza & Janes S.A. Editores, Barcelona 1959

[46]Síntesis Histórica del Derecho Romano, Prietro de Francisci, Editorial Revista de Derecho privado Madrid 1954.

[47] En la actualidad se habla mucho de SPA y la mayoría no sabe que significa o quiere decir esto que probablemente tenga su antecedente en la cultura romana y la concepción que tenían de la utilización del agua en sus termas: SPA son las siglas en latín que significan Salüs Per Aqua, en español “salud a través del agua”

[48]LA IGLESIA CATOLICA, HANS KUNG, DEBATE, España 2004.

[49]LA IGLESIA CATOLICA, HANS KUNG, DEBATE, España 2004.

[50] “Cronología Universal” de Jacques Boudet de ESPASA CALPE

[51] LA CIUDAD DE DIOS, San Agustín, EDITORIAL PORRUA, México 2004.

[52] Los Inicios del Cristianismo, Guillermo Pérez Maldonado, ensayo inédito.

[53]LA IGLESIA CATOLICA, HANS KUNG, DEBATE, España 2004.

[54] Síntesis Histórica del Derecho Romano, Prietro de Francisci, Editorial Revista de Derecho privado Madrid 1954.

[55] LOS PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO, Giorgio Del Vecchio, BOSH, Casa Editorial, S.A. Barcelona España 1979.

[56] Los doce Cesares, Suetonio, Editorial Iberia Joaquín Gil, Editor, Barcelona España

[57] George Washington, John R. Alden, Editorial Juventud, Barcelona 1986.

[58] introducción al estudio de la arquitectura occidental, Raúl Henríquez, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO, México 1980.

[59] Se les designaba así para enfatizar sus carencias, señalando que lo único que poseen es a sus hijos, a su “prole”

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