UN MUNDO POSPANDEMIA

San Pedro Garza García NL. México 7 junio del 2020

Padre Augusto Zampini

Presente.

Estimado Augusto:

Ayer me enteré por medio de la entrevista que te hicieron en el Mercurio de Buenos Aires, publicada en Facebook por el grupo jesuita aquí en Monterrey; que el Papa Francisco te ha conferido un encargo en “La Comisión para pensar en un mundo pospandemia”. Sigue leyendo

VUELTA ¿A LA NORMALIDAD?

 

Michelangelo Buonarroti

Si la normalidad que existía en México antes del covid 19 era buena, sin duda habría que buscar la vuelta inmediata a esa normalidad. Pero si no lo es; entonces debemos aprovechar el aislamiento auto impuesto y la eventualidad de la necesaria vuelta lógica a una nueva normalidad; la cual habremos de diseñar ex professo, de tal manera de poder corregir los males de la pasada “normalidad” y por otro lado conservar los beneficios que en ella pudo haber. Sigue leyendo

21 REFLEXIONES QUE HA DEJADO EL COVID 19

1.- Todos somos Ciudadanos de este Mundo. Lo que pase en él, nos afecta.

2.- Lo innecesario quedó en evidencia. También quedó “el consumismo” en entredicho.

3.- En términos económicos todos dependemos de todos. Sigue leyendo

covid 2019, Pandemia magnificada.

Colibrí, foto tomada por Daniel Garza Tobón

Foto de Daniel Garza Tobón

Probablemente el riesgo mayor de la actual pandemia que está sufriendo el mundo, es magnificar sus proporciones, lo que han hecho los diferentes medios, con propósitos no muy claros. Porque esto asusta a la mayoría de la población en el mundo y actuar bajo pánico no es recomendable para nadie.

En la mente de mucha gente esta lo sucedido durante la historia, principalmente con la peste de mediados del siglo XIV en Europa, en donde más de la mitad de la población murió por esa causa. O la pandemia ocurrida en 1918, con la mal llamada, Influenza española que tuvo una resultante de 50 millones de muertos. Sigue leyendo

NICCOLO MACHIAVELLI

En 1532 se hizo la primera edición (póstuma) de «El Príncipe» de Niccolo Machiavelli, quien había muerto en 1527 tratando que Lorenzo de Medici le diera trabajo (razón por la que había escrito El Príncipe). Aquí encontramos, entre muchas otras realidades del manejo del poder en la realpolitik, lo siguiente:

Los hombres tienen menos consideración en ofender a uno que se haga amar que a uno que se haga temer; pues el amor se retiene por el vínculo de la gratitud, el cual por la perversidad de los hombres, es roto en toda ocasión de propia utilidad; pero el temor que se mantiene con el miedo al castigo no abandona a los hombres nunca. Sin embargo, «el Príncipe debe cuidarse de ser solo temido y no odiado», el odio suele venir cuando la persona se siente despojada en su patrimonio pues: «los hombres olvidan más pronto la muerte del padre que la pérdida del patrimonio».

Niccolo Machiavelli era un verdadero filósofo y gran conocedor de los intríngulis de la política y del ejercicio del poder; lo que plantea en El Príncipe no es tanto lo que él piensa sino la cruda realidad en la política y la guerra y fue con el propósito de demostrar a Lorenzo de Medici lo que él sabía.

Tomado de “Ideas y Conceptos para vivir mejor” de Antonio Fuentes Flores.

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CAPITALISMO Y SOCIALISMO

 

La Tierra, El Mundo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los seres humanos en sus tendencias gregarias desde el origen más remoto han seguido dos corrientes que los caracterizan y distinguen: la de los que tienen vocación de mando y liderazgo y la de los que aprovechan y siguen la guía marcada por los primeros, sin mayores complicaciones. Los primeros se convirtieron en las elites de la sociedad y los segundos en la sociedad misma.

La sociedad y sus élites naturales siguieron indistintamente otras dos tendencias: la material y la espiritual, ambas; en forma preferente mas no exclusiva. En la material privó como motivación principal el tener y el acumular y en la espiritual privó como principal motivación el logro de la seguridad, el bienestar y la búsqueda de la felicidad.

El aspecto de lo sobrenatural devino en lo religioso; imponiendo las elites creencias religiosas exclusivas que establecían su prevalencia en la sociedad misma, la que en un principio lo aceptaba sin discusión. Con el tiempo se fueron creando los intereses y se consolidaron en la forma como: el poder político, el poder económico y el poder religioso. A  los cuales la elite en forma astuta fue ligando en torno al poder político, creándose por siglos una simbiosis indisoluble.

La sociedad fue poco a poco desarrollando dos grandes tendencias ideológicas, alimentadas filosóficamente por el logro de lo que habían deseado los dos grandes grupos de la sociedad desde un principio; como su rol y su forma de vida. De esta manera las dos tendencias ideológicas existen desde el origen de la humanidad y han tenido una larga evolución a través del tiempo; conocidas también, más recientemente: como izquierda y derecha; el nombre tiene su origen en la ubicación de las partes antagónicas en la Assemblée Nationale durante la revolución francesa. Por una parte, en el ala izquierda estaban los diputados del tercer Estado: el pueblo, liderados los moderados por Mirabeau e integrados aquí mismo los radicales jacobinos de Maximilien Robespierre y, por la otra parte, en el ala derecha, estaban los del primer Estado: el clero; y los del segundo Estado: la nobleza. La burguesía, astutamente no se ubicaba en un sitio determinado.

Existen algunos conceptos que desde entonces se identifican con estas tendencias, como el «progresismo» entendido como la disposición y voluntad de cambio, identificado con la izquierda y con el socialismo; en contraparte están «los conservadores» identificados con la derecha y con el capitalismo; entendidos estos como los beneficiarios del statu quo y, por lo tanto, con la tendencia a conservarlo.

El concepto de «Estado confesional», esto es, la liga indisoluble de la iglesia y el Estado, con una religión oficial exclusiva; surgió a partir de finales del Imperio romano y se identifica con la derecha; en contrapartida está el concepto de «Estado Laico» por el que lucharon los liberales, que termina con la creencia de que las monarquías y el manejo del poder político era por designio divino.

El liberalismo político tendió a preservar la libertad de pensamiento ideológico y religioso y surgió de las ideas que empezaron a manifestarse a partir del renacimiento y se consolidaron con el surgimiento de los EU como el primer Estado moderno y con la revolución francesa.

Con la revolución industrial  en el siglo XIX se acentuaron las características particulares de las dos tendencias ideológicas surgiendo en la izquierda socialista el comunismo teórico de Karl Marx y Federico Engels en contra de la explotación capitalista del Laissez faire Laissez passer,que sacrificaba en forma despiadada al trabajador por el logro de la máxima ganancia sin importar el costo social. En esta forma y con la revolución bolchevique se concretó en Rusia el comunismo soviético con la caída del Imperio zarista. Lo que degeneró en una dictadura fascista en contra del proletariado, asesinando a millones de ciudadanos soviéticos, con tal de lograr el poderío de la URSS.

En la actualidad, en el siglo XXI, la fase totalitaria del comunismo soviético ha sido superada y «el socialismo evolucionado» está por el Estado laico que utiliza el poder del Estado en beneficio directo de la sociedad, de los ciudadanos. En cambio, el «capitalismo» sigue pugnando por mantener al margen al poder del Estado de la actividad económica de los particulares y pretende que esta sea regida solo por las libres fuerzas del mercado. Concepto obsoleto que había sido plenamente aceptado por la derecha en calidad de dogma. Sin embargo, ahora también el capitalismo actualizado tiende a la aceptación de la necesaria intervención del Estado en la normativa necesaria para evitar las prácticas monopólicas u oligopólicas; por otro lado y dentro de su evolución, en la segunda mitad del siglo XX, el capitalismo degeneró en un neoliberalismo con gran desprecio de las personas a las que considera como consumidores explotables, y del medio ambiente natural al que sacrifica por razones económicas. Esto ha tenido como resultante el enorme deterioro ambiental, la destrucción de la naturaleza y la gran desigualdad social y económica.

Para el capitalismo, como razón filosófica, el capital es el remedio para todos los males; se piensa que fortaleciendo al capital mediante la creación de riqueza, sin importar quién la posea, se logra el bienestar de la sociedad en su conjunto. Esto podría ser cierto solo para quienes poseen y disponen del capital, pero no para la mayoría de la sociedad. En los sistemas capitalistas tradicionales, en el siglo XXI la mayoría suele estar sujeta a una explotación continua e indiscriminada, en donde los monopolios y las corporaciones financieras imponen su propia ley y la inmensa mayoría de la población no tiene acceso al capital en forma suficiente y a un precio justo. De acuerdo a la filosofía del neoliberalismo en este tema, las personas y su remuneración económica solo cuenta como factor económico de oferta y demanda, sin importar el aspecto social, ni la calidad de vida.

En los sistemas capitalistas, nacidos del liberalismo clásico y ahora actualizados con este neoliberalismo, se dice que la acción del Estado a través de su gobierno debe ser solo la de un facilitador de los negocios económicos (laisser faire, laisser passer), otorgándoles plena libertad. Y que, en teoría, solo en teoría, el único controlador de la economía debe ser el mercado por medio de la libre competencia. En el capitalismo, la propiedad de los medios de producción «deben ser de los dueños del capital y nunca del Estado», porque aseguran que es incompatible la función pública con la actividad para realizar los negocios en la forma en que lo hace la empresa privada. Y no dejan de tener razón porque solo conocen la rentabilidad económica y no les importa mucho la rentabilidad social ni si se logra el bienestar de la sociedad.

Para el socialismo, en teoría, la sociedad es objeto del Estado, para quien se propone lograr el bienestar en su conjunto. En la práctica, en algunos casos se ha demostrado que la carga de la estructura burocrática socialista y su operatividad autoritaria no solo no beneficia a la sociedad en su conjunto, sino que son una carga demasiado pesada, en donde los únicos privilegiados suelen ser los de la clase gobernante, quienes, en forma clientelar, explotan arbitrariamente a la mayoría; para beneficio de la élite gobernante.

El socialismo está por la economía en forma centralizada que funciona a través de las empresas del Estado; por lo tanto, la propiedad de los medios de producción «deberá ser preferentemente estatal» y la empresa una empresa pública que busque el bienestar de la sociedad, más que la rentabilidad económica. Este concepto con el comunismo soviético y la evolución racional del socialismo más humano; ha quedado obsoleta. y por otro lado Sin embargo, con una economía globalizada como la actual esta teoría se vuelve también obsoleta, ya que la comercialización se ha convertido en competencia mundial en función de un mercado global totalmente abierto en donde cada país equivocadamente lucha todavía por lograr el crecimiento económico mediante el PIB a como dé lugar.

Por lo tanto, ambos sistemas en su evolución se han tenido que adecuar a la realidad y hacer compatibles sus principios, quitando todo el aspecto dogmático y adecuando la teoría a la realidad practica para poder operar en una economía de mercado globalizada y en un mundo que ya no es tan fácil de engañar. Lo cual no deja de resultar paradójico y providencial, porque ninguno de los dos sistemas por sí solo, y menos en su forma ortodoxa, podría, en pleno siglo XXI; tener éxito ni ser solución para ningún país.

La forma extrema de ambas tendencias es caracterizada por un factor negativo común que identifica a las dos: el fascismo que surgió con Benito Mussolini y Adolfo Hitler, previo a la segunda guerra mundial; caracterizado por la discriminación racial, el desprecio total de la vida humana, a la dignidad de la persona y del humanismo, por la sumisión total de la voluntad y la razón a los designios del Estado totalitario. Estas formas extremas también se caracterizan por el dogmatismo político, el nacionalismo chovinista y el autoritarismo en sus formas de gobierno. Las formas extremas de las dos tendencias ideológicas se identifican con los movimientos terroristas y no son muy diferentes del fundamentalismo religioso.

Por otra parte, el problema con el capitalismo es la oligarquía a la que siempre ha servido y el problema con el socialismo es la burocracia exacerbada y la misma oligarquía que no dejan de existir también en su ámbito, a la que engrosa la alta burocracia (la élite del poder). Tanto en el caso de la gran burguesía como en el de la burocracia; cuando no existe el Estado de derecho para la protección de la sociedad; estos se convierten en parásitos sociales insaciables.

La «ideología política partidista», sin dejar de reconocer su diversidad, se podría decir que se divide en estas dos grandes corrientes, llamadas aquí también: «la izquierda» y «la derecha». En términos generales, el grueso de la sociedad no se identifica con ninguna de las dos; en primer lugar porque no tiene claro qué significa cada una y, por otro lado, porque cuando más o menos se logra entender qué es lo que comprende cada una de las dos; la ideología de una misma persona puede estar de acuerdo o en contra de algo en cada una de ellas, sin necesariamente estar en contra o a favor con ninguna en particular.

En realidad, estas dos grandes tendencias en el mundo, en la actualidad; han evolucionado y se han vuelto mucho más practicas, con inclinaciones orientadas; la derecha hacia la izquierda y viceversa. Para esto ambas tendencias tratan de quitarse dogmatismos, radicalismos y posturas extremas, hasta casi llegar a coincidir en muchos aspectos.

Sin embargo, en América persisten todavía algunos radicalismos en las dos tendencias. El problema en toda América Latina es que en ambas tendencias se puede caer en radicalismos extremos que agravan las cosas y a nadie benefician. Se ahonda la brecha de la desigualdad social y surgen actitudes demenciales, características de estos extremos, que no conducen a nada positivo sino a la violencia. Ambos extremos son anarquistas en el peor sentido del concepto; en la izquierda extrema podrían surgir los émulos de Maximilien Robespierre (en su etapa final) o de Stalin; en la derecha radical surgirían los conservadores redivivos, el Ku Klux Klan, los neofascistas o supremacistas blancos con ejércitos paramilitares para evitar cualquier cambio democratico.

En muchos países la derecha podría hacer realidad su deseo por la vuelta al Estado confesional. Ambos extremos provocarían el reinado del terror y el regreso a épocas ya superadas.Por otro lado, en ambas tendencias existen quienes exaltan sus ideologías como banderas de lucha irreconciliable con sus oponentes, no tanto porque crean fervorosamente en ellas, o que así sea la realidad. Sino porque la experiencia en la mercadotecnia electoral, les ha enseñado que de esta manera adquieren mayor clientela, se fortalecen y benefician política y económicamente (en forma personal, artificial y poco digna). Se podría decir que, en teoría, ambas ideologías evolucionadas son positivas; siempre y cuando las dos, por caminos distintos, busquen lo mismo: el bienestar de la sociedad, o cuando menos eso es lo que debe estar implícito en sus verdaderos propósitos. En ambas tendencias (no en los extremos) han existido auténticos líderes, gente de bien. 

Esperamos que la inteligencia, la razón y el buen juicio prevalezcan en ambas tendencias y sus seguidores unan esfuerzos mediante la alternancia democrática en el poder; para el bien de la sociedad en su conjunto. Esto no se dará por arte de magia, sino mediante un gran esfuerzo nacional de conciliación y reconocimiento de la realidad plural de la sociedad en cada país, anteponiendo el interés común sobre el particular; para que entre todos se puedan establecer las precondiciones que lo propicien; como la renovación en la base constitucional de la sociedad para crear y hacer funcionar el verdadero Estado de derecho. Pero ante todo ejerciendo a plenitud el poder que la sociedad democráticamente les confiera, para hacer realidad ese Estado de derecho al que siempre se ha aspirado.

Es deseable que los seguidores de ambas tendencias sean auténticos y tengan como filosofía la solidaridad y el valor del ser en vez del tener y acumular y les anime el logro del desarrollo sustentable benéfico para todos. En pleno siglo XXI existen evidencias, ejemplos en el Mundo; tales como Australia (capitalismo) y Finlandia (socialismo) en donde ambas tendencias evolucionadas han tenido el propósito de beneficiar a su población y lo han logrado con éxito. Es necesario para el Mundo entero encontrar un nuevo modelo de verdadero desarrollo sustentable que mejore la calidad de vida para todos en plena libertad y buscando hacer compatible lo mejor de ambas tendencias; para heredar un mundo mejor a las próximas generaciones.

antonio fuentes flores.

 

 

 

 

 

 

 

 

EL COMUNISMO

En México existe un dicho: “asustar con el petate del muerto” (el petate es el lecho en donde yacía el difunto). Para aquella gente mal informada o muy influenciada por la propaganda, la mentira y el poco conocimiento acerca del tema que nos ocupa; en esta breve descripción sobre: “el comunismo”, trataré de explicarlo.

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EL PROCESO HISTÓRICO

La humanidad en su proceso de evolución en el tiempo, ha tenido grandes etapas históricas como la del uso de la agricultura; la vida urbana; el intercambio de bienes, traducido en la actividad comercial; el pensamiento filosófico y el razonamiento lógico; la búsqueda de la verdad y del conocimiento; la organización política y la estructuración del Estado; la búsqueda del poder y el dominio imperial; la manipulación de las conciencias mediante la mezcla de poder político y poder religioso; el terrorismo religioso-político; el fundamentalismo religioso; la esclavitud de seres humanos; la búsqueda de la belleza y la manifestación del espíritu a través del humanismo mediante un renacimiento; la actividad artesanal, industrial, la creación y fabricación de las maquinas para la actividad industrial; el abandono de las monarquías absolutistas y el paso al Estado moderno; las revoluciones y las guerras mundiales del siglo XX, el nacimiento del fascismo y el genocidio; la tensión por la amenaza del holocausto nuclear mediante una “guerra fría” polarizada; la economía de mercado y la búsqueda del dominio económico; la globalización y la destrucción del medioambiente natural. Sigue leyendo