CÓMO PERDIO MÉXICO LOS TERRITORIOS DE LA NUEVA ESPAÑA

Thomas Jefferson, enfrentado con Napoleón Bonaparte, primer Cónsul de Francia, por el tema de Nueva Orleans, amenaza con unirse a Inglaterra. Esto influye en las gestiones para la compra del Puerto de Nueva Orleans, que previamente le había encargado a su embajador en Francia, Robert Livingston,[1] quien se extralimitó y ofreció que los EU. estarían dispuestos a comprar toda la Luisiana, que era lo que los separaba de la Nueva España, con excepción de los territorios de la Florida que estaban en la parte oriente.

La Luisiana iba desde la colindancia con los territorios británicos en el norte, (lo que hoy es Canadá)  hasta Nueva Orleans, era una enorme extensión de mas de 1.5 millones de kilómetros cuadrados, que la España de Carlos IV le había cedido a Francia apenas dos años antes , en 1801 en el Tratado de Aranjuez, mediante el gobierno de Godoy. Para sorpresa de todos Napoleón aceptó vender la totalidad de este inmenso y estratégico Territorio y Jefferson aceptó el monto fijado por Napoleón. Es muy probable que sus planes para consolidarse en Europa y concretar el Imperio, lo que ocurrió al año siguiente, hayan influido en este trato que iba a beneficiar a ambos. Y en esta forma, en 1803; por esa sola adquisición: los EU. duplicaron su territorio y Napoleón fue emperador

President Monroe

Un poco antes de los tiempos del Presidente James Monroe (1817-1825), durante el gobierno del Presidente Madison, Los EU., se habían anexado arbitrariamente la parte oeste de la Florida, perteneciente a la Nueva España, que correspondía al sur de lo que hoy son los estados de Alabama y Mississippi. Por ese motivo habían entrado en conflicto y litigio con España, por lo que, “en 1817, John Quincy Adams, el Ministro de Relaciones Exteriores de James Monroe., comenzó negociaciones con su contraparte el Ministro Español Luis de Onís; se pensaba que estas negociaciones eran con la esperanza de resolver la disputa. Sin embargo, como quedó demostrado en los hechos, ellos no tenían otro propósito que el de quedarse, si fuera necesario por la fuerza, con la totalidad de los territorios de la Florida para los Estados Unidos.”[2]

Territorio de la Nueva España que debieron haber pasado a México

Esto es, apropiarse de los territorios de la Nueva España en la Florida, pertenecientes a la corona española. Por esa razón prepararon oportunamente el terreno, al utilizar al comandante de las tropas norteamericanas en la región, con una fama bien ganada de “carnicero” despiadado, en ese tiempo, Andrew Jackson, (quien después sería presidente de los EU.) para iniciar por invadir la parte oriente de la península, alegando que esto “era para detener las continuas incursiones de los indios seminoles en sus tierras”, un burdo pretexto porque no consideraban que esas eran precisamente tierras de los seminoles y que los que incursionaban indebidamente eran ellos. Jackson actuó con mucha determinación y a propósito con exceso de rudeza, al asesinar a miles de seminoles e incluso ahorcando súbditos británicos y a todos los que se acusaba de apoyar a los seminoles. Así demostraba a los españoles, que los EU podían apoderarse de la Florida, por la fuerza [3]. En cierta forma, al proceder con tanta violencia y sadismo era lo que querían demostrar y así lo dejaron ver en las “negociaciones”. Esto influyó en forma definitiva en los súbditos de la corona española, intimidados para llegar a un acuerdo a este respecto.

Los Seminoles

El antecedente del trato con Napoleón, en donde iban por poco y salieron con mucho, hizo a los EU. encabezados por el Ministro John Quincy Adams, sin descuidar el objetivo principal del tratado que era quedarse con el total de los territorios de la Florida: pretender ahora ampliar los alcances de este nuevo tratado, ya en borrador.

El Tratado Adams-Onís se redactó y firmó en 1819. En este Tratado en su articulo 2 (el mas importante y objeto inicial del mismo) la España de Carlos IV, cede a los Estados Unidos de Norte América; el territorio de las floridas, tanto occidental como oriental, todas las islas adyacentes y todas las mejoras existentes en la Península. Definiéndose en forma clara y precisa la ubicación de estos territorios y denominándolos como: “Los territorios de España situados al oriente del Rio Misisipí”.

En el mismo tratado, a petición expresa de los EU., se pretendía ahora fijar el resto de los limites de España con los EU. Cuestión a todas luces aviesa e innecesaria, toda vez que los limites establecidos hasta entonces eran muy claros, porque precisamente correspondían al limite occidental del territorio de la Luisiana vendida a ellos por Napoleón, que iba desde Nueva Orleans hasta los territorios de Inglaterra en el norte, lo que más tarde sería Canadá, por lo tanto este era y seguía siendo el limite con la Nueva España. Esta pretensión de los EU. no tenía ningún fundamento jurídico. Por lo tanto resultaba injustificable cualquier modificación. Pero si era muy explicable, porque con seguridad esto lo hacían para que los EU., pudieran obtener una salida hacia el Océano Pacifico, (a costa de los territorios que le corresponderían más tarde a México), sin importar que esto fuera en el extremo noroccidental, para lo cual ya tenían todo preparado aunque en forma burda, que no podría ser de otra manera. Ayudó en mucho la actitud timorata del señor Onís y sus asesores españoles. En estas condiciones ahora, en el articulo 3, se hablaba de una nueva línea divisoria, con datos sumamente complicados para ubicar las referencias, terminando en “el paralelo 42” en el Pacifico norte, sin ninguna justificación lógica mucho memos jurídica. Sin embargo no se menciona en ninguna parte de dicho articulo la cesión de territorios, solo se trata, sin éxito claro, de señalar limites y se acuerda por ambas partes la cesión de derechos una vez fijados esos limites que incluían para los EU., el territorio de Oregón con cabecera en Vancouver. Sin embargo, a España, que no se le veía defender mucho su posición y no le disgustaba nada esto, por dos razones: primera, porque con ingenuidad pensaban que se aseguraba el reconocimiento por parte de los EU. de la posesión y dominio de Tejas. Y segunda: consideraban que el territorio de Oregón, con sede en Vancouver, estaba mucho muy alejado (allá en “el septentrión”), y complicado en litigios entre España con  Inglaterra, y escasamente poblado. Así lo veían ellos. Por otro lado, el virreinato de la Nueva España, ni fue tomado en consideración, ni le informaron del resultado final. Sólo se supo de la perdida total de los territorios de la Florida.

En el articulo 4. del mismo tratado se acuerda una comisión binacional de comisarios y geómetras[4] que se reunirían un año después de ser ratificado el tratado por los congresos de ambos países, para precisar con exactitud los limites resultantes de lo establecido en el articulo 3, los cuales pasaría a formar parte integral del Tratado, junto con el resultado de estos trabajos realizados por los comisarios y geómetras binacionales, que se encargarían de ubicar mojones en los ríos  y demás referencias que se utilizaran con estos propósitos, para lo cual debería tener dicha comisión reuniones periódicas anuales, “ya que los ríos cambian constantemente de curso”.

Volviendo a los territorios de la Florida, el articulo 15. del tratado eximía del pago de aranceles a los buques mercantes españoles, en los puertos de la Florida, hasta por 12 años después de que hubiera sido ratificado dicho Tratado, esto ultimo era una forma utilizada por los EU, como costumbre en tratados similares, para asegurarse de que habría un atractivo (“monetario”, “el león cree que todos son de su condición”) que motivara a la contraparte para no retrasar la ratificación del mismo tratado. Sin embargo, de hecho los EU. tomaron posesión inmediata de los territorios de La Florida, ocupando, en forma por demás ilegal, todos los asentamientos existentes y creando nuevos. Violando de esta forma el Tratado.

El Tratado Adams-Onís fue ratificado dos años después por las Cortes españolas en 1821. Y por México y EU. 9 años más tarde en 1828. Aunque esto ultimo no fuera legal por haber sido firmado entre entidades diferentes.

En realidad nunca se establecieron los limites mencionados en el articulo 3. y el Presidente James Monroe durante toda su administración, siguió reconociendo el limite de los territorios de la nueva España (luego México) en el antiguo limite de la Luisiana como se había hecho desde antes de su adquisición por los EU. Curiosamente fue John Quincy Adams 1825-1829, cuando le tocó ser presidente de los EU, quien señaló los territorios del norte que hoy ocuparían los estados de Oregon, Washington, Idaho, parte de Wyoming; como “territorios en disputa” y lo hizo un año después de conocer la Constitución mexicana de 1824. y el contenido de su articulo 5.; en donde la nueva nación mexicana establecía sus estados y territorios, mediante el desconocimiento imperdonable del Constituyente: al no considerar como propios, aquellos y otros muchos territorios, que habían pertenecido a la Nueva España o que podrían ser defendibles ante tribunales internacionales. Sin embargo el mismo John Quincy Adams, mientras tanto, con prudencia, siguió reconociendo también como valido durante su mandato; el antiguo limite occidental de la Luisiana.

Johon Quincy Adams

 

No existe ningún plano oficial relacionado con este Tratado Adams-Onís; todos los planos que en diferentes ocasiones y por múltiples autores se han publicado demuestran desconocimiento y falta de responsabilidad, incluso por Wikipedia, son, en el mejor de los casos, derivados de interpretaciones arbitrarias de lo establecido en el articulo 3., del mismo Tratado, pero falsos en su totalidad.

Al final de la guerra de los EU. en contra de México, en donde existen evidencias de la compra de la voluntad de Santa Anna para no entorpecer el avance del ejercito de EU. (lo que quedó demostrado en la batalla de la Angostura cerca de Saltillo Coahuila).  Esta guerra no tuvo otro motivo  que el de apoderarse por la fuerza de los territorios del norte de México que a ellos les interesaban, lo que hicieron válido de acuerdo con la firma del Tratado Guadalupe-Hidalgo, en 1848, que daba fin a la contienda bélica, México pierde en forma ilegal e injusta mucho más que la mitad de su territorio original. Y Zachary Taylor comandante de los ejércitos que invadieron a México, llega a la Presidencia de los EU.

Antonio López de Sana Anna

“Su Alteza Serenísima”, el “Águila Imperial”, como se hacia llamar Antonio López de Santa Anna, paladín de los conservadores, quienes lo invistieron como Dictador Plenipotenciario y le dieron esa ridícula denominación. En ese carácter, les vende a los EU en 1853, en nombre del gobierno conservador, mas de cien mil kilómetros cuadrados de territorio nacional: correspondiente a la parte norte del Estado de Sonora y Sinaloa, mediante la firma del Tratado de la Mesilla o Gadsden. Y mediante el mismo Tratado, en su cláusula 8, les permite pasar tropas, armamentos y mercancías por el istmo de Tehuantepec con entera libertad, violando la soberanía nacional.

Y así, quedaron, en forma arbitraria, definidos los actuales “limites” de nuestro país.

Antonio fuentes Flores.

Notas tomadas de “México y su Realidad” http://amzn.to/1RLzEj0 que inició como e-book y, ya ha sido editado como libro impreso por Amazon.com, adquiérelo, mediante la liga de arriba.

 

 

 

Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *