ANARQUÍA

Para algunas personas, “la anarquía es el ‘libertinaje’, en donde no se acepta el imperio de la ley mediante los procesos legislativos instituidos por el Estado y en donde el desconocimiento de la autoridad establecida, propicia que cada cual pueda actuar según le convenga, con un enfoque egoísta, de absoluta subjetividad y con el grave riesgo de la proliferación de los síntomas y vicios de la sociedad de masas; en donde se da el afloramiento y estimulo de la histeria colectiva, poniendo en peligro a la sociedad. Y con el riesgo de llegar a casos extremos de caos social, y de la ingobernabilidad provocada por el vacío de poder. Por lo que aseguran que entonces se puede dar la desaparición del Estado de derecho”. Sin embargo y paradójicamente; también se puede visualizar a la anarquía, precisamente, como el instrumento previo para defender la libertad individual, el bien común y el verdadero y justo Estado de derecho.

Piotr A Kropotkin (1842-1921) uno de los representantes del anarquismo ruso, plantea la tesis de la solidaridad social y de la ayuda mutua, (el apoyo mutuo) como un gran potencial de la humanidad que subsiste en la naturaleza de los hombres. Kropotkin plantea la hipótesis de que si la autoridad desapareciera, no pasa nada, es mas, el mismo instinto solidario de la gente activaría de inmediato mecanismos de cooperación, que superarían la falta de la autoridad y nos llevarían a la implantación de un nuevo orden natural cooperativo. Si bien es cierto que han habido algunos casos esporádicos, en donde se puede dar lo anterior, como fue el caso del terrible sismo de 1985 en la ciudad de México; el problema estriba en que, Kropotkin solo toma en cuenta las tendencias cooperativas de la naturaleza humana y pasa por alto las tendencias competitivas que también forman parte de la naturaleza del hombre y las cuales requieren de la acción del Estado a través de la institución de la autoridad, para controlarlas y encausarlas. La anarquía no es un sistema; es la resistencia de una parte de la sociedad a los sistemas viciados y corruptos en donde la ley ha sido hecha para favorecer a los que debería controlar. Solo así se justifica como medida revolucionaria para cambiar y recuperar el Estado de derecho que es en donde puede actuar la sociedad con la libertad y el orden necesario. La anarquía sin estrategia ni propósito concreto es sólo especulación para engañar; que trata de exaltar a la masa manipulable, muchas veces con el propósito de lograr desprestigiar algún movimiento social serio.

El individuo nace libre, y nadie tiene derecho de afectar su libertad, ni de imponerle leyes dentro de un Estado de derecho cuestionado que afecten o coarten esa libertad y mucho menos cuando ese “Estado de derecho” se ha pretendido construir con leyes a la medida y conveniencia de los intereses de las elites de la oligarquía y la plutocracia. En muchos casos: la legislación del Estado autoritario y dictatorial; es diseñada de manera que sólo beneficie a los mismos a quienes debería controlar y aprobada mediante el cohecho y manipulación del legislador convertido en vil cabildero. Lo mismo ocurre con el sistema judicial corrupto que establece el reino de la impunidad para el poderoso. Cuando esto sucede y el cambio necesario no es apoyado por la Ley: entonces se podría dar la anarquía como solución a la necesidad del cambio, siempre y cuando se justifique mediante planes y propuestas concretas de gobierno y las debidas estrategias claras para el corto, mediano y largo plazo; con el objeto de llevar a cabo un proceso revolucionario, con suficiente sustento ideológico y una acción programática clara y bien definida.

El individuo no puede vivir aislado. Ni separado podrá lograr su propio interés. Necesita a los demás para vivir en sociedad con estos y para ello. Por lo tanto la sociedad establece reglas y condiciones de común acuerdo entre los que la componen y para su propio beneficio, reglas que en cierta medida limitan la libertad individual normándola. Lo cual no es malo si esto se da para no afectar a la libertad de los demás. Esta es la razón por la cual la sociedad siempre ha buscado construir y establecer un verdadero Estado de derecho, pero bajo condiciones de justicia social, para dar a cada quien lo que le corresponde. Y para combatir el abuso y la impunidad.

Antonio fuentes Flores

https://www.planeacionestrategica.net

etantonino@gmail.com

 

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