EL PROCESO HISTÓRICO

La humanidad en su proceso de evolución en el tiempo, ha tenido grandes etapas históricas como la del uso de la agricultura; la vida urbana; el intercambio de bienes, traducido en la actividad comercial; el pensamiento filosófico y el razonamiento lógico; la búsqueda de la verdad y del conocimiento; la organización política y la estructuración del Estado; la búsqueda del poder y el dominio imperial; la manipulación de las conciencias mediante la mezcla de poder político y poder religioso; el terrorismo religioso-político; el fundamentalismo religioso; la esclavitud de seres humanos; la búsqueda de la belleza y la manifestación del espíritu a través del humanismo mediante un renacimiento; la actividad artesanal, industrial, la creación y fabricación de las maquinas para la actividad industrial; el abandono de las monarquías absolutistas y el paso al Estado moderno; las revoluciones y las guerras mundiales del siglo XX, el nacimiento del fascismo y el genocidio; la tensión por la amenaza del holocausto nuclear mediante una “guerra fría” polarizada; la economía de mercado y la búsqueda del dominio económico; la globalización y la destrucción del medioambiente natural.

Todo el proceso de la humanidad ha sido evolutivo. Sin embargo los cambios que le han permitido avanzar en su evolución y no degenerar en estancamientos o retrocesos han sido revolucionarios, surgidos como respuesta a periodos de crisis y como consecuencia lógica a la necesidad imperiosa de cambio en el statu quo.

Cuando el cambio se hace necesario es cuando el estado de cosas ya no responde satisfactoriamente a las necesidades vitales de la mayoría y solo beneficia a unos pocos, generalmente a las elites que se convierten en oligarquías conservadoras, porque naturalmente les conviene un statu quo que les favorece a ellos aunque perjudique a la mayoría. Cuando el dogma prevalece sobre la razón entonces se da la posibilidad de que aun existiendo mayorías perjudicadas por el statu quo, estas no sean conscientes del daño que se les ocasiona y puedan ser manipuladas por esa minoría mediante el fanatismo religioso, la fuerza de gobiernos conservadores y el poder económico que así le conviene. Entonces el cambio revolucionario surge como alternativa.

En todo este proceso histórico en el mundo, ahora en el siglo XXI, por lo general los ciudadanos en cada país se han polarizado en dos grandes tendencias: los conservadores y los progresistas, llamadas también: la derecha y la izquierda nombres arrastrados desde la revolución francesa. Los conservadores han sido los opuestos al cambio porque el statu quo existente les favorece, sin importar que la mayoría sufra y se perjudique, ellos no lo ven así, su tesis es que: generándose riqueza no importa quien la posea. Y exigen que se produzca con entera libertad (liberalismo) sin la reglamentación del Estado y sin importar la calidad y que muchos de los que la generan sean monopolios y delincuentes. Los progresistas se identifican con el socialismo surgido a raíz de la revolución industrial en donde se daba “la explotación del hombre por el hombre” hasta el extremo de hacer trabajar a los niños. El problema fue que después se siguió dando esa explotación durante la dictadura asesina de Stalin.

Las dos tendencias de conservadores y progresistas, mediante el proceso histórico han evolucionado también. Ahora sus posiciones no son tan radicales como en un principio y se podría decir que se han acercado un poco a la convivencia pacifica entre ellos desde el punto de vista de la administración publica, sin embargo no lo es así desde el punto de vista de hegemonía política.

Desgraciadamente el producto resultante del proceso histórico, en la mayor parte de los países del mundo, ha sido la gran desigualdad social existente. Lo que demuestra que el modelo de “desarrollo” capitalista que está vigente en la mayoría, no solo no ha dado un resultado justo, sino que ha sido y está siendo contra producente. La conclusión es que deberá diseñarse un nuevo modelo de verdadero desarrollo sustentable que incluya lo mejor del capitalismo y lo mejor del socialismo, excluyendo los vicios de ambos; para buscar abatir la injusta desigualdad social en el mundo y parar en seco la destrucción de medioambiente natural. Esto deberá ser mediante una verdadera revolución pacifica.

Antonio Fuentes Flores

San Pedro Garza García N.L.

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