ANARQUÍA

Para algunas personas, “la anarquía es el ‘libertinaje’, en donde no se acepta el imperio de la ley y se desconoce a la autoridad establecida; en donde se propicia que cada quien pueda actuar según le convenga, con un enfoque egoísta, de absoluta subjetividad y con el grave riesgo de la proliferación de los síntomas y vicios de propiciados por la sicología de masas; en donde se da el afloramiento y estimulo de la histeria colectiva, poniendo en peligro a la sociedad, con el riesgo de llegar a casos extremos de caos social, y de la ingobernabilidad provocada por el vacío de poder. Y por lo tanto, aseguran que entonces se da la desaparición del Estado de derecho”. Sin embargo y paradójicamente; también se puede visualizar a la anarquía, precisamente, como el instrumento previo para defender la libertad individual, el bien común y el verdadero y justo Estado de derecho.

La anarquía no es un sistema; en el mejor de los casos, es la resistencia de una parte de la sociedad, a los sistemas viciados y corruptos en donde la ley ha sido hecha para favorecer intereses ilegítimos. Solo así se justifica como medida revolucionaria para cambiar y recuperar el verdadero Estado de derecho que es en donde puede actuar la sociedad con la libertad y el orden necesario. La anarquía sin estrategia ni propósito concreto es sólo especulación para engañar; que trata de exaltar a la masa manipulable en forma mercenaria y de manera violenta, muchas veces con el propósito de lograr por medio del desorden, desprestigiar algún movimiento social serio.

El individuo nace libre, y nadie tiene derecho de afectar su libertad. Ni de imponerle leyes dentro de un Estado de derecho viciado y cuestionado, que afecten o coarten esa libertad y mucho menos cuando ese “Estado de derecho”, se ha construido con leyes a la medida y conveniencia de los intereses de las elites de la oligarquía y la plutocracia.

En muchos casos: la legislación del Estado autoritario y dictatorial; es diseñada de manera que sólo beneficia a los mismos a quienes debería controlar y aprobada mediante el cohecho y manipulación del legislador, convertido en vil cabildero. Lo mismo ocurre con un sistema y poder judicial corrupto que establece el reino de la impunidad para el poderoso. Cuando esto sucede y el cambio necesario no es apoyado por la Ley: entonces se podría dar la anarquía (desconocimiento de la legislación corrupta vigente) como solución; siempre y cuando se justifique mediante planes y propuestas concretas de gobierno y las debidas estrategias claras para el corto, mediano y largo plazo; con el objeto de llevar a cabo un proceso revolucionario, con suficiente sustento ideológico y una acción programática clara y bien definida para lograr el beneficio de todos los estamentos de la sociedad.

El individuo no puede vivir aislado. Ni separado podrá lograr su propio interés. Necesita a los demás para vivir en sociedad con ellos y para ello. Por lo tanto la sociedad establece reglas y condiciones de común acuerdo entre los que la componen, para su propio beneficio, reglas que en cierta medida limitan la libertad individual normándola. Lo cual no es malo si esto se da para no afectar a la libertad de los demás. Esta es la razón por la cual la sociedad siempre ha buscado construir y establecer un verdadero Estado de derecho, pero bajo condiciones de justicia social, para dar a cada quien lo que le corresponde, lograr el beneficio de todos y combatir el abuso y la impunidad.

antonio fuentes flores

https://www.planeacionestrategica.net

etantonino@gmail.com

 

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