Estar a solas con uno mismo

Es tan necesario descubrir que la soledad muchas veces, lejos de ser una desventaja, o peor, una situación de tristeza; representa un enorme potencial positivo que la mayoría no consideramos en su debida dimensión. A todos nos va bien si podemos disfrutar de la soledad, porque nos permite mirar con una óptica diferente las cosas, por ejemplo: tener la posibilidad de meditar profundamente, con toda tranquilidad y relajamiento, para dar oportunidad de expresarse a nuestra imaginación creativa; escuchar con atención y sin interrupción una bella melodía; leer sin distracciones un buen libro; apreciar la hermosura de un amanecer o un atardecer; disfrutar el placer en degustar una buena copa de vino… iba a decir tinto, pero algunas personas lo prefieren blanco y ya no digamos un buen blanco espumoso; el poder disfrutar con toda calma y concentración, de la increíble belleza de la naturaleza. La soledad nos da ocasión también para repasar la poesía que nos gusta, o volver a vivir con la imaginación los grandes momentos de nuestra vida. Por supuesto que hay que compartir, pero, alegrémonos de las veces que podamos tener la posibilidad de estar a solas con uno mismo; como condición propicia para entrar en contacto con Dios y expresarle en forma íntima mediante la oración personal; las peticiones para los nuestros, para uno mismo y el propósito de santificar su nombre: a través de cada uno de nuestros pensamientos, de nuestras palabras y de nuestras actos.

antonio fuentes flores

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