Cómo se dio La división del Trabajo

La división del trabajo existe desde que los seres humanos poblaron la tierra, primero con la separación por sexos y edades (jóvenes y viejos) y mediante las actividades bien diferenciadas de cazadores y recolectores. Después de terminar la actividad nómada, y por la inercia cultural, las diferentes tribus continuaron con la división del trabajo en forma similar pero mucho más variada. Las grandes divisiones se siguieron dando por sexo y por edad. Lo que dio origen a la discriminación de la mujer que en casi todas la religiones que fueron surgiendo se le consideraba en forma directa o indirecta como inferior.

Antes de la Edad Media y durante esta, con el feudalismo, se empieza a sistematizar la división del trabajo en términos generales y entre los diferentes grupos que había como: los miembros de la realeza, nobles, señores feudales, los defensores o guerreros, los campesinos, dedicados a las diferentes actividades agropecuarias y al uso especializado de los implementos de labranza (como el arado), los artesanos y comerciantes de donde surgió la burguesía. Posteriormente durante la revolución industrial, la división del trabajo se orientó a buscar la forma de organizar el trabajo realizado por las personas utilizando las maquinas y los diferentes instrumentos para mejorar la productividad con mayor eficiencia en la producción. En un principio esto se hizo por los inversionistas e industriales, motivados por la mayor capacidad de logro en la producción, sin considerar el costo humano y social. Como el hacer trabajar a los niños.

Veamos que decían dos de los pensadores clásicos:

Adán Smith incidió en la especialización (división del trabajo) como el determinante de la capacidad de una sociedad para aumentar su productividad y, en consecuencia, su crecimiento económico.

Para Carl Marx: La división social del trabajo, se llevaba a cabo sin tomar en consideración el talento de cada individuo y el interés de la totalidad y obedecía más bien a las leyes capitalistas de la producción de bienes; sin importar el sacrificio del trabajador con tal de lograr la generación de capital y de máximas utilidades.

La división del trabajo desde siempre a nivel domestico, se reflejó en la actividad de la familia: de manera puntual entre el padre y la madre; en un principio le correspondía al padre la actividad productiva, rentable, con el objeto de proveer todo lo necesario para la familia, esto se daba tanto en el campo como en la ciudad; a la madre, le correspondía la atención directa de los hijos y el cuidado de la casa, aunque en lo que respecta a la formación de los niños y a la transmisión de valores morales, costumbres y buenos hábitos; esto correspondía (en teoría) en forma conjunta tanto a la madre como a el padre.

La división tradicional del trabajo a nivel domestico se rompió con las guerras mundiales del siglo XX y principalmente con la segunda guerra mundial; en donde las mujeres tuvieron que ocupar el lugar de los hombres en las fabricas, el comercio y en la actividad productiva y burocrática. Y todo hubiera estado bien si después de la guerra la actividad se hubiera regularizado a como había sido antes. Pero no fue así; a muchas de las mujeres les gustó la “libertad” que les daba el ser independiente económicamente al poder generar ingresos. Y por si esto no bastara; lo que vino a ser determinante fue la economía dentro del sistema capitalista, al incentivar un consumismo que se impuso en la posguerra y creó necesidades que antes no existían. Y la resultante de este nuevo enfoque capitalista, consumista; fue que con el ingreso de uno sólo en la familia no se alcanzaba para lo indispensable, razón por la cual la nueva costumbre de trabajar tanto el padre como la madre, rompió la división tradicional del trabajo a nivel domestico; con graves desajustes como la desatención de los hijos y la falta de comunicación suficiente (por decirlo de alguna manera). Lo cual trajo en el siglo XX la destrucción de muchos hogares, graves deficiencias en la formación de los hijos y el aumento en el divorcio y la separación de las parejas.

En los inicios del siglo XXI se está dando otra nueva división del trabajo a nivel domestico, una cierta forma de adaptación, saludable, en donde tanto el hombre como la mujer se responsabilizan por igual y comparten las tareas domesticas también con los hijos. toda vez que como respuesta a la nueva circunstancia, se vio la necesidad de organizarse para lograr mayor eficiencia y superación de los problemas causados por el rompimiento del sistema familiar en el siglo XX.

La división del trabajo es importante, pero la mayor importancia radica en que esta sea apropiada a la capacidad y motivación de cada individuo y sobre todo; que el trabajo sea remunerado con justicia, para que pueda ser una herramienta que ayude a mejorar la calidad de vida de quienes trabajan y de su familia. Y que el trabajo duro, calificado como inhumano, recaiga en las maquinas y no en los seres humanos, a quienes se deberá considerar en su dignidad como tales y no como meros instrumentos de trabajo; “como factor de la producción”, “como recursos humanos” etc.

La división antes descrita es valida para los países con clase media bien consolidada, (que son una minoría) toda vez que en los países con clases  marginadas a los beneficios mínimos, la gente se dedica a sobrevivir y aquí todos tratan de buscar el pan de cada día sin importar división alguna del trabajo. Por desgracia a este grupo corresponde la mayor parte de los habitantes del planeta.

Apuntes tomados del libro (pendiente de editar) «Ideas y Conceptos» de Antonio Fuentes Flores.

 

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