Qué se puede hacer frente al Cambio Climático

Los arquitectos y la sociedad civil, tenemos en todo el mundo una enorme tarea para enfrentar el fenómeno natural del “cambio climático” que se esta dando en la Tierra. En primer lugar es importante reconocer que el cambio climático es ya una realidad actuante, y que sus efectos se están sintiendo desde finales del siglo pasado, y los hemos presenciado atónitos, en fenómenos meteorológicos fuera totalmente de normalidad. Esto, en el corto y mediano plazo; hágase lo que se haga, tenderá a agravarse irremediablemente. Sin embargo, tenemos que reconocer que en el ámbito político, los únicos que pueden y deben actuar de inmediato; son los gobiernos de nuestros estados. Por lo tanto:

Es imperativo que los gobiernos de los estados se dejen de discusiones bizantinas como las tenidas y no concretadas a plenitud con el protocolo de Kioto, y establezcan y adopten de un de una vez por todas un Tratado Internacional sobre el Cambio Climático. Toda vez que, por el grave riesgo mundial que significa este problema, es fundamental un acuerdo de esta naturaleza, que pueda alcanzar el más alto nivel jurídico de vinculación y efectividad. Ya que el tratado deberá sea ratificado por los órganos legislativos de todos los países firmantes, involucrándose así el total de sus sociedades civiles. Es necesario éste tratado, para comprometernos a que la mano del hombre deje de contaminar y destruir el medioambiente que constituye el entorno natural propicio para nuestra vida. Sí se concreta y firma el tratado en cuestión; las partes estarían demostrando que toman partido por la humanidad, y no tanto por las grandes corporaciones de la industria y el comercio internacional, que pudieran ser relativamente perjudicadas en sus intereses.

Convencidos, que como miembros de la sociedad civil, deberemos asumir nuestra parte de responsabilidad, para dejar también, con nuestro actual comportamiento, de afectar nuestro entorno natural y la calidad de vida. De esta manera podremos contribuir a reducir el impacto negativo del cambio climático; haciendo un alto en el camino equivocado, para reorientar nuestra actividad productiva; sin llegar nunca a comprometer el futuro de las próximas generaciones.

Ahora más que nunca la arquitectura debe reflejar la creatividad social y cultural, la innovación, el conocimiento científico y tecnológico, combinando inteligentemente los recursos disponibles, para que de manera responsable, podamos alcanzar la “arquitectura sustentable” con calidad de vida para todos. Para esto se debe actuar, sin perdida de tiempo; con las universidades, las instituciones científicas y de investigación así como las instituciones de enseñanza de la arquitectura en general, será necesario adaptar los conocimientos y procesos de trabajo, para poder responder rápida y satisfactoriamente a esta circunstancia. A tal efecto, es recomendable la revisión y adaptación inmediata de planes y programas académicos de enseñanza de la arquitectura, para que los nuevos y actuales profesionales de esta disciplina y otras especialidades afines en todo el mundo; estén adecuadamente formados para responder a la nueva realidad.

La conciencia social ha de prevalecer en los propósitos y en el proceso para enfrentar con seriedad y efectividad el problema. Será absolutamente necesario contar con el apoyo de todas las asociaciones profesionales e institucionales interesadas en la materia, para promover, a nivel de exigencia, ante los gobiernos de cada país; que de inmediato se tomen cartas en el asunto y:

Se establezcan nuevas “Políticas Públicas” a nivel regional que se adapten a la nueva situación y a la vez que se reexaminen las ya existentes. Se promueva la nueva legislación necesaria y se establezcan normativas que incluyan todas las especificidades de la arquitectura y de la construcción, poniendo especial énfasis en los temas de desarrollo sostenible para: a) Desarrollo urbano y regional, b) Movilidad y estructura urbana, c) Uso del suelo, d) Vivienda e integración de comunidades urbanas, e) Construcción, f) Zonas públicas, parques públicos y parques nacionales, g) Zonas de riesgo, h) Impacto ambiental, i) Nuevas tecnologías ambientales y uso de energías alternativas. Y zonas marginadas, cuestionándose seriamente el ¿por qué? Se han dado éstas.

Establecer la política de “Tolerancia Cero” para: a) Los proyectos que afectan negativamente el medioambiente sin proponer una alternativa que pueda resolver el impacto negativo, b) Los proyectos que implican un gasto excesivo de energía y/o que afectan negativa y gravemente a sus colindancias, c) La especulación con el suelo en zonas urbanas y periferia; que genera grandes vacíos en la “mancha urbana”, que degradan las infraestructuras urbanas (costo y nivel de eficacia), impiden la gestión de residuos, afectan la movilidad y desperdician recursos tan valiosos como el agua y la electricidad y así mismo provocan una expansión urbana insostenible, d) Asentamientos legales o ilegales en zonas de alto riesgo, e) Ineficiencia y/o corrupción. f) Los proyectos de construcción masiva de viviendas que carecen de la infraestructura y el equipamiento urbano necesarios hasta el punto de parecer verdaderos “campos de concentración”, g) El diseño y la construcción inapropiadas en zonas sísmicas, volcánicas, o con peligro de huracanes, tifones, tornados, tsunamis, inundaciones y deslizamiento de tierra, h) Los proyectos que impliquen la destrucción de selvas y bosques, de manglares, la afectación de arrecifes, de la topografía natural sin la debida restitución del daño, i) Los proyectos que modifican radicalmente los cauces naturales de ríos y arroyos, sin un propósito benéfico válido, j) Los proyectos que afecten y contaminen a los mares, k) Los proyectos que puedan producir contaminación ambiental sin control en cualquiera de sus formas, tanto durante el proceso de construcción y una vez terminados.

Será necesario poner especial atención en la afectación de la movilidad urbana, cuando se da la repetición, por no decir copia, de modelos exógenos en la arquitectura y la planificación urbana, que no realizan un análisis cuidadoso y no toman en cuenta ni responden a las condiciones regionales y culturales de cada localidad, por lo que en varias partes del mundo, se están cometiendo graves errores que afectan negativamente la calidad de vida por vialidades mal diseñadas en las ciudades en donde la mayoría de la gente no posee automóvil, porque se producen modelos híbridos inapropiados e inadaptados, con repercusiones negativas en el medio ambiente y la calidad de vida de las gentes que los sufren (que normalmente son la mayoría).

Debido al rápido desarrollo tecnológico, a las urgencias en los procesos de construcción y principalmente a la ignorancia; a menudo se subestiman, y a veces se olvidan, las tecnologías y materiales tradicionales utilizados desde épocas inmemoriales. A menudo, este tipo de conocimientos y materiales pueden ser las soluciones adecuadas para asegurar el confort y el ahorro energético, tanto en ciudades como en las zonas rurales. Son recomendables la rehabilitación y la adaptación de las tecnologías y materiales tradicionales utilizadas ancestralmente en las diferentes regiones culturales del mundo, para ser aplicadas en las zonas rurales y en los lugares apropiados, evitando así el uso indiscriminado de tecnologías industrializadas, sin la debida adaptación, posibilidad de mantenimiento y cuidado.

Todo lo que se haga debe ser para mejorar las condiciones de vida de la gente. Es preciso garantizar, a través de políticas publicas de adaptación y mitigación para el cambio climático; que la gente tenga mejores ciudades, mejores asentamientos humanos y una mejor calidad de vida lo mas pronto posible.

Se trata, en suma de que todos los arquitectos y profesionales afines, seamos más congruentes con la época en que vivimos, con el lugar en donde actuamos, y con la circunstancia que se nos presenta. Para que así podamos responder con el trabajo profesional adecuado, para el beneficio de nuestra gente.

Apuntes tomando en consideración el documento de la UIA: “Comunicado de Cancún” 01/01/2011, en el cual participó el autor directamente.

Antonio Fuentes Flores 26 de septiembre 2011

 

Print Friendly

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *